Clube de Adictos a Deep Purple

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Púrpura Chess

This blog is basically a musical site. Here we talk about the music we like, using different angles. As dear and missed Jon Lord once said: “Music is the highest kind of Art that exists”. I think the same way too.

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lunes, 6 de agosto de 2018

Steven Tyler en directo en Marbella. Festival Starlite. 2.8.18.


El festival Starlite se viene celebrando como cada año durante los meses de Julio y Agosto en la malagueña localidad de Marbella. Un elevado número de artistas de esos carísimos de contratar y, a veces, también de primera categoría deleitan al sofisticado a la par que petulante público marbellí amén del resto de fans y curiosos que se acercan desde distintos puntos de la geografía hispana y extranjera para presenciar sus actuaciones en vivo. El montaje es de primerísima categoría, tanto a nivel de escenario como de restauración. El sonido resulta espectacular y se encargan de cuidar hasta los mínimos detalles. Se nota que ahí hay pasta invertida. En lo que respecta al aspecto estrictamente musical es de agradecer que si pagas un elevado precio por la entrada, lo que te ofrezcan a nivel de sonido y espectáculo esté a la altura; y vaya si lo está. Este año como plato fuerte para algunos de nosotros estaba anunciada la actuación de Steven Tyler. Ironías de la vida, un montón de años esperando para ver a Aerosmith en directo, puesto que en los últimos treinta años apenas han venido a España unas tres veces, y en apenas un año puedes ver al grupo de Boston en directo reinando en Madrid y a su intrépido vocalista con su proyecto en solitario.

                                                                 Steven Tyler.

Pese a que el festival tiene un marcado carácter tan alejado del Hard Rock, a veces suelen incluir en su cartel la actuación de algún artista de esos que llevan el Rock por bandera y nos vuelven locos a muchos de nosotros; gente como Michael Bolton, Tom Jones o el propio Steven Tyler entre otros han pisado sus escenarios. Por este motivo se hace imprescindible armarse de paciencia y acercarse al festival para disfrutar del concierto de turno mientras soportas con estoicismo e incredulidad algunos de los comportamientos de esa ristra de personajes tan peculiares que pueblan las playas marbellíes durante el verano. Imposible encontrar otro lugar en el que te encuentres a tan escasos metros de algunos de tus semejantes y a la vez en galaxias tan diferentes. En fin. Me lo suelo tomar como un extra más de la actuación que voy a presenciar, un ejercicio de ostentación y de búsqueda de notoriedad que me resulta tan cómico como descolocante. Total, que de nuevo me volvía a encontrar cara a cara con Marbella y su festival.




