Clube de Adictos a Deep Purple

Púrpura Chess

This blog is basically a musical site. Here we talk about the music we like, using different angles. As dear and missed Jon Lord once said: “Music is the highest kind of Art that exists”. I think the same way too.

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miércoles, 15 de febrero de 2017

Tommy Bolin. Un talento que nos dejó demasiado pronto.


Hace ya algo más de cuarenta años que el guitarrista Tommy Bolin tristemente dejó el mundo que habitamos. A principios de un frío mes de Diciembre y con tan solo veinticinco años –demasiado pocos y demasiado poco– el querido Tommy fallecía por una sobredosis de heroína, mezclada con otras sustancias como el alcohol, cocaína y barbitúricos; demasiado pronto para un chico que tenía el mundo por delante y del que seguro habríamos hablado mucho si hubiese seguido vivo, interpretando y componiendo música durante unos cuantos años más.


Se dio a conocer a raíz de su breve pero intensa estancia en Deep Purple. Sobre sus hombros cayó la responsabilidad de sustituir a todo un Ritchie Blakmore cuando el iracundo Man in Black abandonó la nave Púrpura por primera vez en 1975.Tal vez demasiado peso para un joven e inocente músico que deslumbraba a todo el que quisiese escucharle tocando su guitarra. Ni siquiera el mismísimo Blackmore se atrevió a hablar mal de él; se limitó, con su sorna y mala leche habitual, a contar una anécdota en la que se mete con el guitarrista de Iowa. Comenta que un día Bolin se acercó a saludarle y le enseñó su guitarra, según Ritchie con las cuerdas llenas de mugre. El propio Blackmore se lo comentó y, siempre recordando las propias palabras de Ritchie, un inocente Tommy le preguntó si pensaba que debía cambiarlas. Sin palabras.

                                                    Glenn Hughes y Tommy Bolin.

Mucha gente se ha metido con Tommy Bolin por su manera de tocar con Deep Purple; es cierto que no tuvo sus mejores noches en bastantes shows del grupo púrpura, pero no es menos verdad que en esa época estaba bastante colgado de las drogas y todo el asunto repercutía invariablemente en su interpretación. Parece ser que llegó a vendarse un brazo simulando un problema de huesos para ocultar el hecho de que no podía tocar en condiciones debido a un mal pinchazo de heroína. La actuación que recoge el directo de Deep Purple titulado “Last Concert In Japan” y grabado en el Budokan de Tokyo el 15 de Diciembre de 1975 se llevó a cabo con un Tommy Bolin incapacitado para tocar correctamente debido a que su brazo se encontraba dormido debido a los excesos de la noche anterior.


Desgraciadamente esto es lo que ha llegado al gran público, ignorando todo su trabajo en solitario, con Zephyr, Energy, Moxy o con otros artistas como Alphonse Mouzon, James Gang o Billy Cobham entre otros. Libre de presiones, Bolin se muestra como un sutil guitarrista con un toque inspirado, electrizante y fugaz, capaz de combinar con una maestría insultante elementos de Rock, Jazz, Fusión o Blues y quedarse tan a gusto. Sin duda Jon Lord, Glenn Hughes, Ian Paice y David Coverdale no tienen ni un solo pelo de tontos y si escogieron a Tommy para calzarse las pesadas botas de Blackmore, sería por algo.


Nos vamos a quedar con algunas de sus resplandecientes aportaciones en discos de otros artistas. Para muestra un par de botones: “Carbon dioxide” con Alphonse Mouzon y “Quadrant 4” del disco “Spectrum” de Billy Cobham.

                                                     Alphonse Mouzon: "Carbon dioxide".

                                                        Billy Cobham: "Quadrant 4".


martes, 7 de febrero de 2017

Helloween. Reunión 2017. Agotadas entradas de pista para verlos en Madrid.


La sorpresa saltaba a finales del pasado 2016 con la noticia de la reunión de los antiguos miembros del grupo alemán Helloween de cara a una gira mundial acertadamente titulada como “Pumpkins United Tour”. La formación actual del grupo compuesta por Michael Weikath, Andi Deris, Markus Grosskopf, Sascha Gerstner y Daniel Löble se reunirá con Kay Hansen y Michael Kiske para un tour aprovechando que se cumple el treinta aniversario de su famoso disco “Keeper Of The Seven Keys I”.

