Encuentros HUSH.
Este es un sitio musical, no nos engañemos, pero en el que nos vamos a acercar a la música que nos gusta desde distintos ángulos, cual prisma. Como ya dijo el añorado Jon Lord: la música es la forma de arte más elevada que existe; afirmación que, pese a disfrutar de otras manifestaciones artísticas, sostengo plenamente.
Clube de Adictos a Deep Purple
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Púrpura Chess
This blog is basically a musical site. Here we talk about the music we like, using different angles. As dear and missed Jon Lord once said: “Music is the highest kind of Art that exists”. I think the same way too.
Ayer, doce de Agosto de 2026, se produjo un hecho histórico dentro de la familia Purple. El mítico guitarrista fundador del grupo Ritchie Blackmore volvía a subirse a un escenario con los Deep Purple. Esta excepcional situación tuvo lugar en el impresionante recinto Jones Beach, ubicado en Long Island, Wantagh; hablamos de Nueva York. Un conocidísimo recinto al aire libre construido justo al pie de la playa y que para el que esto escribe resulta el doble de especial ya que ahí mismo tuvimos la ocasión de presenciar uno de los conciertos de la última gira que la formación de Van Halen con David Lee Roth al frente ofreció a todo el afortunado público que adquirió el preciado ticket; pero eso es otra historia.
La última vez que Ritchie Blackmore actuó con Deep Purple fue el diecisiete de Noviembre de 1993 en Helsinki. Treinta y tres años.
Ritchie Blackmore, guitarra fundador de Purple, e Ian Gillan, vocalista de la formación clásica y también de la actual, se llevan detestando toda la vida tanto públicamente como en privado. Han tenido que esperar hasta ser octogenarios ambos para limar sus diferencias un mínimo que les permita compartir escenario. Increíble, pero sucedió.
Blackmore accedió a escena para interpretar el icónico "Smoke On The Wáter", tema inmortal al que le dedicamos nuestro artículo veraniego el mes pasado. Ian Gillan le presentó con su corrosivo humor inglés habitual. Comentó a la audiencia que justo un par de días antes alguien había contactado con él diciéndole que solo vivía a un par de esquinas del recinto en el que Deep Purple iban a actuar y que si les parecía bien que se subiese al escenario para tocarse algo con ellos. Gillan entonces respondió que era para él un absoluto placer compartir escena con el miembro fundador y la gran leyenda: el inmortal Ritchie Blackmore. Concluyó su speech Gillan agradeciendo a Ritchie el ofrecimiento y esperándole luego en el bar; Ian Gillan, genio y figura. Bonito, muy bonito ver en escena juntos a estos dos colosos una vez más.
Recuerdos de fan descerebrado. Cuando yours truly era un chavalín me fui una fría noche de otoño de 1993 en un autocar camino a mi amada/odiada Barcelona para presenciar la gira de reunión de Deep Purple con Ian Gillan y Ritchie Blackmore juntos en escena. Por entonces ya ni se dirigían la palabra y todo explotó tan solo unas semanas después abandonando Ritchie la nave púrpura de manera definitiva. Última oportunidad para verlos juntos en directo... Suspendieron el concierto de Barcelona, por supuesto, información que recibí justo al llegar a la ciudad de madrugada; era pre internet y otros tiempos en los que la sobresaturación de información no existía. Esa madrugada me perdí un gran concierto, pero aprendí una importante lección: cuando el tren pase por tu puerta no dudes en cogerlo, ya que puede que no vuelva a pasar jamás. Está filosofía de vida me ha venido acompañando el resto de mi vida y me ha servido de mucho en muchas ocasiones.
Ritchie Blackmore e Ian Gillan juntos de nuevo sobre un escenario. Me alegro por ellos desde lo más profundo y sincero de mi corazón. Ojalá sea el comienzo necesario para que entierren su hacha de guerra. Y si fue el canto de cisne de Mr. Ritchie Blackmore, estuvo bien dado. Ellos dos que, junto con el tristemente fallecido Jon Lord, Roger Glover e Ian Paice, nos han llenado de felicidad a millones de personas con su música ya inmortal.
