Clube de Adictos a Deep Purple

Púrpura Chess

This blog is basically a musical site. Here we talk about the music we like, using different angles. As dear and missed Jon Lord once said: “Music is the highest kind of Art that exists”. I think the same way too.

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martes, 20 de febrero de 2018

Ian Gillan. “South Africa”. Single 1988


En el año 1988 Ian Gillan publicó un single que llevaba por título “South Africa” y, como os podéis imaginar, abordaba la difícil temática de la situación de esta zona del mundo tan maltratada por todo y por todos. El tema era una composición del guitarrista Bernie Marsden e hicieron coincidir su publicación con el concierto del setenta aniversario de Nelson Mandela que se celebró en el fastuoso estadio de Wembley. Se trataba en un principio del proyecto de ambos, lo que ocurre es que se acabó publicando bajo el nombre de Ian Gillan en solitario; imagino que buscando darle una mayor publicidad al asunto.

                                                    Wembley. Homenaje Nelson Mandela.

El single se completaba con un tema en solitario de Gillan titulado “John”. Ambas canciones más tarde aparecieron en las reediciones de “Magic”, el último disco del grupo de Gillan en solitario de finales de los setenta y principios de los ochenta. Para la grabación, además de los propios Ian Gillan y Bernie Marsden, contaron con el batería Jimmy Copley, que más tarde colaboraría en otros proyectos del ex guitarrista de Whitesnake. Como curiosidad podemos comentar que esta fue la primera vez que ambos músicos de la saga Purple colaboraban en una producción discográfica. El single salió publicado en varios formatos, incluyendo una versión 12” maxi que contenía una versión extendida del propio “South Africa” y que desde luego te quitaba el hipo. Más adelante se publicó en formato cd single conteniendo los tres temas.

                                                        Ian "Garganta de Plata" Gillan.

La verdad es que no es la primera vez que Ian Gillan colabora con algún proyecto humanitario. Un año más tarde participó, junto con otros grandes nombres del Hard Rock, en una nueva versión del “Smoke on the water” que se publicó con la intención de recaudar fondos para la catástrofe del terremoto que asoló Armenia a finales de los años ochenta. Posteriormente se publicó el disco “The Earthquake Album” que contenía temas famosos de los grupos de algunos de los otros músicos colaboradores, además de la susodicha nueva versión de “Smoke on the water”. Se cortaron varias versiones del tema y se rodó un vídeo clip con algunas de las tomas de estudio de los músicos que participaron, todo muy acorde con los macro proyectos humanitarios que los músicos promulgaban por entonces. 

                                 Rock Aid Armenia: "Smoke On The Water" y "The Earthquake Album".

Como curiosidad se puede comentar que en la versión de “Smoke on the wáter” también participó Ritchie Blackmore. Estamos hablando del momento en el que Ian Gillan fue sumarísimamente expulsado de Deep Purple tras la gira de presentación del directo “Nobody’s Perfect” a finales de los ochenta y el morbo por ver si ambos músicos coincidían en el estudio estuvo presente en todo momento, aunque lo cierto fue que asistieron a grabar sus partes en días distintos. Sin embargo queda para la posteridad el momento del vídeo en el que un habitualmente con cara de pocos amigos Blackmore accedía a las dependencias del estudio de grabación portando su habitual semblante de póker. Esto solo es superado por la interpretación del propio Ritchie en el vídeo de “Call of the wild”, en el que aparecía sentado en su sofá, practicando dedos con la guitarra mientras que sonaba el teléfono y una secretaria hacía el ademán de pasárselo para que respondiese. Ni que decir tiene que nuestro hombre ni se inmutó, hizo caso omiso del aparato con el desdén que solo él sabe mostrar mientras seguía practicando como si nada. Un tipo genial.

                                                 Deep Purple: "Call of the wild". Vídeo clip.

Volvamos a “South Africa”. El single apareció en una edición normal que contenía el susodicho como cara A y el antes mencionado “John” en la cara B. “John” es una tema de esencia similar al proyecto que montaron Ian Gillan y Roger Glover en ese mismo año 88. Gillan todavía tenía contrato pendiente con Virgin Records y junto a su amigo Glover decidieron tomarse unas vacaciones en las paradisiacas islas tropicales de Monserrat. De esas sesiones salió un pedazo de disco tan ecléctico como inspirado que respondía al cachondo título de “Accidentally On Purpose” (accidentalmente a propósito), versiones de clásicos de los cincuenta, desenfadados ritmos Pop, elementos étnicos, sintetizadores y, por supuesto, buen Rock; las enseñanzas de pioneros como Little Richard –ídolo de Gillan de siempre– supuraban por los surcos del disco. Un disco que rezumaba diversión y ganas de experimentar disfrutando de la música. Por supuesto que los medios de comunicación se cebaron con ellos, incluido alguno de sus propios compañeros de grupo. Pocos meses después Gillan era expulsado de Purple. Este disco y este año en la vida de Deep Purple bien merece ser retomado en otro momento, porque desde luego que tiene su miga. El caso es que la canción “John” tiene ese mismo espíritu y perfectamente podría haberse trabajado durante esas sesiones.

                                                        Gillan y Glover en Monserrat.

