Clube de Adictos a Deep Purple

Púrpura Chess

This blog is basically a musical site. Here we talk about the music we like, using different angles. As dear and missed Jon Lord once said: “Music is the highest kind of Art that exists”. I think the same way too.

Púrpura Chess

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miércoles, 24 de mayo de 2017

Brian May & Kerry Ellis: “I who have nothing”.


Nuestro querido guitarrista de aquellos maravillosos Queen del mágico Freddy Mercury –que tan desesperadamente intenta reflotar junto a Roger Taylor, cambiando sin rubor hasta de ropa interior si es necesario– acaba de sacar al mercado un interesantísimo disco junto a la cantante Kerry Ellis. La obra lleva por título “Golden Days” y supone un acertado compendio de versiones escogidas con un finísimo criterio junto a un puñado de nuevas composiciones que dejan bien claras las potencialidades de este singular dúo.


El disco no tiene desperdicio, por lo que aconsejo a todo aquel que sienta algo en su interior cada vez que suenan cosas como “Who wants to live forever”,  “39” o “I want it all” que le conceda una escucha.
La canción que nos ocupa es una versión de un conocido tema italiano titulado “Uno dei tanti”, compuesto por Carlo Donida y Giulio Rapetti; la publicó el cantante Joe Sentieri en 1961. La versión en inglés la arreglaron los magos Leiber y Stoller para que el vocalista Ben E. King la publicase en single con el título definitivo “I (who have nothing)” un par de años más tarde. El tema tiene un marcado aire de musical, algo que resulta obvio en cuanto se escucha, por lo que acabó incluído en el famoso musical de la pareja Leiber/Stoller titulado “Smokey Joe’s Cafe”. Dicho espectáculo se estrenó en 1995 y es hasta la fecha el musical con más representaciones en Broadway; ahí es na.


Como suele ocurrir en estos casos, la canción ha recibido infinidad de revisiones y versiones por parte de otros artistas. Gente como Gladys Knight, Joe Cocker, Shirley Bassey o el mismísimo Tom Jones han rendido su personal homenaje a este tema. Conviene comentar que los originales de Sentieri y King, así como la mayoría de versiones, no acaban de alcanzar la intensidad potencial que  dicha composición atesora –exceptuando la de nuestro querido Tigre de Gales que, como no podía ser de otro modo, se abalanza sobre el tema en cuanto abre la boca para deleitarnos con esa pasión indómita que le caractariza mientras empapa la ropa interior del personal que le escucha–. De este modo se agradece más todavía la intensidad que los acertados arreglos de la pareja May/Ellis aportan al resultado final; de esas canciones que se agarran a tu ser desde la primera escucha.

                                                Tom Jones: "I (Who have nothing)". 1974

La versión está interpretada a las voces por Kerry Ellis e Irene Fornaciari, cantante y compositora italiana. El trío formado por May, Ellis y Fornaciari ya actuó en el Festival de Sanremo del pasado 2012 interpretando este mismo tema; les debió gustar y han decidido rescatarlo para este nuevo “Golden Days”. Lo cierto es que los arreglos son basicamente los que han acabado en esta nueva versión; normal, hacen de una canción buena de por sí algo espectacular. De infarto quedan esos fraseos que intercambian las dos vocalistas llegando hasta arriba mientras acompañan al crescendo del tema; Dios, como me gustan las canciones con dos voces que se encuentran y responden dentro de la misma línea melódica. Curiosamente el solo de guitarra de la versión en vivo del festival queda mejor que el que aparece grabado en el cd. En directo Brian May echa toda la carne en el asador, mientras que en la posterior versión de estudio realiza un solo tan medido y producido que acaba por restarle poder al resultado final. Resulta curioso que un tipo con el talento, la habilidad y el sonido de guitarra de Brian –no hay más que escuchar las guitarras o el solo de “Was it all worth it” para darse cuenta de ello– haya registrado un punteo tan descafeinado; en fin, no suma, pero tampoco resta con respecto al resultado final una vez penetra en el oído del oyente.

                                      May/Ellis/Fornaciari: "I (Who have nothig)". Sanremo 2012.

Así que, mientras el cabaret grotesco en el que parecen haberse convertido los nuevos Queen de Brian May, Roger Taylor y Adam Lambert se rebozan en el fango buscando hasta el último penique que puedan recaudar, mejor nos quedamos escuchando este nuevo “Golden Days” a la espera de que vuelvan de nuevo esos días dorados que tanto merece el bueno de Brian.

                                              Brian May - Kerry Ellis: "I who have nothing".




miércoles, 17 de mayo de 2017

REFLEXIONES METÁLICAS.

¿Son realmente heavies unos conciertos tan caros?

Hoy comienza una nueva sección en este blog, ‘Reflexiones metálicas’, en la que se abordarán diferentes cuestiones que puedan conllevar ciertas dosis de disensión y que se presentarán de una forma abierta para que se pueda generar un debate en el que cualquier interesado participe dando su opinión.
Para inaugurarla, el primer tema a tratar viene marcado por los muy elevados precios de las entradas de conciertos de grupos como Iron Maiden, Metallica, etc, que nos llevan a preguntarnos si son verdaderamente heavies estos directos. Hablamos de precios de 80 euros, de 100 euros, que son prohibitivos para un chaval que, por ejemplo, esté estudiando o tenga un trabajo mal pagado y que anhele ver y escuchar en vivo el The Trooper. El heavy, al menos en España, se ha caracterizado por centrar sus seguidores, no exclusivamente pero si mayoritariamente, en sectores populares para los que un desembolso así son palabras mayores.


Por otro lado, también es entendible que el gasto en música, con tantas descargas ilegales, se circunscriba casi al abono de estas entradas, por lo que su elevado valor se relativiza. Y que los grupos, menos los más grandes, venden un número considerablemente inferior de discos por lo que tienen que compensar ingresando más por los conciertos
Sea como fuere, es evidente que los tickets para ver a estos mega grupos en directo se agotan muy rápidamente en días o en horas. Existe una gran demanda que satisface y eleva el valor de esas entradas. Es la ley de la oferta y de la demanda que puede originar que un importante bastión de seguidores de esta música quede al margen.


