Clube de Adictos a Deep Purple

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Púrpura Chess

This blog is basically a musical site. Here we talk about the music we like, using different angles. As dear and missed Jon Lord once said: “Music is the highest kind of Art that exists”. I think the same way too.

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martes, 24 de mayo de 2022

Entrevista a José Martos: Niagara, Atlas, Topo, Asfalto, Barón Rojo, Tritón, Casablanca...

“Cuando escuché a Bonham decidí que quería tocar la batería. Nadie ha hecho nunca sonar un bombo de 26 pulgadas como lo hacía él.”

“Siempre que me he metido en un grupo he intentado estar al cien por cien y darlo todo.”

“En Niagara además de compañeros de grupo acabamos siendo grandes amigos hasta día de hoy. Por eso siempre digo que ha sido la banda que más he querido, no digo que fuera la mejor ni desmerezco a las otras. Éramos cinco tíos que de verdad se creyeron que había que luchar por ese objetivo a muerte.”

“Los grandes grupos todavía sacan música en formato físico ya que tienen asegurados beneficios con las copias que venden entre sus seguidores. Ahora bien, si hablamos de todos nosotros, que estamos a otro nivel en este mundillo dentro del Rock en España, me parece absurdo.”

“La sociedad actual está muerta, se ha dormido en todos los sectores. La música de nuestra generación está muerta. Estamos sobreviviendo unos cuantos nostálgicos de lo que hemos vivido. Aquella rebelión que provocó en la juventud el Rock de los años sesenta y setenta se ha perdido.”

“Jose Luís Jiménez y Lele Laina son dos músicos grandísimos y encima tengo la suerte de haber trabajado con ellos y llamarlos mis amigos.”

“Normalmente las ideas salen en el local a partir de algo que trae el guitarra, el teclista o el cantante. En el caso de “Con La Ayuda De Nuestros Amigos” lo que primero se compuso fueron las bases de batería. Ha sido todo improvisado y al revés: primero las bases.”

“Soy de los de comprar en tiendas de discos de las de toda la vida, no en tiendas virtuales, y es que ya casi no queda ninguna. Ni siquiera puedes encontrar la mayoría de las cosas que nos puedan interesar, tienes que ir a tiendas especializadas, todo el que compra nuestra música lo sabe.”

“Equiparo los grupos de versiones actuales con las orquestas de antaño. Vas a un garito y pides escuchar las canciones que conoces de siempre y que te gustan.”

 


 

Os presentamos la conversación que tuvimos la suerte de disfrutar con José Martos, un músico que ha puesto sus baquetas al servicio de la flor y nata del Hard Rock español. Uno de esos músicos que ha vivido mil historias y que puede presumir sin estridencias de haber tocado prácticamente con los más grandes de por aquí. Justo antes de la pandemia publicó su libro autobiográfico “Unas Baquetas Contarán Mi Historia” y recientemente ha grabado el disco “Con La Ayuda De Nuestros Amigos” junto a Nano Hervás. De todo esto y mucho más hemos tenido el placer de charlar con una persona directa, entrañable, sencilla, que te llega con su honestidad y te genera un buen rollo como pocos.

- ¿Por qué escribir un libro autobiográfico? ¿En qué momento te decidiste lanzar a la aventura?

Este libro se empezó a gestar en mi mente precisamente en el barrio en el que estamos haciendo la entrevista, Aluche. Mis padres vivían aquí. Hablo de los años 1978 o 1979. Se me ocurrió empezar a escribir mi historia sentado frente a la máquina de escribir Olivetti, incluso mi madre se acercaba a la habitación para preguntarme qué estaba haciendo. Desde siempre me han gustado mucho los detalles de las cosas que me han ido pasado en el terreno musical y tengo bastante retentiva para recordar todas las diferentes vicisitudes que he ido viviendo. Aunque el verdadero autor de este libro, el que le dio forma y lo redactó ha sido Santi Fernández; investigó mucho y me ayudó a recordar algunos momentos y lagunas.

Por otro lado conocí a Sergio Guillén y a raíz de la presentación de uno de sus libros me acabó de dar el empujón para lanzarme a esta historia. Tenía por ahí muchos apuntes y anotaciones que me puse a recopilar y finalmente, después de todos esos años, decidí escribirlo. Incluso según iba recopilando me iba acordando de más situaciones reseñables en las que en un principio no había caído.

- ¿Cómo te has sentido volviendo a cosas del pasado?

La misma sensación que cuando he compuesto una canción. Debo reconocer que no tengo esa solvencia a la hora de componer música que puedan tener algunos de los compañeros músicos con los que he tocado, pero la sensación era la misma que cuando se ponía en marcha el proceso compositivo, creativo. Me sentía bien, pero cuando tenía que hablar de cosas tristes -a la hora de hablar de mis padres, que ya no están aquí- pues la nostalgia te invade.

No es lo mismo cuando lo estás escribiendo que cuando lo lees una vez acabado, una vez terminado lo he vuelto a leer ya como lector. Las sensaciones no son las mismas. No puedo evitar pensar en que debía haber añadido algunas cosas más. Pero vaya, que estoy muy satisfecho.

-¿Por qué con Santi Fernández? ¿Fue desde el primer momento la opción?

Mi idea original era escribirlo yo mismo. No obstante pienso que en la vida cada uno vale para lo suyo y ante todo yo soy músico, hoy en día parece que todo el mundo vale para todo y así nos va. Una cosa es poder escribir y otra muy distinta es saber redactar dando a todo el texto un cuerpo o una estructura adecuada y que además sea atractiva para el lector.

Santi nunca había escrito un libro como tal, pero es un gran comunicador y también escribe en la página web The Sentinel como en otros espacios. Me gusta mucho como escribe, es muy directo y te engancha. Como somos amigos se lo propuse y aceptó encantado.

-¿Costó buscar editorial que se encargase de publicarlo?