South Africa” también apareció en versión promo para las radios, con un editado especial del tema título; por aquel entonces todavía había variedad en el mundo del dial y emisiones radiofónicas que merecían la pena. Aunque la versión que me noqueó fue la del maxi single, aquí aparecían las dos canciones y una remezcla del propio “South Africa” que duraba más de siete minutos –el edit tenía una duración de 3,56 y el single 4,03–. Recuerdo que cuando escuché el single me gustó mucho, un corte de esos con tintes épicos, pero con el toque melódico tan genuino de Bernie Marsden. La locura llegó cuando escuché la versión extendida. Nada que ver con el editado, que ya era bueno de por sí. La canción pasó a cobrar una nueva dimensión que a día de hoy me sigue llegando con intensidad, dotándola de un dramatismo perfectamente acorde con la letra y el significado del propio tema. Una de esas canciones que se van construyendo poco a poco y que va creciendo en intensidad. Lo más curioso es que consiguieron que cada toma cobrase vida propia, no estamos ante un remix de esos que dejan el tema igual con algún pequeño añadido instrumental, la versión extendida consigue convertirse casi en otro tema distinto, pero semejante. Altamente curioso.

                                                               Bernie Marsden.

Los créditos señalan a Ian Gillan como productor aunque la composición es de Bernie Marsden. Sea como fuere nos encontramos ante una de las mejores grabaciones de Gillan, al menos para este humilde escriba, y una de las menos conocidas. Solo espero que la autobiografía que recientemente ha publicado Bernie Marsden llegue a mi casa de una maldita vez y que en ella haga alguna mención a esta colaboración para poder sumergirme en todos esos pequeños detalles y curiosidades que tanto nos alegran el día a algunos de nosotros. Seguro que el bueno de Bernie tiene unas cuantas historias interesantes que contar.



                                                         Ian Gillan: "South Africa".


                                                Ian Gillan: "South Africa". Extended version.



lunes, 12 de febrero de 2018

Pat Torpey: "Yesterday".


Siempre que sale en alguna conversación la famosa canción "Yesterday", composición de los Beatles y más concretamente de Paul McCartney, nunca pienso en la popular banda de Liverpool. Casi como una fijación viene a mi memoria la particular versión que solía incluir el genial Pat Torpey como parte de su solo de batería; seamos realistas, era en ese momento cuando este tema alcanzaba otra dimensión.


Formar parte de un grupo como Mr. Big presupone de entrada una serie de cualidades musicales e interpretativas que no están al alcance de cualquiera. En este grupo sabe tocar bien hasta el que barre el local de ensayo. Desde que se volvieron a juntar a finales de 2008 han visitado los escenarios españoles para presentar sus sucesivos nuevos discos de estudio y demostrarnos lo buenos que son y lo lejos que quedan de la mayoría de los mortales. Hace unos pocos años se hizo pública la enfermedad de Parkinson que padecía Pat. Cualquier otro grupo hubiera despachado el asunto con un sentido comunicado oficial y buscando otro batería. Mr. Big no. Parece que no está todo perdido para la especie humana en el mundo de la música. Ellos se consideraban un grupo y decidieron seguir adelante con su camarada.


Contrataron a un sustituto, pero Torpey siguió grabando y acompañando al grupo en los directos aunque fuese solo para salir a escena testimonialmente asiendo un pequeño kit de percusión y una pandereta. Todavía tengo fresca en mi retina la última actuación de Mr. Big en la madrileña sala de La Riviera el pasado mes de Noviembre, con nuestro querido Torpey comandando la interpretación que su grupo hizo del precioso "Just take my heart". Pero esto es marginal.


Pat Torpey, Descanse en Paz.









martes, 6 de febrero de 2018

REFLEXIONES METÁLICAS.



REFLEXIONES METÁLICAS.

¿La música en soporte físico o virtual?

La forma en la que consumimos música está variando notablemente de un tiempo a esta parte. Cada vez más los soportes físicos son menos utilizados, algunos prácticamente han caído en desuso como las antes populares cassettes, otros se mantienen a duras penas como los vinilos, mientras que el reinado de los CDs y DVDs se ha visto superado por la música virtual, que se escucha on line en plataformas como spotify o similares.
Las ventajas de la música así escuchada son evidentes pues no requieren de ningún lugar físico para almacenarse (atrás quedaron aquellas estanterías repletas de discos). Permiten una gran comodidad, porque con un simple smartphone con conexión a internet y unos cascos se puede escuchar casi cualquier canción. Y ese es otro motivo, seguramente el principal: la posibilidad de acceder a un sinfín de artistas o grupos, a cualquier lp, a esa canción que se quiere escuchar ya con solo un toque de la yema del dedo.


Ante este despliegue, el soporte físico apela a otros tipos de valores a la hora de consumir música, permite un mayor acercamiento al trabajo del grupo: la portada, la contraportada, las fotos interiores o cualquier comentario del autor, posibilita disfrutar del valor añadido de la música que ha querido compartir el autor. Y, claro está, facilita el coleccionismo, algo que en mayor o menor medida ha intentado cualquier amante de la música que ya tenga canas, alguna o muchas.
Además, también hay otro tipo de ‘soportes’, que son los que permiten almacenar la música que se descarga: discos duros y otros dispositivos de memoria que apenas necesitan espacio físico para guardarse.
De todas modos, estas formas de escuchar música no son incompatibles, sino todo lo contrario.
¿A vosotros qué os parece?

Metálico.



miércoles, 31 de enero de 2018

UFO: “Hunger in the night”.


