Clube de Adictos a Deep Purple

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Púrpura Chess

This blog is basically a musical site. Here we talk about the music we like, using different angles. As dear and missed Jon Lord once said: “Music is the highest kind of Art that exists”. I think the same way too.

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martes, 28 de agosto de 2018

Stephen Pearcy: “I’m a ratt”. Nuevo single y próximo disco en estudio.


El cantante Stephen Pearcy, vocalista de los americanos Ratt, ha lanzado en estos días un nuevo single de lo que tiene previsto ser su próximo disco en estudio con su grupo en solitario. Dicha obra lleva como título “View To A Thrill” y tiene prevista como fecha de publicación el próximo mes de Noviembre. Este nuevo cd va a ser el segundo que publique para la compañía Frontiers Records, que últimamente es la principal referencia discográfica para los grupos de Hard Rock y Heavy Metal. Este nuevo disco de Pearcy viene precedido por el sorprendentemente bueno “Smash”, que salió a la venta el pasado año.
                      
                                                                                                                    
La nueva canción presenta la onda macarra y cruda habitual con la que Pearcy nos tiene acostumbrados en sus discos en solitario. Acompañado por su fiel guitarrista Erik Ferentinos nos introduce en su particular mundo musical; algo así como cualquier canción de los Ratt, pero con una producción más básica y ruda. En la batería está Scot Coogan, que ha tocado recientemente con George Lynch, mientras que al bajo y producción nos encontramos con Matt Thorne, un viejo conocido de los años anteriores a Ratt de Stephen Pearcy. Particularmente prefiero mil veces los temas clásicos de Ratt, pero debo reconocer que los discos en solitario del rebelde vocalista siempre tienen cosas muy aprovechables.


La aparición de la nueva canción de Stephen Pearcy en solitario viene precedida del enésimo embrollo en el que se ven metidos los Ratt; otro más… y van unos cuantos. Después de llevar ante los tribunales a la formación de Ratt compuesta solo por el batería original Bobby Blotzer, que salió a la carretera tras otro embrollo legal con motivo de los derechos legales de la sociedad musical del grupo, y conseguir parar su actividad en directo gracias a otro vericueto legal más propio de una peli barata de ficción que de la propia realidad, nuestro encantador cantante ha puesto en marcha una nueva formación de Ratt acompañado solo por el bajista Juan Croucier como músico de la formación original y contratando a músicos semidesconocidos para completar la formación. Mención aparte merece la situación del guitarrista original Warren DeMartini, que fue de la partida al lado de Pearcy/Croucier en la batalla legal para impedir que Blotzer tocase en directo bajo la denominación Ratt, pero que misteriosamente ya no aparece en la actual formación del grupo. Por lo visto a principios de los noventa estructuraron la propiedad del grupo como una sociedad de propietarios y durante todos estos años se han dedicado a demandarse para quedarse con la propiedad del nombre incluso solo por joder a las otras partes, aportando pruebas y argumentos la mayoría de las veces tan surrealistas como cachondos. Desde luego que ellos solitos son capaces de dar de comer a parte del sistema judicial californiano. Algunas de estas andanzas se detallaron en estas páginas hace algún tiempo, pero es que con Ratt la realidad supera a la ficción y las noticias crecen de manera exponencial a la inverosimilitud de las mismas. Definitivamente este es el grupo más disfuncional que conozco y desde luego que formar parte de este entramado tan desquiciante debe ser de todo menos aburrido. Igual en otro momento ponemos al día todas sus andanzas desde el lugar en el que las dejamos con el anterior artículo, por ahora vamos a disfrutar del nuevo single de Pearcy y a rezar para que se acerque por nuestros escenarios, sea con los músicos que sea.


                                                        Stephen Pearcy: "I'm a ratt".



miércoles, 22 de agosto de 2018

Canciones y discos para el verano. Anthem: “Evil touch”. 8


Anthem es una de las mejores y más importantes formaciones de Rock duro que ha salido de Japón. Tal vez no sean tan reconocidos como Loudness, uno de los grupos bandera del país nipón en lo que a Hard Rock se refiere, pero llevan publicando buenos discos desde los años ochenta y todavía continúan de manera activa en la actualidad.