Conté con la ayuda de Julio Castejón, ya que es un buen amigo mío. Me puso en contacto con la editorial que publicó su libro. Tenía muy claro que para publicar el libro no quería sufragar los gastos yo mismo, como por desgracia se lleva tiempo haciendo en las producciones musicales. No me importaba si me quedaba una menor cantidad de beneficio en los royalties, pero que la editorial hiciese su trabajo. Santi y yo llegamos a pensar en autoeditarlo, hoy en día se puede hacer por la plataforma de Amazon, pero finalmente nos pusimos de acuerdo con la persona de esta editorial y así se hizo.

La presentación del libro resultó un éxito, asistió mucha gente y de hecho allí mismo se despacharon muchos ejemplares. Por desgracia rompí la relación con esta editorial por varias desavenencias y pedí la carta de libertad. Ahora mismo el libro está descatalogado y los pocos ejemplares que quedan los vendemos Santi y yo directamente.

-El libro se lee muy bien, ágil y ameno. Aunque a nivel personal no profundizas todo lo que nos gustaría. ¿Porqué no has abordado esta faceta más en profundidad? ¿Tenías claro separar la vida musical de la personal?

En realidad cuento más de lo que debería haber contado a título personal, jaja. He querido tratar todo aquello que me ha llevado al lugar en el que me encuentro ahora, también esa faceta algo oscura en la que he profundizado lo justo y necesario ya que no me trae buenos recuerdos. No quise omitirlo, pero no lo he abordado en profundidad. Tampoco quería desligarme de ello porque todo ese ambiente chungo y de negatividad fue lo que me llevó en parte hasta donde he llegado, para bien o para mal.

-Me parece que lo has abordado de manera muy elegante. ¿Qué tal está resultando la acogida del libro entre el público?

En realidad esto funciona parecido a sacar un disco. Cuando sacas al mercado algo tiene tirón en un primer momento y luego la cosa va bajando. Como tampoco tengo contacto con la editorial no te puedo dar datos mucho más concretos. Sé que la primera tirada que se hizo de trescientos ejemplares prácticamente se vendió y cuando hicimos el reparto tras dejar la editorial nos quedamos con algunos ejemplares tanto Santi como yo. De vez en cuando colgamos en la red fragmentos y todavía hay gente que nos lo sigue pidiendo. No cabe duda de que si la editorial hubiese realizado una campaña de promoción más fuerte, que tampoco se implicó demasiado, las ventas habrían sido mayores.

José Martos y Santi Fernández.

-¿Nos puedes concretar qué tipo de desavenencias tuviste con la editorial?

Pues un poco lo de siempre, o tú mismo apoyas el producto e inviertes directamente en ello para que la compañía te haga una promoción fuerte o te quedas con una promoción más bien justa. Pienso que igual a la editorial le vino un poco grande este proyecto. Era la primera vez que publicaba la biografía de un músico y no se esperaban la respuesta que tuvo en un primer momento, tal vez no supieron moverlo de la manera más adecuada. Luego vino la pandemia y eso afectó a todo y a todos los niveles. El libro se publicó en Noviembre de 2019 y apenas unos meses después nos metimos en esta locura.

-Vamos a aparcar un momento tu libro para hablar de tu colaboración con Carlos “Nano” Hervás: “Con La Ayuda De Nuestros Amigos”. ¿Cómo surgió el proyecto?

La idea fue de Nano. Le conocí a raíz del homenaje de Casablanca y se ha acabado convirtiendo en uno de mis mejores amigos de los últimos años. Es una pena que no nos hayamos conocido antes. Es una persona entrañable, encantadora y un buen bajista también. Me llamó a casa y me lo propuso. Es cierto que aunque el Rock ya no es lo que era antes, lo cierto es que la tecnología nos ayuda a hacer cosas que antes eran imposibles de realizar. Puedas grabar desde tu casa. Eso es lo que nos ha salvado a mí y a muchos músicos, ya que durante esta pandemia se han podido hacer cosas pese a los impedimentos lógicos de la situación.

-¿Los temas/bases estaban ya compuestas o se prepararon específicamente para el disco?

No había nada hecho. Y hemos trabajado totalmente al contrario de lo que suelen hacer los grupos. Normalmente las ideas salen en el local a partir de algo que trae el guitarra, el teclista o el cantante. En nuestro caso lo que primero se compuso fueron las bases de batería. Sin tener nada de nada me sentaba a la batería en mi casa y me ponía a tocar, a improvisar sin nadie que me acompañara. Me imaginaba las partes de cada canción y hacía los cortes en los que podrían ir solos, estribillos, puentes y demás.

Una vez grabado se lo mandaba a Nano para que tocase encima lo que se le ocurriese. Ninguno tocamos siguiendo a nadie más. Íbamos metiendo cosas, limando y puliendo las bases rítmicas. Y finalmente a los demás. Ha sido todo improvisado y al revés: en lugar de acompañar tú al guitarra, primero tocábamos las bases.

-Tiene mucho mérito que sea el batería solo el que comience a grabar todos los temas sin más apoyos.

Pues es bastante complicado, lo que pasa es que tengo muy metidas en la cabeza las distintas partes de los temas y cómo me gusta meterlas. No toco ningún instrumento, toco algo el bajo, la armónica y nada más. Sin embargo tengo muy claro dónde va cada parte de la canción, los solos, estrofas, estribillos y demás. Intentaba tocar la batería marcando muy bien los momentos para que luego Nano al bajo entendiese por donde quería ir. Todo esto a base de llamadas, repasando, limando y dedicando tiempo.

-Fue una buena manera de tener la mente ocupada frente a tanta desgracia e incertidumbre.

Desde luego. Debo decir que al principio no podía ponerme a hacer nada, tenía en la cabeza mucha tristeza y dolor por lo que estaba pasando.