                                                      Helloween: Reunión 2017.

No es que sea una reunión de la formación original. En realidad se trata de la vuelta del emblemático guitarrista Kay Hansen y del cantante Michael Kiske  a la formación de la calabaza comandada durante todos estos años por Michael Weikath; aunque en realidad Weikath no es miembro fundador, el bajista Markus Grosskopf sí, se puede decir que ha sido el principal líder del grupo desde que el también fundador Kay Hansen abandonase la nave tras el exitoso “Keeper Of The Seven Keys II” debido a diversas desavenencias tanto con la compañía de disco como con las experimentaciones del estilo musical que Kiske y Weikath deseaban abordar para el grupo. Conviene recordar que Hansen fue el principal motor compositivo del grupo durante su exitosa etapa de los años ochenta. Nuestro querido Kay es el artífice de temas como “I’m alive”, “Twilight of the gods”, “March of time”, “Ride the sky” o las archiconocidas “I want out” y “Future world”. Aunque tampoco podemos negar la importante aportación compositiva de Weikath, siempre me parecieron mejores los temas de Hansen; caprichosos que son los gustos. Pasada la publicación de los Keepers, de repente Kay se encontró con que la banda caminaba hacia una dirección que no deseaba y se marchó para formar el también emblemático grupo Gamma Ray. Te puede gustar más o menos su música, pero nadie le puede negar al bueno de Hansen su capacidad creativa e integridad musical; eso es un hecho.

                                                            Helloween clásicos.

Michael Weikath y Markus Grosskopf se quedaron al frente junto con Michael Kiske, tal vez uno de los cantantes más reconocibles y famosos de esos años en el mundo del Heavy, para editar dos discos en los que se fueron alejando del sonido característico que les dio el éxito. Tras la edición de “Pink Bubbles Go Ape” y el incomprendido “Chameleon”-–todo el mundo se les tiró al cuello por su experimentación, aunque siempre me llamó bastante la atención–Kiske abandonó también la nave, dejando al grupo herido de muerte. Sin embargo, supieron renacer de sus cenizas y, de la mando del cantante Andy Deris, inyectaron savia nueva al grupo, reflotándolo con discos como “Master Of The Rings” o el recomendable “The Time Of The Oath”. Desde entonces han continuado con su carrera musical, publicando discos y realizando giras por todo el mundo.

                                                  Helloween con Andi Deris.

Por su parte Kay Hansen ha desarrollado una amplia carrera con su grupo Gamma Ray. El que ha llevado un recorrido mucho más irregular ha sido Michael Kiske, una de las voces del Metal que ha deambulado por fangosos vericuetos musicales, llegando a renegar de su pasado en Helloween y particular y de todo lo que oliese a Rock duro en general. Hace unos años sorprendió a propios y extraños aliándose de nuevo con Hansen para montar una banda llamada Unisonic. Interesante propuesta musical –de estos dos tipos juntos no puede salir nada mediocre– que adoleció de un mayor porcentaje de temas clásicos de su grupo madre en los directos; una discusión eterna de cualquier super grupo que se monta con miembros de otras bandas famosas: tocar o no tocar las canciones que les dieron el éxito y por las que les conoce todo el mundo.

                                Kay Hansen.                                                  Michael Kiske.

Los rumores de reunión de la formación que grabó los dos Keepers ha flotado en el ambiente regularmente durante los últimos años. Imagino que Weikath no acabó demasiado bien con Hansen y Kiske, aunque el tiempo y una suculenta gira mundial por grandes recintos pueden curar heridas profundas. El concierto del próximo día nueve de Diciembre en el antiguo Palacio de los Deportes de Madrid –bautizado posteriormente con el ridículo nombre de Barclay Card Center y hace poco re bautizado con la todavía más ridícula denominación de WiZink Center– seguro que nos depara sorpresa y buenos recuerdos a todos aquellos que disfrutamos con la música de los Keepers y que hicieron durante algún tiempo que Helloween reinasen dentro del panorama del Metal europeo.

                                                     Michael Weikath.

