Clube de Adictos a Deep Purple

Púrpura Chess

This blog is basically a musical site. Here we talk about the music we like, using different angles. As dear and missed Jon Lord once said: “Music is the highest kind of Art that exists”. I think the same way too.

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jueves, 25 de agosto de 2016

Lords Of Black: “Tears I will be”.


Estamos sin duda ante uno de los grupos nacionales con un panorama más prometedor de los últimos tiempos. Con tan solo un par de discos han sentado claramente las bases de su propuesta musical: un Hard Rock fuerte, denso y complejo pero siempre con un elegante sentido de la melodía. El grupo del guitarrista y arreglista Tony Hernando, el cantante Ronnie Romero, el batería y pianista Andy C y la reciente incorporación al bajo de Javi García ha revolucionado la escena musical rockera de nuestro país en apenas un par de años, ofreciendo un tipo de música que no es para nada el habitual que estamos acostumbrado a escuchar por aquí.


Su segundo disco, titulado “II”, ofrece al igual que su predecesor un cuidado y elaborado sonido. Ambos discos han sido producidos, mezclados y masterizados en los estudios de Roland Grapow, obteniendo un resultado final digno de elogio y que llama la atención por la calidad final del producto.

                           Lords Of Black: "Lords Of Black".                         Lords Of Black: "II".

La reciente llamada de Ritchie Blackmore a Ronnie Romero para que ocupe el puesto de vocalista de sus renacidos Rainbow les ha ofrecido la oportunidad perfecta para mostrarse en todo el escaparate internacional. A primeros de Septiembre inician una gira por Centro Europa como invitados de Axel Rudi Pell y más adelante actuarán en el prestigioso festival japonés Loud Park, junto a artistas de la talla de Scorpions, Whitesnake, Symphony X, Queensryche o los Dokken presentando la reunión de la formación clásica y que tanto está dando que hablar en los mentideros musicales en estos días –me temo que habrá que comentar algo sobre esto en otro momento-.

                                                     Tony Hernando y Ronnie Romero.

Todos estos factores están ayudando a que este segundo disco esté levantando una interesante expectación a nivel internacional. El primer single y vídeo que publicaron, la canción “Everything you’re not” está recibiendo una amplia exposición y seguimiento en tierras niponas. También han realizado un clip para “Merciless” y otro para “Cry no more”, una bonita pieza que sirve de homenaje al tristemente fallecido Phil Lynott y que tiene una cuidada ambientación.
Sin embargo me quiero detener en otro tema que aparentemente ha pasado más desapercibido y que, bajo mi humilde opinión, es de lo mejorcito del disco. Se trata de “Tears I will be”, una delicada canción que presenta a la perfección esa dualidad romántica y poderosa de la que hace gala la música de este grupo y que me enamoró desde que la escuché por primera vez. Comienza de manera elegante con un intenso piano y ya desde el inicio presenta esa épica y esa tensión que tanto nos gustan a algunos de nosotros. Lleva un solo de guitarra preciosista y muy acertado que hace que el tema gane más enteros, la labor de Tony Hernando es estupenda a lo largo de todo el disco. La voz de Ronnie se mueve perfectamente a lo largo de los distintos registros que lleva la canción y demuestra una vez más por qué Blackmore se fijó en él. La parte final alcanza un interesante climax al aguantar el tema unas décimas de segundo antes de lanzarse al estribillo tras el solo. Una canción intensa, oscura y dramática que te atrapa desde el primer momento y que dice mucho y muy bueno de este grupo.

                                                    Lords Of Black: "Tears I will be".


lunes, 8 de agosto de 2016

SCORPIONS 50 ANIVERSARIO: Lugares emblemáticos y anecdóticos de su recorrido musical (Nueva York, Hannover). II


Estamos en el año del cincuenta aniversario de este grupo alemán tan especial. Hace cincuenta años que el joven Rudolf Schenker tuvo la idea y la visión de montar una banda para tocar música y conquistar el mundo, así nacieron los Scorpions.
Aunque el primer disco llamado “Lonesome Crow” no se publicó hasta 1972, fue en 1965 cuando el grupo empezó a rodar. Mucha gente le pondrá pegas al momento desde el que han decidido empezar a contar como inicio de su historia, incluido el desagradecido hermano menor Michael Schenker, pero supongo que el bueno de Rudolf al menos tiene ganado el derecho a decidir dónde y cuándo comenzó todo; no en vano se trata del creador del primer grupo alemán de Rock que traspasó las barreras germanas alcanzando el éxito mundial y rompiendo el mercado norteamericano. A lo largo de estos años los Scorpions se han convertido en una especie de embajadores alemanes internacionales, actuando en distintas galas representativas, siendo llamados por una gran cantidad de patrocinadores, organizadores de todo tipo de eventos culturales e incluso políticos. Han participado en la caída del Muro de Berlín y hasta han llegado a ser embajadores en todo el proceso de apertura de la antigua URSS impulsado por Gorbachov y conocido como la Perestroika, entre otras cosas.