Metáliko.


domingo, 7 de mayo de 2017

Entrevista a Graciela Armendáriz (Soprano, Symphonic Rhapsody of Queen, Trío Soare).


Tenemos la oportunidad de asomarnos desde estas páginas al fascinante universo de la Clásica y la Lírica de la mano de la excepcional Soprano Graciela Armendáriz. La cantante argentina, de actualidad por su participación en el homenaje a Freddy Mercury y la música de Queen que lleva a cabo la Symphonic Rhapsody of Queen, tuvo la gentileza y amabilidad de charlar con nosotros recientemente. Abordamos en la entrevista su recorrido musical, sus inquietudes artísticas, el panorama actual de la Música Lírica y la interesante comunión entre Rock y Música Clásica que desde hace años muestra en los escenarios españoles con bastante éxito este homenaje a Queen en el que ella colabora. Os dejamos con esta exquisita vocalista y mujer.


-Naciste en Mendoza, Argentina. Hija del jugador de básquet Luis Armendáriz. Desde pequeña cantabas en un coro femenino  ¿En qué momento te interesaste por la música? ¿Cuándo te diste cuenta de que podías cantar y que te querías dedicar profesionalmente a esto?

Vengo de Mendoza, que es una provincia del interior de Argentina con una importante tradición coral. Cursando los estudios de bachiller ya participaba en el coro y comencé a sentir la inquietud por estudiar canto. Le comenté a mi director que quería profundizar en esa dirección y también se lo dije a mis padres. Comencé  a estudiar oboe y canto, todo esto mientras seguía con mis clases de bachillerato. Al acabar el instituto ingresé en la Escuela de Música y ahí continué con mis estudios de manera más seria. Tenía unos dieciocho años cuando ocurrió esto.

-¿Encontraste alguna traba en tu familia a la hora de plantearte esto de la música en serio? ¿Alguien de tu entorno familiar se había dedicado a la música de manera profesional con anterioridad?

La verdad es que no. En casa no había antecedentes musicales propiamente dichos, mi mama solía escuchar Música Clásica. Sin embargo tengo primos que han cantado en los coros, otro ha sido director coral y algunos han tocado en grupos de Rock; de todos modos, nunca de manera profesional propiamente dicha.

-¿Qué tipo de música o artistas te interesaron o te han marcado?

Siempre Lírico. Cuando era más joven escuchaba en Argentina la música de artistas como Charly García, Los Abuelos de la Nada, Calamaro o grupos así. No obstante, como crecí dentro del mundo de los coros y la oferta en Mendoza tampoco era tan grande a nivel de teatros y representaciones como en la capital Buenos Aires, todo esto de la Lírica era como un sueño para mí. En esos años mis principales referencias las tomaba de los vídeos, por entonces en formato vhs, o cds que llegaban a Mendoza de los artistas Líricos que me llamaban la atención. Esto era lo que me gustaba y es lo que me sigue llenando hoy en día. Por eso mi sorpresa fue mayúscula cuando me propusieron lo de Queen. En realidad han pasado muchas cosas en mi vida que jamás hubiera pensado y que finalmente han acabado sucediendo para abrirme otros nuevos caminos. Este proyecto de Queen supone una fusión de estilos que no tiene nada que ver con el mundo artístico en el que me muevo, ni a nivel de escenario, de producción ni de concepto.

-Fuiste Jefa de Cuerdas del Coro de la Ciudad de Mendoza ¿Cómo llegaste hasta ese puesto?

Prácticamente todo el mundo empezaba con los Coros en Mendoza, es una provincia con una gran tradición en esto. No me quería quedar estancada ahí y me empecé a mover, a buscar posibilidades y opciones. Hay un concurso internacional en Perú, lleva más de veinticinco años funcionando. Me inscribí y lo gané. Recuerdo que todo el mundo me decía que si no sacaba nada de ahí no me debía preocupar, aunque en mi interior sentía que lo podía ganar y así ocurrió. Esa fue la primera salida de mi ambiente y entorno. Uno de los miembros del jurado, trompetista y director que trabajaba en EEUU, me invitó a cantar con su orquesta en Washington. No podía desaprovechar esa oportunidad y acepté. Fue mi primer choque cultural grande, de mi pequeña ciudad natal hasta el gigante estadounidense. En mi primer concierto se produjo la casualidad de que apareció por allí Donald Sutherland, que era el jefe de la cátedra de órgano de la Peabody School of Music en Baltimore y su mujer era la jefa de cátedra de canto. Tras el concierto me saludó y me invitó a su escuela para que me escuchase su mujer; se quedaron bastante impresionados con mi interpretación. Tuve la suerte de estar allí una temporada perfeccionándome.


-¿En ese momento ya tenías claro que te querías dedicar a esto profesionalmente?

Sí. Yo quería ser solista. Era un salto importante pero ya tenía clara mi vocación. No fue fácil, el grado de dedicación y exigencia que me pedían era muy alto. El asunto era que necesitaba una beca para continuar estudiando allí, esas universidades son muy caras, y volví a Argentina para intentar gestionarlo todo. Poco después se produjeron los terribles atentados a las Torres Gemelas y empezaron a surgir las dudas, incluso mi familia empezó a tener alguna reticencia ante las inseguridades lógicas que unos hechos así generaban. Por otro lado me surgió una oportunidad para marchar a Europa. Tras muchas dudas decidimos venir a Europa.

-Tienes realmente una muy buena voz, bonita y llena de matices. Además de estudiar en esta escuela en Baltimore has seguido cursando Master Class y diferentes estudios ¿Qué nos puedes contar de este periodo formativo?