Parece que la historia consistirá en que Hansen se sumará al grupo para los conciertos mientras que los vocalistas Deris y Kiske compartirán escenario interpretando los temas de sus respectivas etapas en el grupo. No está del todo claro si cantarán los dos a la vez, una parte para cada uno, separados y un final conjunto; en fin, caben bastantes variables en esta ecuación. Lo que está claro es que se han permitido el lujo de agotar las entradas de pista del PalacioWiZink o como coño se llame– diez meses antes de la fecha del show y nos han metido el miedo en el cuerpo a todos los que, sin ser fanáticos, nos apetece ver esta reunión en vivo. No sabemos si ha sido una estrategia publicitaria para vender más entradas, pero lo han conseguido: todo el que quiera ver al grupo ha corrido a comprar un ticket de grada para dicha actuación. Lo que está claro es que esta gira será sin duda un bonito homenaje al tristemente fallecido batería Ingo Schwichtenberg, batería original de la formación y expulsado del grupo en la época de “Chameleon” por sus problemas con el alcohol y las drogas. Ingo además padecía esquizofrenia y, parece ser que debido a su resistencia a tomar medicación, protagonizó algunos momentos bizarros que le impedían actuar en directo con regularidad. Schwichtenberg nos dejó en 1995. Ignoro si se acordarán de él en sus próximas actuaciones. Yo sí; brindaremos a su salud mientras suena “A Little time”…si es que en el dichoso WiZink Center venden alcohol.

                                       Helloween: "A little time". Del "Keeper Of The Seven Keys I".



                                                                Ingo D.E.P.

martes, 31 de enero de 2017

Saratoga. “Siento que no estás”.


Cuando hablamos de los medios tiempos y temas lentos del grupo Saratoga la primera referencia obligada es a la canción “Si amaneciera”. Esto es algo normal, se trata de uno de los temas más conocidos y emblemáticos de la banda. Una gran canción que se ha ganado a pulso el paso a la inmortalidad por derecho propio. Todo en este tema es especial, su cuidada instrumentación, una inspiradísima melodía, esos arreglos en el estribillo o la letra tan especial que aborda con dramatismo y desnudez el dolor ante el sufrimiento del ser querido. Según cuenta el bajista Niko del Hierro, fue la única canción que el guitarra fundador  Jero le pidió que no interpretase la reencarnación de Saratoga que puso en marcha el bajista tras el parón de 2006 que supuso el abandono de la nave por parte de Leo y del propio guitarrista.


Pero hoy no nos vamos a detener más en este corte, igual lo abordamos más en profundidad en otro momento. Ahora vamos a darle su momento de protagonismo al también medio tiempo “Siento que no estás”. Esta canción apareció en el disco “Tierra De Lobos”, publicado después del afamado “El Clan De La Lucha”. Dicho disco a la postre resultó ser el último en estudio que publicó la formación clásica que alcanzó el éxito antes de disolverse. El tema cuenta con el ADN característico de los cortes más pausados del grupo. Se agradece recuperar esa cadencia suave en un sonido que, desde el disco “Vientos De Guerra” en adelante, se afiló acercándose al sonido “Painkiller” de Judas Priest que tanto parece gustar al público en general. Una buena ejecución y un sonido bien sacado a una batería, bajo mi punto de vista, constituyen un porcentaje elevadísimo para obtener una música de categoría; incluso el doble bombo realza como nada en el mundo determinados pasajes de una canción. Lamentablemente su uso abusivo destroza ese efecto sorpresa y acaba ahogando a la propia canción sumiéndola en una monotonía plana –imagino que me quedé prendado en exceso de la música de los setenta y primeros ochenta, años en los que el doble bombo era un recurso y los baterías disfrutaban y nos hacían disfrutar jugando con distintos ritmos, el contratiempo, los silencios o el swing entre otros recursos–, pero esto es lo que parece gustarle actualmente al público mayoritario; en fin. En un determinado momento de su discografía, Saratoga apostó por endurecer su sonido y en esas estamos. Alcanzaron el éxito con esa propuesta y han continuado explorando esa dirección. No quiero ser malinterpretado, me gusta su música y por fortuna no han descuidado las melodías, pero siento nostalgia por sus inicios más Hard Rock. En “Siento que no estás” nos encontramos ese toque más pausado que le otorga a la composición una dirección especialmente interesante.