Que UFO es una banda capaz de componer grandes canciones es algo que solo unos pocos despistados pueden poner en duda actualmente. Te puede gustar más o menos este grupo, pero el combo de Phil Mogg puede presumir sin ruborizarse de haber entrado en el Olimpo de los grandes del Hard Rock. Cortes como “Rock bottom”, “Shoot shoot”, “Only you can rock me” o el clasicazo “Doctor doctor” se han ganado por derecho propio esta denominación. El indudable tino que esta gente ha tenido desde siempre para la composición y la melodía les ha llevado a dar forma a su propio sello musical. Herederos de la Psicodelia de los sesenta, el Rock clásico de los setenta o incluso las bandas de Heavy de finales de los setenta y primeros ochenta, refinaron hábilmente algunos de sus elementos para crear un sonido propio y diferente. Cualquier canción de UFO es perfectamente reconocible y eso se lo deben a la guitarra de Michael Schenker… y sobre todo a la personalísima voz de Phil Mogg; al menos en mi opinión. Este binomio junto al bajista Pete Way, arquetipo del músico que personaliza el estilo de vida del Rock n’Roll, dieron forma a un sonido que a día de hoy todavía nos maravilla a muchos de nosotros.

                                                                Phil Mogg.

Los avatares de UFO dan para un buen y abultado libro, sus múltiples cambios de formaciones, sus subidas y bajadas del tren del éxito o sus excesos en todos los terrenos podrían servir sin ningún problema para ilustrar de qué va esto de dedicar tu vida a vivir bajo el fulgor del Rock. Lo que está claro es que, pese a sus múltiples y variadas circunstancias, nunca han bajado el listón en la producción musical que nos ha venido ofreciendo a lo largo de todos estos años; y ya van casi cincuenta años. Cualquiera de sus discos de estudio atesora calidad, buen gusto y grandes canciones, que es de lo que se trata. Hoy nos vamos a detener en una de sus canciones más escondidas, que no por ello exenta de esos estándares de calidad que solo se pueden permitir unos pocos. Esta canción pertenece al disco “Ain’t Misbehavin”, que publicó el grupo a finales de los ochenta.

                                                      Tommy McClendon y Phil Mogg.

Hunger in the night” apareció dentro del disco “Ain’t Misbehavin”; bueno, disco, maxi, mini Lp, EP o como queramos denominarlo. El asunto era que se trataba de una colección de seis canciones -en una versión posterior en cd se incluía un tema más- que el grupo publicó en el año 1988. La década de los ochenta fue una época tan convulsa como fascinante dentro del grupo del ovni. Se separaron una vez tras la gira de presentación del buenísimo “Making Contact” editando el posterior recopilatorio “Headstone”, uno de los recopilatorios más indescriptibles que haya conocido el mercado musical jamás. Dicho doble disco recopilaba algunos de los temas más famosos del grupo y contenía en su cara D -qué tiempos de los vinilos y las caras A y B- un puñado de canciones grabadas en directo pertenecientes al concierto de despedida que el combo ofreció en el Hammersmith, pero lo más incomprensible del asunto es que entre el material recopilado de estudio también aparecían canciones de otros grupos en los que habían estado algunos de los miembros de UFO. De este modo nos podemos encontrar en este recopilado temas como el “Armed and ready” de MSG, “Criminal tendencies” de Wild Horses, “She said” de Lone Star, “Love drive” de Scorpions o el “Fool for your loving” de Whitesnake... ¿?. Además de lo que tuvo que suponer comprar los derechos de publicación a las distintas discográficas, que me expliquen qué cojones pintan los temas de Whitesnake en un recopilatorio de UFO. Dentro del pequeño submundo gris de las jugadas comerciales deleznables de las compañías de discos para arañar un miserable euro más a nuestros bolsillos, esta debe ocupar uno de los lugares destacados. De todos modos, si obviamos este “pequeño detalle sin importancia”, nos encontramos con un doble recopilatorio que es una pasada y que se corona con esas entrañables tomas del directo. Años después se completó el puzle y publicaron el concierto del Hammersmith en su totalidad, por lo que ahora en mi estantería se encuentra lujosamente ubicado este doble convertido en triple disco gracias al añadido del show completo.


Pero no nos desviemos del tema. Tras esta separación, Phil Mogg volvió a poner en marcha unos nuevos UFO para sacar el también interesante “Misdemeanor”, un álbum orientado al sonido más AOR y de teclados que tanto se llevaba a mitad de los ochenta; UFO y las buenas melodías: siempre una combinación perfecta. De todas formas, pese a todo el disco seguía aportando fuerza y guitarras entre sus surcos. Tras la gira de presentación, que duró hasta bien entrado en año 1986, el grupo se volvió a semi disolver. Phil Mogg y Tommy McClendon -también conocido con el irritante mote de Atomic Tommy- registraron unas cuantas tomas en demos que acabaron publicándose en el año 1988 conformando el disco “Ain’t Misbehavin”. El grupo no dio señales de vida durante prácticamente todo el año 1987, solamente apareció en directo durante una fiesta de Navidad de la revista Kerrang o Metal Hammer. El grupo ofreció una única actuación en la emblemática sala Astoria de Londres que a la postre fue la única vez en la que presentaron en vivo algunos de los temas de este nuevo álbum todavía en ciernes, incluso ya entonces la formación volvió a cambiar llevando como guitarrista a Mike Gray. Con este nuevo disco volvían a sus raíces más rockeras y dejaban de lado el excesivo edulcoramiento de “Misdemeanor”. Tras la publicación del álbum y su escasa repercusión el grupo volvió a hibernar hasta que Phil Mogg, hastiado de intentar el retorno del grupo con otros músicos, contactó de nuevo con Pete Way y volvieron a poner en órbita a la banda con la compañía de Lawrence Archer y Clive Edwards. No seré yo quien defienda al amigo Atomic Tommy, pero reconozco que me hubiera gustado que el grupo se hubiese lanzado a la carretera para promocionar “Ain’t Misbehavin” en directo.