Al abrigo de estos primeros días
de Noviembre en los que se vienen noticias de un próximo nuevo disco de estudio
de Purple y su consiguiente gira mundial, que volverá a recalar en
nuestro país, volvemos a recuperar esta especie de sección sobre los discos y
grabaciones que Ian Gillan ha ido dejando a su paso durante su ya
dilatada carrera musical. El mítico vocalista de Deep Purple lleva
cantando en activo cerca de sesenta y cinco años, toda una vida. A sus ya cumplidas
ochenta primaveras sigue con una inusitada vitalidad que le lleva a seguir
componiendo música, visitando estudios de grabación y programando actuaciones
en directo por medio mundo. Toda una vida siendo un vivo ejemplo del auténtico
estilo de vida del Rock'n'Roll para las posteriores generaciones que han
seguido y continúan disfrutando de su voz, de su talento y de su presencia escénica.
Una fuerza de la naturaleza que lleva miles de kilómetros recorridos cantando Rock encima de cualquier escenario que le reclame, regando con alcohol a su sufrido hígado
toda la vida y que cada día se empeña en seguir desafiando a todas esas cosas que
nos dicen los profesionales de la salud que debemos hacer para poder durar unos
pocos años más.
De voz la cosa ya va más
justita; hace bastantes años que esto es así, pero tampoco es que sea un drama.
Nuestro querido Garganta de Plata fue bendecido con un
desmesurado torrente de voz, pero a la vez con un tono precioso y personal que
nos hace poderle disfrutar igual mientras está gritando arriba como cuando te
regala cualquier bella melodía interpretada con la pasión y el buen gusto que
atesora. Esto de los cantantes en general como los de Rock en particular
da para muchas consideraciones. Dentro del peculiar mundo de los oyentes,
tenemos desde los que no perdonan que el vocalista de turno a los setenta años
baje media octava en su registro hasta los que ni se enteran de que hay alguien ahí cantando
las canciones que escuchan. El que esto escribe lo tiene meridianamente claro:
siempre distinguir y valorar a esas grandes voces que fueron tocadas con el
dedo divino, pero disfrutando también de las mismas cuando van perdiendo sus
estratosféricos límites mientras sigan sonando bonitas. Que alguien le pida a
gente como Gillan, Sammy Hagar, Klaus Meine o cualquier otro que siga
cantando arriba a los setenta y pico años es ridículo, que se mueva en el
escenario como si fuese un chaval es ridículo... y si no lo hace ya no me gusta
es estúpido. Mientras mantengan la voz y saquen adelante un concierto te pueden
seguir brindando felicidad, aunque ya no hagan nunca más los gritos de "Child
in time" ni lleguen a los agudos de “Space truckin”. Un
cantante no tiene que dar saltitos o carreras en escena, un cantante no tiene
que ser resultón o guapete. Un cantante debe cantar, bien y bonito, esa es la máxima
para algunos de nosotros; pero esto es marginal.
Ian Gillan, uno de los frontman definitivos del RnR.
En fin, no nos desviemos
demasiado. El caso es que volvemos a recuperar otro de los momentos del
recorrido musical de Ian Gillan para comentar algunas de las grabaciones
que, pese a llevarse a cabo, nunca han visto la luz del sol musical. Nos vamos a
retrotraer al año 1988. Gillan estaba al frente del micro en Deep
Purple; la formación clásica el grupo, el MARK II, se había reunido
a finales de 1984 para grabar el afamado disco "Perfect Strangers"
que les devolvió al éxito total con su pertinente gira mundial de presentación.
Todo parecía funcionar entre las difíciles y conflictivas personalidades del
guitarrista y principal compositor Ritchie Blackmore y la del propio Ian
Gillan; recordemos que llevan toda la vida detestándose y ese agrio odio
permanece intacto hasta el día de hoy. En 1987 salió a la venta su sucesor, el
disco "The House Of Blue Light", otro discazo para este
humilde escriba. Por desgracia no tuvo la misma aceptación entre el público;
además, las tensiones Blackmore/Gillan volvieron a aparecer, una vez más.