La banda formada por Naoto Shibata al bajo, Takamasa Ohuchi a la batería y Aiko Shimizu a las guitarras han hecho equipo con el vocalista Eizo Sakamoto durante muchos de esos años. Su línea musical nunca tuvo grandes secretos: música bruta, pero de esa que está bien hecha y con criterio. Japón es cuna de grandes instrumentistas que han escuchado mucha música, por lo que el bagaje que llevan a sus espaldas es lo suficientemente enjundioso para que a la hora de acercarse a un instrumento y crear música tengan bastante claro el camino a seguir; vamos, caña de categoría. Absténganse de acercarse a estos territorios todos los pseudoflamenquitos, cantautores, primaverasounders y otras hierbas similares porque no van a entender nada; no íbamos a sacar nada en claro. Imposible razonar contra paredes de petulancia sujetas por dudosísimo talento.


El asunto con Anthem es que su vocalista siempre ha ido de Graham Bonnet –cosa normal por otro lado, para qué tirar por otro lado si puedes seguir la senda de uno de los mejores–, por lo que a finales del anterior milenio le hicieron una oferta al bueno de Graham para que cantase en una especie de álbum formado por nuevas grabaciones de sus propios éxitos. En el año 1999 salió a la luz el imponente “Heavy Metal Anthem”, en el que el propio título ya dejaba claras las intenciones musicales de estos tipos. Comandados por Graham Bonnet a la voz, nuestros queridos japoneses facturaron uno de los mejores discos de Heavy Metal que un servidor haya escuchado en su vida. Grandes canciones, poderosos arreglos, una base rítmica de otro planeta y unas guitarras asesinas, gordas y potentes aunque nada saturadas; todo ello coronado por la increíble voz de Bonnet, dejándose literalmente la piel y la garganta en cada una de las notas.


Hemos escogido “Evil touch”, aunque bien podíamos haber pensado en “Mr genius”, “Hunting time”, “Gypsy ways”, “Hungry soul”, el pedazo de cierre final con “Blinded pain”… cualquier canción del disco puede servir. Cada vez que llega el sofocante calor del estío necesito recuperar durante una tarde esta bestialidad de álbum, ponerlo en el coche durante esas horas de máximo calor tras la comida, acercarme a la gasolinera y parar en el bar de al lado para tomarme un buen orujo de café helado. Qué bella es la vida.









                                                      Anthem: "Blinded pain".




jueves, 16 de agosto de 2018

REFLEXIONES METÁLICAS.


Una sección de nuestro colaborador “Metálico”.

Heavys televisivos.

Últimamente estamos asistiendo a la presencia de algunos destacados músicos de la escena heavy en programas de televisión. Alguno incluso ha alcanzado cierto tirón mediático que le ha convertido en el protagonista de más programas y tertulias televisivas.

Ante esta situación, por un lado lógicamente podemos pensar que está en su perfecto derecho de participar en la pequeña pantalla y en aparecer en cuantos más programas mejor. Así aumenta bastante su cuenta bancaria y su popularidad general lo que seguramente tenga un reflejo positivo en su grupo, que aumente su tirón y le abra a sectores de público a los que no llegaba anteriormente.


Pero, por otro lado, también es posible que nos resulte un poco chirriante ciertas actitudes o relaciones que puedan aparecer inherentes a tanta presencia ante las cámaras en temas no relacionados con la música que puedan llevar a una trivialización de lo representa o llegó a representar el heavy metal en este país, si represento algo, claro.

Realmente creo que hay que superar estos chirridos un tanto irracionales. Si la o las personas en cuestión tienen la oportunidad de intervenir en diferentes programas, adelante debe explotarlo y si tiene éxito, mejor tanto para ellos, para sus bandas e incluso, de rebote, para todos los seguidores de su música. Siempre, evidentemente, que esas intervenciones televisivas no busquen  intencionadamente una burla o un menosprecio hacia ese movimiento.