-Las colaboraciones son formidables. Supongo que se hicieron a distancia. ¿Qué nos puedes contar de ellas? ¿Hubo gente que quisiera participar y se quedó fuera? ¿O que declinó vuestra oferta?

Todos dijeron que sí. Todos amigos, de ahí viene el título. Hasta podíamos haber metido a más gente de haber grabado más canciones.

-Tiene unos arreglos muy trabajados.

Pues está todo sobre una base de improvisación. Si ya tienes unas base rítmicas hechas, le das espacio al guitarrista para lo que le salga tocar. Por otro lado también quiero destacar que cada uno de nuestros invitados se ha dejado la piel y ha puesto toda la carne en el asador a la hora de tocar las diferentes canciones, aportando sus talentos y peculiaridades. Ha habido mucha comunicación, Eduardo Pinilla fue el primero que grabó y nos preguntaba en todo momento si era eso lo que buscábamos; y así todos. Se involucraron y aportaron sus propios matices.

-Es muy variado. Toca muchos palos: Rock, Blues, Oriental, Jazz, Rockabilly. ¿Eso se buscaba o surgió?

Salió así. Por ejemplo, el último tema que hicimos fue con Jorge Flaco Barral, “Sueños de Sherezade”, con un rollo más hindú que no tiene mucho que ver con el resto del disco. Queríamos que cada guitarrista se sintiese libre para tocar lo que le viniese de dentro. También tenía claro que para cada músico invitado quería grabar algo que le viniese más o menos a su estilo y potenciase su creatividad.

-Entonces cada tema estaba pensado para un músico concreto.

Sí, para cada canción tenía en mente a un determinado guitarrista, no es que compusiésemos y luego a ver para quién era cada una. Estaba pensado.

-La de Luis Cruz, “Tres amigos y un Blues”, la claváis.

Con todos mis respetos y sin querer faltar a nadie de los que han colaborado en el disco, Luis me parece uno de los mejores guitarristas de este país. Tiene un feeling y un rollo muy bonito. Pero claro, todos me encantan.

-Te quería preguntar por “Play again”, que lleva muchos cambios dentro de la propia canción.

En esa toca la guitarra Paco Benítez. Curiosamente este fue el único tema que no compuse con nadie concreto en mente para tocarla, estaba pensando en un tema de Steely Dan que tiene una base muy parecida. Una vez acabado le comenté a Nano que podía ser para Paco Benítez, se la mandamos y le encantó; de hecho el mismo fue el que le puso el título al tema.

-¿Por qué no tiene edición en formato físico?

Por mi parte lo sacaría, pero Nano es un poco reticente a esta idea. Me da rabia ya que por un lado se trata de una obra que has creado y que se queda ahí sin más. Si lo sacas en formato físico tienes el problema de que no te puedes meter en muchas unidades ya que lo más probable sea que no las vendas. No deja de ser música instrumental que igual compran fundamentalmente amigos y conocidos. La idea era haberlo llevado al directo y allí haber puesto a la venta una tirada de cincuenta o cien copias que creo que se hubieran vendido. Pero como ahora está todo tan raro no sabemos qué hacer.

-¿Cómo ves el panorama actual de la industria del disco y cd?

Lo tengo muy claro. Los grandes grupos todavía siguen sacando música en formato físico ya que tienen asegurados beneficios con las copias que venden entre sus seguidores. Ahora bien, si hablamos de todos nosotros, que estamos a otro nivel en este mundillo dentro del Rock en España, me parece absurdo. Lo vas a tener que colgar en Spotify; ojo, que tengo Spotify y me permite encontrar música que sería muy difícil adquirir de otro modo. Soy de los de comprar en tiendas de discos de las de toda la vida, no en tiendas virtuales como Amazon o así, y es que ya casi no queda ninguna. Por otro lado en estas tiendas virtuales ni siquiera puedes encontrar la mayoría de las cosas que nos puedan interesar, te tienes que ir a tiendas especializadas y eso es algo que todo el que compra nuestra música lo sabe. Otra cosa es que Spotify le deja una mierda de beneficios al artista, que también me molesta bastante, lo que pasa es que ahora mismo no se puede luchar contra eso.

-Deseamos que acabe apareciendo el disco en formato físico. Volvemos a tu historia desde el inicio. Atomiun fue tu primer grupo. ¿Qué recuerdos tienes de esos inicios?

Grupo de barrio. Éramos cuatro chavales del colegio del barrio y por aquel entonces la música que se escuchaba era Rock n Roll. Ahora lo que está en boga es otra cosa, por desgracia. Nosotros queríamos, como todos los chavales que escuchaban música, tocar la guitarra o ser cantantes. Al principio quería ser cantante, pero pronto tuve claro que lo mío era la batería.

-¿Teníais repertorio o equipo en aquellos primeros momentos?

No teníamos equipo, vendíamos hasta papeletas para intentar comprar una guitarra y yo la batería, pero sin conseguirlo. Íbamos a ensayar a unos locales que había por aquel entonces en Atocha, por los que ha pasado seguro cualquier músico de mi generación. Allí conocí a muchos músicos, conocí a Burning cuando iban pintados, incluso creo recordar que hasta pasó por allí Jose Carlos Molina cuando estaba en Fresa. Ensayábamos allí porque no teníamos equipo, alquilábamos el local por horas como hacían también muchos. Lo llevaba Mariano Gómez, que era un tipo que te vendía de todo, hasta a su madre si hacía falta, jaja.

-El siguiente paso fue con Eclipse.

Esto ya era más serio. Dos de los miembros de Atomiun estábamos en el grupo, ya teníamos trabajo y una cierta solvencia económica que nos permitió meternos a plazos en el equipo.

-¿Ya había repertorio?

Aquí teníamos repertorio propio. Nos presentamos un par de veces a un concurso de Radio Nacional que se llamaba La Puerta De La Fama; llegamos hasta la semifinal, pero no pasó la cosa de ahí

-¿En qué momento sentiste que había que componer música propia?