El concierto de Steven Tyler estaba programado en el Auditorio del Starlite. Dicho auditorio estaba emplazado en lo alto de una montaña a la que debías acceder en un autobús que fletaba la propia organización del evento. Debías dejar tu coche en un aparcamiento que se encontraba a las afueras del complejo Starlite y esperar para ser transportado –si se te olvida algo en el coche estás muerto–. Aunque resulta un poco tostón todo este asunto de acceder hasta el recino, debo decir que la profesionalidad de la gente de la organización fue en todo momento exquisita, nada de esperar colas ni de tener que lidiar con gente incompetente que no hace más que convertir lo fácil y de sentido común en enrevesado y difícil; un diez en ese sentido. Tras llegar al complejo Starlite, más de la ostentación y estupidez de la que he hablado antes. Nada más acceder al recinto te encontrabas con una especie de lounge exclusivo/cutre más propio de una discoteca que de un recinto de conciertos. Tiendas de joyas y relojes a los lados –será que en Marbella cuando vas a un concierto te surge el apretón y necesitas comprarte unos pendientes o un Rolex– y un photocall para que puedas inmortalizar el momento, pero no os penséis que se trataba de un cartel de fondo para que te hagas la foto y ya está; no. Aquí todo se hace a lo grande y, además del cartel de turno, se había colocado un sofá para añadir más glamour al asunto. Lo cachondo de todo este embrollo es que los distintos especímenes humanos, presos de su propia condición, se agolpaban para intentar sentarse en el sofá de marras e inmortalizar su momento. Resultaba del todo entretenido observar a esas señoritas tan exclusivas, con sus taconazos de otro planeta, sus tetas perfectamente operadas y sus caros vestidos de diseño intentando aprovechar el momento para zafarse de sus improvisados contrincantes y conseguir sentarse en el dichoso sofá cual viejete que intenta colarse en el mercadillo del barrio para comprar unos tomates. En cuanto habías conseguido tu momento de gloria fotográfico te podías subir a uno de los exclusivos restaurantes para engullir percebes, cigalas y todo tipo de marisco o acomodarte en uno de los reservados con portero incluido para tomarte un cóctel mientras observabas un curioso espectáculo de bailarines que perfectamente podría haber salido del programa estrella de cualquier plató de Tv. Para los bolsillos menos agraciados también tenías unas cuantas barras para pedir comida y bebida a precios tan módicos como diez euros por un tercio de cerveza... de la marca Heineken, para más inri; me acuerdo de que hace cuatro días nos estábamos quejando del desorbitado precio que nos parecía la cantidad de once/trece euros por un mini de cerveza en casi cualquier concierto de la capital. Definitivamente esto es otra liga. No me voy a detener mucho más en detallar la fauna de variadísimo pelaje que se encontraba en esa improvisada selva artificial de exclusivos árboles de oro, pero desde luego que daría para largo y tendido.


Poco antes de las 22,30 horas pudimos acceder al recinto de la actuación propiamente dicho. Hay que reconocer que la organización lo tenía preparado a la perfección. Unas gradas con capacidad para varios miles de personas, un escenario amplio, bonito, ubicado en lo alto de la montaña y con la cima al fondo, con una visibilidad plena desde cualquier sitio e iluminado en tonos azules con mucho estilo; en definitiva: mágico. Se bajaron las luces y comenzó a sonar una intro formada por fragmentos de canciones de Aerosmith y del disco en solitario de Steven Tyler acompañada por un montaje visual de fotos de diversos momentos de la vida del cantante al que todos los que prácticamente llenábamos el recinto habíamos ido a ver. A las once menos cuarto de la moche malagueña y bajo una gran luna llena salía a escena la Loving Mary Band de Nashville, un combo formado por seis músicos que desde el primer momento nos demostraron que tenían muy claro de qué iba el asunto que se llevaban entre manos. Comenzaron a interpretar las notas introductorias del clásico “Sweet emotion”, el inicio perfecto. Unos instantes después salía a escena Steven Tyler, pertrechado con una bolsa en una mano y una mochila a la espalda. Inmediatamente saludó al personal lanzando la bolsa y la mochila al público, resulta que por lo visto estaban llenas de una línea de productos que patrocina el cantante; en fin, una vez más la imagen del bueno de Steven aúna su personalísimo y agraciado talento artístico con todo el cutrerío chabacano de un negocio en el que hay gente que vendería hasta a su madre con tal de lograr unos cuantos billetes más. 
No sabía nada de lo que me esperaba en esta actuación en solitario del famoso cantante de Aerosmith. En cuanto nuestro protagonista salió ante los focos nos demostró a todos las tablas, la capacidad y la clase tan personal e innata que posee para dominar cualquier escenario al que se suba. Se metió a todos los allí presentes en el bolsillo de sus pantalones blancos de campana desde el primer momento, demostrando un control absoluto del escenario y de todo lo que allí ocurría. Consiguió que hasta las últimas gradas de arriba nos pusiéramos en pie desde los compases de la primera canción, algo que por lo visto no suele ser habitual en conciertos tan exclusivos como los del Starlite; si algo sabe hacer a la perfección nuestro adorable Toxic twin es saltarse las normas y ofrecer al público espectáculo más allá de formalismos. 