Consiguieron acabar la gira de presentación y con algunas de esas actuaciones
dieron forma al disco doble en directo titulado "Nobody's
Perfect", aparecido al año siguiente. La prensa criticó duramente este
directo, que para vuestro humilde servidor pasa por ser uno de los mejores de
toda la carrera del grupo; brillantes, inspiradas y salvajes interpretaciones
de una banda que sonaba como un jodido cañón, no tienes más que ponerte cosas
de este disco como "Lazy", "Perfect Strangers",
"Strangers kind of woman", "Dead or alive", "Space
truckin" o "Woman from Tokyo", por citar unos cuantos
ejemplos rápidos. Redondearon el asunto volviendo a regrabar el clásico del
grupo "Hush", versión que apareció en el primer disco de Purple
en 1968 con Rod Evans a la voz. La nueva toma de "Hush" que
acompañó al directo suena que te cagas, de hecho Gillan comentó en su día
que fue grabada en una sola toma. Los que son buenos son buenos.
Por entonces el grupo estaba prácticamente
roto. Blackmore ya no soportaba a Gillan y la gota que colmó el
vaso fue un ensayo al que no acudió el vocalista. Acabaron por echarlo del
grupo y, tras probar a unos cuantos cantantes como Jimi Jamison, Jimmy
Barnes, Terry Brock, John Farnham o Brian Howe entre otros, fue Joe
Lynn Turner el elegido para sujetar el micro. Gillan por su parte
retomó la actividad de su grupo en solitario de principios de los ochenta y
tras una gira inglesa por salas de pequeño aforo -en la que por por primera vez
en su vida no interpretó ningún tema de Purple- publicó el estupendo "Naked
Thunder". Hasta aquí lo que cualquier seguidor de la saga Purple conoce
de siempre.
Gillan & Blackmore.
Lo que apenas está
documentado es que antes de la expulsión de Gillan a principios de 1989
el grupo al completo grabó alguna cosa más además de la versión de "Hush"
que apareció en "Nobody's Perfect". Parece ser que las
sesiones de grabación se llevaron a cabo en los Hook Manor Studios de Oxfordshire a
principios del año 1988, de hecho el doble directo se publicó a finales de
Junio de ese mismo año. Por lo visto se registró también una nueva versión
actualizada del clásico “Black night” del grupo, lo que pasa es que
finalmente no vio la luz del sol discográfico. No está claro el objetivo de
esta nueva grabación, podría haber acompañado como segunda toma de estudio al “Hush”
que sí se publicó como final del directo, también podría haber salido como
single o como cara b para promocionar dicho doble en vivo; no hay mucho más
documentado al respecto. No obstante, tiene sentido que escogiesen ese tema
para volver a grabarlo; “Black night” pasa por ser una de las canciones
más exitosas y reconocidas de unos Purple a los que les abrió el mercado
británico durante aquel lejano 1970 en el que redefinieron el concepto del Rock’n’Roll
cuando asombraron a todos con esa auténtica obra maestra del Hard Rock
llamada “In Rock”. Palabras mayores. Tal vez otro día hablemos de la
capital relevancia y trascendencia de este disco en el devenir de la música Rock
desde ese 1970 hasta el día de hoy. Un disco que ni sonaba ni se parecía a nada
-y cuando digo nada, es nada- que hubiese sonado antes… ni Hendrix, ni Sabbath,
ni Zeppelin ni ninguno. Un auténtico puñetazo sobre la mesa de Blackmore,
Gillan, Lord& Co que mostró casi sin quererlo el camino a
seguir a millones de músicos y seguidores de esa potente, poderosa, pequeña y
loca cosa llamada Rock. Pero esto es marginal.