He realizado Master Class con Giancarlo del Mónaco o con Mariella Devia entre otros. Debo decir que los cantantes líricos nos estamos formando durante toda la vida, de hecho la última vez que di una clase fue hace apenas diez días con mi maestro Antonio Lemmo. Cuando volví a Argentina tenía a mi profesor que venía desde Buenos Aires a Mendoza y allí contaba también con mi pianista. Al tercer día de venir a Europa me contactaron con una cantante española y empecé a trabajar con ella, teníamos el mismo tipo de voz y también había trabajado mi repertorio. Además realicé algunos cursos con Giancarlo de Mónaco, director de escena e hijo del gran Mario de Mónaco, un tenor de la época de María Callas. Fue una época fantástica, congenié muy bien con él. Cuando hice la audición pensé que no se iba a interesar porque mi voz no es dramática, los italianos están muy familiarizados con ese tipo de registro, una voz aguda y fresca como la mía supuse que no le interesaría. Para la audición llevaba una Romanza que tiene una primera parte que se llama recitativo en la que se narra una acción, hablaba y cantada –mi maestro siempre me decía que prestase atención al recitativo, que era muy importante–. Al terminar el recitativo que llevaba preparado me dijo que no era necesario que cantase más porque estaba interesado. Aprendí mucho con él. Más adelante el propio Giancarlo me contrató para cantar en las temporadas del auditorio en Tenerife

-Tocas el oboe ¿Interesada en este instrumento o en otros?

La verdad es que el sonido del oboe me llamaba mucho la atención y curiosamente congenia muy bien con mi tipo de voz, hay muchas Arias de concierto de Mozart entre otros en las que este instrumento imita a la voz. Lo que ocurre es que no es compatible con el canto, el oboe tiene una pipeta para soplar y hay que hacer mucha fuerza por lo que luego me resentía para cantar. Tuve que escoger entre cantar o tocar el oboe. Siempre cuento que cuando le consulté a mi profesor y le comenté que iba a dejar el oboe para poder seguir estudiando canto me dijo que había hecho una buena elección.

-No es fácil mantener a tono y matener una buena voz ¿Cuidas tu voz de alguna manera?

He pasado por muchas etapas. Ahora creo que lo mejor para mi mente es darle tranquilidad y naturalidad. Lo más complicado son los cambios, pasar de un sitio frío a otro seco, de calefacción, humos, lluvia a sequedad y esas cosas. El que pueda cantar en Madrid puede hacerlo en cualquier sitio, desde luego.

                                                          "L'Orfeo". Mendoza.

-¿Cuándo te subiste por primera vez sobre un escenario? ¿Qué sensaciones experimentaste?

La primera vez me fui, jaja. Era pequeña,  me habían elegido para recitar una poesía el Día de la Madre y me dio tanta vergüenza que no pude salir. Luego actué con el Coro, me escogían para hacer dúos y solos. Esas fueron mis primeras experiencias.
 
-Cuando alguien es sube a un escenario el miedo escénico es algo que está ahí.

Siempre existe ese componente de tensión a la hora de actuar, no dejas de ponerte en la boca del lobo. No se trata de miedo, pienso que lo que siento es respeto. Adoro esta profesión, invierto en ella mucho tiempo, ilusión y energías. Cuando salgo a escena soy consciente de lo importante que resulta ofrecerle lo mejor al público que ha pagado una entrada para verte.

-Es muy importante ese respeto hacía esta profesión y hacia el público. Cada interpretación no deja de ser única y especial.

Desde luego. Aunque hayas hecho “La Traviata” muchas veces nunca la tienes dormida, cada vez que la interpretas le encuentras cosas más profundas, siempre se va realizando un  aprendizaje continuo y descubriendo nuevas facetas o matices. Según vas avanzando en tu propia vida adquieres una madurez que te hace afrontar el personaje con nuevas inquietudes. Cada vez es un desafío y siempre es distinto. Con el tema “Barcelona” me pasa igual, lo he interpretado muchas veces pero cada vez que comienza a sonar el coro me pongo en situación y siento ese cosquilleo tan especial.

-Cuando se hace algo desde al amor y el convencimiento cada interpretación es una nueva experiencia, siempre se van redefiniendo cosas, encontrando nuevos matices y detalles.

Pienso que es la base del artista. Hay mucha gente que es músico, que puede tocar un instrumento, pero no se puede ser artista e interpretar mecánicamente algo que te hayas ensayado y ya está. Cada vez es diferente, escenarios y públicos distintos. En el caso de la voz se trata de un instrumento que el artista tiene dentro y siente todo lo que te afecta, si estás contento o tienes un problema se nota a la hora de cantar.

-Nos comentas que el atentado de las Torres Gemelas pudo condicionar tu venida a Europa. ¿Si no se hubiese producido qué crees que habrías hecho?

Pienso que habría intentado regresar a EEUU porque tenía bastantes posibilidades allí. Curiosamente poco después se produjo el atentado de Atocha y esta circunstancia me hizo caer en la cuenta de que lo que tenga que ocurrir va a acabar sucediendo. No se pueden controlar todas las variables y si te tiene que pasar algo, puede ocurrir en tu propia casa.


-¿Viniste directamente a España o recalaste en alguna otra zona europea antes?

La verdad es que fue una situación algo dura. Vine a España de paso porque tenía un proyecto en Francia que al final no se materializó, por lo que me encontré en vuestro país, sola y sin nada. No había marcha atrás, ni EEUU, ni mi propio país en el que no había posibilidades de continuar con mi carrera. Había venido en un principio por seis meses y no sabía muy bien qué hacer. Recuerdo que me presenté a un concurso que no me fue nada bien, es cierto que después de la mala noticia de este proyecto en Francia que no salió adelante anímicamente fue duro. Tuve la suerte de conocer a un buen amigo de Mendoza que vivía aquí. Me presentó a su entorno, a una profesora de canto con la que empecé a trabajar y lo cierto es que tuve trabajo desde el segundo día, por lo que finalmente me quedé aquí.

-Tu primera participación fue en España fue en el Festival de Toledo, haciendo “Rigoletto” de Verdi. ¿Qué recueros te evoca esta primera actuación?

