Encuentros HUSH.
Este es un sitio musical, no nos engañemos, pero en el que nos vamos a acercar a la música que nos gusta desde distintos ángulos, cual prisma. Como ya dijo el añorado Jon Lord: la música es la forma de arte más elevada que existe; afirmación que, pese a disfrutar de otras manifestaciones artísticas, sostengo plenamente.
Clube de Adictos a Deep Purple
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Púrpura Chess
This blog is basically a musical site. Here we talk about the music we like, using different angles. As dear and missed Jon Lord once said: “Music is the highest kind of Art that exists”. I think the same way too.
El pasado treinta de Mayo el público asistente al Teatro Arcada de la localidad norteamericana de St. Charles, Illinois disfrutaron de un estupendo concierto del grupo The Dead Daisies. Para esta actuación especial, anunciado en la publicidad como un único show, contaron con la presencia a la voz y al bajo de Glenn Hughes. El mítico ex Deep Purple estaba acompañado por los guitarristas Doug Aldrich y David Lowy junto al batería Tommy Clufetos. Menuda banda, por Dios. Este único concierto contaba con un repertorio especial para la ocasión, un 50/50. La mitad de la actuación estaba conformada por temas de los propios Dead Daisies y la otra mitad eran temas de Deep Purple; de hecho, el nombre del grupo en el fondo de la pantalla del propio escenario aparecía como The Purple Daisies. Justo en mes después, hace apenas unos días se ha colgado de internet una grabación profesional de unos cuarenta minutos de duración de dicho show y que desde aquí también compartimos con todos vosotros. Seis canciones son las que se presentan en el vídeo. Tres son de The Dead Daisies: "Radiance", "Holy Ground" y "Long Way To Go". Las otras tres son de Purple: "Mistreated", "Highway Star" y "Burn". Pedazo repertorio.
Este concierto tiene además el aliciente de ser la única actuación de Glenn Hughes en directo en lo que va de año. Conviene recordar que Hughes tenía programada una gira para este año presentando en directo su última obra de estudio en solitario titulada "Chosen". De pronto todo se paralizó y Glenn anunció que suspendía todos sus compromisos de directo para cuidar unas cuestiones de salud... todos sus seguidores nos acojonamos y apretamos el corazón. No se saben más datos sobre estos problemas, por lo que no tenemos datos.
The Purple Daisies: Doug Aldrich, Glenn Hughes, Tommy Clufetos y David Lowy.
Con estas se anunció hace unos meses esta única actuación en vivo de Glenn Hughes y, claro, todos teníamos muchas ganas de ver el estado, la pinta y sobre todo la voz de nuestro vocalista favorito. Lo cierto es que sigue manteniendo un aspecto estupendo a los setenta y cinco años que cumple en este Agosto. Y su voz sigue ahí, intacta, exuberante, preciosa, potente y desafiante. Todo correcto y todo en su sitio. La garganta del bueno de Glenn sigue desafiando a la naturaleza.
Recordemos que Hughes formo parte de The Dead Daisies cuando de manera sorprendente anunció que se unía al grupo en 2019. Permaneció hasta el año 2023 y grabaron dos discos de estudio, "Holy Ground" y "Radiance". Los dejó para continuar con su carrera en solitario y así hasta el día de hoy.
Así que os dejamos con estos cuarenta minutos de actuación de los Purple Daisies con un grupo que suena como un cañón y con un Glenn Hughes que te sigue poniendo los pelos de punta. No tienen más que echarse a la oreja el sobresaliente "Mistreated" -minuto 10:18- para comprobar que este hombre debe ser de otro planeta.
Ahora que Glenn Hughes está
de
vuelta en su faceta solista y su impresionante voz nos va a presentar un nuevo
ramillete de canciones, es momento perfecto para recordar su disco "Addiction".