Pero sigamos. En este
par de años -1987 y 1988- tan convulsos dentro de la historia de un grupo
repleto de los mismos, tanto Ian Gillan como Roger Glover encontraron
algo de tiempo para trabajar en un disco a dúo. Bajo el epígrafe de Gillan
& Glover salió al mercado en febrero de 1988 el álbum “Accidentally
On Purpose”. Una obra pletórica de finura, eclecticismo y Rock’nRoll,
alejada casi por completo del Hard Rock característico de Purple.
Por aquel entonces Blackmore todavía no había echado a Gillan de Deep
Purple, aunque seguro que la idea rondaba su cabeza de manera intensa, y el
vocalista utilizó el tiempo de composición en compañía de su amigo y también
compañero en Purple Roger Glover para expulsar toda su frustración
acumulada en el devenir del último año dentro del seno de la Púrpura
Profunda. Gillan le debía ala compañía de discos Virgin un disco de estudio y encontró en “Accidentally
On Purpose” la manera perfecta de pasar unos días en los AIR
estudios de la caribeña isla de Monserrat... además de irritar a un ya de por
sí fácilmente irascible Ritchie Blackmore.
Gillan & Glover.
En lo que respecta a Deep
Purple, además de “Hush” y “Black night” ’88 Hook Manor studios,
otro dato muy revelador trascendió por entonces. En unas declaraciones de la
época el tristemente fallecido Jon Lord comentó que estaba muy excitado
con la idea de volver a entrar en el estudio con el grupo, ya que tenían nuevas
canciones en las que la formación estaba trabajando. Concretamente Lord
explicó que tenían unos seis nuevos temas casi completados y otros seis en los
que estaban probando cosas. Esto viene a ser algo así como disponer de las bases de
un nuevo disco de estudio al completo en el que seguir jugando con
composiciones, melodías y arreglos. Y si nos atenemos al momento de las
declaraciones, se trataría de composiciones en las que estaría colaborando el
grupo al completo, incluido Ian Gillan a la voz, ya que por entonces
seguía en el seno de la formación.
La sola idea de la existencia
de maquetas con unos doce nuevos temas inéditos del MARK II -Blackmore,
Gillan, Lord, Glover y Paice- datadas a principios del año 1988 es algo que
ya hace que muchos de nosotros salivemos con inusitada y vigorosa intensidad.
Por desgracia nada más se supo de estas grabaciones. Ignoramos si algunas
acabaron convertidas en canciones del siguiente disco que publicó el grupo en
el año 1991 -“Slaves & Masters”, ya con Joe Lynn Turner a la
voz-, si se recuperaron para el posterior “The Battle Rages On” que
editaron en 1993 coincidiendo con el regreso a la formación de Gillan, o
sencillamente acabaron cogiendo polvo en cualquier baúl de esos que
milagrosamente recuperan las compañías de discos cuando buscan sacar dinero
fácil publicando demos o rarezas de las bandas que tienen contratadas. Sea como
fuere, nos volvemos a encontrar a un Ian Gillan poniendo sus voces y
melodías a un puñado de canciones de las que volvemos a no poder escuchar con
certeza su resultado final.
Llega la Navidad. Vuelve cada vez con menos frío y nieve, pero
vuelve… que no es poco. El ciclo de la vida; las Cuatro Estaciones, comodiría el irrepetible maestro Antonio Vivaldi de una manera tan
artística que resulta imposible igualar.
Y aquí volvemos nosotros, como cada año, para compartir con todo el
que guste de leer estas sucesiones de letras que en el caso que nos ocupa
tienen como protagonista la época del nacimiento de Jesús. Estas fechas
tan señaladas, tan especiales, tan amadas y deseadas como odiadas y
estigmatizadas para muchos de nosotros sirven de pretexto perfecto para abordar
una nueva cuestión de naturaleza musical. En serio, pocos momentos del año
generan sentimientos tan dispares y encontrados como el asunto navideño. Para
hacérnoslo mirar, supongo.
Este Diciembre nos vamos a detener durante un ratito con canciones que
sugieren la Navidad. En esta ocasión vamos a dejar de lado el lado más
obvio del asunto, como casi siempre. A continuación vamos a proponer una serie
de canciones que evocan este momento navideño, pero que no tienen relación
directa con esta celebración pascual; vamos, que no son villancicos ni temas
con letra navideña al uso… aunque, por el extraño motivo que sea, resulta que
marinan a la perfección con el sentir de este momento del año. Como un buen Rioja
con un jamón ibérico de esos bien cortado y sudado.
