Clube de Adictos a Deep Purple

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Púrpura Chess

This blog is basically a musical site. Here we talk about the music we like, using different angles. As dear and missed Jon Lord once said: “Music is the highest kind of Art that exists”. I think the same way too.

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lunes, 18 de diciembre de 2017

Los Discos de Navidad. III.


Llega nuevamente la Navidad y, como cada año, se encienden las luces, se abren las puertas de los centros comerciales día y noche, se llenan todos los sitios de gentes de la más variada enjundia, las bocas de los propósitos más retóricos y la superficialidad más profunda toma el mando; en fin. Sepultado entre esta sarta de estupideces tan proclives cada año volvemos a encontrarnos un bonito y delicado mensaje de Esperanza, cada vez más aplastado por las mil y una capas de nuestra estupidez congénita. Solo hay que escarbar un poquito entre las luces de las calles o las ofertas de los escaparates y querer mirarla.
Acompañando a este momento del año tan especial nos encontramos con una nueva hornada de lanzamientos musicales representativos de estas fechas: los discos de villancicos y temas tradicionales navideños. Cada año un buen puñado de grupos se abandonan a la sugerente idea de publicar su disco navideño. Algunos llevan unos cuantos editados y otros realizan su primera inclusión en estos territorios, unos realmente interiorizan el espíritu navideño, a otros sencillamente les gustan las canciones aunque no comulguen con las cuestiones de fondo y para los demás no se trata más que de una especie de experimento o curiosidad. De cualquier modo, la Música es un ente tan poderoso que trasciende a las débiles inquietudes humanas y por sí sola sigue acompañando a la especie humana en su evolución, intentando hacernos ver lo maravilloso del mundo en el que vivimos y que seguimos estropeando cada día.
Cuestiones metafísicas aparte, nos apetece rescatar de nuevo una serie de discos que respiran ese halo positivo y regenerador que la Música como ente pone a nuestra disposición para convertirnos en una especie mejor. Esta vez nos vamos a detener en aquellos cds que no son específicamente navideños pero contienen entre sus surcos alguna versión, adaptación o composición típica navideña. No son discos de villancicos ni discos que respiran esa temática en su totalidad, sino obras que contienen alguna canción determinada que de manera inmediata te traslada a este especial momento del año.


Leonor Marchesi: “El tamborilero”. Del disco “Encrucijada”. 1992.


Nuestra vocalista preferida se dio a conocer en España a raíz de su participación en el grupo Santa que montó el guitarrista Jero a principios de los ochenta. Una gran banda que no tuvo suerte, se separaron en 1987 tras publicar tres discos de elevada calidad. El siguiente paso musical de Leonor fue la publicación de lo que sería su primer disco en solitario. Grabó en los populares Mediterráneo Estudios de Ibiza el recomendable “Encrucijada”. La versión en cassette de la época contenía un tema extra que no aparecía en la versión vinilo/cd. El tema al que nos referimos no es otro que esta adaptación del popular “Tamborilero”, un clásico navideño al que la vocalista le imprimió su particular carácter. Pese a que “Encrucijada” no es un disco con temas populares de estas fechas, la presencia de esta versión –que parece ser la incluyeron a última hora y un poco como algo experimental– tiñe esta obra con ese aire navideño tan peculiar. Es casi un ritual la escucha de este disco cada mes de Diciembre desde que cayó en mis manos, un domingo por la noche mientras conduces tu coche para entrar en tu ciudad puede ser el momento de escucha idóneo.


Stryper. “Winter wonderland”. Del Disco “7 Weeks: Live In America 2003”. 2003.


Los rockeros cristianos se pasaron los años ochenta hablando de Dios, pero curiosamente nunca incluyeron ninguna canción específicamente religiosa en sus discos clásicos. Hubo que esperar hasta su renacimientos allá por el año 2007 para que nos presentasen un concierto en directo que incluía el clásico villancico “Winter wonderland”. Este disco no es navideño ni lleva esa temática, pasa por ser el primer directo del grupo y presenta sus canciones más conocidas como las interpretaron en vivo durante esa gira de reunión. Sin embargo no puedo evitar rescatarlo cada Diciembre y pegarle una escucha entre adorno y adorno del árbol de la estrella. Pese a su malísima producción –de las peores que me he llevado a los oídos- no deja de ser un placer revisar los éxitos que fueron capaces de componer Michael Sweet y compañía. Y siempre es un placer escuchar la versión que aquí aparece de su conocido “To hell with the devil” con ese grito final estratosférico del señor Sweet. De matrícula. Aquí rescatamos la versión que apareció en el dvd "Live In Puerto Rico" del año 2007.



Blackmore’s Night: “Once in a million years”. Del disco “Beyond The Sunset”. 2004.