Fue publicado un verano de 1996, por desgracia solo en Japón. En aquellos lejanos años noventa cualquier cosa que oliese mínimamente a Hard Rock clásico era ninguneado
y casi vilipendiado debido ala
irritante moda del Grunge, de hecho solo los grandes grupos consolidados
seguían pudiendo sacar discos y
hacer giras medianamente aceptables. Sin ir más lejos hasta gente como Iron Maiden se encontraban de capa caída y tocando en sitios como Miajadas, en la
Extremadura profunda; todos mis respetos a la preciosa villa de los tomates,
pero los grandes mercados ya no estaban ahí. Tocaba rebajarse
mucho el caché y acudir a zonas en
las que hoy en día ni se les ocurriría actuar. Otros tiempos.
En estas tesituras el bueno de Glenn publicó lo que sería su cuarta obra de
estudio en solitario desde que volviese al mundo de la música tras superar sus adicciones. De hecho, este "Addiction"
aborda ese submundo de demonios por el que estuvo transitando Hughes
durante los finales setenta y la década de los
ochenta. Ya hemos hablado en otros momentos de toda esa etapa, por lo que no
tienes más que dirigirte a su nombre en
el buscador para leer algunas de sus atómicas anécdotas al respecto.
"Addiction" es un disco de Hard Rock. Oscuro, muy oscuro; pero también es melódico, arriesgado, fresco, impactante y muy sincero. A
lo largo de todos sus surcos y con unas letras tiernas, desgarradoras y muy
inspiradas, Glenn nos ofrece una visión artística de sus demonios que seguro fue terapéutico para su propia persona. Incluso en esa época se cortó su larga cabellera tras casi toda la vida llevando el pelo largo.
Glenn Hughes y sus cambios de imagen.
Ya hemos dicho que salió solo en Japón. Era costumbre que algunos discos de artistas que no
estaban en el candelabro -Sofía Mazagatosdixit- solo se publicasen en la Tierra del
Sol Naciente; el triple de caros, claro. Tiempo después salió la versión europea, con un orden distinto de las canciones y a
un precio más asequible. Aquí nos vamos a referir a la versión japonesa. Era verano, si querías el disco había que soltar los billetes y una versión jovencita pero
con curroy pasta en el
bolsillo del que esto escribe tenía muy clara sus
prioridades en la vida: había que hacerse con
lo nuevo de Glenn Hughes sí o si.
El disco se abre con "I'm not your slave", Rock
directo y sin concesiones para comenzar directo entre los ojos de la mano de un
Glenn cantando con rabia, arriba y convicción. Sigue "Cover me", un medio tiempo
de lo mejorcito del disco con baterías potentes creando
tensión y jugando mucho con los
silencios. El encargado de los tambores en este disco es el baterista Joe
Travers. Le toca el turno al tema título del cd, más caña y con un fraseo
final de guitarra de esos que te ponen firmes. Lo mismo podemos decir de “Madeleine”,
la siguiente canción que sigue una línea similar. El guitarrista que secundó a Hughes para la composición y grabación de esta obra fue Marc Bonilla. Su sonido personal y oscuro adorna todo el disco. Realiza un solo
especialmente intenso en "Talk about It", medio tiempo intenso
y profundo que fue sacado en su día como single.
Cierra lo que sería la cara A"Death
of me", uno de los temas más fuertes y pesados
del disco aderezado con más de esas letras
descarnadas, personales y sinceras
Glenn Hughes & Marc Bonilla.
"Talk about it"
Lo que sería la cara B
comienza con “Down”, otro corte pesado y que te va machacando mientras
lo escuchas. Sigue con una de las cosas más delicadas que jamás le haya escuchado cantar a Glenn Hughes. Jamás. Bajo el nombre de "Blue Jade" se
esconde una canción densa, larga,
hipnótica, que te seduce y te
arrastra hasta que te aprisiona fuertemente con sus sutiles garras. Lo mejor de
un disco excelente, sin duda. Compuesta por Hughes y el otro guitarra que toca
en el disco: Joakim Marsh. De hecho este fue el primer disco que Marsh grabó con Hughes, un guitarra que acompañó a nuestro querido cantante/bajista hasta el año 2008. Podemos contar como curiosidad sobre "Blue Jade" que solo la ha
tocado en directo en poquísimas ocasiones -lo
de siempre, el público quiere oír siempre los
mismos cuatro temas famosos y se la suda todo lo demás- y una de ellas fue en los conciertos españoles que ofreció en 2003. Precioso y delicado momento de un Glenn
regalando una voz y una interpretación sobrenaturales
que se grabó a fuego en el alma del que
esto te cuenta para el resto de la vida, pero esto es marginal.