                               UFO Sep 86-Oct 87: Tommy McClendon, Jim Simpson, Paul Gray y Phil Mogg.

                                     UFO Nov-Dic 87: Phil Mogg, Paul Gray, Jim Simpson, Mike Gray.

El disco es una de mis debilidades, lo reconozco. Pasará a la Historia como un lanzamiento irregular y plagado de circunstancias externas e internas de la banda, pero tiene algo que me enganchó desde el primer día y todavía no me ha soltado. A la sempiterna voz de Phil Mogg y la guitarra de McClendon se les suma el bajo de Paul Gray y la batería de Jim Simpson para la grabación de estas canciones. La producción es horrible, los volúmenes están descompensados, el sonido de guitarra resulta indigno para un grupo como UFO de lo sucio y poco tratado que está, los coros prácticamente saturan y, en definitiva, restan enteros al producto final… pero en ese disco hay canciones, eso seguro. Cuentan las malas lenguas que lo que está publicado no es más que las maquetas que en su día se grabaron antes siquiera de saber en qué se iban a acabar usando. No sé hasta qué punto será cierto del todo, pero tiene toda la pinta. Incluso el propio Phil Mogg, en las líneas interiores de la carpeta del álbum, comenta que estas piezas las trabajaron tras acabar la gira de “Misdemeanor” en distintos momentos y bajo diferentes circunstancias, que querían volver al sonido rockero más primario del grupo y que las pusieron en circulación como una especie de regalo para los fans; de este modo cualquier seguidor de la banda podía conocer de primera mano en qué estado compositivo se encontraban durante ese periodo de tiempo. Ni siquiera se adjunta foto alguna de la formación al completo que figura en los créditos de las grabaciones, en su defecto adjuntan un bonito collage de instantáneas de los miembros del grupo tanto en directo como de archivos personales. Si es que hasta la portada mola: el dibujo de una mujer desnuda a la que no se le ve ni su cara ni su vello púbico y que agarra en la mano una pistola de esas de película de vaqueros con pose desafiante. Algo artístico y peligroso, con el buen gusto que siempre ha caracterizado a estos entrañables británicos; por supuesto se censuró y nos colocaron otra cutre-portada con el nombre del grupo en su lugar. En fin. Desde luego en líneas generales suena a que tenían unas demos trabajadas y encontraron a una compañía que se las publicó. Punto.

                                                   "Ain't Misbehavin". Portada original.

                                                  "Ain't Misbehavin". Portada censura.

Si hablamos de la canción en particular que da título al artículo, nos encontramos con todas esas deficiencias en el apartado de la producción. Sin embargo a nivel de composición es una absoluta delicia, es una de esas canciones que penetran directamente en tu cabeza. Comienza suave y desafiante, para estallar de inmediato y llegar con el puente hasta un estribillo imbatible, de los que parece ser que pueblan las neuronas de Phil Mogg. La canción tiene un tempo de esos que te ponen en forma y que va haciendo subir la temperatura a medida que avanza. Las dobles voces en los coros -algo que usa Mogg en casi todas las canciones del disco- le aportan al estribillo un empaque aún mayor y contribuyen a realzar el tema en su totalidad. Ni siquiera la cochambrosa producción puede con una canción que tiene todos los ingredientes necesarios para destacar. En aquellos años de hegemonía de las grandes melodías y comercialidad bien entendida en las listas de éxitos UFO demostraron que, sin apenas medios ni presupuestos millonarios, atesoraban calidad a raudales. Y por si fuera poco, la canción acaba enganchando el estribillo final con un solo de guitarra que cabalga superponiéndose. Como debe de ser.


                                                      UFO: "Hunger in the night".



domingo, 21 de enero de 2018

Dio Returns y Dio Disciples: Ronnie Dio vuelve a los escenarios de la mano de la tecnología. Concierto en Escenario Santander. 15.12.17


Dio vuelve a actuar en directo; bueno, en realidad lo hace como una figura generada por ordenador. El asunto en cuestión recibe la denominación de holograma y, como os podéis imaginar, suscita un abultado número de opiniones y prejuicios. El estreno de esta peculiar idea se produjo hace poco más de un año en el famoso festival de Wacken. Ante la imponente presencia de unas ochenta mil almas en el fastuoso escenario alemán volvió a reinar la inmortal música de nuestro músico favorito. Parece ser que la descabellada idea ha seguido adelante y ahora se lanzan a la aventura de una gira que promete ser mundial. Veremos.

                                                Dio Disciples en el Wacken con el holograma.