El proyecto tan interesante para unos como irritante para otros de nuestro querido/odiado Ritchie Blackmore ya publicó su propio disco de villancicos, incluso lo reseñamos el pasado año en un artículo de este tipo, pero prácticamente la totalidad de su discografía con Blackmore’s Night presenta versiones y adaptaciones de temas clásicos –unas veces reconocidos en los créditos de sus cds y otras no-; recuerdo que un antiguo amigo mío, gran seguidor de Blackmore, me comentaba hace bastantes años que empezó a trabajar en unos grandes almacenes y que se pasaba el día escuchando villancicos por el hilo musical del susodicho centro comercial durante las navidades… y aseguraba que casi todas las canciones de los primeros discos de Blackmore’s Night eran versiones de los villancicos que sonaban, afirmación que comparto; de hecho “Greensleeves” no deja de ser “What child is this”, por citar solo un ejemplo, aunque esto no es solo culpa de Ritchie y conviene reseñar que el primero es el original. Aquí nos vamos a detener en el disco recopilatorio que publicaron bajo el título de “Beyond The Sunset”; bueno, en realidad se titula “Beyond The Sunset: The Romantic Collection”. Un artefacto que, según el propio Blackmore, constituía la banda sonora ideal para una boda… ¿? Imposible seguir los razonamientos de nuestro trovador malhumorado por excelencia. Frivolidades aparte y con la incertidumbre de la validez de un recopilatorio tras solo cuatro cds de estudio publicados, debemos comentar que el disco se abre con la pequeña joya que encabeza este texto. “Once in a million years” es delicada y tierna, pero sin caer en la ñoñez, una canción que inmediatamente te arropa en su manto invernal y te protege del frío de Diciembre. El disco se completaba con un maxi de regalo de edición limitada bajo el título de "Christmas Songs" en el que aparecían tres adaptaciones de villancicos navideños y que me parece que ya no está disponible, aunque esto lo dejaremos para las próximas navidades.




Jethro Tull: “Ring out solstice bells”. Del disco “Songs From The Wood”. 1977.


Aquí entramos en palabras mayores. Ian Anderson es otro de esos escasos creadores que podemos catalogar como genio; uno de entre un millón. Su música es personal y perfeccionista hasta el extremo. Admirado por todos, copiado por muchos e influencia de varias generaciones de artistas de todos los rincones del mundo. El conocido flautista, que además toca la guitarra, teclado, bajo, saxo y casi cualquier cosa que se ponga en su camino y que pueda producir música, decidió un buen día formar un grupo musical hace ahora unos cincuenta años y ahí sigue, haciéndonos felices a muchos de nosotros.
La canción que nos ocupa no es más que otra de las maravillas que nos ha ofrecido a lo largo de estos años. Apareció en el imprescindible disco “Songs From The Wood” y, como bien indica el título de la canción que nos ocupa, trata sobre el solsticio de invierno. En apenas tres minutos y medio Anderson consigue evocarnos  la magia de estas fechas del año con todos los matices y connotaciones que el maestro sabe dibujar cuando empuña su paleta y trabaja sus gamas de colores. 


Ni que decir tiene que hasta el mismísimo Rirchie Blackmore es otro aprendiz más de Anderson. A cualquiera que se fije unos segundos no se le puede escapar que todo el entramado del proyecto Blackmore’s Night no deja de ser un intento de emular este universo tan especial de nuestro adorable flautista, con desiguales resultados, desde luego. Incluso uno de los discos e nuestro dúo renacentista preferido se parece sospechosamente al concepto de este disco de los Jethro Tull. Blackmore’s Night publicó en el año 2001 el cd “Fires At Midnight” y curiosamente el último tema del “Songs From The Wood” de los Tull se titula también “Fire at midnight”; pero es que las coincidencias no terminan ahí, la contraportada de Blackmore’s Night también presenta lo que sería una hoguera en el bosque al igual que la imagen que presenta el disco de Jethro con un Anderson al calor de una hoguera en pleno bosque.




Jeff Beck: “Corpus Christi carol”. Del disco “Emotion And Commotion”. 2010.


Seguimos con las palabras mayores. Otro de esos músicos con un toque tan personal como especial, en cuanto lo escuchas puedes reconocerlo por su toque, su sonido y su calidad compositiva. La mayoría de guitarristas importantes, incluidos sus propios coetáneos, se quitan el sombrero ante él y lo reconocen como una de sus influencias; volviendo a Blackmore, comentaba hace años que las notas que tocaba Jeff Beck no era capaz de encontrarla en su guitarra y eso viniendo de alguien como The Man In Black es todo un cumplido.
Beck no tiene ningún disco específico de villancicos, pero cualquiera de sus composiciones tiene ese toque místico que resulta cercano al espíritu del que hablamos en este artículo. Colaboró hace unos años en el estupendo disco dirigido por Steve Vai y titulado “Merry Axemas” aportando una revisión de “Amazing Grace”. De este proyecto hablamos las pasadas navidades, Vai reunió a un elenco de guitarristas y cada uno realizó una versión de algún clásico navideño. Ni que decir tiene que en cuanto empezaron los primeros acordes del tema de Jeff Beck aquello tomó un rumbo mágico. Hace poco sacó un disco con temas clásicos de distinta naturaleza entre los que se incluía este “Corpus Christi carol”, toda una delicia para unos oídos nuestros castigados con tanta mediocridad reinante.