El disco sigue con "Justified man", otro Hard Rock
con un aire más festivo que equilibra la
intensidad anterior y que cuenta con la colaboración a la slide de Ronnie
Montrose, para coger de nuevo fuerza con el tema final. "I don't
want tolive that way
again" es una confesión y toda una
declaración de principios a la vez. Una
canción lenta, triste, dramática, densa y oscura en la que nuestro artista
favorito desgrana con un lirismo y delicadeza insultantes todos los fantasmas
por los que pasó durante su drogadicción. Ocho minutos y medio de magia y tensión contenida.
Por extraño que parezca, lo que debería ser un disco triste de invierno en realidad se
transforma en un producto ideal para ser degustado cualquier tarde de verano de
esas de calor asfixiante; conduciendo tu vehículo hasta llegar a
cualquier antro a orillas de cualquier carretera en medio de ningún lugar, en el que entras para buscar tranquilidad
mientras te tomas un café bien cargado y
revisas la portada a la vez que contemplas desde la ventana esa carretera por
la que pasa la vida tan lenta como veloz.
Los
rigurosos calores estivales nos traen estos días un nuevo adelanto de lo que va a ser el
nuevo disco de estudio del grupo solista de Glenn Hughes. El tema "Voice
In My Head" ha sido colgado de las redes mundiales la semana pasada y
viene a acompañar a lo
que se podría
considerar como el primer single, "Chosen", que vio la luz del sol el
mes pasado y que también
sirve de título para el
nuevo disco. Dos nuevas composiciones que saben a gloria a los millones de
seguidores que tiene este cantante sobrenatural repartidos a lo largo yancho de
este mundo loco. "Chosen" tiene prevista su publicación el próximo cinco de Septiembre, por lo que al final
del verano tendremos regalo.
Aunque la
actividad discográfica
de Glenn Hughes lleva siendo bastante prolífica desde que volvió al ruedo musical a
principios de los años
noventa con su estupendo álbum "Blues" tras superar una dura adicción a alguna de esas sustancias que nos van matando poco a poco, lo cierto
es que hacía ya
demasiado tiempo desde que su última obra en solitario fuese publicada. Un tipo como Glenn, poseedor de
una voz y de un talento superior y único que le permite un salto cualitativo por encima de la especie
humana, ha diversificado sus dones musicales en múltiples y diferentes grupos y proyectos a lo
largo de estos años,
dejando su carrera en solitario un poco aparcada. Todos los que disfrutamos de
la discografía solista
que atesora sentíamos
que no lanzase disco nuevo como solista en estudio desde que puso a la venta
"Resonate" en aquel ya muy lejano 2016; mucho tiempo huérfanos de la inspirada música a caballo entre el Rock/Funk/Soul/Pop/Blues
potente, aderezada con sus personales melodías y con la fuerza, potencia y gusto que solo
él es capaz de impregnar a lo
que sale de su garganta. Un auténtico acróbata
de la voz. Y esto de referirse a su discografía en solitario no es cuestión baladí; fuera de los discos de Deep Purple, Trapeze, Black Country Communion, Black Sabbath, Hughes & Thrall y un buen número de proyectos paralelos, el bueno de Glenn tiene una colección de unos veintidós de discos en solitario -veintitrés si contamos el disco fantasma de la Warner publicado por fin hace unos años- que comenzaron con esa escondida joya titulada "Play Me Out" en el lejano 1977.