En mi caso desde siempre. Respeto a la gente que hace versiones, pero siempre he querido tocar mi propia música. Eso no quita que de manera puntual puedas colaborar en algo de versiones, pero siempre puntual. En los grupos que he estado de manera más seria siempre ha estado claro que debíamos hacer nuestros propios temas.

-Ahora el asunto de las versiones está saturado. Este es un fenómeno muy reciente ya que antes apenas existían bandas de este tipo y los grupos montaban sus propios repertorios.

Equiparo los grupos de versiones actuales con las orquestas de antaño. Vas a un garito y pides escuchar las canciones que conoces de siempre y que te gustan.

-Estoy de acuerdo, pero antes además de escuchar los clásicos de siempre también te preocupabas por investigar nuevos grupos y ampliar tus conocimientos musicales y eso creo que ahora se ha perdido.

Cierto. Es que actualmente la sociedad está muerta, se ha dormido en todos los sectores y en el musical mucho más. Lo digo así de claro: la música de nuestra generación está muerta. Estamos sobreviviendo unos cuantos nostálgicos de lo que hemos vivido.

-Y además de mala manera, hasta casi teniendo que poner dinero de tu bolsillo para tocar.

Es una triste realidad, es hacia dónde vamos en estos momentos. Te voy a dar un ejemplo de lo que hablo. Mi padre que en paz descanse era un fanático de la Zarzuela y me llevaba a verla siempre que podía... y, ojo, que no me disgusta; de hecho Salvador Domínguez acaba de sacar un álbum dedicado a la Zarzuela entre otras cosas y ya le he dicho que me encanta. En unas fiestas de Aluche bajé con mi padre porque había una concurso de Zarzuela en el que interpretaban entre otras cosas “La Boda De Luis Alonso”, que era una de las favoritas de mi padre y a mí también me encanta. Mientras disfrutábamos del espectáculo mi padre me dijo unas palabras que no se me olvidarán en la vida. Me dijo: “esto es música para viejos, solo estamos aquí gente mayor”. Con el Rock está pasando lo mismo. No estoy diciendo que se vaya a morir, siguen saliendo grupos nuevos, lo que pasa es que de nuestra generación solo quedamos los “viejos” que todavía podemos.

-En mi época de instituto crecimos con los grupos de Rock del momento, pero había en general un deseo por conocer, descubrir y profundizar en las raíces de la música que nos apasionaba. Hoy en día pienso que ese espíritu de profundizar y documentarse se ha perdido.

Totalmente. Los que lo seguimos disfrutando estamos ahí, pero esa rebeldía se va perdiendo según pasan los años. Aquella rebelión que provocó en la juventud el Rock de los años sesenta y setenta se ha perdido. Como me dijo una vez mi gran amigo Lele Laina de Topo, que pensaba que demasiado estábamos durando los de nuestra generación.

-Estoy de acuerdo contigo, por desgracia no creo que hoy en día sea el Rock duro la música que tenga el pulso de la calle.

Eso se ha perdido. Ahora lo que está de moda es el Reggeaton y no podemos luchar contra eso.

-Nos vamos ahora con otro grupo de esos años: Salamandra. ¿Cómo fue tocar en un grupo con Jero y con Miguel Ángel Collado?

Muy buena gente. Fue muy efímero. Me pilló en la época en la que estaba en Trafalgar, antes de que entrase también Miguel Oñate. Por ese entonces Jero y Miguel Ángel Collado estaban mal con Molina. Jero contactó conmigo porque quería retomar Salamadra -que ya había formado antes de lo de Ñu-. Ambos ensayábamos en Tablada, él con Ñu y yo con Trafalgar. A Miguel Ángel Collado le conozco de toda la vida, puesto que vivíamos en el mismo barrio; de hecho sigo en contacto con él.

Creo recordar que grabamos una cinta de local, que sonaba bastante bien por cierto. Me parece que fueron tres temas los que registramos. Y ahí acabó todo, no hubo mucho más. Ellos volvieron a Ñu y yo seguí con lo mío.

José Martos y Miguel Ángel Collado.

-Entonces me dices que hay una maqueta grabada de Salamandra. Eso seguro que nos interesa a muchos de nosotros. ¿Y más demos/maquetas de estos primeros grupos en los que tocaste?

Lo cierto es que poco más. Tenía una cinta grabada de Eclipse cuando grabamos el programa de radio, pero la perdí. Era una grabación de cassette que recogía lo que salía directamente de otro cassette por el que se emitía el programa, pero se escuchaba medianamente coherente.

Lo de Salamandra sonaba bastante Heavy. Era sin voz porque en esos escasos cuatro meses que estuvimos ensayando no había cantante, aunque se habló de que podía ser Miguel Oñate. Nos fuimos a los locales de Papi, que era donde ensayaba todo Dios por entonces. Lo grabamos en el local con un cassette de doble pletina que tenía Jero.

-Mantienes el contacto con Miguel Ángel Collado. Sigue profesionalmente en la música, pero hace tiempo que se ha alejado del Rock duro.

Lo último que hizo en clave de Rock fue con nuestro último disco de Atlas. Le pedí el favor de que metiera teclados en dos temas. Además de hacerlo nos preparó unos arreglos cojonudos en una balada. Acabó bastante asqueado del mundillo del Hard Rock, Heavy o como quieras llamarlo. En nuestro país, si quieres vivir de la música, lo tienes difícil con el Hard Rock; a menos que hayas estado con Barón, Obús, Jose Carlos Molina y muy pocos más.

-Si tienes en mente hacer algo como lo que has sacado con Nano Hervás, estaría muy bien llamar a Miguel Ángel Collado.