Parir una ocurrencia de semejante calibre solo podía ser el resultado de las elucubraciones de una cabeza como la de Wendy Galaxiola -aka Wendy Dio-. La intrépida ex viuda del añorado Ronnie, en una nueva vuelta de rosca a la gallina de los huevos de oro, ha decidido ser la primera mánager que es capaz de resucitar a un artista fallecido y llevarle de gira por los escenarios de todo el mundo. Sobre esta mujer se pueden decir muchas cosas, pero lo que está claro es que en muchos aspectos otra mujer de armas tomar como es Sharon Osbourne se convierte en una dulce hermanita de la caridad a su lado. La figura de Wendy resulta controvertida en cuanto escarbas un poco en la superficie, no necesitas profundizar mucho. Fue esposa y mánager de Ronnie durante prácticamente toda su carrera, se separaron hace unos años aunque siguieron ligados profesionalmente y ahora es ella la encargada de hacer llegar el legado musical de Dio a todos los mortales, por deseo expreso de éste. Que Wendy es una mujer con las pelotas bien puestas no lo duda nadie en este negocio, hay muchas situaciones y anécdotas que acreditan sobradamente tal afirmación. Fue la que contestó públicamente al llorón de Vivian Campbell cuando este tuvo la nada elegante ocurrencia de quejarse treinta años después de que Dio no le quiso subir el sueldo cuando militaba en sus filas y que por eso acabó fuera del grupo, un gesto muy feo por parte de un tipo que le debe mucho a Ronnie y que se pasó esos treinta años poniéndole a parir –bueno, hemos documentado suficientemente bien todo este affair en reseñas anteriores–; nuestra querida heroína no tuvo problema alguno en asumir públicamente la responsabilidad del despido de este elemento, tranquilamente declaró a los medios que no fue Ronnie Dio quién despidió a Campbell sino ella misma y que el motivo principal fue que el propio Vivian exigió un aumento de sueldo. Con dos pelotas. Del triste e irritante perfil pesetero de Vivian Campbell no vamos a volver a hablar ahora –no hay más que echar un vistazo a su recorrido musical posterior a su estancia en Dio para darse cuenta por uno mismo–, pero hay algo que tengo muy claro: si no estás contento con las condiciones laborales que previamente acuerdas cuando te contratan, no tienes más que hablarlo con tu jefe y si éste no te sube el sueldo lo más digno es que dejes ese trabajo y te busques otro, en lugar de ir por ahí lloriqueando y echando mierda en cuanto te ponen un micrófono delante.


Aunque no todo es oscuro en el universo Wendy. Es de justicia tener presente que la gestión que está realizando hasta ahora del legado artístico de Ronnie James Dio se puede definir con una sola palabra: perfecta. Es de todos sabido que, cuando se muere un artista, el mercado se inunda con doscientos millones de recopilatorios y demás artefactos musicales de dudosísima enjundia. El caso de Dio está siendo una excepción hasta ahora, toda la música que ha salido al mercado desde que falleció hasta el día de hoy es de primerísima calidad e interés; los directos publicados abarcan distintas grabaciones y etapas del artista que no habían tenido representación en su discografía oficial, amén de haber sabido dosificar dichas publicaciones para no saturar el mercado. De este modo el resultado final es que todos los que apreciamos la música del difunto Ronnie James Dio y que hemos quemado de tanto escuchar los distintos piratas durante todos estos años ahora podemos disponer de algunas de estas grabaciones con una producción y sonido adecuados… y está por llegar la joya de la corona: las supuestas ideas que dejó pergeñadas Dio de lo que iba a ser la segunda y tercera parte de la trilogía “Magica”. Estas ya son palabras mayores y, en un alto porcentaje, se lo debemos a Wendy; sí, la misma que al mes del fallecimiento de su ex pareja ya estaba vendiendo camisetas conmemorativas de su muerte. De cualquier modo el tema Wendy da para una entrada que tarde o temprano abordaremos en estas páginas.

                                                                  Wendy Dio.

El caso es que nuestra encantadora dama ha sido la cabeza pensante que se esconde detrás del dichoso holograma. Con este invento se pone a la cabeza de todas las variadas y múltiples triquiñuelas que se les han ido ocurriendo a todas aquellas mentes pensantes del mundo del Rock que han dirigido sus esfuerzos a intentar llevárselo crudo. Ahí tenemos a nuestros queridísimos Kiss, que llevan varios años intentando colarles a los fans una nueva formación del grupo original formada por cuatro contratados que se vistan y pinten como ellos mientras la dupla Simmons/Stanley se queden al calor de las chimeneas de sus respectivos hogares contando los ceros que suman las ganancias de las giras de dichos contratados; todavía no han logrado convencer a sus seguidores para que acepten a unos Kiss formados por sustitutos, pero todo se andará. Curiosamente se les ha adelantado Rick Medlocke. El magnífico guitarrista y cantante de los Blackfoot y actualmente comandando Lynyrd Skynyrd, cansado de no obtener el reconocimiento y el éxito que en justicia le correspondería con su buenísimo grupo, tras años después de disolver a la formación, consiguió llevar esa idea a la práctica hace apenas unos pocos años: hizo un casting, escogió a cuatro tipos jóvenes que tocan que te cagas y volvió a reformar sus Blackfoot … sin estar él mismo en la nueva banda…y no le ha salido mal del todo. Pero esto es otro tema que habrá que abordar en otro momento. De cualquier modo, el caso es que con esta jugada del holograma nuestra angelical Wendy pasa a colocarse a la cabeza en esta peculiar clasificación del despropósito.