Hace unos meses realizamos un repaso por una serie de lugares que han marcado de algún modo todo el devenir del grupo alemán. Ahora ofrecemos una segunda parte. En este caso vamos a viajar nada menos que por Nueva York y por las inmediaciones de su Hannover natal. En NYC visitaremos algunos lugares relevantes de sus años de más popularidad en las listas de éxitos y ventas. Por su parte en las inmediaciones de Hannover recorreremos localizaciones ligadas a esos mediados de los sesenta en los que empezó a crearse todo, solo para irritar a los haters que critican y no reconocen esos primeros años de formación, crecimiento, cambios y búsqueda de identidad y sonido. Así hacemos tiempo mientras esperamos la publicación de la dichosa caja en la que parece que van incluidas grabaciones antiguas y que llevan anunciando desde hace diez años.


Nueva York: Cruce de la 5ª Avenida con la calle 42.

Pese a tenerlo en mente desde el minuto uno, Scorpions no consiguieron actuar en Norteamérica hasta 1978. Tras la marcha de Uli Jon Roth, el fugaz paso de Michael Schenker y la llegada de Matthias Jabs les permitió enfocar su sonido hacia un incipiente Hard Rock que estaba comenzando a ser muy popular por esas tierras, siempre sin perder sus naturales señas de identidad. La nueva compañía de discos apostó por ellos y comenzaron a actuar regularmente en América, sus discos empezaron a venderse allí y en apenas tres años explotaron convirtiéndose en todo un fenómeno. El propio Axel Rose, futuro vocalista de Guns n’ Roses, aseguró que decidió empezar a cantar y meterse en un grupo cuando una vez que se encontraba parado con su coche en un semáforo, comprobó que en todos los coches que le rodeaban sonaba música de Scorpions.
Recuerda Klaus que en su primera visita a NYC se quedaron fascinados con la idiosincrasia de la sociedad americana y sus gentes. Paseando en uno de sus días libres por las calles neoyorquinas comprobaron que aquello era una especie de variopinto hervidero, todo un bullicio de personas que les recordó a una especie de zoo humano caótico. Concretamente esta sensación la vivieron en el cruce de la 5º Avenida con la 42 y todo esto les inspiró para componer su emblemático tema “The Zoo”, un éxito y habitual de todos sus conciertos.




Madison Square Garden: 4 Pennsylvania Plz. Cruce 7º y 8ª. Calles 31/33. NYC.

Uno de los locales de conciertos más emblemáticos del mundo. Este impresionante recinto, ubicado en pleno corazón de Manhattan, ha visto como todos los grandes han actuado entre sus muros. Suele decirse que no alcanzas el estrellato mundial hasta que no tocas allí, incluso Camilo Sesto logró llenarlo en sus dorados años setenta. Scorpions actuó allí por primera vez el 19.6.82, como artista invitado de Rainbow. Desde entonces han pisado numerosas veces el escenario de dicho recinto en sus posteriores giras mundiales, ya como cabezas de cartel.         




Jaguar Club Scala: Mindener St. Hertford.

Una de las salas en las que Scorpions realizaron las primeras actuaciones. Estamos hablando del año 1967. Por entonces el único miembro de las formaciones clásicas era Rudi Schenker. Por lo visto este club era uno de los referentes de la zona en esos años. En la actualidad ya no funciona como tal, en su lugar encontramos una bonita vivienda y la sucursal de una especie de tienda.
Una de las primeras actuaciones fechadas de Scorpions data del 11.2.67. La formación del grupo estaba compuesta en esos momentos por R. Schenker. Circula por la red un vídeo de unos segundos y sin audio de ese mismo concierto. En uno de sus conciertos en este club nuestros queridos alemanes telonearon a los Easybeats, sí, esos del “Friday on my mind” que versionó Gary Moore en su disco “Wild Frontier”. Parece ser que los Easybeats llegaron a Hertford sin equipo y tuvieron que actuar pidiéndole prestado el suyo a Scorpions. Días grandes.


                                               Scorpions: Jaguar Club Scala 1967. Report.



Apartamento de la familia Schenker: Lonsstrasse 16. Sarstedt. Hannover.