Por supuesto esta pequeña e imposible clasificación es tan subjetiva
como cualquier otra que nuestros queridos lectores puedan esperar; para qué
vamos a cambiar a estas alturas ¿no?. Habrá gente que no consiga establecer la
conexión navideña, otros la experimentarán al instante y unos cuantos la
criticarán… aunque incluso el propio músico compositor lo afirme, por supuesto;
contamos con todo el abanico de posibilidades habituales de nuestro anónimo y
putrefacto nuevo mundo virtual. De cualquier modo, con las siguientes letras
solo buscamos que pasen un rato de lectura distinto, agradable y enriquecedor.
Les proponemos la siguiente docena de canciones para tal efecto. Hemos dejado
unos cuantos temas musicales más fuera del saco de este año, ya que han
aparecido en los artículos de esta ¿sección? en años anteriores y no se trata
de repetir.
Si quieren alzar su copa de vino con todos nosotros mientras suena
alguna de esas canciones que nos hacen un poquito más felices, perfecto. Si no, también. Feliz
Navidad.
Desmond Child: “Obsession”.
Preciosa y delicada pieza que estaba contenida en el primer álbum en
solitario del artista “Discipline”, publicado en el año 1991. Desmond
Child se descolgó ese año con un pedazo de discazo en solitario. Lo tenía todo para triunfar en las listas,
pero no ocurrió. El hombre conocido como la máquina de generar hit singles
para los artistas con los que colaboraba no logró esa repercusión en su propio
álbum. No pasa nada, un día más en la vida de Desmond. La canción está
cantada por el propio Child y Maria Vidal. La que fuese novia de Desmond
Child acompaña con su bella y sugestiva voz haciendo que la canción
adquiera una nueva dimensión. Desmond Child y Maria Vidal junto
con otras dos vocalistas femeninas montaron el grupo Rouge a mediados de
los setenta. Un combo que grabó dos discos de música comercial/disco setentas
que tanto se llevaba por aquellos años. No llegaron a nada, aunque son dos
obras recomendables si te gusta ese tipo de música. “Obsession” fue
compuesta con la colaboración de Burt Bacharach. Lo dicho: toda una
delicia para tus oídos.
Kiss: “We are one”.
Del disco de reunión de 1998 titulado “Psycho Circus”. Kiss y
la Navidad, increíble pero cierto. Un binomio que sorprendentemente
funciona. Es el tema ideal para escuchar antes de quedar con tus
familiares/amigos/semejantes con intereses comunes a tomar algo antes de cenar
en esos días típicamente navideños. La letra es lo más simple que te puedas
echar a la cara y la melodía es tan dulce que se te atraganta; vamos, lo que en
los ochenta cualquier heavy consideraba un pastel… pero, lo
dicho: funciona.
Pink Floyd: “Learning to fly”.
Incluida en el disco “A Momentary Lapse Of Reason” de 1987. Fue
el primer single del esperado disco de regreso de Pink Floyd. No
habla de Navidad, no tiene nada que ver con ningún villancico ni nada por el
estilo… pero en cuanto acaba Diciembre uno siente la imperiosa necesidad de
revisar este bonito tema mientras pasea cualquier fría mañana por cualquier
parque con las hojas de sus árboles adornando el suelo de arena sumergido en el
peculiar y apasionante mundo paralelo que nos ofrece este grupo tan especial.
Eisley/Goldy: “Lies I can live
with”.
Obra maestra de la joya que lleva por título “Blood Guts And Games”
y que vio la luz del sol en 2017. Para los seguidores que pululen por ahí de un
grupo tan especial como poco afortunado y que responde al nombre de Giuffria,
si es que alguno queda, esto es lo más parecido al caviar del bueno. La
formación que puso en marcha el teclista Gregg Giuffria y que grabó dos
estupendos discos en los ochenta, contó con las voces de David Glen Eisley
y las guitarras de Craig Goldy. Estos dos últimos volvieron a resucitar
brevemente Giuffria, sin Gregg, hace unos años. La cosa no debió
funcionar y acabaron publicando un disco bajo el epígrafe Eisley/Goldy.