Metálico.



domingo, 12 de agosto de 2018

Canciones y discos para el verano. Van Halen: “Drop dead legs” – “Man on a misión”. 7


Hablar del verano es hablar de Van Halen, eso es un hecho y cualquier seguidor de este grupo opina similar; de hecho la idea de estos artículos sobre la música ideal para esta época del año procede de unos escritos sobre este tema que se colgaron con anterioridad y que tenían como protagonistas a Van Halen, David Lee Roth y Sammy Hagar. Es que la idiosincrasia y la filosofía vital de tipos como Eddie Van Halen, The Red Rocker o el irrepetible Diamond Dave reflejan un personalísimo estilo, tanto en la música como en los textos, que encaja como un guante con el espíritu de este momento del año.

                              David Lee Roth.                                              Sammy Hagar.

La verdad es que para el propósito de este texto podríamos haber elegido cualquier canción o disco de las discografías solistas de Hagar, Roth o del grupo Van Halen –la banda madre y nave nodriza en la que todos aspiran a viajar–. Curiosamente tan solo sacaría de este apartado un par de discos del grupo de Eddie: “Fair Warning” y “Women And Children First”. Por los motivos que sean ambas obras, sobre todo la primera de ellas, me resultan ideales para el invierno; ya se sabe, en los extremos está lo interesante. Hemos seleccionado un par de ejemplos de entre los menos famosos del grupo, algo que cuando se juega en territorio Van Halen resulta muy difícil; tal es la calidad de la música que la privilegiada mente de Eddie Van Halen nos ha brindado que hablar de canciones menores resulta ridículo. El nivel compositivo es altísimo, no encontrará el oyente relleno en los discos de Van Halen. Tan solo nos hemos decantado por dos temas que no son de los más famosos del grupo.

                                                           Eddie Van Halen.

“Drop dead legs” pertenece al archifamoso superventas “1984”, un álbum que como curiosidad se publicó a finales de 1983 y que ha resultado ser uno de los discos más exitosos de la Historia. En su momento algún iluminado lo criticó por el uso Pop de los teclados de Eddie Van Halen en el single “Jump”, una de esas canciones más grandes que la vida y que prácticamente todo el mundo reconoce aunque no sepa ni de qué grupo es. Recuerdo como si fuese ayer a un músico aspirante a estrellita americano cuando vino a tocar como miembro de la banda de una cantante Rock/Punk en la conocida sala madrileña El Sol hace un montón de años. Tuve la ocasión de mantener una charla fugaz en el backstage y nuestro encantador elemento, que apostaría el alma a que cambiaría sin pudor de ropa interior y lamería cuantos culos fuesen menester con tal de afinarle las guitarras a EVH, comenzó a burlarse de “Jump”. En ese mismo instante pensé que semejante sujeto –que, por otro lado, no tocaba nada mal; todo hay que decirlo– debía de ser idiota, por lo que le dejé en la misma puerta de los camerinos con su perolata insufrible. A estas alturas de película Eddie Van Halen es uno de los músicos más reconocidos, innovadores e influyentes que ha dado la música y no necesita demostrarle nada a nadie. Hace lo que le apetece y así está bien, pero hay un cierto sector de fans del grupo en Norteamérica que piensa que Van Halen no debería haber metido teclados en su música; no hay que olvidar que el grupo de Eddie Van Halen es muy grande en América y es inevitable que tenga que convivir con la polémica.


Volviendo a “Drop dead legs”, no deja de ser un buen Blues. Se trata de una canción cadenciosa con unos acordes gordos y poderosos de la guitarra de Eddie que comandan todo el tema. La melodía y la inteligente letra de David Lee Roth ponen la guinda al pastel. Un tipo como Roth ha vivido tantas vidas en una sola que se puede pasar hasta el final de los tiempos escribiendo textos ocurrentes. Tengo grabado a fuego en mi retina el subidón que me dio cuando el grupo interpretó esta canción en directo durante el show que ofrecieron en el Nikon At Beach de New York en lo que ha sido hasta la fecha su última gira en directo.

                                                          Van Halen: "Drop dead legs".