Mi primera representación en Europa y en España. Fue una invitación del maestro Giancarlo de Mónaco. Hice un rol pequeño, pero quedé encantada con aquello. Canté con gente como Juan Pons y Olga Peretyayko, una soprano muy joven que también comenzaba su carrera por esa época; de hecho Olga y yo seguimos en contacto desde entonces. Lo recuerdo como una experiencia muy bonita.

-¿Es un mundo difícil para establecer relaciones humanas más allá de compartir escenario y representaciones?

Muy difícil. Es una carrera bastante individual. Cada uno tiene que ir construyendo su camino y buscando la manera de avanzar. No digo que no haya posibilidades tampoco, lo que ocurre es que no es el fin que persigue alguien que se mete en este mundo. No deja de ser algo duro, cuesta un poco acostumbrarse a esto.

-De hecho tus raíces estaban en otro lado.

A doce mil kilómetros nada menos.

-Más tarde actuaste  con “Rigoletto” de Verdi en el Teatro Real de Madrid. Uno de los escenarios más representativos e importantes. ¿Qué te supuso actuar en este teatro tan afamado de la capital madrileña?

Fue realmente bonito. Mi agente me propuso realizar la audición, había una pequeña posibilidad con un rol pequeño pero en una producción con gente muy importante. Resultó una experiencia muy linda la de salir a ese teatro a cantar junto a todos esos artistas tan importantes para mí y que he seguido a través de sus grabaciones. Compartir el mismo escenario fue algo muy bello.

                    Teatro Real de Madrid.                                                   "La Traviata". Gijón.
                                                             
-Cada tipo de interpretación requiere una distinta preparación y matices ¿Hay que tener cuidado para no quemar la voz con interpretaciones tan exigentes?
   
Claro, esto depende del tipo de registro vocal que cada uno tenga. Hay que tener mucho cuidado a la hora de escoger el tipo de repertorio que vas a realizar para no hacerte mucho daño. A veces debes sopesar entre la posibilidad de estar ahí según el tipo de interpretación que exige cada obra. Ocurre que pueden ofrecerte un repertorio que no va con tu voz, hay veces que lo desestimas y otras te arriesgas porque esa interpretación te puede abrir otras puertas. Hay que ser muy inteligente en ese punto a la hora de elegir.

-¿Es complicado encontrar el equilibrio?

Sí. Esta carrera no tiene una regla o recorrido único y lineal, nunca sabes en qué momento te puede llegar la oportunidad que necesitas y debes conseguir mantener la cabeza fría y en su sitio.

-También has actuado fuera de España. En 2010 cantaste en Eslovenia el “Requiem” de Mozart.

Muy hermoso. Es una obra que me gusta mucho, también la he representado en otros lugares como en el Teatro Romea de Murcia o en el auditorio El Batel de Cartagena.

                                             "Cosi Fan Tutte". Mozart. Teatro Romea.

-La vida del artista está muy ligada a los viajes y desplazamientos. ¿Esto te supone algún tipo de problema?

No realmente, lo cierto es que viajo habitualmente. Estuve en Laussane, aprovechando el año de Mozart y perfeccionando distintos roles de su obra. En nuestra profesión debes estar acostumbrado a esto. Cuando el artista se queda estático no transciende, hay que estar siempre en constante estado de progresión.
 
-Has cantado “La Flauta Mágica” de Mozart  en el Teatro Campoamor. Tiene importantes cambios de tesitura.

Interpreto el rol de la Reina de la Noche, que lleva una voz muy aguda. Es uno de los personajes que he cantado mucho. También resultó una experiencia hermosa. Estaba en el segundo elenco, como cover de la reina principal que era una soprano de Costa Rica. Resulta que admiraba mucho a esta soprano porque había aprendido otro rol muy difícil de Strauss hecho por ella y ahora tenía la oportunidad de conocerla en persona. Trabajar con gente de este nivel es gratificante.

                                  "La Flauta Mágica". Mozart. Reina de la Noche. Teatro Campoamor.

-Últimamente has cantado con la Orquesta Sinfónica San Juan en Argentina. ¿Qué ha supuesto para ti volver otra vez a tus orígenes?
 
Sí, y con la Filarmónica de Mendoza. Eso fue realmente hermoso. Primero se hizo la actuación con la Orquesta de Mendoza, la ciudad que me vio nacer. Fue un concierto lleno de simbolismos para mí, se cerró un ciclo; hacía catorce años que no cantaba con ellos y finalmente pudimos lograr hacerlo. Actuar junto a la orquesta con la que di mis primeros pasos y con el fantástico director Gustavo Fontana fue especial. Después de diez años pude volver a cantar frente a mi familia, mis padres. Estuvo todo tan cargado de emoción que fue algo maravilloso.
Luego hicimos otro concierto en San Juan, que es una provincia cercana, y que también me llenó de satisfacción. El repertorio fue algo distinto. También fue especial porque hicimos la actuación en el Auditorio de San Juan, lugar en el que actué veinticinco años atrás con el coro del colegio. Muchos y bonitos recuerdos.

-¿A qué aria o personaje le estás más agradecida?

La Reina de La Noche de “La Flauta Mágica” de Mozart y Violeta de “La Traviata” de Verdi. Son roles muy especiales y profundos. Estoy segura de que a cualquier solista le gustaría ser Violeta.

-¿Y, aunque ninguno es sencillo, alguno que te haya sido más complicado de preparar?

Cierto, nada es sencillo. Por ejemplo el aria “Zerbinetta” de “Ariadna en Naxos” de Strauss. Es una de las arias de mi tipo de repertorio más difícil. Dura unos trece minutos y cuando la estudié para grabarla tuve que dedicarme durante ocho meses para prepararla adecuadamente. Realmente duro.

-¿Alguna interpretación que te gustaría hacer y que todavía no se haya llevado a cabo?

Bueno, hay un rol de Mozart de una Ópera que igual no es tan popular, se llama “Mitridate” y el rol es de Aspasia, tiene bastantes intervenciones que son bellísimas. Aunque, en general, me gustaría continuar cantando en los escenarios, independientemente de la obra.

                                                                Trío Soare.