Este verano
se vuelve a descolgar con nuevas canciones de un nuevo disco que promete para
dentro de unos meses. Le acompañan los músicos
con los que ha estado girando por el mundo durante estos años presentando su personal homenaje
de la etapa de Deep Purple de la que formó parte: el intenso MARK III junto a Blackmore,
Lord, Paice y Coverdale. Grupazo. Para este nuevo disco vuelve a contar con la
guitarra de Soren Andersen, la batería de Ash Sheeran y las teclas de Bob Fridzema.
Estás dos
nuevas canciones presentan a un Glenn infeccioso, que se nota que disfruta de
una personal mezcla musical que permite que le reconozcas casi en cuanto suenan
las primeras notas...porque en cuanto abre la boca ya sabes de sobra que es él. "Chosen" lleva un rollo más clásico con sus características melodías marca de la casa, mientras que "Voice In My Head" te lleva a ese espíritu setentas psicodélico con sus baterías a contratiempo y unos ritmos que se te meten dentro de tu ser y te agitan sin remedio.
Ahora solo
queda esperar para tener el disco en su totalidad entre nuestras manos...y
rezar para que venga a tocar presentándolo en directo. Viene este verano, pero con el repertorio de Purple. También mola, por supuesto,
pero queremos su rabiosa actualidad; al menos algunos de nosotros.
Que John Norum es un
grandísimo músico, guitarrista y compositor es algo que ofrece muy pocas dudas
para todo aquel que esté familiarizado con su discografía y para toda la
humanidad que, aunque ni le identifique, haya disfrutado en algún momento de su
vida con el clásico álbum “The Final
Countdown” de Europe en el que
nos regala esas composiciones tan inspiradas y esas guitarras tan punzantes y
agresivas como melódicas y bien estructuradas. Otro día hablaremos de los Europe, trufado de músicos virtuosos y
dotados con el don de la melodía; uno de los mejores grupos de Hard Rock que te puedas llevar a la
oreja y a su vez uno de los más denostados por cierta parte del público rockero
supongo que por su mega estrellato de finales de los ochenta.
Y de Glenn Hughes poco más
se puede decir que no hayamos dicho desde estas páginas: un tipo con una voz y
un talento sobrenatural, único y a años luz del resto de los pobres mortales.
La unión de estos dos talentos seguro nos habría proporcionado experiencias
extraordinarias a todos sus seguidores y lo cierto es que hubo un momento en
el que ésta casi llega a materializarse, pero al final no pudo ser. John Norum y Glenn Hughes nos legaron para la posteridad un único álbum bajo el
título de "Face The Truth",
salió como disco solista de Norum y entre
sus surcos desplegaron una muestra de talento que tira de espaldas a todo aquel
que sienta algo cuando escucha el sonido de una guitarra eléctrica o una voz de
afinación perfecta, bello sonido y tono estratosférico.
Pero vayamos al principio. A finales de los añorados años ochenta Glenn Hughes se encontraba del todo
inmerso en sus demonios personales, impidiendo que unas capacidades tan increíbles
como las suyas no pudiesen mostrar continuidad en ninguno de los proyectos
musicales que emprendió durante esos años. Hughes
fue adicto a la cocaína desde mediados de 1974 hasta 1991, volviendo a caer en
estos infiernos durante seis veces más hasta que tomó su última copa el veintitrés
de Noviembre de mil novecientos noventa y siete. Unos veinticinco años de
adicción y otros tantos de sobriedad hasta el día de hoy. Un tipo con una vida
singular, seguro, y con cientos de vivencias que contar; desde luego.