Tras un “Sweet emotion” soberbio enlazaron con “Crying”. Esa entrada tan poderosa que tiene la canción hizo que la gente se volviese loca. No bromeo, podías sentir la electricidad en el ambiente. La Loving Mary Band sonaba que te cagas, con su batería, bajo, armónica, guitarras y banjo; en ningún momento pensé que un banjo me iba a dar tan buen rollo dentro de un concierto de Rock, pero así era. Comandando todo estaba un Steven Tyler que era capaz de salirse del tiesto sin apenas esforzarse, es como si le saliese natural del interior de su ser. La tercera canción la comenzó a cappella, resultando ser “I’m down”, un tema que no suele interpretar en vivo con la banda de Boston. Por motivos como este hago todo lo posible por no ver el repertorio que va a realizar un artista antes de su actuación, lo que antes era lo más normal del mundo hoy en día es un ejercicio de difícil despiste debido a la inmediatez y la globalidad que nos ofrece internet. El subidón que te llevas si sin previo aviso vas a un concierto de Steven Tyler y la tercera canción que interpreta es “I’m down” solo puede ser superado si tras el primer solo de guitarra la enlaza con “Darling”, otra de los Beatles. Una sorpresa tan inesperada como refrescante. El cadencioso ritmo de los Beatles al que Tyler homenajea con este tema fue una de las primeras cosas que escuché de los Aerosmith a mediados de aquel lejano 1988. Entró de manera fulminante en mi cabeza junto a “Rag doll” y me vi abocado a hacerme con toda su discografía al completo; esas pequeñas y delicadas cosas que tiene esto de la música. Ahora, más de treinta años después me encontraba entre los miles de afortunados que estaba presenciando una soberbia interpretación en vivo por parte del músico al que se le ocurrió incluir este pedazo de versión en el disco “Permanent Vacation”. Y lo de unirlo a “Darling” –una canción que siempre me traerá a la cabeza la salvaje interpretación que hizo de ella Graham Bonnet en el estupendo disco “The Day I Went Mad” –, es una genialidad. En lo que a mí respecta el concierto ya podía acabarse. He asistido a actuaciones de más de dos horas de duración que me han dejado tibio, mientras que Tyler consiguió desarmarnos a los quince minutos. Impresionante.
 
                                                          The Loving Mary Band.

El show continuó con más Beatles de la mano de “Come together” y con otra versión de Fleetwood Mac, el clásico “Rattlesnake shake”; de veras muy interesante la selección de versiones con las que nos deleitó Steven. Nuestro encantador cantante seguía derrochando carisma mientras interpretó “Jaded”, una de las canciones más famosas de la última etapa discográfica de Aerosmith. El sonido era un cañón y podías escuchar con nitidez la base rítmica, las hasta cuatro guitarras que a veces adornaban los diferentes arreglos de algunas de las canciones, la armónica, los coros y, sí, hasta el dichoso banjo. Por su parte Steven Tyler se sentía como pez en el agua manejando todo el cotarro y en todo momento se notaba la química y buen rollo con los miembros de la Loving Mary Band.

                                                  Steven Tyler & The Loving Mary Band.

El concierto se adentró en las canciones del disco en solitario que Steven Tyler venía a promocionar: “We’re All Somebody From Somewhere”. Curiosamente en el merchandising del artista no había ni rastro del disco y por lo tanto no se podía adquirir ¿? El disco lleva publicado un par de años y lo cierto es que me gustó bastante cuando lo adquirí. La realidad es que musicalmente Tyler ha dado signos de estar bastante perdido en estos últimos años, concretamente desde el súper éxito del pasteloso “I don’t want to miss a thing” que tanto detestamos algunos de nosotros. La sensación es que el bueno de Steven está últimamente dispuesto a vender su culo al diablo con tal de sonar en las listas de éxitos, lo dice hasta su propio compañero Joe Perry, y este anunciado disco en solitario olía desde el primer momento a temas en esa onda. La realidad es que hay que agradecer que el disco sea sobrio y con mucha calidad, con un inicio cautivador de la mano de “My own worst enemy” y con grandes canciones en su interior; todo bajo un interesante tamiz Country Rock que le aporta colorido y le permite a Tyler incluir todos los extraños instrumentos con los que siempre le ha gustado experimentar. En esta parte de la actuación interpretó “Only heaven”,  “We’re all somebody from somewhere”, la versión de su propia canción “Janie’s got a gun” –en lo que puede ser de lo más pobre de dicho disco- y un emotivo “Piece of my heart”. Esta última vino precedida de una escalofriante introducción vocal del tema “Mercedes benz” de Janis Joplin. Un Steven Tyler en un perfecto estado vocal anunció dicho tema como uno de los preferidos de su adolescencia y se marcó un dueto a cappella con la bajista/cantante Rebecca Lynn Howard de esos que te caen los cojones al suelo. Tyler rayó a gran nivel, pero es que en cuanto la bajista abrió la boca nos dejó a todos los allí asistentes con nuestras bocas abiertas. Para tirarse al suelo.