-Ahora nos gustaría hablar un poco sobre el Trío Soare. Graciela Armendáriz, soprano, Lorena Barile, flauta y Laurence Verna, piano. ¿Nos puedes explicar el concepto de este trío?                    

Este trio surgió hace unos tres años. Lorena es una flautista argentina y habíamos trabajado juntas, siempre decíamos que debíamos montar algo y decidimos llevarlo a cabo junto con Laurence, que ha sido mi pianista y repertorista aquí. Empezamos a documentarnos para ver si había piezas originalmente compuestas para estos elementos. No suele haber mucho material para flauta y voz, puesto que llevan unas líneas muy similares. Seleccionamos unas cuantas piezas y trabajamos muy duro hasta preparar el repertorio, ensayamos todo un año. Hemos realizado muchos recitales, los últimos recientemente.

-¿En qué estado se encuentra? ¿Seguís con idea de dar continuidad?             

Sí, lo que ocurre es que ahora la flautista se encuentra entre Argentina y España. Programamos los conciertos en función de su disponibilidad para venir a España, por eso hemos realizado una serie de actuaciones a principios de este año y estamos barajando la posibilidad de programar otros hacia el final de este 2017.

-Entre esas representaciones realizasteis un recital a Joaquín Turina.

En ese recital junto a la pianista representamos casi toda la obra que Turina escribió para la voz. Esto llevó muchísimo trabajo, son canciones muy duras y difíciles de cantar. La poesía de los textos es intensa, como prácticamente toda la poesía española. La cuestión con este trío es que hay que hacer un importante esfuerzo para documentarse sobre la música compuesta originalmente para estos tres elementos: flauta, piano y voz. Ahora estamos estudiando adaptar alguna pieza de voz y piano al concepto de trío.
  
                                                             Trío Soare.

-¿Desde el primer momento buscabais piezas originarias para piano, flauta y voz?

Sí. Lo que ocurre es que cuando nos hemos formado nos hemos dado cuenta de que no existe demasiada música de estas características. Sobre todo es música francesa, esto nos beneficia porque nuestra pianista es francesa y maneja muy bien los matices de este tipo de música.
 
-¿Qué importancia tiene para ti la letra a la hora de interpretar música?

Mucha, no puedo cantar mecánicamente. Aunque desde un punto de vista estrictamente técnico mi voz tiene una parte que es mecánica puesto que necesitas tener una ductilidad que te permita adornar e incluir matices en la interpretación, la base para mí es lo que estoy diciendo; sobre todo al cantar Ópera, que no deja de ser Teatro cantado. También nos dimos cuenta que esto vale para las demás canciones, al hacer los textos de Turina comprobamos que había que leer adecuadamente los textos para llegar al público. Esto nos vale también para las letras de Freddy Mercury, que son muy fuertes e intensas.

-Nos vamos a detener un poco en tus participaciones con la Symphonic Rhapsody of Queen. ¿De qué manera se forjó tu participación en este tributo?

Esta fue otra de esas cosas que me suceden sin que me lo espere en absoluto. Estaba atravesando un momento difícil a nivel personal, con esos conflictos que muchas veces tenemos los seres humanos. Entonces alguien de la orquesta me llamó y me comentó que el productor del musical, Juan Fran Senabre, estaba buscando una soprano para cantar este material en directo; se trataba básicamente de la música que compuso Freddy Mercury para Monserrat Caballé con motivo de las Olimpiadas de Barcelona. Vino a verme al teatro, recuerdo que estaba haciendo “Rigoletto” de Verdi. Hablamos, me mandó unas canciones para que las escuchase y en ese momento empezó una nueva historia que llega hasta hoy.

                                                  Symphonic Rhapsody of Queen 2017.

-¿Cómo fue ese primer momento o toma de contacto con este proyecto?

Recuerdo muy bien el día que asistí al primer ensayo. No me dieron ninguna partitura –estoy acostumbrada a trabajar a partir de una partitura o unos textos–, me mandaron los audios y a partir de ahí debía preparar mi parte. Cuando llegué al teatro de la que sería nuestra primera actuación –creo que en La Nucia o Elda– lo hice muy digna, como una soprano y habiendo vocalizado antes en casa. En cuanto empecé a escuchar toda la distorsión y el volumen me dije: “¿qué  hago yo aquí?” jaja. Ni te cuento cuando me pasaron el pinganillo para ver si escuchaba bien a la banda… un mundo completamente diferente. Al principio me costó mucho adaptarme a la nueva situación, me desestabilicé porque era todo totalmente distinto a lo que estaba acostumbrada. Aunque había cantado antes alguna vez con micrófono ahora tenía a la orquesta detrás, no había director, me había aprendido mi parte mediante una pista de audio… al principio fue un choque grande. Poco a poco me fui soltando y ahora tengo que agradecer que Juan Fran haya confiado en mí en ese momento.
 
-El director debió tener la visión de que eras la persona adecuada.

Pienso que me ha ido moldeando. Siempre he hecho el tema “Barcelona”, aunque en cada gira se han ido añadiendo o modificando otros temas para que los cantase. Se ha ido depurando y matizando la parte del repertorio que tengo que interpretar. Por ejemplo, en un primer momento Juan Fran me pidió que abriese el show cantando “Innuendo”, un tema que está en el otro extremo de mi faceta interpretativa; recuerdo que me pedía que fuese menos lírica para hacer esa canción, era como remar contra mi propio estilo. Ahora, sin embargo, si quisiese ser menos lírica estoy segura de que me pediría que no lo fuese. Se han ido acoplando todas las piezas para sacar el máximo provecho.

-¿Estabas familiarizada con la música de Queen?

Sí, siempre me gustó. De hecho cuando estaba en Argentina llegó a mis manos el libro “Diva”, que cuenta la biografía de muchas grandes cantantes. Me identifiqué mucho con la figura de Monserrat Caballé, no sé si por sus raíces latinas, pero mientras la leía pensaba que me encantaría seguir algunas  de las líneas básicas de su manera de pensar. Poco después se celebraron las Olimpiadas de Barcelona con el tema estrella cantado por ella y Freddy, recuerdo que me impresionó y pensé que sería muy bonito poder interpretarlo algún día. Cuando llegó la llamada de SRQ se pudo cumplir ese deseo. En Mendoza escuchaba a Freddy, de hecho tiene una formación clásica y su música transmite sentimientos muy fuertes al igual que sus letras.
  