En lo que respecta a “Man on a misión”, es una canción perteneciente a la también época dorada de Sammy Hagar como cantante. Apareció en el imprescindible disco “For Unlawful Carnal Knoledge”, también conocido como “FUCK”, un título que supuso una vuelta de tuerca a la todopoderosa censura americana de esos años. Este disco acabó siendo uno de los más reconocidos con Sammy Hagar, si no el que más, por parte de prensa y público. De la gira americana de presentación salieron las grabaciones para el que sería el primer doble álbum en vivo que nos regaló la formación de los hermanos Van Halen, bajo el título de “Van Halen Live: Right Here, Right Now”; este título está tomado de una de las canciones más exitosas y bonitas del propio “FUCK”. La discografía al completo de Van Halen con Sammy Hagar –o Van Hagar, como suelen llamarlos algunos de sus detractores– es perfecta: cuatro discos de estudio y un directo excepcionales y cuatro canciones inéditas en dos recopilatorios de primerísima calidad. Personalmente mi favorito es “OU812”, uno de los discos más variados, inspirados y con más personalidad que he escuchado nunca, pero recuerdo haber pasado varios veranos de mi adolescencia circulando en bicicleta junto a los amigos bajo el sol de después de la comida mientras nos dirigíamos a cualquier pantano de los alrededores –sin casco y para no bañarme–  con la música de “FUCK” como banda sonora en mi walkman. Recuerdos.


La canción es pegadiza a más no poder. Tiene un riff de inicio marca de la casa de EVH, además empieza con la vacilada de meterlo en otro tono durante los primeros compases para enseguida entrar todo el grupo a por todas.  Es uno de esos temas que hacen que no puedas dejar de moverte mientras lo escuchas, tiene eso que algunos llaman groove. Una canción con ritmo y con un estribillo que se te mete en el cerebro para no salir. Sammy Hagar lo borda a la voz y demuestra una vez más por qué Eddie Van Halen lo fichó para sustituir a Roth, este hombre le dio los mejores años de su vida a Van Halen. Especialmente interesante resulta la parte posterior al solo de guitarra, con un bonito juego guitarra/voz para volver a recuperar el tema y acabar por todo lo alto. Para la mayoría de los grupos un tema así sería estrella de su catálogo, para Van Halen no es más que otra canción de su fondo de armario. Menudo armario.

                                                         Van Halen: "Man on a mission".
                                         












lunes, 6 de agosto de 2018

Steven Tyler en directo en Marbella. Festival Starlite. 2.8.18.


El festival Starlite se viene celebrando como cada año durante los meses de Julio y Agosto en la malagueña localidad de Marbella. Un elevado número de artistas de esos carísimos de contratar y, a veces, también de primera categoría deleitan al sofisticado a la par que petulante público marbellí amén del resto de fans y curiosos que se acercan desde distintos puntos de la geografía hispana y extranjera para presenciar sus actuaciones en vivo. El montaje es de primerísima categoría, tanto a nivel de escenario como de restauración. El sonido resulta espectacular y se encargan de cuidar hasta los mínimos detalles. Se nota que ahí hay pasta invertida. En lo que respecta al aspecto estrictamente musical es de agradecer que si pagas un elevado precio por la entrada, lo que te ofrezcan a nivel de sonido y espectáculo esté a la altura; y vaya si lo está. Este año como plato fuerte para algunos de nosotros estaba anunciada la actuación de Steven Tyler. Ironías de la vida, un montón de años esperando para ver a Aerosmith en directo, puesto que en los últimos treinta años apenas han venido a España unas tres veces, y en apenas un año puedes ver al grupo de Boston en directo reinando en Madrid y a su intrépido vocalista con su proyecto en solitario.

                                                                 Steven Tyler.

Pese a que el festival tiene un marcado carácter tan alejado del Hard Rock, a veces suelen incluir en su cartel la actuación de algún artista de esos que llevan el Rock por bandera y nos vuelven locos a muchos de nosotros; gente como Michael Bolton, Tom Jones o el propio Steven Tyler entre otros han pisado sus escenarios. Por este motivo se hace imprescindible armarse de paciencia y acercarse al festival para disfrutar del concierto de turno mientras soportas con estoicismo e incredulidad algunos de los comportamientos de esa ristra de personajes tan peculiares que pueblan las playas marbellíes durante el verano. Imposible encontrar otro lugar en el que te encuentres a tan escasos metros de algunos de tus semejantes y a la vez en galaxias tan diferentes. En fin. Me lo suelo tomar como un extra más de la actuación que voy a presenciar, un ejercicio de ostentación y de búsqueda de notoriedad que me resulta tan cómico como descolocante. Total, que de nuevo me volvía a encontrar cara a cara con Marbella y su festival.