Pues lo cierto es que estuvimos pensando en hacer una cosa que algo tenía que ver con esto que me dices. El disco “Con La Ayuda De Mis Amigos” lo pensamos Nano y yo a raíz de la pandemia. Siempre teniendo claro que no voy a volver a tocar más y si hago algo va a ser puntual, como lo de Asfalto. Todo esto lo explico en el libro claramente. No es porque no esté motivado ni nada de eso, es por mis problemas físicos: tengo hernia discal en la espalda que arrastro desde hace muchos años y no estoy por la labor de tocar por garitos, montando y desmontando, cargando y llevando material por apenas veinte euros. Con todos mis respetos para todo el mundo esa etapa ya la pasé. Es una cuestión de salud. No es que quiera ser presuntuoso con esta historia en absoluto, solo soy realista con mi situación. Para cuestiones puntuales en las que se den unas condiciones mínimas lógicas perfecto, pero solo temas puntuales. Que no me malinterprete nadie, pero no puedo hacer cosas que me puedan perjudicar la salud; no puedo ni quiero.

-Es del todo comprensible.

No soy cantante, ni guitarra, ni flautista. Soy batería y todo lo que conlleva desplazar el equipo, montarlo, desmontarlo y volver es lo que ahora ya no puedo asumir. Por el rato en sí de la actuación en directo no habría problema alguno. Me lo paso de puta madre tocando, sea para veinte o veinte mil personas. El problema es el otro.

Volviendo a tu pregunta. La idea del disco con Nano, además de invitar a distintos guitarristas, era hacer otro disco con teclistas. La cosa se quedó ahí, es más complicado. Igual algún día lo hacemos. La idea era llevar eso a un concierto como evento benéfico, pero es muy complicado. Toda la logística de montar un evento con los once guitarristas de primer nivel con los que hemos tenido la suerte de grabar es complicadísima y más ahora que parece que se empieza a ver la luz de las actuaciones en directo. Todos ellos son buenísimos y sus agendas están copadas.

-Juntar las agendas de todos debe ser una locura. Igual contando con algunos menos pudiera salir.

También se ha barajado esa posibilidad. De momento el asunto está ahí, veremos cómo va la cosa.

-¿Qué recuerdas de esas actuaciones en las que teloneasteis a David Byron?

Cuando estaba con Carlos Michelíni en el grupo Autopista. Fue en la sala Carolina, donde grabaron Leño su mítico directo. David Byron llegó a la sala muy bebido, se metió una leche buena allí. Ahora bien, en cuanto salió a escena aquello fue impresionante; nos resultó increíble que alguien que momentos antes había aparecido en semejantes condiciones luego se marcase un concierto soberbio. Me pasó algo parecido con Pete Way cuando vino con UFO a la Canciller II. Estuve allí con Ángel Arias en la prueba de sonido y contemplamos cómo se bebió un tetrabrick entero de vino apenas de un trago. Y en cuanto salió al concierto lo bordó, no parecía la misma persona del ensayo. El show de Byron fue brillante y además traía a una banda buenísima, con Mel Collins al saxo. David Byron fue muy amable y campechano con nosotros, aunque notabas que se le trababa la lengua al hablar, supongo que por el alcohol.

Tritón: A.Arias, M.González, E.Castañeda, J.Martos y J.Mira.

-También estuviste en Tritón. ¿A qué crees que se debe que este grupo no alcanzase mayor repercusión?

Gracias a entrar en Tritón se me abrieron muchas puertas, así que estoy muy agradecido de haber tocado con ellos. Independientemente de que Javier Mira no quisiera seguir tirando del asunto, hay que tener en cuenta que tanto Enrique Castañeda como Ángel y yo nos fuimos para unirnos al proyecto de Manolo Arias y Tony Cuevas con Niagara. Maxi, su cantante, también estaba muy quemado y tampoco quiso seguir tirando con el grupo. Imagino que con todo este panorama Javier Mira no siguiese adelante con el grupo y, ojo, también le entiendo.

Al cabo de unos años también estuve en Vudú, otra formación que puso en marcha Mira. Lo que pasa es que Tritón fue algo especial. Recuerdo que cuando les vi actuar en el Villa que se hizo en el Rockola el grupo me dejó impresionado. Estaban Lili a la voz, Ramakhan (DEP) a la batería y Jose Luís Aragón en el bajo además de Javier y aquello fue alucinante; eran como unos Led Zeppelin españoles.

-¿No hubo posibilidad de compaginar Niagara y Tritón?

La oferta que nos venía era la de involucrarnos a tope. Desde el primer momento se puso sobre la mesa el deseo de proyección internacional del grupo. Queríamos haber intentado avanzar en el proceso de grabación del segundo disco de Tritón, pero al final lo tuvimos que dejar.

-¿Estaba el disco compuesto?

Había algunos temas, de hecho hay alguna maqueta, lo que pasa es que se quedó todo ahí.

-Vamos a Niagara. El inglés siempre ha sido una lacra aquí en España. Contar con Tony Cuevas permitía sin embargo cantar en el idioma de Shakespeare sin problemas.

Es que Tony Cuevas tiene la doble nacionalidad. Tuve mis dudas al principio con la voz de Tony porque solo le había escuchado en Furia Animal y Bella Bestia en plan algo más estridente. Sin embargo, en cuanto escuché la maqueta con su voz natural me impresionó mucho.

-En aquellos años no estaba bien visto en España cantar en inglés, parece que tenías que demostrar el doble si no lo hacías en nuestro idioma.

Es cierto. Cosa curiosa, ya que en los años sesenta practicamente todo el mundo aquí cantaba en inglés; desde Los Bravos a Los Canarios. No obstante en el entorno Heavy de esos años no se veía bien.

Niagara: E.Castañeda, T.Cuevas,.A.Arias, J.Martos y M.Arias.

-Alan Miller, mánager de King Kobra, se fijó en vosotros. Os llegaron a ofrecer ir a EEUU.¿Qué pasó?