                                               Rebecca Lynn Howard & Steven Tyler.

                            S.Tyler & R.Lynn Howard: "Mercedes benz/Piece of my heart". Trieste. 18.7.18.

                             S.Tyler & R.Lynn Howard: "Mercedes benz/Piece of my heart". Boston 4.9.16.

A partir de ahí a piñón fijo con “Living on the edge” y su bonito arreglo final para la ocasión o “Janie’s got a gun”, una canción tan buena que aunque perpetres una pésima versión como la que nos ofrece Tyler en su disco sigue brillando con luz propia. En ese momento llegaba el turno del piano de cola blanco que comandaba el lateral del escenario desde el inicio del show. Todos abandonaron el escenario y Steven Tyler se sentó en él para interpretar una de las canciones con más personalidad que haya escuchado nunca. En cuanto sonaron las primeras notas de “Dream on” el Starlite se vino abajo para rendirle pleitesía como se merece a semejante obra de arte. A modo de anécdota comentar que cuando Tyler se sentó al piano alguien debía traerle un papel que no aparecía por allí, por lo visto el encargado de hacerlo se debió despistar y salió a escena apresuradamente ante los incómodos gestos del vocalista; poco importa esto a un tipo con tantas tablas como Steven, capaz de realizar una actuación memorable aunque entre bambalinas todo esté saliendo al revés. La última canción fue el clásico “Train keep a rolling” interpretado de manera frenética, con el tipo del banjo dándolo todo.


Los músicos abandonan el escenario, pero Marbella quería más. El respetable empezó a dar golpes y patadas en la estructura de metal que soportan las gradas hasta que la batería y Steven salieron a escena. Ambos se marcaron un entretenido solo batería/congas –conviene recordar que Tyler empezó tocando la batería– que desembocó en el clásico de Aerosmith que lleva por título “Walk this way”. Tras esto un  pequeño fragmento de “Whole lotta love” y se acabó todo. Tocaba correr para pillar uno de los primeros autocares que te sacasen del paraíso artificial hasta el improvisado parking en la ladera de la montaña; las dichosas prisas que no nos abandonan ni en plenas vacaciones. Mientras ganábamos el autobús una pareja detrás hacía una certera crítica de lo allí ocurrido: "espectacular Tyler, el grupo, el repertorio y sonido cañón". Totalmente de acuerdo.



















27 comentarios:

  1. Jajaja, me parto con tus andanzas entre la Jet set de Marbella. Por lo que dices el concierto debió ser muy bueno. Steven Tyler en buen estado de forma, la banda de categoría, el repertorio de enjundia y pasando de tanta balada tonta, y encima con buen sonido. Me alegro por todos los que acudisteis a verlo.

    Por mi parte me perdí esta gira en solitario, las entradas del concierto de Madrid en el Teatro Real eran obscenamente caras, y ni se me pasó por la cabeza viajar a Marbella. Me gusta mucho Aerosmith y el disco en solitario de Tyler también me sorprendió positivamente (aunque no está al nivel del grupo de Tyler/Perry). Lo estuve dudando mucho, pero al final decidí no soltar la pasta tan abusiva que pedían por las entradas porque pensaba que el concierto tampoco iba a ser nada del otro jueves. A partir de ahora me toca indagar en youtube antes de decir que no a una actuación de esas que tienen pinta de no volver a repetirse.