El concierto de Steven Tyler estaba programado en el Auditorio del Starlite. Dicho auditorio estaba emplazado en lo alto de una montaña a la que debías acceder en un autobús que fletaba la propia organización del evento. Debías dejar tu coche en un aparcamiento que se encontraba a las afueras del complejo Starlite y esperar para ser transportado –si se te olvida algo en el coche estás muerto–. Aunque resulta un poco tostón todo este asunto de acceder hasta el recino, debo decir que la profesionalidad de la gente de la organización fue en todo momento exquisita, nada de esperar colas ni de tener que lidiar con gente incompetente que no hace más que convertir lo fácil y de sentido común en enrevesado y difícil; un diez en ese sentido. Tras llegar al complejo Starlite, más de la ostentación y estupidez de la que he hablado antes. Nada más acceder al recinto te encontrabas con una especie de lounge exclusivo/cutre más propio de una discoteca que de un recinto de conciertos. Tiendas de joyas y relojes a los lados –será que en Marbella cuando vas a un concierto te surge el apretón y necesitas comprarte unos pendientes o un Rolex– y un photocall para que puedas inmortalizar el momento, pero no os penséis que se trataba de un cartel de fondo para que te hagas la foto y ya está; no. Aquí todo se hace a lo grande y, además del cartel de turno, se había colocado un sofá para añadir más glamour al asunto. Lo cachondo de todo este embrollo es que los distintos especímenes humanos, presos de su propia condición, se agolpaban para intentar sentarse en el sofá de marras e inmortalizar su momento. Resultaba del todo entretenido observar a esas señoritas tan exclusivas, con sus taconazos de otro planeta, sus tetas perfectamente operadas y sus caros vestidos de diseño intentando aprovechar el momento para zafarse de sus improvisados contrincantes y conseguir sentarse en el dichoso sofá cual viejete que intenta colarse en el mercadillo del barrio para comprar unos tomates. En cuanto habías conseguido tu momento de gloria fotográfico te podías subir a uno de los exclusivos restaurantes para engullir percebes, cigalas y todo tipo de marisco o acomodarte en uno de los reservados con portero incluido para tomarte un cóctel mientras observabas un curioso espectáculo de bailarines que perfectamente podría haber salido del programa estrella de cualquier plató de Tv. Para los bolsillos menos agraciados también tenías unas cuantas barras para pedir comida y bebida a precios tan módicos como diez euros por un tercio de cerveza... de la marca Heineken, para más inri; me acuerdo de que hace cuatro días nos estábamos quejando del desorbitado precio que nos parecía la cantidad de once/trece euros por un mini de cerveza en casi cualquier concierto de la capital. Definitivamente esto es otra liga. No me voy a detener mucho más en detallar la fauna de variadísimo pelaje que se encontraba en esa improvisada selva artificial de exclusivos árboles de oro, pero desde luego que daría para largo y tendido.


Poco antes de las 22,30 horas pudimos acceder al recinto de la actuación propiamente dicho. Hay que reconocer que la organización lo tenía preparado a la perfección. Unas gradas con capacidad para varios miles de personas, un escenario amplio, bonito, ubicado en lo alto de la montaña y con la cima al fondo, con una visibilidad plena desde cualquier sitio e iluminado en tonos azules con mucho estilo; en definitiva: mágico. Se bajaron las luces y comenzó a sonar una intro formada por fragmentos de canciones de Aerosmith y del disco en solitario de Steven Tyler acompañada por un montaje visual de fotos de diversos momentos de la vida del cantante al que todos los que prácticamente llenábamos el recinto habíamos ido a ver. A las once menos cuarto de la moche malagueña y bajo una gran luna llena salía a escena la Loving Mary Band de Nashville, un combo formado por seis músicos que desde el primer momento nos demostraron que tenían muy claro de qué iba el asunto que se llevaban entre manos. Comenzaron a interpretar las notas introductorias del clásico “Sweet emotion”, el inicio perfecto. Unos instantes después salía a escena Steven Tyler, pertrechado con una bolsa en una mano y una mochila a la espalda. Inmediatamente saludó al personal lanzando la bolsa y la mochila al público, resulta que por lo visto estaban llenas de una línea de productos que patrocina el cantante; en fin, una vez más la imagen del bueno de Steven aúna su personalísimo y agraciado talento artístico con todo el cutrerío chabacano de un negocio en el que hay gente que vendería hasta a su madre con tal de lograr unos cuantos billetes más. 
No sabía nada de lo que me esperaba en esta actuación en solitario del famoso cantante de Aerosmith. En cuanto nuestro protagonista salió ante los focos nos demostró a todos las tablas, la capacidad y la clase tan personal e innata que posee para dominar cualquier escenario al que se suba. Se metió a todos los allí presentes en el bolsillo de sus pantalones blancos de campana desde el primer momento, demostrando un control absoluto del escenario y de todo lo que allí ocurría. Consiguió que hasta las últimas gradas de arriba nos pusiéramos en pie desde los compases de la primera canción, algo que por lo visto no suele ser habitual en conciertos tan exclusivos como los del Starlite; si algo sabe hacer a la perfección nuestro adorable Toxic twin es saltarse las normas y ofrecer al público espectáculo más allá de formalismos. 