No salió porque, aunque éramos jóvenes y teníamos muchos sueños de salir fuera y demás, también éramos conscientes de la realidad. Alan Miller nos ofrecía grabar una maqueta e incluso Carmine Appice nos dejaba su casa para estar un tiempo aquí... Pero luego ¿qué?

-¿Ninguno en el grupo se quiso lanzar a la aventura?

No. En Reino Unido sin embargo estuvo todo más cerca. Lo que pasó con Niagara es que además de compañeros de grupo acabamos siendo grandes amigos, y así hasta día de hoy. Es por esto que siempre digo que Niagara ha sido la banda que más he querido, no digo que fuera la mejor ni desmerezco a las otras. Éramos cinco tíos que de verdad se creyeron que había que luchar por ese objetivo a muerte.

Cuando nos ofrecieron la posibilidad de marcharnos a Inglaterra en un principio dijimos adelante. Lo que pasa es que luego te das cuenta de que allí había un montón de grupos que tampoco acaban de triunfar. Algunos del grupo habían sido padres y había cuestiones familiares que hacían pensarlo dos veces. Al final decidimos quedarnos.

-Y era el grupo entero o nada.

Sí, eso estaba muy claro; de otro modo se habría roto. Niagara éramos los cinco juntos a por todas. Lo de Carmine Appice en América lo tuvimos claro. Piensa que allí había grandísimas bandas como Van Halen, Quiet Riot, Dokken, Ratt y muchas más. Nosotros tal vez podíamos haber caído bien por ser españoles y tal, pero sabíamos que era complicadísimo despuntar allí. En Reino Unido se daban otras circunstancias, había contratos en firme y demás, pero al final también lo declinamos. No obstante realizamos dos giras por allí. Otra cosa es que la oferta que nos ofrecieron tampoco acabó de cuajar del todo. Lo dejamos pasar y ahí quedó todo.

-¿Qué pasó al volver a España de la gira? Según cuentas en el libro parece que silenciaron vuestro éxito en UK.

Eso fue debido al problema que tuvimos con MC Ediciones, allí estaban Mariskal Romero, Bertha y mucha gente de la revista Popular 1 entre otros. Como tuvimos una movida con ellos nos vetaron en sus publicaciones afines, no hablaron de nosotros ni en la primera ni en la segunda gira. Es muy duro bajar del avión y que Javier Gálvez (DEP) nos diga en el mismo aeropuerto que lo mejor que podíamos hacer era volvernos para Londres, ya que aquí parte de la prensa especializada no nos quería ni ver. Los únicos que hicieron una pequeña reseña fueron Rafa Basa y Mariano García. Incluso El Pirata, del que soy muy amigo por otro lado y que además nos vio tocar allí, tampoco habló de nosotros.

-¿Habéis tenido la posibilidad de charlar sobre esta historia con los implicados a aro pasado?

Yo sí, sobre todo con Mariskal. Me llevó muy bien con Vicente Romero. Me dijo que eran momentos difíciles, en los que cada uno tenía que mantenerse en su postura y ya está. No me malinterpretes, hoy en día lo veo y tengo buen rollo con él, pero ya está. No quiero sacar ni hacer leña de algo que ya ha pasado porque no lleva a ningún sitio.

-El odio solo genera odio. Hay que tener la cabeza muy bien amueblada para tenerlo claro y saber hasta dónde llegar.

Por supuesto que si, además es que es tontería. Tanto Vicente como Bertha saben lo que pasó y nuestra postura. Hoy en día tengo con ellos una relación cordial, incluso me invitaron a la presentación de un libro que recientemente ha publicado gente relacionada con Popular 1. En su día el asunto llegó incluso a un juicio que perdimos y nos dieron por todos los lados. En ese momento controlaban las principales publicaciones especializadas y por eso pasó lo que pasó.

Niagara en UK. Foto tomada de la página oficial de Manolo Arias.

-"Now Or Never" y "Backstage Girls" con Niagara. ¿Estás contento con el sonido y producción final de estos dos discos? ¿Cambiarías algo?

No he quedado contento con el sonido de ninguno de los dos discos, lo que pasa es que el primero se hizo en las condiciones que se hizo. Para nuestra primera obra es que tenía muy claro que sonábamos muy bien en vivo y era necesario publicar algo, casi que nos lo pedían. Con el segundo hubo más tensiones con Carlos de Castro durante la grabación, sobre todo por parte de Manolo.

-Manolo Arias de hecho ha acabado produciendo un buen número de discos.

De hecho produjo el último de Atlas. Lo que pasa es que por aquel entonces no tenía todos los conocimientos a la producción que tiene ahora. Siempre he dicho que si contase con los recursos adecuados habría regrabado esos dos discos. Tienen muy buenas composiciones, pero muy mala producción.

-Tras grabar dejaste al grupo. ¿A qué se debió esto?

Ya en la segunda gira de Reino Unido tenía bastante claro que a la vuelta lo dejaba. Un poco por lo que hemos comentado antes, palos por todos los lados y sin posibilidad de avanzar. Creo que esto no lo cuento en el libro, Radio Futura estaban buscando batería por entonces y tuve una posibilidad; tenían mucho tirón por entonces. Al final creo que entró Carlos Torero. Yo era comprador asiduo de Leturiaga; Perico, el dueño, era muy amigo de Santiago Auserón. El caso es que le habló de mí, pero al final pienso que no salió porque en esos años los poperos y los metaleros casi que no se podían ni ver; esas tonterías que hemos tenido aquí. El resultado es que era muy heavy para el puesto. En fin.

-"Niagara III" ¿Cómo  surgió lo de Manzano?

Niagara ha tirado siempre por Manolo. Tanto él como Tony Cuevas constituían el alma mater del grupo. Su proyecto inicial era haberlo hecho tipo Zeno: guitarra y cantante que llevaban a otros músicos de acompañamiento. Manolo es el padre de la criatura. Se puso primero en contacto con Fernando García, vocalista de Victory, por mediación de Marcos Sánchez para grabar la sintonía de su programa de radio. Nos gustó y nos lió. Pasó lo de siempre, Manolo nos presentó algunas ideas más que tenía y nos liamos la manta a la cabeza. Aparcamos los malos rollos que hubo alrededor del grupo, insisto en que entre nosotros jamás hubo problema alguno.