    Feliz verano... y síguenos contando de tus andanzas festivaleras (si es que tienes previstas más).

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  2. Joderrrrr!! como canta la bajista. Con alguien así en mi grupo hasta el mismísimo Steven Tyler iba a tener que repartirse el repertorio. Lo de Marbella tuvo que ser un punto, el sitio más antirock del mundo programando un concierto de rock. Fran

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  3. Seguro que el concierto debió estar muy bien, Steven Tyler es todo un showman y algo de buen rock debe saber. Ahora, lo de los precios es para denunciarlo ¿10 euros por un tercio? ¿Pero esto que es lo que es?????

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  4. Los precios del Starlite son una clavada lo cojas por donde lo cojas. Toda la tontería del rollo ese jetset de Marbella lo tienes ahí. Lo mejor es ni acercarse a Starlite y ver a los grupos que te gusten en otro sitio, y si no te queda más remedio, ir diez minutos antes y salir en cuanto aquello acabe.

    DEB.

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  5. Por muy bien que lo pueda hacer Tyler en solitario me quedo con Aerosmith en su conjunto. Es como con los discos en solitario de Joe Perry, están bien pero les falta "eso" que hace únicos a Aerosmith.
    Y lo de los precios y la tontería del Starlite es para mirárselo. Luque

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  6. Muchas gracias por vuestros comentarios,refrescan estos días de calor insoportable.

    Estoy de acuerdo con lo que comentáis del elitismo y la tontería del Starlite, pero parece ser que eso es lo que se lleva por allí. Lo de los precios es prohibitivo; incluso hablándolo con gente que vive allí te recomiendan que ni se te pase por la cabeza asistir al Starlite, que te van a clavar por todos los lados... y doy fe de que no se equivocan.

    Ángel, lamento de veras que te quedases sin ver en directo a Steven Tyler. Opino igual que tu: tiene pinta de que va a ser difícilmente repetible que Steven se vuelva a pasar por estos lares en solitario; igual viene alguna que otra vez a promocionar su nueva línea de ropa o de los productos que sean. El asunto este de la promoción es para no echar gota, la organización del Starlite me envió un sms -sí, un sms en estos tiempos de guasap que corren- invitándome a asistir a un evento con la presencia del propio Steven Tyler para promocionar la dichosa línea de sus productos la tarde anterior al concierto en un conocido centro comercial de Marbella; imagino que como no soy ningún cliente VIP del festival, harían extensiva la misma invitación al resto del público que había comprado la entrada para el concierto previamente.

    Pero dejemos estas irritantes menudencias y centrémonos en la música. Hace mucho tiempo que opino que si tienes la oportunidad de asistir a un concierto de algún músico que sea importante para tí, no debes dejar escapar el tren y asistir con los ojos cerrados. Comprendo plenamente tu pesar por no asistir al show. Tengo una incómoda lista de actuaciones irrepetibles a las que no asistí por infinidad de motivos -algunos de ellos realmente tan estúpidos como frutos de la estupidez propia de la adolescencia- y que hoy en día no se van a volver a repetir, que solo de pensarlo de pongo malo. Esta filosofía es aplicable a cualquier otro ámbito de la vida: cuando algo/alguien te apasiona y llama a tu puerta no debes dejarlo pasar.

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    1. Lo que no nos has dicho es si te acercaste a la recepción de los productos que comercializa Steven Tyler, y de paso poderte hacer la foto de turno con él (si es que dejaban) rodeado de todo el glamour del evento, jajajaja.