En 1987 los suecos Europe
tocaron el cielo con su excepcional disco "The
Final Countdown". Lo tenían todo para triunfar en esos años y así lo
hicieron. Tenían imagen, talento, eran grandes músicos, compositores y, sobre
todo, tenían canciones. Su música y su rollo era lo que pasó a llevarse en esos
años, triunfaron en las listas, todo Dios
-y me refiero absolutamente a todo Dios-
conocía su mega hit "The Final Countdown". Junto a Bon Jovi arrasaron en los charts del
mundo entero, pese a ser muy distintos entre sí. Despertaron envidias e inquinas
entre seguidores, prensa, incluso otros músicos y demás mediocres estreñidos
incapaces de reconocer su talento. En esos momentos el mundo era suyo, como lo
fue tan solo un puñado de años después de Guns
n' Roses. Sin embargo, en plena cresta de la ola, John Norum sorprendió a todo el mundo y abandonó la nave. No le
gustaban determinadas decisiones y estrategias que comenzaron a dirigir el
rumbo del grupo y los dejó poco después de publicarse el disco, con toda una
gira mundial planificada y pasta a saco por todos los lados. Nada de eso
pareció relevante para él, quería el control total sobre su música; de un tipo
que creció influenciado por gente como Thin
Lizzy o Gary Moore no se podía
esperar menos. En 1987 sacó su primer disco en solitario, titulado "Total Control", ya con ese
nombre lo dejaba todo bastante claro. Era un pedazo de disco en el que formó
equipo con el tristemente fallecido Marcel
Jacob, otro que toca que se caen los cojones al suelo. Tan solo unos pocos
meses después surgió la posibilidad de colaborar con Glenn Hughes y nuestro hombre no se lo pensó dos veces. El manager de
John se puso en contacto con La Voz del Rock y Glenn Hughes aceptó trasladarse a Suecia para trabajar en el
proyecto con Norum. Hughes comentó que
no conocía la música de Europe, pero
que cuando vio el vídeo clip de “The
final countdown” le gustó mucho el sonido del guitarra que le recordaba
directamente a Gary Moore, con ese toque
tan intuitivo y melódico; de hecho Hughes
aceptó la oferta porque le gustó el estilo de Norum. John Norum invitó
a Glenn Hughes al concierto que el
propio Norum iba a realizar en el Hammersmith Apolo de Londres como
artista invitado de Ace Frehley.
Recuerda Glenn que ese día estaba
sobrio y tras la actuación aceptó la oferta de Norum para grabar con él un disco y su consiguiente gira. Glenn y Christine, su novia de entonces, tomaron un vuelo a Estocolmo,
donde les estaban esperando para ubicarles y comenzar los ensayos. Por aquellos
entonces Hughes estaba del todo
enganchado a la cocaína pero, como era consciente de que John Norum no quería saber nada del tema, tomó la decisión junto a
su novia de no consumirla durante su estancia en Estocolmo. Por desgracia las cosas se
torcieron casi desde el principio. Glenn
recuerda que cuando se montó en el avión venía de estar toda la noche de
fiesta, dentro de la nave empezó a sentirse mal y acabó vomitándose encima un
perrito caliente que había decidido ingerir un rato antes. Lo cachondo es que
comenta el propio Hughes que no
tenía otra muda para cambiarse y que tuvo que aguantar estoicamente los nada
cómodos restos del dichoso perrito ante las sorprendentes y descalificadoras
miradas de los que estaban sentados a su lado. Nada más aterrizar la gente del
equipo de John Norum les estaban
esperando. Se estuvieron hospedando en casa de un amigo del propio Norum.
Las sesiones se desarrollaron de lunes a viernes, teniendo el fin de
semana libre. No tardó nada Glenn en
decidir dedicar sus fines de semana al consumo del demonio blanco en cualquier
tugurio de la zona. La llamada interior surgió con la posibilidad de consumir
algo de speed, una droga que ya había
usado durante las sesiones de grabación de su disco en solitario “Play Me Out” –otra joyita–, y que le
permitía tocar aunque estuviera colocado. Al principio esto no afectó a la
ética de trabajo, pero a los pocos días la adicción pasó del sábado y el
domingo al lunes, martes y suma y sigue. Conviene aclarar que Glenn cada vez que se ponía podía estar
hasta cinco o seis días sin dormir, sumido en su particular nube de excesos.
Todo esto lo detalla con una desnudez sobrecogedora en su excelente
autobiografía; de lectura obligada para todo aquel que le guste leer letras
juntas con criterio, te guste o no el Rock
n' Roll.