Surgió la posibilidad de grabar un disco y contactamos con Nick Schulz, que era un cantante inglés que se vino a Móstoles porque su novia era de allí. Cantaba bien, pero nos dejó colgados antes de grabar. Se lo propusimos a Manzano y aceptó encantado.

-Os salió otro gran disco.

Sigo diciendo que “III” es el mejor disco de Niagara, como producción, sonido y composiciones. Quiero a los tres discos del grupo por igual, pero alcanzamos la madurez como grupo en ese álbum.

Niagara con Jose Antonio Manzano.

- Por desgracia no hubo continuidad. ¿Sentías que pasó el tren de Niagara?

Sí, también por entonces empezaba el Grunge. Lo que pasa es que te puede lo que quieres sacar adelante y lo intentamos esa tercera vez.

-"Fall Higher" fue un recopilatorio que salió en 2001. ¿Hubo idea de volver a retomar el grupo?

Esto fue porque Marcos Sánchez trabajaba por entonces en la compañía Pies Records. El disco “III” con Manzano estaba descatalogado; no teníamos ninguna relación ni clausula con Hard Vinyl, que fue la que lo sacó en su día. Se decidió sacarlo con el añadido de maquetas que había grabado Manolo con Ignacio Prieto y otras cosas extra que había registradas.

Surgió incluso la posibilidad de hacer una gira con un promotor polaco que contactó con Marcos. Llegamos hasta a ensayar con Ignacio el repertorio. Al final el promotor no cumplió con el adelanto del caché pactado y la cosa quedó en nada.

-¿No se le propuso a Tony Cuevas cuando surgió esta posibilidad de volver a reflotar el grupo?

El caso es que Tony Cuevas dejó la música. Nos hemos visto recientemente y mantenemos el contacto. Es un encanto de tío, pero sus cuestiones de salud son prioritarias.

-¿Se planteó la posibilidad de reunión en algún momento? ¿Está cerrada la puerta definitivamente, aunque sea algo muy puntual?

Antes de la pandemia hubo una oferta para haber actuado en el Leyendas del Rock de Villena, creo que fue en el año 2019. Marcos Rubio me llamó personalmente para ofrecérmelo. El asunto es que la oferta no me pareció adecuada. Además actualmente Enrique Castañeda hace años que dejó de tocar los teclados, está muy ligado al teatro. Podíamos llamar a Ignacio Prieto para la voz, pero es complicado llamar a Quique después de estar tanto tiempo sin tocar... y meter a otro teclista o a otro cantante ya no es Niagara. Rafa Basa me intentó convencer, pero así no lo veo; nuestra unión era muy fuerte. Hay bandas funcionando por ahí con solo un miembro original, pero no es como lo veo para nosotros.

-Pues es una pena. Contar con Ignacio Prieto según nos cuentas tiene todo el sentido ya que llegó a formar parte del grupo. Incluso se podría invitar a Tony Cuevas para subirse a escena de manera puntual. Pero esta solo es una opinión de fan descerebrado.

Seguro que si llamas a Tony acepta encantado. No es de fan descerebrado, si también entiendo esa postura y tiene todo el sentido. Lo que pasa es que yo lo haría con Quique y él ya se desvinculó. Sé que hay por ahí teclistas que tocan muy bien, pero se rompe ese nexo que teníamos. Si a mi también me apetecería por toda la gente que nos vio en su día y quiere volver a vernos así como por todos los que no nos vieron pero nos conocen. Por otro lado también es mejor dejar las cosas con un bonito recuerdo. Igual por intentar rememorar algo pasado, dejas al final un sabor amargo.

Atlas: J.Martos, M.Arias, I.Prieto y A. Arias.

-Otro de tus grupos fue Atlas. ¿Qué poso te queda de tu paso por Atlas?

Ahí es donde grabé los mejores trabajos. Niagara estuvo muy bien, pero con Atlas no hubo suerte. Salió en el peor momento para su propuesta musical. Si hubiera salido en la época de Niagara estoy seguro de que habría corrido mejor suerte; de hecho es que se podría decir que era casi como Niagara pero sin teclados y más actual. Estoy muy orgulloso de la música que registramos.

-Esto es un Club de Fans de Deep Purple. Temas de Atlas como “Unidos” tienen toques a lo Rainbow. ¿Piensas que el grupo bebió algo en su estilo musical de la saga DP?

Bebimos mucho los cuatro. Siempre he dicho que mis grupos son Led Zeppelin y Deep Purple. No es que me guste uno más que otro, es que para mí John Bonham es uno de mis baterías de siempre, tenía una contundencia brutal. Ian Paice también me tira mucho con su toque, pero cuando escuché a Bonham decidí que quería tocar la batería. Nadie ha hecho nunca sonar un bombo de 26 pulgadas como lo hacía él. Ángel ha mamado más Rainbow, Sabbath y Purple tal vez y Manolo, como yo, es más de Purple y Zeppelin. Eso se nota en los discos de Atlas, seguro.

-Estuviste con Barón Rojo, grabando las discos “Arma Secreta” y ”Ultimasmentes”. Siento debilidad por el primero y me parece uno de los mejores de su discografía. ¿Qué recuerdas de esa primera vez que entraste en el grupo en el 97?

Entré por mediación de Ángel, que ya en los últimos coletazos de Niagara colaboraba con Barón; lo cierto es que siempre ha tenido muy buena relación con los hermanos de Castro. Cuando se quedaron sin Ramakhán me llamaron a mí. Conocía a Carlos por lo de Niagara, pero no a Armando. Siempre digo que de lo más grande que me ha pasado en la música ha sido conocer y tocar con Barón Rojo y con Topo. Se me abrieron muchas puertas.