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    2. Jaja. Te puedo asegurar que, si me quieres buscar, uno de los últimos sitios en los que me ibas a encontrar sería en los actos promocionales de venta de artículos de un exclusivo centro comercial de Marbella. No me malinterpretes; soy una persona educada y agradezco la invitación, pero como el Sr. Tyler espere hacerse rico con los diferentes bolsos y artículos de viajes que espere que le compre de su marca "Steven Tyler Time Traveller", te puedo asegurar que lo veo en la indigencia. Definitivamente obtendrá más dinero de mis bolsillos si sigue sacando discos como su primero en solitario, tocando en directo cerca de donde vivo o poniendo en marcha cualquier nuevo proyecto musical con Aerosmith... y si se acerrca a la calidad de "Pump" o "Permanent Vacation" ni te cuento.

      En lo que respecta a lo de las fotos y autógrafos a personajes famosos te puedo decir que debo ser algo raro en ese aspecto, puesto que jamás pido firmas a los artistas ni me fotografío con ellos. No tengo nada en contra de toda la gente que si lo hace, imagino que siento como que le voy a dar la lata al músico de turno y no veo la necesidad de ello; además, ni siquiera me gusta salir en fotografías salvo en mis círculos más privados. Lo cierto es que lo que le demando a un artista suele ser su arte propiamente dicho, me siento en plenitud cuando su música, interpretación, representación o lo que quiera que sea que me ha llamado la atención me permite ser un poquito más feliz y no necesito más. Todo este asunto de hacer entrevistas que, como casi todo lo importante en la vida, surgió sin buscarlo, me ha permitido acercarme a la faceta humana de algunos de los músicos a los que admiro y que son realmente importantes para mí. Por otro lado, tengo muy claro que no se trata de hacerse amigo del artista al que entrevistas -aunque alguna rara vez se pueda dar esa circunstancia, siempre es enriquecedor conocer a gente con la que se crea un vínculo especial- y no me hago ninguna paja mental al respecto. Y sí, Steven Tyler seguro que tiene un pedazo de entrevista; otra cosa es que no tengo claro que ni él mismo estuviera dispuesto a darla. Porque para hablar de tres chorradas, dos topicazos y de su nueva empresa de maletas es casi mejor ni cruzarse en su camino.

      Dicho todo esto debo admitir que también tengo mi corazoncito y mi pequeña lista de artistas con los que se ha dado la posibilidad de fotografiarme y lo he hecho orgulloso (apenas se cuentan con los dedos de una mano), pero la norma general es la de no agobiar al músico. Procuro ser tremendamente respetuoso cuando un artista se cruza en mi camino, ofrecerle la posibilidad de que nos cuente sus impresiones, inquietudes y todo lo que le resulte importante. En ese sentido entiendo que el periodista debe ser un mero instrumento para que el músico se sienta cómodo y nos muestre esas pequeñas cosas que le hacen especial. Supongo que esta idea choca frontalmente con ese periodismo agresivo que pretende poner las reglas y casi sentirse más importante que el propio artista. Pero esto es marginal.

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    3. Muy elogiable tu actitud... ahora tienes que decirnos cuáles son esos músicos que se cuentan con los dedos de una mano para hacerse las fotos.

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    4. Bueno, Ángel; tampoco hay que desnudarse tanto. Hay una persona que no pasa un solo día de mi vida sin que me duela, tanto su ausencia como la oportunidad perdida: hablo de Ronnie James Dio. Este músico ha sido, es y será una de las figuras artísticas más importantes que ha dado la raza humana; por no decir que su música, su arte y la manera de entender la vida que transmitía ha ayudado a hacerme más feliz y como soy. Ahora ya no está en nuestro mismo plano. Si alguien tenía una entrevista como una catedral, ese era él. Y lo que más me duele es que estoy seguro de que hubiera sido posible. En fin, en otra vida será; seguro.

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  7. Excelente crítica, me alegro mucho de que Tyler no pierda un gramo de fuelle, a su edad. Es algo a la altura de muy, muy pocos.