                                      Blackfoot 2017: Rick Medlocke en la foto, pero no toca con ellos.

La idea de una gira de Dio con una imagen animada suya programada por ordenador mientras suena su voz en playback acompañando a una banda con músicos reales que interpretan sus canciones en directo es, qué queréis que os diga, algo bizarro. Tras la lógica desazón inicial de semejante despropósito, si conseguimos hacer un ejercicio de abstracción propio de un monje tibetano cum laude podemos observar distintas consideraciones. Lo cierto es que todo lo demás está cuidado al detalle y orquestado con un evidente mimo y cariño hacia la figura de Ronnie. Se ha contado con tres de los miembros de la última formación original que acompañó al cantante en sus últimos años y que tras la muerte de éste prosiguieron con el grupo tributo llamado Dio Disciples –otro debate para otro momento–; el combo cuenta entre su filas con el batería Simon Wright, el teclista Scott Warren y el guitarra Craig Goldy, todos ellos ex miembros de Dio. Para cantar han tenido la consideración de buscar, además de la voz enlatada de Ronnie, a los vocalistas Ripper Owens y Oni Logan; un detalle muy importante y que dice mucho de la importancia de abarcar la abultada gama vocal de la que hacía gala nuestro pequeño y añorado elfo. En lo que respecta al repertorio se ha tenido especial cuidado a la hora de seleccionar el setlist, un músico con la dilatada carrera de Dio tiene en su haber un gran número de temas míticos y memorables, por lo que seleccionar entre todos ellos es una cuestión de naturaleza delicada. Podían haber cogido el camino fácil, lo que suelen hacer casi la totalidad de los grupos tributo y currarse todos los grandes éxitos; pero no, tanto Dio Disciples como la gira del holograma han sido capaces de confeccionar un repertorio en el que están la mayoría de los clásicos que todo el mundo quiere escuchar, mezclado con otros temas menos famosos aunque igual de buenos o más que los clásicos. Y si a todo esto le añadimos una puesta en escena cuidada con una pantalla proyectando imágenes alusivas a momentos y vivencias de cada una de las canciones, la cosa tiene su aquel. Debo decir que había algunas de las fotografías que se proyectaban que ni yo mismo conocía y, os lo puedo asegurar, he visto muchas, pero que muchas fotos de nuestro pequeño gran hombre. Todo este conglomerado de sensaciones te lo pone muy difícil a la hora de formarte una opinión final sobre este esperpento. Una cosa tenía clara: si tocaban en directo en España, no me lo perdía. Siempre conviene conocer al enemigo.


Con estas que un frío viernes del pasado Diciembre me monté en el coche y pusimos rumbo a Santander para ver esta gira en vivo, en directo y en primera persona –que mucha gente piensa que por ver una mierda de grabación en youtube ya se ha enterado del directo de cualquier grupo-. Por otro lado la actuación estaba programada en la sala Escenario Santander, probablemente la mejor sala de conciertos de España; probablemente. El cruce de cables fue total, como cabía imaginarse. Asistir a un show de estas características ya iba a ser algo poco habitual de por sí, por lo que había que estar preparado para lo peor. Lo primero que me llamó la atención es que, pese a ser una de las tres actuaciones programadas en nuestro país, había bastante público; la música de Dio sigue teniendo tirón, de lo que me alegro. Sonó la intro grabada que habían extraído para la ocasión de la etapa de “Sacred Heart”, uno de esos detalles cuidados con celo a los que me refería antes. Salieron los músicos ocupando la batería y el teclista los laterales del escenario, dejando al bajista Bjorm Englen y a Goldy en esos mismos laterales por delante y reservando el centro de la escena a una pantalla destinada a proyectar el holograma de Ronnie. Tras la intro sonó “King of Rock n’Roll” como un cañón bajo la voz omnipresente pero grabada de Dio. Acto seguido nos invadió otra intro, en este caso “E5150”, la misma que daba paso a ese temazo de Black Sabbath que se llama “The Mob Rules” y que cantó con su vozarrón habitual el vocalista Ripper Owens; normal que Judas Priest contratasen los servicios de este tipo para suplir a Rob Halford en los noventa, el amigo tiene una potencia y un chorro vocal excepcional. Recuerdo cuando asistí al concierto de Judas con Ripper en La Cubierta de Leganés hace ya un porrón de años, Owens nos dejó con la boca abierta y los tímpanos descolocados a los que allí asistimos mientras que todos sus detractores se quedaron en sus respectivas casas perdiéndose semejante barbaridad. Pero volvamos al show de Dio holograma, solo llevábamos unos escasos diez minutos de actuación y esta gente nos estaba dejando claro que sabían de qué iba el asunto que se traían entre manos. Comenzaron con el propio holograma interpretando “King of Rock n’Roll”, que hacía que no la tocaba el propio Dio mil años, y le siguió algo así como otro inicio con otra intro y “Mob rules” presentando a la voz a Ripper Owens. El holograma como tal apareció en tres de las canciones del repertorio; bueno, en realidad fueron cinco puesto que “The Last In Line” se presentó a modo de medley junto a “Holy diver” y “Heaven & Hell” incluyó en su parte intermedia el clásico “Man on the silver mountian”. Esto de mezclar canciones e intercalar fragmentos de las mismas era otra de las señas de identidad que solían tener los conciertos del propio Dio. Por otro lado el holograma en sí me resultó curioso, muy curioso. Todo lo que se ha hablado del susodicho, toda la polémica generada, todos los adelantos informáticos y virtuales que tenemos hoy en día…y el holograma en cuestión me pareció un poco chapucero. Vamos a ver, se notaba que se habían dejado la pasta en el invento, la pantalla era prácticamente a tamaño de persona normal, se movía y todo eso. El asunto es que la figura parecía como de juguete, como una especie de dibujo; no sé, uno está acostumbrado a ver en las pelis todas esas imágenes generadas de manera virtual y, después de tanta polémica generada por resucitar para los escenarios al artista, lo que te esperas es poder ver una imagen de máxima calidad de dicho músico. En fin, no iba a cambiar mucho mi opinión si hubiese aparecido un holograma de alguien que fuese como Dio en vida, pero es cierto que me esperaba más calidad o nitidez; algo así como los efectos de 3D o una cosa por el estilo.