Este cd perfectamente lo podemos considerar, tanto por su música como por sus
músicos, el genuino sucesor discográfico de Giuffria. Un trabajo de
categoría y deleite que, por desgracia, se quedó en una publicación puntual.
Cosas que pasan.
Dentro de este “Blood Guts And Bullets” nos encontramos joyas
como este “Lies I can live with”. Esta pequeña delicadeza es la sutileza
hecha canción. Un medio tiempo tan sutil como poderoso que a través de su
inspirada melodía y unos arreglos exquisitos consigue emocionarte mientras te
sumerge en un paisaje de melancolía y tristeza; además, por si fuera poco, la
letra es buenísima. Habla de la desesperanza y se puede aplicar a cualquier
relación humana, de pareja, amistad o familiar, cuando un desengaño descoloca
tu mundo por completo. Literaria, con buen gusto y sin tirar de los chichés
típicos y clasicazos del my baby
left me o chorradas similares.
Cinderella/Tom Keyfer:
“Nobody’s fool”.
Tema original del primer disco de Cinderella, “Night Songs” del
año 1986, que volvió a regrabar su líder Tom Keyfer para la reedición en
2017 de su primer disco en solitario titulado “The Way Life Goes” y que
salió originalmente en el año 2013. Cinderella
pasa por ser uno de esos grupos que vieron la luz y el éxito a finales de los
ochenta en plena fiebre del Hard Rock angelino macarra y con toques glammys,
pero que en realidad tiene poco que ver con ese estilo musical. Se les metió en
el mismo saco por una cuestión de imagen y por coincidir en el tiempo, pero su
propuesta musical bebe directamente del Blues y del Rock
sesenta/setenta.Triunfaron de la mano
de su guitarra/cantante/líder Tom Keyfer gracias a su talento natural y
a que eran muy buenos.
Esta canción es la balada de su primer disco. Un tema comercial, pero
a la vez denso, triste y oscuro; poca gente tiene el talento para mezclar estos
ingredientes de manera certera. “Nobody’s fool” posee la característica
de que te traslada a un momento, situación y lugar determinados en cuanto
escuchas sus primeras estrofas. Una delicia ideal para ser degustada en plena
época navideña, entre el frío, la nieve, una chimenea con fuego, una copa de
vino del bueno y la compañía adecuada.
WWIII: “When god turned away”.
Aparecida el año 2003 en el segundo disco del grupo WWIII bajo
el mismo título. Aquí desde luego puede resultar casi imposible percibir la
conexión del tema con la cuestión navideña. Si por algo se puede caracterizar
la cortísima andadura de WWII, solo un par de discos y sin formación
estable, es que tiene de todo menos ambientación de paz, amor, buenos deseos y
todas esas características del espíritu navideño cristiano. De hecho, WWIII
son las siglas de Tercera Guerra Mundial si lo traducimos al castellano.
Incluso el título de la canción que nos ocupa sería algo así como: “Cuando Dios
se dio la vuelta”. Resulta bastante evidente que Mandy Lion, vocalista y
fundador del grupo, no busca con sus letras la llamada de Santa. Y si
nos vamos a la música, la cosa no pinta mucho mejor; de corte áspero, crudo y
bastante cañero. Incluso pese a que este tema tiene un inicio en acústico
lento, nos lleva por un sendero siniestro y desafiante alejado por completo de
los temas navideños más al uso... pero, qué puedo decir. Conecta. Su escucha
encaja a la perfección con cualquier paseo nocturno por las luces, ruidos y
bullicios navideños de la gran ciudad cualquier noche de Diciembre. Una
afirmación que no tiene defensa objetiva posible por ningún lado y que no
comprenderá la mayoría de la gente bien. No hay problema, estamos
acostumbrados a esto.