-Compartes escenario con Pablo Perea, Tommy Heart, Patti Russo, Tomas Vikstrom o Michelle McCain ¿Conocías a alguno o a algún otro músico antes de cantar con ellos?

A nadie. Cuando llegué me contaron la trayectoria de estos cantantes, muy exitosa en la mayoría de los casos, pero no conocía a ninguno. Mi mundo musical era otro. Todos eran grandes figuras en su ámbito y yo era la lírica, la soprano.

-¿Cómo te sentiste dentro de esta gran familia de músicos que deben convivir durante muchas semanas en cada gira?

Al principio un poco extraña. Conocía más a la orquesta. Fue algo mutuo, poco a poco nos fuimos soltando. Tras la primera gira, que fue dura para mí, volví a lo mío. Hice un recital y mi pianista me sugirió tocar el tema de Freddy Mercury titulado ·Exercises in free love”, que más tarde adaptó al castellano como “Ensueño” para cantarlo con Moserrat. Nos encantó cuando lo ensayamos y fue todo un éxito en el recital. Había interpretado unas Arias y unas Romanzas muy complejas, pero cuando tocamos esa canción en el bis la gente se emocionó; creo que fue la parte del show que más le llegó al público. Se lo comenté a Juan Fran, pienso que gracias a la experiencia de cantar en SRQ se me ha abierto un abanico de colores en mi vida lírica que de otro modo puede que nunca hubiese experimentado. Desde entonces lo digo siempre que me preguntan, todos los líricos deberíamos pasar por una experiencia de fusión musical como esta. Otro tipo de vibración. Cualquier música que esté bien hecha va a llegar, pero las vibraciones son diferentes. No es el mismo tipo de energía la que te puede ofrecer el Rock que un recital lírico o la propia Ópera, dónde también te das el 100% pero no hay amplificación.
-Estoy de acuerdo contigo. Cuando cualquier forma de arte te llega, eso es lo más importante. Todo lo demás es secundario o accesorio. Muchas veces nos encorsetamos en determinados estilos o patrones y nos perdemos otras cosas.

Cierto, se pueden quedar cosas muy valiosas por descubrir. Creo que este espectáculo ha hecho que me libere de determinados miedos o tabúes de los cantantes líricos. Todo esto lo noto incluso en esta última gira, siento que mi intervención tiene tanta fuerza que me sorprende la reacción del público.

-La interpretación que nos ofreciste del tema “Barcelona” en el pasado concierto en Madrid fue estremecedora.

Agradezco los comentarios y felicitaciones del público que viene del Rock. La reacción del público cuando canto “Barcelona” no creo que se pudiera dar en un concierto de Ópera, me refiero a la exteriorización de la gente. No creo que en el Real me encuentre con un señor que se quite la camiseta y comience a gritar mientras aplaude. Son tipos de público con diferentes vibraciones, es otra estética. En lo que a mí respecta estoy encantada de poder experimentar estas diferentes sensaciones. 


-¿Cómo están resultando vuestras actuaciones de directo’ ¿Qué sensaciones tiene la banda al respecto y qué respuesta percibís por parte del público?

La respuesta está resultando muy positiva en general. Pienso que el resultado final de lo que ofrecemos está muy cuidado y gusta al espectador. Ha habido todo un proceso de recolocación de piezas y matices, en esto la figura de Juan Fran creo que ha sido esencial. Él es una persona muy clara y directa, no se anda por las ramas y te dice abiertamente todo lo que considera que se debe amoldar y retocar para que el espectáculo siga creciendo. En esta última gira se han llenado prácticamente todos los teatros y salas en los que hemos actuado, imagino que eso es un claro indicativo de que el trabajo está bien hecho. La gente responde y desde el primer momento se mete en la actuación. Además, tanto Tommy como Pablo o Thomas –también Patti que, aunque esta sea su primera gira, es una persona encantadora– hemos alcanzado una sintonía especial que redunda positivamente en la puesta en escena de cada actuación. Hemos pasado juntos muchas horas de viaje y convivencia a lo largo de todas estas giras y ya tenemos una complicidad y unos códigos que sirven para que el resultado final en escena sea mucho más auténtico.

-La mayoría de las canciones las interpretéis varios cantantes a la vez en escena, si tenéis esa sintonía es normal que se transmita en cada actuación al público.

Claro, eso se transmite y complementa la actuación. Creo que esta es una de las mejores ediciones de Symphonic Rhapsody of Queen, al menos desde mi punto de vista.

-Poner en marcha un proyecto tan ambicioso como este debe ser muy complejo ¿Cómo son los ensayos?

Cada uno va preparándose por su cuenta antes de hacer los ensayos previos a la gira. Unas semanas antes de comenzar la gira nos reunimos todos para realizar los ensayos generales pertinentes. Una vez que la gira empieza a rodar cada concierto desprende sus propias sensaciones y eso nos sirve para pulir determinados aspectos de cara a los siguientes conciertos. Con la gira en marcha no se puede parar para volver a ensayar, pero sí podemos añadir algunos matices o detalles que vamos observando de cada actuación antes de la próxima. Al inicio de esta gira en particular ofrecimos varios shows en Canarias que nos sirvieron para pulir algunos aspectos de cara al resto del tour.

-¿El set list está cerrado, tenéis los cantantes posibilidad de aportar temas o escoger?

Fundamentalmente la producción es la que se encarga de seleccionar los temas a interpretar con cada uno de los vocalistas. Después de las giras que llevamos realizadas se puede decir que, salvo mi parte que está más marcada, todos los vocalistas han interpretado la mayoría de las canciones del repertorio. Puede que en esta gira se esté jugando un poco más con las diversas combinaciones para ejecutar cada tema. Muchas veces se puede observar claramente que una determinada canción le va mejor a según qué cantante, no hay problemas entre nosotros a la hora de las canciones a interpretar, cada uno de nosotros tiene diferentes matices que aportar.