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  8. Todo el mundo elogia la etapa setentas de Aerosmith, pero yo me quedo de largo con Permanent Vacation, ese disco es una OBRA MAESTRA (con mayúsculas). Tuvo que ser grande presenciar en vivo a Steven Tyler haciéndose el I'm Down. Y con lo de tus andanzas por Marbella me lo he pasado fetén. AGG

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  9. Si la prensa y los mass media pensasen tan solo un poco como tú, otro gallo cantaría, y los músicos nos sentiríamos mejor tratados. La música es un arte y el artista debe ser lo primero y lo más mimado. Sin artista no hay música, y sin música me gustaría saber donde se iba a ir tanta prensa que no hace más que mirarse a su propio ombligo (y cobrar pasta por todo). Salud y RnR.

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  10. Steven Tyler es de esos pocos músicos tocados con la barita. No se como fue el concierto pero a una le dan ganas de asistir después de leer tus comentarios. Nos alegras la vida a algunos de nosotros (como tu sueles decir) con lo que escribes, se nota que por tus venas solo fluye Rock N Roll del auténtico. Por favor sigue contándonos tus historias el próximo año. A los que las circunstancias de nuestra vida nos impiden ir a conciertos, estar pendiente de los nuevos discos, saber lo que hacen nuestros músicos preferidos, etc, nos haces sentir que hemos formado parte de todo eso cuando nos lo cuentas.

    Feliz año nuevo a todos. S

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  11. Feliz Año también para ti y te agradezco mucho lo que dices. Me alegro mucho de que encuentres entretenido leer estas cosas... y si lo que aquí se escribe te puede hacer minimamente cómplice de lo vivido en cualquier concierto, pese a no haber asistido, o al escuchar un disco no me puedo sentir más satisfecho. Es uno de los mayores cumplidos que me hayan dicho nunca y solo espero que lo que aquí se comparte, los comentarios de la gente, sus inquietudes y opiniones nos permitan seguir manteniendo viva la llama de la pasión por el ROCK N' ROLL.

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  12. Cómo va el verano? Este año no hay experiencia Starlite en Marbella? Segundas partes siempre fueron buenas, jejeje Fuerte abrazo. Fran

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  13. Hola Gran, me alegro mucho de leerte por aquí y de veras espero que estés pasando un verano genial.

    La verdad es que no suele entrar en mi lista de cosas que hacer en el verano lo de mezclarme con la jet marbellí en el Starlite, sin embargo te debo decir que este año ha vuelto a ocurrir y me he visto abocado a disfrutar de nuevo de esta singular experiencia. Por motivos personales que no vienen al caso el pasado 11 de Julio debía pasar el día en San Pedro de Alcántara (que está al lado de Marbella y su Starlite). Pues resulta que esa misma noche tenían programada su actuación en el dichoso festival los Beach Boys -bueno, los Beach Boys de Mike Love-. El mismo día!!! Se lo cuento a mis amigos y no me creen, pero es cierto. Así que si el universo se alinea, el karma actúa y el destino se confabula sobre mi persona, ¿cómo no voy a hacerles caso? Imposible faltar a mi cita veraniega con Starlite. A lo tonto ya llevo tres ediciones, por lo que igual al final me acaban haciendo VIP y todo, jaja.

    Beach Boys se marcaron un concierto muy bueno y la fauna con la que tuvimos oportunidad de cruzarnos... pues tela de la buena. Este año habían quitado el cutre sofá del photocall; pero sin problemas, podías inmortalizar tu presencia al lado un puñado de modelos que posaban contigo si así lo deseabas... en fin: Marbella.