Pero para todos aquellos que sean capaces de sentir la vida con la
emoción de la que entre líneas llevamos hablando a lo largo de todo este
epígrafe, esta canción te puede ofrecer la llave para esa puerta tras la cual
se esconde ese lugar en el que nunca has estado, pero al que siempre has
anhelado ir.
Poison: “Cry tough”.
Canción que abría el primer disco del grupo titulado “Look What The
Cat Dragged In” en aquel lejano y especial año 1986. Ya hemos hablado por
aquí de Poison varias veces, no son ni los más técnicos, ni los más
innovadores, ni los más nada, pero tienen una estupenda discografía trufada de
grandes composiciones de esas que de dan buen rollo inmediato y ponen una
sonrisa en tu cara de felicidad tan ridícula como necesaria. Esta canción no
tiene una letra navideña, ni una música navideña ni nada de eso; sin embargo,
te traslada al frío, las pocas horas de luz, las luces y las celebraciones por
excelencia. Llega a tal punto esta subjetiva e incomprensible cuestión que, por
motivos que me resulta imposible explicar desde una perspectiva lógica, la Navidad
no es del todo Navidad si no suena esta canción y este disco en algún
momento de Diciembre.
Martika: “I feel the earth
move”.
Versión del clásico de Carole
King que alguien tuvo la brillante idea de versionar para el primer disco
de esta cantante tan especial, titulado como su propio nombre y aparecido en
1988. Una mujer poseedora de una gran voz y que triunfó en todo el mundo a
finales de los ochenta. Prince fue uno de los muchos que se enamoraron de la
voz y el talento de esta mujer, de hecho colaboró en algunas de sus canciones.
Sacó dos discos que fueron éxitos de ventas… y ya está. Por el motivo que
fuese, su carrera musical no acabó de cuajar. Aquí os proponemos la escucha de
este “I feel the earth move”, que en cuanto suena no puedes dejar de
moverte a su ritmo. Te transporta de inmediato al espíritu festivo navideño, de
juntarse a charlar, festejar, celebrar y compartir con tu gente.
Manowar: “Kingdom come”.
Del disco “Kings Of
Metal”, del ochenta y ocho. El sucesor de “Fighting The World”, que
pudo ser el que les puso en el mapa. Una formación como Manowar
personaliza a la perfección la relación amor/odio que el público siente por
determinados grupos musicales. Con Manowar no hay término medio posible:
los amas o los detestas. Caracterizados por personificar muchos de los clichés
más casposos e irreverentes del mundo del Heavy Metal, en estos días son
muchas veces denostados y blanco de burlas pueriles por parte de estas nuevas
generaciones de ofendiditos/as/es/xs por todo y por todos que no sean ellos
mismos, enfangando bastantes veces un falso discurso feminista tras el que se
encuentran hembristas recalcitrantes
que no hacen más que desvirtuar el profundo significado de esta palabra tan en
boga hoy en día. Pero esto es marginal.
De cualquier manera, y pese a que Manowar nunca fueron una de
mis bandas de cabecera, ahí continúan, inasequibles al desaliento mientras
proclaman sus trasnochadas proclamas de defensores del Metal verdadero…
apoyados en buenos discos y buena música, que es de lo que se trata en el
fondo. “Kingdom come” es una canción a medio tiempo característica de
este grupo. Tiene una melodía entre épica, entrañable y sobrecogedora. Casa a
la perfección con el hilo musical de carácter entrañable y acogedor de estas
fechas navideñas; aunque de villancico, nada. Eso, en Manowar,jamás.
Kingdom Come: “What love can
be”.
Uno de los principales éxitos de siempre de este grupo que se registró
en el primer álbum homónimo de la banda y apareció en el año 1988. Es una
canción lenta, densa, profunda, nostálgica y triste, muy triste. Una auténtica
maravilla. Ideal para tomarse un buen café de esos negros, cargados, humeantes
y espesos, cualquier tarde/noche de Diciembre en la intimidad del garito más
oscuro, cutre y solitario que podamos encontrar.