                                   Jerónimo Ramiro.                                   Niko del Hierro.

La canción es una balada que va cobrando intensidad a medida que avanza el minutaje, siempre desde un enfoque denso y casi perturbador. La producción es de primera categoría –tal vez aquello que le faltaba a los primeros discos del grupo– y se nota la mano del tristemente fallecido Big Simon a los controles. La letra aborda la temática del amor perdido y el recuerdo desde la nostalgia, pidiendo recuperar el terreno perdido y enmendar errores. Sin embargo lo que más me llama la atención son los arreglos, esos puentes antes del estribillo en determinados pasajes del tema o los coros a dobles voces que enriquecen los momentos más relajados ofreciendo un empaque general a la canción que, pese a ser dulce y tierna, en ningún momento la edulcora ni le resta ese halo de tristeza que emana toda la composición. Y como colofón nos encontramos con la parte final de la canción, los coros y las distintas líneas vocales aderezadas con una orquestación de primerísima categoría que realza la intensidad del tema. Lástima que no alargasen dicho final en la grabación. Una delicatessen ideal para interpretar con una orquesta.

                                              Jero Ramiro.                                  Big Simon. D.E.P.

Lamentablemente nunca la he escuchado en directo, supongo que otras composiciones lentas suyas más exitosas le comen el terreno. Ahora que nos encontramos a escasos días de la presentación oficial en la capital de su exitoso disco de retorno “Morir En El Bien, Vivir En El Mal” con Jero a la guitarra, no estaría nada mal que nos sorprendiesen con su interpretación en vivo. 


                                                      Saratoga: "Siento que no estás".



jueves, 26 de enero de 2017

Waysted: "Heaven tonight"


Hoy es un día perfecto para recordar un poquito de la música que el grupo de Pete Way nos ha ofrecido a lo largo de todos estos años. El entrañable y singular bajista de UFO extendió su particular manera de entender la vida y la música a través de Waysted, el grupo que montó al poco de abandonar la nave que él mismo creó junto a Phil Mogg a finales de los sesenta y que, de la mano de Michael Schenker, tantas alegrías nos ha dado a todos los que disfrutamos de su música.

                                          Waysted con Paul Chapman y Danny Vaughn.

Hace tiempo que son días difíciles para Pete Way, nuestro querido y empedernido borrachín lleva desde el año 2009 con problemas serios de salud. Parece ser que toda una vida entregada a los excesos del Rock n' Roll le acabó pasando factura y su sufrido hígado acabó diciendo "basta". En ese mismo año se vió obligado a frenar en seco toda su actividad para dedicarse en exclusividad a intentar solucionar dichos problemas de salud. A los problemas del hígado hay que sumarle un cáncer de próstata que le fue diagnosticado casualmente en 2013 durante una de las revisiones a las que se sometía habitualmente por su problema con el órgano glandular. Tras recibir quimio consiguió salir de esa y anunció la grabación de un disco en solitario titulado muy acertadamente como "Walking on the edge". Cuando parecía que todo estaba bajo control y nos encontrábamos esperando la publicación de su nuevo disco producido por Mike Clink, nos sorprendía la pésima noticia de que el bueno de Way acababa de sufrir un ataque al corazón. Todo son pulgas a perro flaco.


Poco más hemos podido saber de un Pete Way muy activo con las redes sociales en los últimos tiempos pero que desde el infarto ha dado pocas señales de vida. Su mujer colgó de la red hace poco un comunicado tan tranquilizador como frío, pero poco más. Definitivamente habrá que hablar de este tipo en otro momento, así como de sus compañeros de toda la vida en UFO -Phil Mogg y Andy Parker- que le dejaron en la estacada tras sus problemas de visado para actuar en EEUU a principios del 2000 y que, más allá de sus buenos deseos tras los problemas de salud de Pete, no han vuelto a realizar ningún comentario público sobre el eterno bajista del Ovni.