A este pequeño pero acogedor pueblecito de las afueras de Hannover se mudó a vivir la familia Schenker en los sesenta. La vivienda del número 16 tenía dos apartamentos, en el de la izquierda vivieron los Schenker y allí jugaban los hermanos Rudolf, Michael y Bárbara Schenker. Sus vecinos del otro apartamento resultaron ser los familiares del batería Wolfgang Dziony, que trabajaban en un restaurante que comunicaba con uno de los apartamentos. Montar un grupo e invitar a su amigo vecino a tocar la batería fue algo natural para Rudolf.  Recuerda Dziony que por aquel entonces Rudolf estaba por ahí, con su guitarra tocando temas de Elvis; solían ensayar en el propio restaurante el día de descanso. Esas viviendas que estaban detrás del pub restaurante en el que juntaban nuestros protagonistas para hacer ruido continúan allí en la actualidad, imagino que reformadas, claro.

                                                 La esquina con el restaurante.




Zentralkino. Sarstedt. Hannover.

El ya extinto cine central de Sarstedt fue el lugar en el que Scorpions ofrecieron su primer concierto oficial. Cuenta Rudolf que cuando escuchó a Elvis Presley decidió que quería tocar música, pero por entonces se dedicaba a jugar al fútbol y la guitarra permaneció aparcada hasta la llegada de los Beatles y Rolling, que le dieron la determinación y el empujón definitivo. Rudolf se ha caracterizado siempre por una determinación infranqueable a la hora de alcanzar sus objetivos. Muchos grandes grupos y artistas en sus inicios han pasado por infinidad de bandas con infinidad de nombres. Rudolf, por su parte, permaneció con el nombre de Scorpions y la idea de ese grupo desde el primer minuto… y lo logró; acabó alcanzando el éxito con su primer y único proyecto.
Se desconoce la fecha exacta de este primer concierto en directo. La mayoría de grandes grupos tiene perfectamente documentados sus primeros años, hay infinidad de material en papel, audio y vídeo que explica y rememora la mayoría de los pormenores que les acontecieron en sus primeros pasos en la música. El caso de Scorpions constituye la deliciosa excepción que hace todavía más interesante cualquier dato que sale a la luz relativo a esos primeros años. Parece ser que este concierto se llevó a cabo en Mayo de 1965. La formación estaba compuesta por Rudolf Schenker a la guitarra y voces, Wolfgang Dziony a la batería y voces, Joachim Kirchoff al bajo y Karl Heinz Vollmer a la guitarra solista.
Desgraciadamente desconocemos la ubicación exacta de esos antiguos cines, incluso ninguno de los lugareños preguntados tienen la más mínima idea del edifico en el que se encontraban, solo hemos conseguido la ubicación aproximada. Es igual, imaginar al grupo preparado para realizar su primera cutre actuación frente a familiares y amigos sigue siendo mágico.

                                         Sarstedt. Calle principal. Probable ubicación del cine.






martes, 2 de agosto de 2016

Beach Boys. Brian Wilson: “Sail on sailor” y “Wouldn’t it be nice”.


Sigo en plena fase Beach Boys, es lo que tienen estos calores. En la anterior entrada me remitía a dos versiones, pero es que el grupo de los hermanos Wilson tienen una cantidad tan abundante de canciones que en el momento en el que te sumerges puedes perderte dentro del abismo insondable de su discografía. De hecho puede que sea uno de los grupos que más han explotado las compañías de discos con los recopilatorios, llevan sacando uno distinto cada verano desde hace más de treinta años, y todavía consiguen que la selección de temas incluidos sea variada.


“Sail on sailor” es una de mis debilidades, no lo puedo evitar. Pese a ser uno de los mejores temas de toda su discografía no suele aparecer en los recopilatorios, supongo que esto se debe a que la mayoría de las veces colocan a un inútil para seleccionar las canciones. La primera vez que escuché esta canción fue durante el concierto que el grupo ofreció en Vigo allá por el año noventa y ocho, dese luego uno de los peores momentos para escuchar y valorar por primera vez una canción. En cuanto entonaron los primeros versos me resultó imposible resistirme ante la enigmática belleza de aquella melodía, en unos cuantos segundos habían logrado lo que otros músicos emplean toda una vida en perseguir, muchas veces sin conseguirlo. Es una composición de Brian Wilson y apareció publicada en el disco titulado “Holland”. En aquellos años Brian había sido absorbido por completo por todos sus demonios, había tenido que dejar la actividad de directo del grupo, estaba enganchado en las drogas, había ganado mucho peso y vivía como un recluso en la cama de su casa. Demasiadas presiones por todos lados para una mente tan especial, distinta y frágil como la suya. Parece ser que esta canción la compuso pidiéndole a su estimado amigo, letrista y arreglista del en su día inconcluso disco “Smile”, Van Dyke Parks que le hipnotizase. El resultado fue una obra maestra, propia de un genio del calibre de Brian.