Sigamos con el concierto. Tras “Mob rules” siguió Ripper en el escenario para volvernos locos con “Straight through the heart”, otra canción de diez y que se marcó el amigo Owens de manera sobrada. Al acabar el tema nos presentó a Oni Logan, el ya ex cantante de Lynch Mob –otra vez– en un casi perfecto castellano anunció otra canción de Sabbath, concretamente “I”. Los dos vocalistas demostraron sus perfectas facultades, cada uno en su terreno: Logan con un matiz más clásico y melódico, mientras que Ripper nos ponía los pelos de punta con el poderoso chorro de su afilada voz. Desaparecieron ambos cantantes y de nuevo apareció el cutre-holograma y la emotiva voz en off de Ronnie James Dio para interpretar “The last in line” mezclado con “Holy diver”. Aquí conviene reseñar otro punto a favor de la producción de este espectáculo, no penséis que extrajeron la voz de Dio de sus clásicos de estudio y a piñón fijo; nada de eso. No sé si la idea surgió de Wendy o del guitarra Craig Goldy –un tipo que siempre ha mostrado admiración y respeto hacia Ronnie, al que se suele referir como su maestro y del que jamás ha salido una crítica, ni cuando había vacas gordas o flacas–, pero el caso es que se trabajaron las líneas vocales pregrabadas de Dio para esta gira. La intro del concierto estaba tomada de la que el grupo usó en la gira de presentación de “Sacred Heart”, la toma de “King of Rock n’Roll” y del medley “Last in line”/”Holy diver” la extrajeron del directo “Live In Philly 1986”. Esta grabación corresponde al directo del Spectrum de Philadelphia que editaron en VHS por aquellos años y que no vio la luz en audio hasta que en 2013 Wendy la publicó en Cd. Recuerdo que en aquella gira del año 1985/86 presentaron el disco “Sacred Heart” y Dio estaba en un momento de popularidad álgido. Quisieron publicar el doble disco en directo que todos los grandes grupos tienen en su haber, pero parece ser que la compañía no lo acabó de ver claro y nos privaron de documentar esos años dorados de la trilogía “Holy Diver”, “The Last In Line” y “Sacred heart” con el doble en vivo que pedían a gritos. En su lugar publicaron el mini Lp “Intermission” que también es una pasada, pero nos perdimos toda la grandeza y majestuosidad de aquella gira y su repertorio con temas de hasta un cuarto de hora de duración. Esto lo solucionó Wendy Dio publicando de manera póstuma este doble cd en vivo. El caso es que de aquí tomaron las líneas vocales de estos dos clásicos imperecederos del queridísimo Ronnie, además respetando el interludio que une “Last in line” con “Holy diver” y que lleva una delicada e inspiradísima línea vocal del tema “Children of the sea”. En serio, pago gustoso para disfrutar en un concierto de este momento; incluso prefiero que no haya ninguna marioneta artificial y que simplemente el grupo interprete la música con la voz de Dio en primera persona.

                                                          Tim "Ripper" Owens.

                                                                  Oni Logan.

El concierto sigue con “Egypt”, otra pieza absolutamente única y especial. Lamentablemente solo Ronnie era capaz de imprimirle ese empaque cuando declamaba su melodía casi como si estuviese llorando. La versión de la gira fue algo más corta y en la interpretación de Oni Logan se perdió por completo la magia del final, hay cosas que no pueden ser y no pueden ser. Le siguió inmediatamente “Tarot woman” con un Ripper Owens que abrió la boca y nos volvió locos a todos, otra sorpresa con un intenso solo de Scott Warren. Cuando metes en un concierto canciones como ésta automáticamente te sales del establishment de los tributos y das un salto cualitativo. El solo de guitarra de Craig Goldy me gustó bastante, es un músico que ha mejorado en intensidad y en carácter musical mucho, en cuanto aparcó la moda ochentera de correr por el mástil con escalas interminables y le añadió más cuerpo e intensidad a su técnica también dio su propio salto de calidad. El solo desembocó en “Catch the rainbow”, la belleza personificada, que a su vez nos llevó a “Stargazer”, la intensidad personificada. Ambas canciones de Rainbow, la primera la interpretó Logan con solvencia, mientras que en “Stargazer” fue Ripper Owens el que dejó el pabellón una vez más bien alto cuando encaró las notas más difíciles dejando los coros y algún que otro fraseo a Oni Logan. Después de una bonita entrada de teclado ambos cantantes siguieron con “Mystery”, un tema pegadizo que probablemente sea lo más comercial que haya hecho Dio en su vida y que supuso otra agradable sorpresa en un repertorio elaborado con mucho criterio. Pienso que la voz de esa canción le pegaba más a Oni, así como la de “Stargazer” a Ripper, pero aun así no estuvo nada mal.