Nos quedamos con el estupendo tema "Heaven tonight". Esta canción fue compuesta por la emblemática formación del disco "The Good, The Bad, The Waysted" que integraba al guitarrista Paul Champan y al cantante Fin Muir. Tan bueno es el tema que decidieron regrabarlo para el siguiente disco de la formación. Contrataron al espléndido cantante Danny Vaughn y añadieron un interesante matiz armónico a su propuesta musical, saliendo del rocoso pero efectivo sonido cazallero del vocalista Fin. De cualquier modo es una canción de primera, mezclando el toque Hard rudo británico con el elitismo melódico que tanto se llevaba en los States a mediados de los ochenta. Toda una delicia para nuestros oídos y que demuestra que algo bueno debía tener el amigo Pete Way a la hora de componer música Rock. Desde aquí le deseamos una total recuperación.

                                 
                  Waysted: "Heaven tonight". Del disco "Save Your Preyers". Vídeo oficial con Danny Vaughn.

                         Waysted: "Heaven tonight". Del disco "The Good The Bad The Waysted". Con Fin.


jueves, 19 de enero de 2017

Júpiter: “Radio Rock n’ Roll”. Reedición 2016.


La compañía Leyenda Records acaba de reeditar el disco del grupo madrileño Júpiter titulado “Radio Rock n’ Roll”. Este álbum salió a la venta en el año 1988 constituyendo la segunda y, lamentablemente, última obra del grupo. Afortunadamente se vuelve a recuperar en estos días, casi veinte años después, gracias al trabajo y tesón de esta compañía de discos interesada en las grabaciones, discos y proyectos de los grupos de Rock españoles de esos años. Una labor digna de elogio y de reconocimiento en estos años de tantos avatares y dificultades dentro del Rock duro hispano.


Este grupo se formó a mediados de los años ochenta, esa querida y añorada época en la que el Hard Rock y el Heavy tenían un amplio seguimiento entre la juventud española –no así entre los medios de comunicación, con los que hemos ido de mal en peor hasta nuestros días–. La banda se montó a partir del interesante grupo Goliath, que publicó en el año 1985 su único y recomendable disco homónimo. Las cosas no resultaron y tanto el teclista José Barta como el tristemente fallecido guitarrista Javier Ponce reclutaron al cantante Narciso Tenorio, al bajista José Rubio y al batería Juan Jesús García. El resultado final fue un nuevo grupo con el nombre de Júpiter. En 1987 publicaron su primer disco con la compañía de discos Twins, titulado “Júpiter”, bajo una propuesta musical cercana al Hard Rock melódico pero con garra que tanto se llevaba en aquellos años de la mano de grupos como Bon Jovi, Journey, Asia, Europe o los Whitesnake del álbum “1987” entre otros; grandes años y gran música.


Auspiciados por el también fallecido locutor de radio y productor Mariano García, un personaje tan popular como controvertido en aquellos años dentro del panorama del Hard Rock hispano, dieron el salto de gigante y ficharon por la multinacional Polygram para la publicación de su segundo disco. Conviene ponerse en la perspectiva de la época: antes se vendían discos y conseguir que un grupo de Rock duro pasase a entrar en nómina de toda una multinacional era algo que estaba al alcance de un escaso y selecto puñado de afortunados. No podemos olvidarnos del paso que estuvo a punto de dar Barón Rojo con la oferta de la multinacional EMI que desestimó Zafiro, su compañía de entonces, y que, en palabras del propio SherpaJosé Luis Campuzano, bajista original del grupo–, supuso un serio revés para las aspiraciones internacionales del grupo.

                                                       Júpiter con John Eden.