                                                       Beach Boys: "Sail on sailor".

La otra canción es “Wouldn’t it be nice” y poco se puede decir sobre ella que no se haya escrito ya. Es el tema que inicia el emblemático “Pet Sounds”, una de las obras maestras del grupo reconocida por todos los estamentos musicales. Curiosamente al entrañable Mike Love nunca le gustó ese disco, en su mente simple y directa solo tenían cabida canciones facilonas que hablasen del sol y las chicas, estaba claro que todo este asunto le venía grande; aunque en cuanto el disco obtuvo éxito pasó a ser uno de sus favoritos, claro.


Esta canción rebosa felicidad y buenas vibraciones por los cuatro costados y demuestra a las claras la capacidad especial de Brian Wilson para crear algo único y memorable. Simplemente podemos decir que nadie –repito: nadie- ha compuesto música que suene así. Imagino que el petardo de Paul McCartney, otro tipo que tuvo la suerte de coincidir con John Lennon y cuyo principal mérito es reconocer el talento creador de Brian Wilson, habrá escuchado con atención –y con cierto titubeo también- esta obra maestra de Brian en infinidad de ocasiones.

                                            Beach Boys: "Wouldn't it be nice". Vídeo original.


jueves, 28 de julio de 2016

Beach Boys. Carl Wilson: “California dreamin” y “Remember (Walking in the sand)”.


Es imposible entender el verano sin la música de los Beach Boys. Estos idílicos días del año en los que reinan la playa, el sol, el calor y los chiringuitos están pensados para hacer de la música de los hermanos Wilson y compañía nuestra banda sonora diaria ideal. El verano no sería verano sin ese paseo matutino o nocturno por la arena de la playa, sin ese café humeante después de comer mientras te asas de calor o sin esa cerveza bien fría que te tomas bajo la sombra de un chiringuito en primera línea de playa, cómodamente sentado y disfrutando de la suave brisa del mar susurrándote en el rostro. Todo esto no alcanza su sentido global hasta que no suenan canciones como “Darlin”, “Come go with me”, “Wouldn’t it be nice”, “California girls”, “Help me Rhonda”, “Still cruisin” o “Surfin USA” entre otras.
El catálogo de los Beach Boys es tan extenso, variado e inspirado como exitoso. Aunque hoy no nos vamos a centrar en la figura de Brian Wilson, auténtico genio creador y motor principal detrás de la maquinaria del grupo, un tipo con un talento de los de uno entre un millón. Nuestro protagonista ahora va a ser Carl Wilson, el hermano pequeño de esa increíble saga que crió el inefable Murry Wilson, padre dictador que llenó de miedos e inseguridades a Brian Wilson y que se aprovechó vilmente del talento de su hijo. El bueno de Carl fue el guitarrista de la banda californiana y el principal valedor de la esencia rockera del grupo. Seguidor de artistas como Chuck Berry, impulsó esa vena musical en el seno del grupo.


Fue un guitarrista correctito y su labor compositiva no se desarrolló hasta que llegaron las crisis de Brian Wilson a mediados de los años setenta, pero su peso en el grupo ha sido tan grande que se acabó convirtiendo en el auténtico aglutinador de la banda hasta su triste fallecimiento en 1998, víctima de un cáncer de pulmón. Tras su muerte el avispado Mike Love, realizando todo el juego sucio que fue necesario, se quedó con los derechos del nombre del grupo. Quién piense que los Beach Boys han sido unos angelitos que cantaban “Surfin”, “Barbara Ann” o “Surfer girl” debería quitarse esa idea rápidamente de la cabeza. Los componentes de este grupo han experimentado todos los excesos del sex, drugs and Rock’n’Roll way of life. A su lado gente como Led Zeppelin o Rolling Stones quedan convertidos en poco menos que hermanitas de la caridad. Me parece que habrá que retomar este tema en otro momento.

                           Beach Boys: Al Jardine, Mike Love, Carl Wilson, Brian Wilson y Dennis Wilson.