Tras esto nos empezamos a acercar a la parte final del concierto. Comenzaron a sonar los primeros acordes de “Heaven & Hell” y de nuevo volvió la voz grabada del maestro así como el cochambroso holograma. Esta versión incluyó el solo de batería de Simon Wright, que me pareció igual de simple e insulso que siempre pese a seguir incluyendo el “Overture 1812” que inmortalizó Cozy Powell (DEP), y el interludio de “Man on the silver mountain”. Dos de las canciones más significativas de toda la carrera de Dio que se juntaban y nos recordaban de nuevo lo grande que fue este hombre. Aquí le echas especialmente en falta cuando interpretaba en directo con sus evidentes dotes de actor la tentación del Bien y el Mal que se representaba en la parte casi final del tema, ese momento en el que la canción frenaba y te llevaba con delicadeza ante la duda titubeante, suavemente, constituyendo el clímax del propio tema antes de desembocar en el trepidante final. Pero esto es marginal. También se han estrujado la materia gris a la hora de seleccionar las líneas vocales y la estructura escogida para llevar este “Heaven & Hell” al directo. En Santander, y supongo que al igual que en el resto de la gira, el grupo montó una versión en la que encabezaba precisamente esa lucha interna con el Bien y el Mal que tan genuinamente llevaba al directo nuestro querido Ronnie; en este caso se decantaron por el fragmento del “evil”, para acto seguido comenzar con el estribillo y seguir con el inicio del tema original. Intercalaron “Man on the silver mountain”, una de las canciones que no debería faltar jamás en un homenaje a Dio o a Rainbow, y retomaron con la parte final de H&H suprimiendo la parte rápida que solían interpretar los Sabbath en los directos. Para seleccionar las voces de Ronnie en este medley no se limitaron a coger una sola toma de voz, se nota que se han tomado la molestia de seleccionar entre un compendio de discos y conciertos que dice mucho y bueno del deseo de presentar al respetable un producto final elaborado y que se salga de lo previsible. Lo dicho, más allá de que pongamos el grito en el cielo con la idea, hay que reconocer el esfuerzo por la ingente labor de realización musical que hay detrás.


La música cesa, los músicos se dirigen al centro del escenario y saludan al público. Vuelven de nuevo a asir sus instrumentos y finaliza el show con “Rainbow in the dark”. Los tres vocalistas y el dichoso holograma hacen acto de presencia y, cuando finaliza la canción, finaliza el concierto. Setenta y tres minutos de actuación. Craig Goldy abandona inmediatamente la escena y se marcha hacia los camerinos, mientras que Oni Logan y Ripper Owens se quedan unos minutos saludando al público en la propia platea del recinto. El público da por hecho que el grupo volverá a salir, pero la interpretación de “Rainbow in the dark” tiene visos de haber sido el último tema tocado. Se encienden las luces y el respetable empieza a quejarse por la corta duración del evento. Como tengo la costumbre de hacer todo lo posible por no conocer el repertorio del grupo que vaya a ver antes de la actuación, no puedo saber si es que han acortado el setlist; pero tiene pinta de que esto es lo que tienen preparado para la gira. En los días sucesivos confirmo estas sensaciones. Nunca he entendido esto de las quejas si un concierto dura menos de 80 o 90 minutos, ¿en qué parte de la entrada se especifica lo que va a durar el espectáculo? Está claro que la panacea es que un concierto sea muy bueno y muy largo, pero tengo muy claro que prefiero mil veces antes un concierto corto e intenso que otro largo aunque mediocre. Que un show sea algo memorable tiene que ver con muchos factores, pero la duración nunca está en los primeros lugares de esa lista; al menos así lo veo.

                                                             Craig Goldy y el holograma.

Le tengo mucho respeto a Craig Goldy, es un tipo que ha demostrado a lo largo de todos estos años ser un amigo fiel de Ronnie James Dio –de hecho le sigue reconociendo como su mentor y sus palabras siempre son de agradecimiento y respeto hacia el maestro- , es por eso que me sobraban las justificaciones que adujo en los días previos a la gira. En esas recientes declaraciones a los medios comentaba que hacían esto principalmente por y para los fans, como un homenaje a su figura, una celebración de su música para todos las fans que presenciaron en directo a Dio en su día y como un regalo para aquellos que nunca pudieron disfrutar de él en directo. Incluso se ofreció a responder personalmente a un enfurecido fan por todo este asunto del holograma vía facebook, le expuso sus razones con un talante tan sincero y conciliador que el propio fan iracundo supo reconocer el mérito de Goldy pese a afirmar que su opinión hacia el holograma no había variado. De cualquier modo seguro que las palabras de Craig Goldy son sinceras, pero no dejan de ser justificaciones para poder montar una gira mundial que de otro modo no creo que hubiesen podido hacer realidad. 


Me quedo con el final. Cuando bajó el telón de Santander y mientras el público mostraba su disgusto por la duración del concierto, sonaba por el equipo de ambiente la música enlatada de “This is your life”. Ese sí que fue el final perfecto para esta aventura.


                                                           Dio: "This is your life".