Tras un “Sweet emotion” soberbio enlazaron con “Crying”. Esa entrada tan poderosa que tiene la canción hizo que la gente se volviese loca. No bromeo, podías sentir la electricidad en el ambiente. La Loving Mary Band sonaba que te cagas, con su batería, bajo, armónica, guitarras y banjo; en ningún momento pensé que un banjo me iba a dar tan buen rollo dentro de un concierto de Rock, pero así era. Comandando todo estaba un Steven Tyler que era capaz de salirse del tiesto sin apenas esforzarse, es como si le saliese natural del interior de su ser. La tercera canción la comenzó a cappella, resultando ser “I’m down”, un tema que no suele interpretar en vivo con la banda de Boston. Por motivos como este hago todo lo posible por no ver el repertorio que va a realizar un artista antes de su actuación, lo que antes era lo más normal del mundo hoy en día es un ejercicio de difícil despiste debido a la inmediatez y la globalidad que nos ofrece internet. El subidón que te llevas si sin previo aviso vas a un concierto de Steven Tyler y la tercera canción que interpreta es “I’m down” solo puede ser superado si tras el primer solo de guitarra la enlaza con “Darling”, otra de los Beatles. Una sorpresa tan inesperada como refrescante. El cadencioso ritmo de los Beatles al que Tyler homenajea con este tema fue una de las primeras cosas que escuché de los Aerosmith a mediados de aquel lejano 1988. Entró de manera fulminante en mi cabeza junto a “Rag doll” y me vi abocado a hacerme con toda su discografía al completo; esas pequeñas y delicadas cosas que tiene esto de la música. Ahora, más de treinta años después me encontraba entre los miles de afortunados que estaba presenciando una soberbia interpretación en vivo por parte del músico al que se le ocurrió incluir este pedazo de versión en el disco “Permanent Vacation”. Y lo de unirlo a “Darling” –una canción que siempre me traerá a la cabeza la salvaje interpretación que hizo de ella Graham Bonnet en el estupendo disco “The Day I Went Mad” –, es una genialidad. En lo que a mí respecta el concierto ya podía acabarse. He asistido a actuaciones de más de dos horas de duración que me han dejado tibio, mientras que Tyler consiguió desarmarnos a los quince minutos. Impresionante.
 
                                                          The Loving Mary Band.

El show continuó con más Beatles de la mano de “Come together” y con otra versión de Fleetwood Mac, el clásico “Rattlesnake shake”; de veras muy interesante la selección de versiones con las que nos deleitó Steven. Nuestro encantador cantante seguía derrochando carisma mientras interpretó “Jaded”, una de las canciones más famosas de la última etapa discográfica de Aerosmith. El sonido era un cañón y podías escuchar con nitidez la base rítmica, las hasta cuatro guitarras que a veces adornaban los diferentes arreglos de algunas de las canciones, la armónica, los coros y, sí, hasta el dichoso banjo. Por su parte Steven Tyler se sentía como pez en el agua manejando todo el cotarro y en todo momento se notaba la química y buen rollo con los miembros de la Loving Mary Band.

                                                  Steven Tyler & The Loving Mary Band.