Este primer disco del grupo del vocalista Lenny Wolf resultó un
superventas que fue criticado por mucho purista de pacotilla que vio en el
mismo una copia descarada de Led Zeppelin. Sigo esperando a que esos
iluminados de turno me expliquen dónde se encuentran esas copias tan evidentes
en la música. Se pueden apreciar detalles aquí y allá, como en cientos de
grupos, pero de ahí a la anterior afirmación media un abismo. Lo dicho: a ver
dónde están los “Now forever after”, “Shout it out” o “Living out of
touch” que compusieron Zeppelin para compararlos con estos tres temazos de Kingdom Come. La peña,
que raja y critica sin tener ni puta idea muchas veces.
Little Richard/The Beach Boys: “Happy
endings”.
Una de las grandes canciones que grabó el más grande. Hemos pretendido
no volver a traer composiciones que ya han aparecido en esta especie de sección
años anteriores, pero es que resulta imposible sustraerse al toque mágico que
desborda la interpretación de Little
Richard a lo largo de toda esta canción. Este single apareció en 1987,
interpretado a medias con los Beach Boys.
Todas las características de la impresionante voz de Richard están presentes a lo largo de los pocos minutos de metraje
de este tema. Su sentido de la melodía, del ritmo, su toque sensual, tierno y
poderoso a la vez, sus innumerables matices y sobre todo ese tono y timbre
sobrenaturales que han servido de referentes a millones de cantantes, músicos y
aficionados a esta cosita llamada Música.
Gillan: “No more cane on the
brazos”.
Aparecida en el disco “Naked Thunder” de 1990 y en el directo “Contractual
Obligations” de 2019. Esta canción es un antiguo tradicional que por lo
visto cantaban los presos de la América sureña profunda. Parece ser que los
prisioneros destinados a trabajos forzados en las cárceles de Texas tenían la
costumbre de entonar esta melodía mientras recolectaban caña de azúcar a las
orillas del río Brazos. A lo largo de este río se ubicaban muchas de las
granjas penitenciarias de dicho estado a finales del siglo XIX y principios del
XX.
La composición de este tema se le suele atribuir al conocido cantante
de Blues y Folk apodado Lead Belly. Sin embargo, la canción
pasa por ser de esas oscuras o poco conocidas; de hecho no aparece en ninguna
referencia discográfica de este gran cantante. Por supuesto, más músicos se han
acordado de este tradicional y lo han interpretado dándole su propia visión;
artistas desde Alan Lomax, Lonnie Donegan o el mismísimo Bob Dylan
han revisado esta entrañable canción con mayor o menor fortuna.
Esta adaptación de Ian Gillan cerraba el disco en solitario que
sacó tras ser expulsado sumarísimamente de Deep Purple a finales de los
ochenta. Junto a la colaboración de Roger Glover, le añadieron unos
interesantes arreglos a esta composición que le daba el broche de oro perfecto
a esa maravilla en forma de disco que lleva por título “Naked Thunder”.
Esta versión tiene un toque denso y solemne, un Blues lento, nostálgico,
triste y evocador que explota en la parte final aderezado con una pizca de Folk
aquí y allá. Una obra de arte.
Años más tarde Gillan la recuperó para la gira en directo con orquesta
que ofreció en el año 2016 y de la que se publicaron oficialmente tres
actuaciones en cd, dvd y vinilo respectivamente tres años más tarde. Bajo el
cachondo título de “Contractual Obligations”, Ian Gillan, Don Airey, su
grupo y una orquesta nos ofrecieron magia durante las casi dos horas de
duración de cada una de las actuaciones. Aquí la orquesta añade unos arreglos
grandilocuentes que ensalzan todavía más esta canción, creando un atmósfera que
te lleva a cualquier día de invierno, sentado en la chimenea encendida mientras
contemplas embelesado el árbol de Navidad y mojas tus labios con una
copa de esa bebida para las ocasiones que tienes en casa y tanto te gusta. Ian
Gillan te desea Feliz Navidad.