Volviendo a Carl, lo que aquí nos importa sobre todo es su voz. Después del aspecto compositivo lo más característico y especial de este grupo californiano ha sido su juego de voces, aquí cantaba hasta el que barría el local y los distintos tonos y rangos de sus componentes permitían a Brian materializar esas armonías y melodías que estaban en su cabeza y que resultaban imposibles para cualquier otro ser humano. De la amalgama total de voces, podían llegar a realizar hasta cuatro líneas vocales distintas y simultáneas en las canciones, destaca la de Carl Wilson. Recuerdo muy bien la primera vez que escuché esa voz, fue en la canción “California dreamin”, durante un verano -cómo no- hace ya unos cuantos años; quedé totalmente prendado de ese sonido.


“California dreamin” es una versión de un tema de los Mama’s And the Papa’s. Beach Boys realizaron una versión tan elegante e intensa que superó con creces a la original de Phillips y compañía. Desde el inicio con los ecos de la acústica hasta los coros finales resulta una delicia. Pero lo verdaderamente especial de este tema reside en la voz solista, todas las canciones de Beach Boys llevan varias voces aunque hay una o dos que son las que marcan el peso del tema y las demás adornan o juguetean coloreando el resultado final. La voz de Carl es especial, tiene empaque y puede subir en agudos con mucho cuerpo, tiene unos ricos matices y una elegancia innata, pero principalmente es una voz bonita y personal; en el momento en el que empieza a cantar puedes identificarle, lo que en un grupo vocal dice mucho y bueno.


Esta versión se publicó en 1986, consiguiendo un éxito moderado –en aquellos tiempos el grupo no atravesaba su mejor momento de popularidad-, incluso grabaron un vídeo clip atómico muy en línea de la estética ochentas. En el cutre vídeo participaron algunos de los miembros que grabaron la versión original, junto con los propios Beach Boys. Todos enfundados en unos abrigos kitsch de hombreras hiper horteras que tanto se llevaban por entonces; en fin, aquellos deliciosos años ochenta.

                                                    Beach Boys: "California dreamin".


La otra canción también es una versión de un tema que George Morton compuso para las Shangri-Las. “Remember (Walking in the sand)” es otro clásico que ha sido versioneado por varios grupos, entre ellos se encuentra Aerosmith con una versión muy, pero que muy buena. La versión de Beach Boys apareció en el disco “Summer In Paradise”, el único de toda su discografía en el que no participó Brian Wilson, total o parcialmente. Este disco, publicado en 1992 al abrigo del éxito del hit single “Kokomo”,  ha sido objeto de toda suerte de críticas por parte de los seguidores clásicos del grupo. Imagino que el motivo principal viene por la apropiación del nombre, justo en esos años, por parte de Mike Love. Mike pretendió realizar un disco que fuese la quintaesencia del verano y le quedó algo en medio de la nada. El angelito de Mike volvió a demostrar que lo de la composición no es lo suyo, siempre a la sombra del genio de Brian Wilson y aprovechándose del talento y de los problemas mentales de este para chuparle hasta la última gota de sangre; incluso hace poco consiguió que los tribunales le concediesen un porcentaje en la autoría de muchos de los temas clásicos del grupo por haber escrito unas cuantas frases de las letras de las canciones, argumentando que en aquellos años todos estaban juntos y la creatividad podía venir de cualquiera de ellos. Delirante. Curiosamente nuestro querido Mike ha tenido todos estos años para demostrarle al mundo sus capacidades compositivas y todavía seguimos esperando. Los procesos judiciales abiertos entre los abogados de Mike y Brian durante este nuevo milenio darían para publicar un libro. Supongo que con la gira de reunión que realizaron en 2012 cerraron algunas heridas y, de paso, nos permitieron hacer realidad un sueño al actuar en directo en Hoyos del Espino durante ese verano con la totalidad de miembros vivos de la saga reunidos para una única gira; imposible olvidar aquella interpretación de “Sail on sailor” por parte del grupo original en plena sierra abulense. Una prueba más de la imposible relación amor/odio que siempre ha perseguido a este grupo.

                                           Beach Boys: Rock n Roll Hall Of Fame 1988.

De cualquier modo, sería injusto criticar “Summer In Paradise” por estos motivos. Es un buen disco, con algunos altibajos pero con joyas como “Slow summer dancin’ (One summer night)”, “Island fver” o la propia “Remember”. Necesito escucharlo todos los veranos; bueno, la verdad es que necesito escuchar toda la discografía de Beach Boys y de sus músicos en solitario cada vez que comienza Julio. En esta canción la voz de Carl Wilson vuelve a enamorarnos derrochando toda su ternura e intensidad característica. Y ese saxo principal queda perfecto.

                                             Beach Boys: "Remember (Walking in the sand)".