El concierto se adentró en las canciones del disco en solitario que Steven Tyler venía a promocionar: “We’re All Somebody From Somewhere”. Curiosamente en el merchandising del artista no había ni rastro del disco y por lo tanto no se podía adquirir ¿? El disco lleva publicado un par de años y lo cierto es que me gustó bastante cuando lo adquirí. La realidad es que musicalmente Tyler ha dado signos de estar bastante perdido en estos últimos años, concretamente desde el súper éxito del pasteloso “I don’t want to miss a thing” que tanto detestamos algunos de nosotros. La sensación es que el bueno de Steven está últimamente dispuesto a vender su culo al diablo con tal de sonar en las listas de éxitos, lo dice hasta su propio compañero Joe Perry, y este anunciado disco en solitario olía desde el primer momento a temas en esa onda. La realidad es que hay que agradecer que el disco sea sobrio y con mucha calidad, con un inicio cautivador de la mano de “My own worst enemy” y con grandes canciones en su interior; todo bajo un interesante tamiz Country Rock que le aporta colorido y le permite a Tyler incluir todos los extraños instrumentos con los que siempre le ha gustado experimentar. En esta parte de la actuación interpretó “Only heaven”,  “We’re all somebody from somewhere”, la versión de su propia canción “Janie’s got a gun” –en lo que puede ser de lo más pobre de dicho disco- y un emotivo “Piece of my heart”. Esta última vino precedida de una escalofriante introducción vocal del tema “Mercedes benz” de Janis Joplin. Un Steven Tyler en un perfecto estado vocal anunció dicho tema como uno de los preferidos de su adolescencia y se marcó un dueto a cappella con la bajista/cantante Rebecca Lynn Howard de esos que te caen los cojones al suelo. Tyler rayó a gran nivel, pero es que en cuanto la bajista abrió la boca nos dejó a todos los allí asistentes con nuestras bocas abiertas. Para tirarse al suelo.

                                               Rebecca Lynn Howard & Steven Tyler.

                            S.Tyler & R.Lynn Howard: "Mercedes benz/Piece of my heart". Trieste. 18.7.18.

                             S.Tyler & R.Lynn Howard: "Mercedes benz/Piece of my heart". Boston 4.9.16.

A partir de ahí a piñón fijo con “Living on the edge” y su bonito arreglo final para la ocasión o “Janie’s got a gun”, una canción tan buena que aunque perpetres una pésima versión como la que nos ofrece Tyler en su disco sigue brillando con luz propia. En ese momento llegaba el turno del piano de cola blanco que comandaba el lateral del escenario desde el inicio del show. Todos abandonaron el escenario y Steven Tyler se sentó en él para interpretar una de las canciones con más personalidad que haya escuchado nunca. En cuanto sonaron las primeras notas de “Dream on” el Starlite se vino abajo para rendirle pleitesía como se merece a semejante obra de arte. A modo de anécdota comentar que cuando Tyler se sentó al piano alguien debía traerle un papel que no aparecía por allí, por lo visto el encargado de hacerlo se debió despistar y salió a escena apresuradamente ante los incómodos gestos del vocalista; poco importa esto a un tipo con tantas tablas como Steven, capaz de realizar una actuación memorable aunque entre bambalinas todo esté saliendo al revés. La última canción fue el clásico “Train keep a rolling” interpretado de manera frenética, con el tipo del banjo dándolo todo.


Los músicos abandonan el escenario, pero Marbella quería más. El respetable empezó a dar golpes y patadas en la estructura de metal que soportan las gradas hasta que la batería y Steven salieron a escena. Ambos se marcaron un entretenido solo batería/congas –conviene recordar que Tyler empezó tocando la batería– que desembocó en el clásico de Aerosmith que lleva por título “Walk this way”. Tras esto un  pequeño fragmento de “Whole lotta love” y se acabó todo. Tocaba correr para pillar uno de los primeros autocares que te sacasen del paraíso artificial hasta el improvisado parking en la ladera de la montaña; las dichosas prisas que no nos abandonan ni en plenas vacaciones. Mientras ganábamos el autobús una pareja detrás hacía una certera crítica de lo allí ocurrido: "espectacular Tyler, el grupo, el repertorio y sonido cañón". Totalmente de acuerdo.