    Durante una parte de la actuación de Beach Boys nos entretuvieron bastante un puñado de encantadores gañanes que, ataviados con unos estúpidos sombreros de paja, parecían más bien de despedida de soltero que asistiendo a un concierto. Supongo que para mucha gente los Beach Boys son el grupo de playa y del "Surfin USA", por lo que se pasan toda la actuación aburridos y esperando a que toquen las dos o tres canciones que les suenan. Hubo un momento que incluso uno de estos encantadores garrulos se lanzó a cantar bulerías a viva voz, haciéndonos a los que estábamos a su alrededor forzados e improvisados espectadores de su peculiar talento; estoy seguro de que esto solo pasa en España. Alguien le debería haber explicado a este elemento que si quiere ponerse a cantar para que la gente le escuche no tiene más que montar un grupo y conseguir que alguien le contrate, pero que si vas a la actuación de otro lo mejor es que te metas tus bulerías por el recto y no des la plasta a la gente que tiene la dudosa suerte de haberse sentado a tu lado. Por suerte nuestros agradables nuevos amigos se fueron pronto a la barra a engullir Dios sabe el qué y solo volvieron cuando sonó "Surfin USA". Una cosa está clara: Starlite nunca te deja indiferente.

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    1. Tienes que ir todos los años al Starlite, pero con la condición de contarnos luego tus vivencias con la Jet-Set, jejejeje. Feliz verano.

      PD: Por cierto, soy Fran, no Gran. A ver si te curras mejor el corrector, jeje.

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    2. Y no les hiciste fotos a los de las bulerías? Igual el pavo se acaba haciendo famoso y tu te forras vendiendo sus fotos jajajajj. A ver si te haces algún festival más y nos cuentas. Saludos de Jorge

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    3. Si es que creo que mas de la mitad de la gente que va a los conciertos pasa del propio concierto en sí. Lo de los gañanes esos en el Starlite tuvo que ser para grabarlo. Y está bien que vayas a un concierto de Heavy a gritar, a saltar, y a pasarlo bien. Pero y que pasa si es en un sitio con butacas numeradas y le das la torra a todo el que está cerca de ti?

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    4. Aunque estoy de acuerdo en que parece que va a los conciertos y a lo último que le presta atención es al grupo que toca, también hay que ver hasta que punto es lícito o no montarla en los conciertos. Igual en la Ópera está fuera de lugar ponerse en pie en tu butaca a dar voces, pero ¿En un concierto de Punk vamos a estar todos eentados y calladitos?
      De todos modos es una reflexión con muchos puntos de vista. Felipe

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    5. Sí, sí, es verdad que un concierto de rock es para desmelenarse, saltar, vibrar, gritar y todo eso, pero ¿qué me dices cuando se te pone delante el típico palizas que no deja de rebuznar y dar por culo durante todo el show? y si encima el recinto está lleno te lo tienes que comer con patatas. Además, deben hacer un casting, porque encima esta gente suele ser alta que te cagas, por lo que como te toque no te escapas. Luque

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    6. Mira, un concierto de heavy es para vivirlo, gritar, saltar y darlo todo. Y si te molesta la gente, vete para atrás y que este en tu casa y te pones el dvd. Rocker

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    7. Ahora resulta que Rocker tiene la verdad absoluta de la manera de disfrutar un concierto...eso será para ti majete. El final de la libertad de uno acaba donde comienza la de otro, entender eso se llama tener RESPETO,y te permite ver un concierto, y disfrutarlo (gritar, cantar, saltar etc) sin dar por el culo a los que tengas al lado. Y todos los que hemos ido a varios ya sabemos de qué va la historia.

      Saludos y enhorabuena por el blog. Elena

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    8. No hay una única manera de disfrutar de un concierto. Habrá gente que le guste saltar, gritar las canciones, otros verlos con los colegas, otros no perderse detalle...lo importante es hacerlo siempre desde el respeto.

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  14. Steven Tyler es de los más grandes, y lo demuestra tanto con Aerosmith como en solitario, con un disco que es de lo mejor. Y no entiendo que pasa con baladas como I dont want to miss a thing, resulta que nos encanta Dream on o What it takes y no las últimas? Un poco más de criterio, por favor.

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  15. Ahora sin conciertos agrada leer crónicas/peripecias como esta. Seguro que fue una noche para no olvidar..y qué suerte haber podido ver en directo a Steven Tyler, y encima con ese pedazo de repertorio. Lo del Starlite no me sorprende nada, son unos pijos y unos snobs, que van de cool y luego no son más que unos paletos con pasta. Rondamás

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