Glenn solía visitar un bar restaurante local llamado Geno, allí empezó a codearse la creme nocturna y volvió a dar rienda
suelta a sus demonios. Recuerda que en una de esas conoció al tenista Vitas Gerulaitis y le acabó acompañando
a su apartamento para colocarse juntos. El viejo adicto que latía en él había
vuelto y el proyecto con John Norum
se fue al garete. Christine y Glenn se mudaron a otro apartamento en Estocolmo,
cruzando el río, pero el asunto no dio para más. Como el propio Hughes relata, con ese aire de simpleza,
pesar y sinceridad, no es fácil ni divertido convivir con un adicto.
El único concierto que ofrecieron fue una actuación en Goteborg para
la televisión nacional el veinticinco de Mayo de mil novecientos ochenta y
ocho. Glenn se subió al escenario
para interpretar con John el tema “I got your number” de su disco “Hughes & Thrall” y “Reach for the sky” del “Run For Cover” de Gary Moore, publicado tan solo tres años antes y en el que Hughes había tocado con el propio Gary –otra colaboración que acabó en
desastre por culpa de las adicciones de Glenn-.
Poco despuésLarry Mazur, mánager de John
por entonces y que también lo fue de los últimos días de Hughes & Thrall, informó a Hughes
que lo mejor sería que dejase el proyecto y volviese a su casa. Le vino a decir
que en su estado era imposible continuar y que debería volver a su casa y poner
sus cosas en orden. Relata Glenn Hughes
que John Norum quedó destrozado con
la situación, pero que no le quedó otro remedio. Normal, nadie en su sano
juicio se quedaría bien tras dejar pasar por tu puerta el tren de Glenn Hughes.
Posteriormente, un Hughes
rehabilitado lo habló todo con John
Norum y todo quedó enmendado como caballeros. Lo que pudo ser finalmente no
fue, pero esto es marginal.
John Norum & Glenn Hughes: "I got your number". Getobrg. 25.5.88.
Tan solo tres años más tarde Glenn
se enfrentó en serio a su problema acudiendo a rehabilitación. Era la segunda
vez en su vida que lo hacía. Poca gente lo sabe, pero en 1975 los Purple ya le mandaron a casa de sus
padres en Cannock para buscar la manera de superar su creciente adicción a las
drogas. Lo que pasa es que en aquellos años no existían las clínicas de
desintoxicación y, según cuenta Glenn,
lo único que hicieron fue ponerle a un médico que le sedaba para que estuviese
adormilado y no se drogase. En cuanto dejó la sedación volvió la adicción. No
obstante a principios de los noventa y tras un susto muy gordo acudió a la
famosa clínica Betty Ford para seguir
un programa de desintoxicación. Un nuevo Glenn
Hughes con renovadas fuerzas y energías aceptó la oferta del sello de Mike Varney para grabar un disco de Blues en 1992 que le devolvía a la
música y a la actualidad, pero ahora limpio. Varios músicos colaboraron en este
disco; entre ellos John Norum, que
tocó la guitarra en los dos primeros temas: “The boy can sing the blues” y “I’m
the man”. Hughes le devolvió el
favor a John colaborando en el nuevo
disco en solitario del sueco, titulado “Face
The Truth”. Aquí montaron un tándem que colaboró en siete de las once
canciones que aparecen en el disco. Ni que decir tiene que este álbum es una de
esas preciadas maravillas que te alegran el día en cuanto lo escuchas, Hard Rock poderoso de alto octanaje del
que te vuelve loco. El personal toque de Glenn
está presente en todas las canciones que compone e interpreta. Sin embargo la
cosa se quedó ahí. El nuevo Glenn Hughes
quería rehacer su propia carrera en solitario mientras que John Norum se fue acercando a sonidos más pesados, sin perder nunca
su toque dorado –Joey Tempestdixit–, que son los que han determinado
sus posteriores discos. El momento 1988 se desvaneció para siempre. Sin embargo
los dos nos han legado esta estupenda muestra de lo que pueden ser capaces de
hacer juntos si los astros se alinean y sus universos vuelven a cruzarse en las
condiciones necesarias. Solo el tiempo tendrá la respuesta.
John Norum: "Time will find the answer". Glenn Hughes a la voz.