-En esta gira eché un poco de menos algo más de participación por tu parte. Supongo que todo está muy medido y tu aportación como soprano tiene todo su esplendor en “Barcelona”. Pienso que tu presencia en escena resulta muy interesante, ofrece un contrapunto especial a la actuación.

La producción es la que tiene la última palabra en este aspecto. No tengo ningún inconveniente en cantar más canciones, lo que ocurre es que el show tiene una duración mayor y es complicado incluir más canciones que tengan una presencia de voz soprano mayor.

-Tendremos que hablar con producción para darle más ideas de temas, jaja. ¿Alguna canción de Queen que no hayas cantado y que te gustaría interpretar en directo?

“Ensueño”, la adaptación de “Exercises in free love” que Freddy compuso para Monserrat Caballé. También sería bonito volver a cantar “Love of my life”. Podría hacer alguna balada, pienso que a mi voz le pueden ir bien los temas lentos; en algún momento se valoró que cantase aunque al final no se dio la circunstancia.


-Lleváis varias ediciones y giras por España. ¿Hay alguna gira que recuerdes con mayor intensidad?

Llevo cinco años actuando con SRQ y sí que ha habido muchos momentos intensos y especiales. Recuerdo la actuación en el Festival Starlite de Málaga, fue un show muy bonito, había mucha expectación y respeto porque era nuestra primera participación en este festival. La acogida fue fabulosa,  las críticas fueron excepcionales. Creo que este año estoy sintiendo muchas satisfacciones, básicamente me emociono cuando interpreto “Barcelona”. Me pasó en Valencia o en Madrid, no lo provoco, lo siento así, es como que dejo de controlar y entonces me sobreviene la emoción.

-Tu interpretación de “Barcelona” el otro día en Madrid fue estremecedora y todo el público lo sintió así, no hubo más que ver la cerrada y espontanea ovación que te dedicamos.

En Madrid me ocurrió algo que también me pasó en Argentina. El hecho de cantar en español, en Madrid, en el sitio que siento como mi casa y sentir esa reacción por parte de la gente me hizo sentir algo especial, me tocó mucho.

-¿Tienes alguna anécdota que nos quieras contar de esas giras?

Muchas, estamos un poco “locos” en el buen sentido. Hace poco teníamos que salir a cantar “We are the champions”, estábamos entre bambalinas preparados para cantar y entonces Thomas, que iba ataviado con su traje y chaqueta, se dio cuenta de que no se había cambiado unos calcetines que llevaba blancos y con una bandera americana. Tuvo que entrar a cantar justo en ese instante; nos reímos mucho.
Con Tommy y Pablo tenemos mucha química en el escenario, muchas veces solo con una mirada ya sabemos lo que va a hacer el otro en un determinado momento en escena. Durante unos meses somos como una familia, jaja.

                                                   Tommy Heart y Graciela Armendáriz.

-¿Te parece importante el componente visual y escénico en el directo?
 
Cada vez más. Ahora te pueden grabar y colgar de las redes sociales en el mismo instante en el que estás cantando, incluso pienso que en la Ópera mucho más. Aunque también veo que dentro del mundo del Rock la gente se cuida y sigue unos métodos, cada uno tiene sus peculiaridades y su manera de cuidar la voz o la presencia visual. Con las redes sociales ahora todo es fugaz.

-Hoy en día todo se registra, se graba y se cuelga casi al instante. La imagen resulta muy importante.

Lo cierto es que siempre he sido de cuidar mucho estos detalles, me gusta y en mi mundo profesional es importante. En esta gira me he dado cuenta de que incluso otros músicos de la orquesta se fijan en determinados detalles que llevo y que pensaba que seguro pasarían desapercibidos, me han comentado cosas como que se han fijado en determinados vestidos con los que salgo a actuar o en la manera de andar para entrar a escena. Lo cierto es que dedico tiempo a pensar la mejor manera de entrar en el escenario y me doy cuenta de que determinados gestos generan una cierta intencionalidad que se percibe.

-Habéis grabado un cd que se distribuye en vuestras actuaciones y contiene algunas de las canciones que tocáis en directo. ¿Cómo se desarrollaron las sesiones de grabación de tus temas?

En la gira anterior, hace algo más de año y medio, se grabó una actuación de la que recogieron las tomas que la producción pensó que estaban más logradas. Mi toma de “Barcelona” está grabada con anterioridad, puesto que está cantada con Thomas. No fuimos a un estudio específicamente, se hizo en vivo.

-Vienes del mundo de la Lírica, muy centrada en la interpretación.  ¿Interesada en el aspecto compositivo de la música?

Realmente no. Siento que tengo que invertir tanto tiempo a la hora de interpretar lo que ya está escrito para que lo cante que no es algo que me haya planteado, al menos de momento.  Lo que si te puedo asegurar, piensa que siempre he estado muy centrada en la Lírica y que hace cinco años ni me planteaba, es que si me ofrecieran algo similar en esta línea de fusión no sería tan reacia como lo hubiese sido antes.

-¿Piensas que esta participación te ha podido ayudar en tu carrera artística?

Muchísimo. Tras incluir esa canción de Freddy de la que te hablé antes en un recital Lírico mío propio me gustó mucho y me hizo sentir más libre o abierta. Puedo centrarme menos en controlar mi voz y volcarme en la expresividad y en el contacto con el público.


-¿Qué te llevas de estas giras con Symphonic Rhapsody of Queen?

Me llevo agradecimiento. Me ha ayudado a formarme más, a afianzarme en el escenario, a proyectarme más como artista, llegando a gente de un mundo que no es el mío, logrando que se fijen y me valoren. Recuerdo qué me pasó hace dos años en una rueda de prensa para una producción de  “La Traviata”  que íbamos a hacer en la Gran Vía, alguien me llamó y me reconoció como la soprano de Queen. Eso es algo bonito.

