Justo en este verano, que ha visto la luz la última mega producción de la poderosa productora Columbia en asociación con la no menos importante distribuidora Sony Pictures dedicada al asombroso Hombre Araña, nos parece un momento perfecto para recordar la que fuera la canción estrella de la banda sonora original del primero de los metrajes dedicado a nuestro arácnido favorito en este nuevo milenio.
De la mano de Chad Kroeger, conocido por ser el vocalista y guitarra del grupo Nickelback, se presentó este tema como single principal de la película "Spider-Man" en el año 2002. La canción fue compuesta por Kroeger específicamente para la película en colaboración con Josey Scott, vocalista del grupo Saliva. Parece ser que Chad tenía una melodía en mente cuando se la presentó a Scott, a este último le llamó la atención y entre ambos acabaron de darle forma. Participan en la grabación también Tyler Connolly en las guitarras, Matt Cameron de Soundgarden tras la batería y el también Nickelback Mike Kroeger en el bajo. Debo reconocer que Nickelback, pese a ser un grupo muy reconocido, nunca me ha dicho nada especial y que de hecho esta composición me parece de largo y con mucha distancia de diferencia la mejor que ha ofrecido hasta la fecha este grupo y/o cualquiera de sus músicos relacionados... pero esto es solo una opinión.
El universo Spider-Man es algo que llama la atención a muchísimas personas a lo largo de este mundo loco y los fans/fanáticos de las aventuras/desventuras del joven Peter Parker se cuentan seguro por millones. El que esto escribe, sin ser nada fanático de los comics de superhéroes de Marvel ni nada por el estilo, también tiene a Spidey como su defensor del bien por excelencia. Inolvidables años de esa añorada niñez que no volverá jamás sentado en la mesa de la habitación devorando las hazañas en blanco y negro de nuestro superhéroe definitivo.
![]() |
| Chad Kroeger y Josey Scott. |
Es inevitable para cualquier chaval sentirse atraído por la dicotomía de la figura de Peter Parker/Spiderman. Un chico joven y tímido frente a un superdotado con superpoderes, una suerte de loser al que todo le sale mal y siempre se encuentra rodeado de problemas frente a una suerte de luchador que puede con todo, un personaje anónimo que siempre pasa desapercibido frente a un triunfador que llama la atención y recibe los elogios y admiración de todos. Esa vertiente psicológica del personaje débil, pero con un talento único; triste y anónimo, pero destinado a salvaguardar a la Humanidad con sus poderes sobrenaturales; poseedor de algo imponente y especial, pero al que sus principios le impiden hacerlo público... y encima soportándolo todo siendo un efebo adolescente que nada sabe de la vida. Imposible no rendirse ante el personaje.
La canción de Chad Kroeger consigue capturar en plenitud toda la esencia del personaje, sus conflictos internos, sus contradicciones, el halo de tristeza que emana su compleja personalidad; todo esto rezuma a través de una melodía luctuosa y susurrante que explota con fuerza y rabia en el estribillo para luego volver a la resignación y sosiego. Fue todo un éxito, alcanzó los primeros puestos de las listas de medio mundo y copó algunos de los principales premios musicales de aquel entonces. De hecho el grupo Train tomaría buena nota de esta canción cuando sacaron "Ordinary" como tema central de la BSO del segundo film de Spider-Man un par de años después.
Pese a que el éxito en taquilla de este primer film también fue otro rotundo éxito, se convirtió en la sexta película más taquillera de la historia hasta ese momento, no podemos decir lo mismo del trabajo cinematográfico del actor que interpretó a este primer Spider-Man de la trilogía del director Sam Raimi. Tobey Maguire fue el encargado de dar vida al intrépido Peter Parker y, la verdad, es que la cosa salió floja, floja. Nada creíble en su personaje, el amigo Maguire nos presenta a un Spider entre ñoño y lo siguiente, de las duras tensiones internas de Parker nada de nada. Imposible olvidar la imposible interpretación que nos endiño en la tercera entrega de la saga, cuando Spider-Man había sido poseído por Venom y un reconvertido Maguire caminaba por la calle intentando aparentar ser un malote aunque aquello resultaba más cómico que otra cosa. En fin.
Por el contrario, Kristen Dunst bordó su papel de Mary Jane Watson, compañera y amor semi platónico del joven Parker. Kristen supo leer la psicología del personaje que le tocó interpretar y ella sola prácticamente salvó la película con esa genial mezcla de frescura, inocencia y carisma que aportó a Mary Jane. La escena final del funeral de Norman Osborn -padre de Harry, que a su vez era amigo de Peter y Mary Jane, formando entre ellos el triángulo amoroso de la trama- con una Kristen reconociendo a Peter que le quería, pero con un enamorado Parker negando sus sentimientos hacia ella para así protegerla de los posibles enemigos de Spider-Man dibuja el interesante final trágico con fondo de responsabilidad que está presente en la idiosincrasia del popular personaje de Marvel. El recuerdo de bajar las escaleras de la conocida sala de cines madrileña en la que se estrenó en su día esta peli, con los créditos de fondo en la gran pantalla, inundado por la melancólica interpretación de Kristen Dunst y con la tenebrosa melodía de "Hero" retumbando en el equipo de sonido mientras abandonaba el paraninfo todavía está presente y asoma de cuando en cuando por mi piel.
.jpg)
.jpg)


