Encuentros HUSH.
Este es un sitio musical, no nos engañemos, pero en el que nos vamos a acercar a la música que nos gusta desde distintos ángulos, cual prisma. Como ya dijo el añorado Jon Lord: la música es la forma de arte más elevada que existe; afirmación que, pese a disfrutar de otras manifestaciones artísticas, sostengo plenamente.
Clube de Adictos a Deep Purple
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This blog is basically a musical site. Here we talk about the music we like, using different angles. As dear and missed Jon Lord once said: “Music is the highest kind of Art that exists”. I think the same way too.
Richie Kotzen a la voz y guitarra, Billy Sheehan al bajo y Mike Portnoy tras la batería: The Winery Dogs. Palabras mayores. Mucha excepcionalidad en tan poco espacio. Esta versión aparecía en el doble directo registrado en el Nippon Seinen-kan Hall de Tokyo. En el vídeo además aparece el tema que interpretaron a continuación, "Shine", una de Mr. Big que es de esas canciones capaz de alegrarte hasta el día más gris; pero eso ya es otra historia.
El nuevo año que ya se nos ha venido no puede empezar más ilusionante. Estos dos grandes grupos han anunciado sus respectivos nuevos discos para los primeros meses de vida del mismo. The Winery Dogs han declarado que su nuevo disco, bajo el simple pero efectivo título de "III", verá la luz el próximo tres de Febrero. Por su parte, Revolution Saints no han aclarado todavía la fecha exacta, pero parece ser que estará en las tiendas -y para ser pirateado por todoDios, lamentablemente- en los primeros meses de 2023.
Estas dos pedazo de formaciones comparten este intento de artículo por las distintas similitudes que atesoran: los dos combos están formados por musicazos de primerísima categoría, ninguno de los dos por desgracía son los grupos estables de ninguno de sus miembros, ambos publicaron su primer single de adelanto hace poco más de un mes y su segundo tema justo ahora... y sus discos anteriores suenan de puta madre, tienen composiciones de puta madre, tocan de puta madre y todo de puta madre.
Revolution Saints: J.Hoekstra, D.Castronovo y J.Pilson.
Revolution Saints fue una especie de vehículo musical que se sacó de la manga el capo de Frontiers Records Serafino Perugino para que el batería/cantante Deen Castronovo nos volviese a demostrar una vez más lo bueno que es. Le acompañaron en la primera formación otros dos superclase como Jack Blades y Doug Aldrich, por lo que de ahí solo podía salir música de muchos quilates. Recuerdo cómo me obsesionó el single "You're not alone" aparecido en su primer disco, preciosa canción que todavía tengo que recuperar cada cierto tiempo para que me vuele la cabeza una vez más; de hecho apareció por aquí en su día en esta entrada.
Para este cuarto disco Blades y Aldrich no estaban disponibles, por lo que Castronovo se acompaña del también guitarra de Whitesnake Joel Hoekstra y del bajista ex-Dokken Jeff Pilson; otros dos que de tontos no tienen nada. Ya han compartido con nosotros dos temas de su nueva obra. Dos composiciones de Hard Rock melódico, elegante y potente de esos que solo están cualificados para crear e interpretar un puñado de elegidos. Disfruten.
Revolution Saints: "Need each other". Revolution Saints: "Eagle fly".
Por lo que respecta a The Winery Dogs, empezó hace ya una década como un proyecto de los muchos en los que ha venido participando el batería Mike Portnoy. Junto al excepcional bajista Billy Sheehan contactaron un día con Richie Kotzen, este les enseño un puñado de canciones que tenía compuestas y lo demás es Historia. El peculiar acento musical de Kotzen se entrelaza con las brutales y estratosféricas bases rítmicas de sus dos camaradas para crear un grupo con estilo y sonido propios. Igual que con Revolution Saints, esto no ha dejado de ser más que un proyecto; por lo que apenas han grabado un para de discos de estudio hasta ahora. No olvidemos que el negocio musical al que hemos dado forma entre todos hoy en día ha matado practicamente a todos los grupos estables y los músicos en la actualidad no se meten en bandas, sino que montan proyectos. Y si hablamos de gente con el nivel tan elevado de estos tipos, las agendas suelen ser del todo incompatibles. Pero en fin, que la espera finalmente ha dado sus frutos; ha habido que esperar desde que salió a la venta su segundo disco "Hot Streak" en 2015, pero en apenas un mes nuestras orejas volverán a disfrutar de la música en estudio de estos forajidos curtidos en más de mil batallas.
Por fortuna, Kotzen y compañía entendieron necesario presentar sus canciones en directo por todo el mundo; a ver si Revolution Saints toman nota. Cualquiera que los haya podido disfrutar en directo habrá visto que es que no hay nivel, definitivamente juegan en otra liga. Ya han anunciado nuevas fechas para hacernos felices a todos los que tengamos el gusanillo de la buena música Rock en vivo interpretada por gente con un talento innato y superior. Como aperitivo tenemos dos de sus nuevas composiciones. Para paladares muy exquisitos. Y ya puestos, a ver, ¿quién tiene cojones de ponerse a tocar con ellos?