-¿Piensas que puede haber un espacio en el panorama musical para la música Clásica?

Creo que ahora está mucho más popularizada, obviamente a partir de la formación de Los Tres Tenores; eso constituyó un antes y un después. También ahora tenemos a mucha más gente que estudia, más competencia, y debemos estar muy bien preparados. Ya lo dijo Moserrat Caballé, que si le hubiese tocado empezar en la actualidad habría tenido que formarse mucho más y preocuparse de muchos más aspectos y detalles, por la gran competencia que existe. Otra cosa que está cambiando es que hoy puedes ir al Teatro de la Zarzuela por once euros –también puedes hacerlo por ciento cuarenta si quieres–, no creo que en la actualidad la Música Clásica sea tan elitista. Todo lo que sea música bien hecha pienso que llega, que te deja una marca. 

-¿Qué opinas del papel de la mujer dentro del mundo de la Clásica en general y de la música en particular?

Pienso que tiene un papel básico, la mujer y el hombre. Es como en la vida, no existe una cosa sin la otra, tenemos nuestro papel y no lo podría concebir de otro modo.

-Cantantes que te hayan marcados, vivos o muertos.

Te voy a dar sobre todo nombres de líricos, jaja. Monserrat Caballé desde que leí el libro del que te hablé antes. Mariella Devia, que era un ídolo para mí y tuve la suerte de hacer una Master class con ella hace un año. Lo cierto es que hay muchos que admiro.

-¿Algún cantante con el que te gustaría compartir escenario?

Te podría decir Leo Nucci, que hizo “Rigoletto” en el Teatro Real cuando hice aquel papel pequeñito, estaría muy bien poder hacer el rol de protagonista con él.


-¿Hasta dónde le gustaría llegar a Graciela Armendáriz?

Desde hace unos la vida me muestra que me tengo que dejar llevar. Pongo todo de mi parte, me sigo formando, trabajando y proyectando. Pienso que la vida me va dando las respuestas. Me gustaría llegar al mayor nivel profesional posible.

-¿Crees en el destino?

Creo más bien en la causalidad de las cosas. La vida me va enseñando a no encasillarme en las cosas, intento dejar que las cosas fluyan aunque el resultado no sea siempre el que haya buscado en un primer momento. Tarde o temprano la vida me explica por qué pasan las cosas. 

-¿Algún otro proyecto o inquietud que tengas o que quieras desarrollar?

La verdad es que estoy muy centrada en mi carrera, en mi mundo, y dedico todas mis energías a seguir mejorando cada día. Me gustaría lograra una continuidad con mi país, poder regresar cada año y llevar a cabo algún proyecto. Entiendo que los tiempos son complicados y todo eso. No puedo evitar sentir cierta añoranza, poder brindar allí de algún modo la ayuda que yo no tuve cuando empecé. Ir forjando poco a poco algún proyecto que se pueda armar, sería también la excusa perfecta para volver cada año.

-¿Te gustaría regresar a Argentina de manera definitiva?

No voy a decir nada, cada vez que digo sí es no y viceversa, jaja. No me malinterpretes, aquí me siento muy a gusto, me siento como realmente soy. Me gustaría lograr eso también allí, pero no sé si para irme definitivamente. Lo que está claro es que me gustaría ir con más continuidad y si se puede ligar a proyectos musicales, mejor.

-¿Y la faceta pedagógica, enseñar lo que sabes a otras personas?

Me sigo formando continuamente. En el pasado he impartido clases de manera privada a otras personas. Lo que ocurre es que la gente quiere tomar dos clases y ya empezar a cantar y se trata de un proceso. La sensación que me he llevado es la de que también he aprendido cosas pese a ser la que enseñaba. Te sirve para refrescar conocimientos y para plasmar en esa persona a la que enseñas todo lo que tú misma experimentas, eso es algo muy valioso. Puede que en un futuro vuelva a retomar este asunto.


-¿Consideras que la vida activa de una cantante soprano es difícil de mantener en el tiempo durante muchos años, tanto por la cuestión técnica de mantenimiento de la voz como por el aspecto estrictamente profesional del asunto?

Creo que es un tema muy relativo. Depende del tipo de voz, cómo te has formado, cómo has cuidado tu voz y cuáles son tus hábitos. El ejemplo lo tienes en Plácido Domingo, que está cerca de sus ochenta años y sigue implicado totalmente con la música en activo. Su voz ha pasado de tenor a barítono, pero sigue dirigiendo una casa de Ópera, Orquestas o estrenando roles y cuando le escuchas en directo suena como en el disco. Los cantantes líricos no tenemos micro o amplificador, depende mucho de la vida que hayas llevado y de los cuidados que hayas tenido para con tu voz. Influye todo lo que comas, bebas o duermas; dormir es básico y constituye una de las mejores higienes para la voz. También hay que tener un cuidado físico para estar activo y emocional. Somos un poco “locos”, pero dentro de esa “locura” hay que encontrar una cierta estabilidad. Todo esto condiciona la vida útil de un cantante.

-Nos gustaría que, con una idea rápida, nos dijeras lo que primero te venga a la cabeza sobre estos cantantes:

-María Callas: Emoción.
-Monserrat Caballé: Un pilar, un referente.
-Tina Turner: Energía
-Freddy Mercury: Entrañable y emotivo.
-Luciano Pavarotti: La Voz.
-Mariella Devia: Perfección

-Si hay alguna cosa más que nos quieras comentar.

Agradeceros vuestro interés. Como hemos hablado antes, me sorprendió mucho que os fijaseis en mí a partir de la actuación con Symphonic Rhapsody of Queen. Me impactó la reseña que apareció en el blog sobre mi actuación y estoy agradecida. Me llama la atención que actuando en el mundo del Rock se fijen en mí. Cuando canto lo hago siempre desde mi lugar y con la mayor entrega posible, si eso se transmite es algo que agradezco muchísimo.


                                    "La Flauta Mágica". Mozart. Auditorio Nacional. Madrid. 13.6.10