-En el libro comentas que al final las cosas se torcieron entre vosotros.

Sí. De hecho no me han invitado al concierto para celebrar su aniversario en WiZink. Tendrías que preguntarle al propio Armando. Prefiero no meterme en según qué jardines.

-Es cierto que muchos de los músicos que han tocado con ellos no han salido de la mejor manera del grupo.

Parece ser que es así; menos con Ángel, que tiene buena relación, y Rafa, su actual batería. 

Barón Rojo: A. de Castro, A.Arias, C de Castro y J.Martos.

-¿Qué circunstancias piensas que se tendrían que haber dado para que hubieses seguido en Barón Rojo?

Soy una persona muy visceral. Reconozco que muchas veces me enciendo y mando todo a la mierda, aunque luego me arrepienta. En el caso de Barón tenía muy claro quién era el jefe y tomaba las decisiones, también debo decir que he trabajado con Topo o Asfalto teniendo muy claro quiénes eran los jefes y nunca hubo el menor problema. Lo que pasa es que cuando a nivel personal te involucras con todo en un grupo y no recibes el trato que consideras adecuado pues te va minando. Te sientes como un peón en cualquier trabajo, algo despersonalizado. Siempre que me he metido en un grupo he intentado estar al cien por cien y darlo todo.

-No quiero dejar de hablar de Topo, que es otra de mis debilidades. El binomio Asfalto/Topo siempre ha ido muy ligado.

Quiero a Julio Castejón un montón, que no se me malinterprete, pero con Jose Luís Jiménez y con Lele Laina tengo un sentimiento especial. Mira que no he estado mucho tiempo con ellos, pero es que son dos personas maravillosas y ha sido un placer trabajar con ellos. Con Julio igual. Jose Luís y Lele son dos músicos grandísimos y encima tengo la suerte de haber trabajado con ellos y llamarlos mis amigos.

Topo: J.Martos, L.Cruz, JL.Jiménez y L.Laina.

-¿Hay algún proyecto relacionado con la música que tengas ahora mismo en mente o como idea?

Pues la verdad es que no. La palabra exacta sería que estoy retirado. No es por falta de ganas, como he dicho antes es que no me encuentro nada motivado. Primero por mi estado de salud, que me impide trabajar en según qué condiciones; respeto a los grupos de hoy en día que quieren liarse la manta a la cabeza para actuar en directo casi por diversión, pero ahora mismo me encuentro en otra tesitura. Mi historia siempre ha sido la de volcarme con proyectos musicales apoyados por música propia y echar toda la carne en el asador con ellos para tirar adelante.

-Esperamos que pueda surgir la posibilidad de hacer algo aunque sea muy puntual y específico.

En ese caso seguro que sí, tratándose de algo que surja puntual y que se requiera de mi colaboración no dudes que allí estaré.

-Una última pregunta. Me gustaría que me dijeses lo primero que se pase por la cabeza sobre estos músicos:

John Bonham: Dios.

Carl Palmer: Un maestro.

Marco Minneman: Un grandísimo baterista, aunque no le sigo tanto.        

Ritchie Blackmore: Un genio después de Hendrix.

Cozy Powell: Un revulsivo en el Rock.   

Ron Bushy: El primer baterista que escuché cuando era muy jovencito. Su solo de batería creo que marcó a cualquier batería de mi generación.

Ian Paice: Lo quiero mucho, sigue tocando con el mismo feeling que cuando empezó y mantiene un nivel impresionante.

-No le conozco personálmente, pero debe ser una persona bastante natural y clara.

No le conozco, pero aparenta ser una persona de buen rollo. Ritchie Blackmore aparenta todo lo contrario. Curiosamente hablé en su momento con Ronnie Romero y me comentó que no percibió nada de eso con Ritchie, que le trataba muy bien y todo cordial. Imagino que eso será ahora que ya tiene pasados los setenta y seguro que ve las cosas de otro modo. Ahora, que entiendo en parte la fama de arisco que tiene Ritchie Blackmore; es un genio y todos los genios tienen mala leche, algo que les hace distintos de los demás. Son rebeldes, pero al mismo tiempo si trabajas con ellos acaban sacando lo mejor de tí. Mira que Blackmore se ha portado con la mayoría de sus músicos de aquella manera, pero ninguno habla mal de él.

-Todos le agradecen la oportunidad de tocar a su lado y darse a conocer.

Claro. Es que es Blackmore, un genio. Para mí al menos lo es. Y mira que soy fanático de Zeppelin, pero Ritchie Blackmore fue el puto amo, un genio.

-Ha sido todo un placer tener la oportunidad de charlar contigo. Ojalá tu disco con Nano Hervás salga de manera física en algún momento. En cuanto al libro nos comentaste que, pese a estar descatalogado, todavía tienes algunos ejemplares por si alguien está interesado en adquirirlo.

El placer ha sido mío. El disco con Nano Hervás queremos intentar publicarlo en formato físico y en cuanto al libro, aunque esté descatalogado, a Santi y a mí nos siguen quedando algunas copias; si alguien está interesado, puede contactar con cualquiera de nosotros.

-Si quieres decirnos alguna cosa más para despedir la entrevista.

Encantado de charlar contigo, que me hayáis llamado para entrevistarme, que todavía haya gente que me quiera escuchar, que siga habiendo gente que todavía siga apoyando la música Rock y que sigáis siendo adictos de una de las más grandes bandas que ha habido y que le queden muchos años: Deep Purple.

 

Si alguien está interesado en adquirir el libro de José Martos, puede dirigirse a estas direcciones:

José Martos facebook:  https://www.facebook.com/jose.martosarellano

Santi Hernández facebook: https://www.facebook.com/santi.fernandez.547

 

 

 


 

 

 

Fotos tomadas de la página oficial de José Martos excepto donde se indica.