The Winery Dogs
es el título del primer disco de este grupo de homónima denominación. Desde que
cayó en mis manos hace unas semanas no puedo sacármelo de la cabeza. Detrás de
este nombre encontramos a Richie Kotzen,
Billy Sheehan y Mike Portnoy,
esto explica en parte la rabiosa calidad que desprende el disco. En ese sentido
poco más hay que decir.
Comentar la calidad y talento de estos músicos queda fuera
de toda duda, la capacidad de Kotzen
con la guitarra y el gusto y garra de su voz es algo que no debería sorprender
a nadie. Mike Portnoy es un genial
batería que imprime potencia y toque allá donde participa, y Billy Sheehan pienso que es el bajista
definitivo, un acróbata y visionario de su instrumento. Estos tres músicos se
han puesto de acuerdo para grabar un disco sólido como una roca. La producción
corre a su cargo y, desde luego, han sido capaces de sacar un sonido fuerte y
setentero que hace que el disco suene como un cañón.
El disco es una maravilla, desde que suenan las primeras
notas de “Elevate” te engancha la
fuerza del trio, estamos hablando de Rock
duro tocado por tres personas, y durante las tres primeras canciones te
hipnotiza su potencia con esa música de aires funk-stoner-sureño. “Desire”,
como casi todo el disco, tiene una marcha y un “groove” que hace que tu cabeza baile sin parar. Sorprendentemente
casi todas las canciones tienen unas melodías bonitas y efectivas que se meten
en tu cabeza para no salir. Se mezcla a la perfección con la potente música del
grupo. “The other side” es otra
declaración de principios del juego que practica la banda, con una batería que
se sale por todos los lados, jugando y dando contundencia a la base del sonido.
De Billy Sheehan
no hay mucho que se pueda decir, es un bajista que redefine a diario el uso de
su instrumento. Cuando hay que seguir la canción la sigue, si hay que marcarla
la marca, si hay que dar cuerpo al tema lo da, si hay que hacer florituras las
hace y si hay que hacerlo todo a la vez lo hace porque sabe y puede. Desde
luego pocos tríos suenan tan compactos y con tanto empaque como este, y ese
mérito es principalmente del bajo.
Está claro que la música es toda de Richie Kotzen (aunque en los créditos aparezcan los tres músicos),
suena a él por todos los lados, potencia y clase. Desde luego este hombre
merece todo el éxito que consigan, porque toca la guitarra que se te cae el alma
y canta con una clase que no veas. No hay mucha gente en el mundo de la música
que pueda hacer lo mismo hoy en día. Este gusto cantando se puede apreciar claramente
en el tema “Damaged”, en el que nos
encontramos esa melodía con aires Soul que
Richie interpreta con una elegancia
sutil mientras su voz resbala cuando sube el tono, dando forma a una canción
que debería ser un éxito mundial en todas las emisoras del mundo.
El tema extra del cd, “Criminal”,
es el que se aleja un poco de la tónica compositiva del disco, recordando algo
más a anteriores proyectos de Portnoy
o Sheehan. No obstante mantiene el
estándar de calidad del resto de canciones.
Las dos últimas canciones relajan un poco la tensión del
disco, proporcionando un final perfecto para un álbum en el que se dan la mano
la melodía y la potencia, el buen gusto y el virtuosismo, la rabia y la
delicadeza. Vamos, un álbum de primera categoría y la sorpresa musical del año
(hasta ahora).
En la primera semana de la edición del disco han vendido en
América 10.200 copias alcanzando el número 27 en la lista de la publicación Billboard (la biblia de las ventas de
discos en América). Esto es un éxito sin precedentes dentro de nuestra podrida
industria musical en la que tienes que pagar para que tus canciones aparezcan
en las radios o en la prensa “especializada”. El disco está auspiciado por la
casa de discos Loud & Proud, una
pequeña compañía independiente que no tiene el tirón ni la pasta para
promocionar al grupo como a las Lady
Gagas, Katy Perrys o nuestros Dani Martín y compañía, que detrás de
ellos llevan una potente campaña de promoción que hace que hasta yo conozca a
estos individuos. Así que este inesperado éxito comercial me hace albergar aún
alguna esperanza para la música bien hecha, con talento y corazón.
Para redondear mi júbilo a finales del próximo mes de
Septiembre tendremos a The Winery Dogs
actuando en territorio español, el fin de semana del 21 y 22, concretamente en
Barcelona y Madrid. Por lo que con la única pega de tener que ir un domingo de
concierto, debería estar penado programar actuaciones en directo los domingos,
ese día habrá que visitar la Joy Eslava
y disfrutar en directo de la experiencia que supone escuchar a tres músicos
como estos interpretando música de elevada calidad y con pelotas, conviene
recordar de nuevo que hablamos de Rock.
Han comentado en algunas entrevistas que este grupo no es un
proyecto más, que es una banda con continuidad. No lo creo, sinceramente, y me
apena. Por eso no hay que dejar escapar la ocasión cuando gente de este calibre
pasa por tu ciudad.