El grupo se marchó Reino Unido para grabar lo que sería su segundo disco, concretamente a los estudios Brook House de la localidad de Drinkstone –obviemos coñas fáciles–, cerca de Londres. Bajo los controles del productor John Eden, que había grabado para artistas como Graham Bonnet, Nazareth, Grand Prix o Status Quo; vamos, primera división. El resultado de esas sesiones fue el estupendo disco “Radio Rock n’ Roll”, uno de los discos de Hard Rock grabados en este país que más aprecio tengo y de los que más me gustan. Un trabajo redondo lleno de grandes composiciones y con un sonido que poco tenía que ver con la mayoría de productos nacionales que se publicaban en aquellos años.
Júpiter parecía tenerlo todo para triunfar, pero no pudo ser. Pese a haber grabado un producto de categoría y calidad, tanto en composición como en interpretación y sonido, no consiguieron dar ese salto cualitativo y el grupo acabó disolviéndose. Como el propio Narciso nos contó en su día, la compañía que les llevó a grabar a Reino Unido en esos años en los que era muy difícil y costoso registrar un producto musical con un acabado sonoro de categoría no supo después promocionar de manera adecuada ese producto en el que invirtió. Tampoco debió ayudar presentar un estilo musical que nunca ha sido mayoritario en España dentro del Rock. Aquí, y sobre todo en esos años, triunfaba el mal llamado Rock Urbano y la canción protesta frente a las injusticias sociales de un país que prácticamente se estaba estrenando en esto de la democracia. Poco podían hacer los textos desenfadados y festivos, las melodías cuidadas y todo ese background AOR frente al Heavy Metal que representaba a una juventud que buscaba su identidad a golpe de guitarra eléctrica. Júpiter quedó condenado al ostracismo y como grupo de culto para todos aquellos que se han interesado posteriormente por la música de la banda.


La sorpresa nos llega al enterarnos de que la compañía Leyenda Records ha decidido reeditar este segundo disco. Para ello han recuperado y trabajado sobre las cintas originales, consiguiendo recuperar una de las canciones que se registró durante las sesiones de grabación en los Brook House Studios pero que nunca llegó a publicarse por problemas técnicos. El tema en cuestión es la balada “Vuelve”, una delicia para todos los que habíamos oído hablar antes de ella pero no podíamos escucharla. Gracias a la restauración realizada por José M. Navia y Ángel Muñoz podemos disfrutar de nuevo de estas canciones con un adecuado lavado de cara. Se ha respetado el orden de las grabaciones de John Eden y que se cambió para la edición final del disco original en 1988 por problemas de ajuste al no poder incluir el tema “Vuelve” antes mencionado. El oyente puede disfrutar de canciones directas y que se meten en tus entrañas desde el primer momento como “Voy a por ti”, “Insocial”, “Amante del Rock” o la propia “Radio rock n’ Roll”; grandes composiciones en las que la potencia y la melodía se encuentran perfectamente compenetradas. El grupo raya a gran nivel y Narciso demuestra con su voz en cada surco que es uno de los mejores cantantes que hay en España, en los créditos del disco aparece el gracioso agradecimiento a la cerveza inglesa que le obligaba a beber John Eden para que su voz resbalase y alcanzase los matices que buscaba el propio productor. También encontramos temas con una base de Rock cincuentas clásico como “Rock n’ Roll” o el trallazo absoluto de “Chica de fuego” con esos coros y guitarra solista que te quitan el hipo.

                                                           Júpiter: "Chica de fuego".

Además del tema lento inédito, el cd cuenta con el añadido de la maqueta de cuatro temas que el grupo grabó en los estudios Kirios de Madrid para presentarle a John Eden. Por lo visto el productor quiso escuchar antes al grupo y ver si su propuesta musical le resultaba lo suficientemente interesante para producirlos. Como curiosidad podemos comentar que los cuatro cortes llevan un tempo algo más lento, lo que le otorga otra perspectiva a las composiciones, especialmente al tema “Radio Rock n’ Roll”.

                                                  Narciso Tenorio y Javier Ponce.

Se nota que esta reedición está realizada con mucho cuidado y respeto a l grupo. Es de agradecer el acabado del libreto interior en el que cuentan con las opiniones de Carlos León y Guillermo Pascual, batería y bajista respectivos del grupo por aquel entonces. Ya lo único que falta es que decidan de una vez por todas reunirse y tocar, aunque sea para un único concierto. En estos años hemos asistido a la reunión de varios grupos de aquellos años y un festival como el Leyendas Del Rock sería un marco perfecto para un evento de estas características. Sería el mejor homenaje que le podrían hacer a su guitarrista y fundador Javier Ponce Garres, fallecido en Mayo de 2003. Recordamos su memoria mientras escuchamos el tema del disco que hemos dejado para el final del artículo: “Pagarás mi amor”, una genialidad de canción en crescendo que cabalga sobre una melodía y una instrumentación llena de intensidad y pasión. Una de las mejores piezas que he escuchado por aquí a lo largo de todos estos años.

                                                             Javier Ponce. DEP.



                                                        Júpiter: "Pagarás mi amor".