Brian May & Kerry Ellis: “Amazing grace”. Del disco “Golden Days”. 2017.


Recientemente el bueno de Brian nos sorprendió a todos con un nuevo disco compuesto por versiones de clásicos y algunas nuevas canciones propias. Este disco del que ya hablamos hace tiempo en estas páginas nos presenta una sugerente revisión del clásico “Amazing grace” con la agraciada voz de Kerry Ellis, descubrimiento de Brian para los mil y un musicales y proyecto de dudosa enjundia que se han venido inventando durante todos estos años para intentar revivir el éxito de Queen. Otro disco que, sin ser navideño, resulta ideal para esta fechas.



Alcatrazz: “Suffer me”. Del Disco “No Parole From Rock n Roll”. 1983.


El siempre inquieto Graham nos ha venido regalando uno tras otro discos de calidad superior, bien bajo sus propios grupos o colaborando con artistas de renombre. Es un hecho que tiene una voz, un tono y una potencia únicos, por lo que prácticamente todos los grandes músicos le han buscado para que cantase sus canciones. Cierto es que debe ser un tipo bastante peculiar a muchos niveles, pero ¿qué artista no lo es? Ahora nos vamos a referir al primer disco de Alcatrazz, una joya que se encuentra en la mayoría de las estanterías de cualquier seguidor del Hard Rock en un lugar preferente; la trilogía de discos formada por “Down To earth” de Rainbow, “Assault Attack” de Michael Schenker Group y este “No Parole From Rock And Roll” de Alcatrazz no está al alcance de muchos; pues bien, estos discos tienen en común que todos están cantados por el amigo Graham y su torrente de voz.
El tema que nos ocupa no habla de Navidades, ni fiestas ni nada por el estilo y el disco no tiene ninguna relación con la Navidad en sí. Lo que ocurre es que la temática de la canción te sitúa en pleno invierno y la tristeza que desprende hace que inmediatamente me traslade a esta fecha del año tan especial. Un tema triste, especialmente indicado para todos aquellos que dudan de la capacidad compositiva de Bonnet.



Graham Bonnet: “Winter days”. Del disco “Underground”. 1997.


Más Graham Bonnet. Ahora toca su discografía en solitario. El disco “Underground” supuso su vuelta a los ruedos tras la pobre repercusión que tristemente obtuvo con el extraordinario proyecto de Blackthorne. En este disco solista recuperó a Danny Jonhson a la guitarra, de los últimos días de Alcatrazz, y se sacó de la manga un disco de alto octanaje musical. Desde luego que no es disco de Navidades ni nada por el estilo. Sin embargo, el tema que nos ocupa recrea sensaciones de estas fechas y amplía la gama de colores que presenta un cd que, siempre en clave del Rock, rezuma eclecticismo por todos sus poros.



Geoff Downes: “Ave Maria”. Del disco “Vox humana”. 1992.


El intrépido teclista de Asia y de Yes, curtido en mil y una batallas musicales, publicó su primer disco en solitario a mediados de los noventa. Jamás pensé que iba a presentar una obra tan completa e inspirada. Pese a no ser un disco de temas navideños consigue que el oyente respire ese aura en cuanto empieza a sonar. Contiene una espléndida revisión del clásico “Ave María”, aunque cualquiera de sus cortes merece atención. Increíble el tema “Moon under the water”, una de las canciones más emotivas que haya escuchado en mi vida y con una parte final de órdago; la sutileza de la sencillez.


Tarja: “Ave Maria”. Del disco “In Concert. Live At Sibelius Hall”. 2011.


La cantante escandinava tiene en su haber dos discos de temática navideña, de hecho el segundo de ellos lo ha publicado hace unas semanas. Ambos suenan francamente bien y demuestran que hubo vida después de Nightwish desde el minuto uno, incluso lo primero que publicó en solitario tras abandonar la nave del teclista Tuomas Holopainen fue su primer disco navideño titulado “Henkays Ikuisuudesta” e interpretado en finlandés casi en su totalidad. Sin embargo esta vez nos vamos a detener en el disco en directo “In Concert” que se publicó a finales del 2011 y que supuso el primer concierto en vivo que publicó nuestra intrépida vocalista. Este directo se grabó con arreglos clásicos y, aunque no es un disco de villancicos como tal, contiene algunas canciones de temática navideña. Además del pequeño y delicado “Ave Maria” aparecen otras piezas como “Varpunen joulaamuna”, “En etsi Valtaa loistoa” o “Jouluyo, juhlayo”, que no es otra cosa que “Silent night”. Junto a los dos cds citados anteriormente conforman la perfecta trilogía para acompañar las tardes noches navideñas, acompañados de una vela y una copa de buen vino.




Neal Schon: “Ave Maria”. Del Ep “Ave Maria”. 2017.


Una de las mejores noticias de este mes de Diciembre. El emblemático guitarrista de Journey ha decidido sumarse a la comunidad de artistas que han publicado algún trabajo musical de temática navideña. La obra que nos presenta es un Ep de cuatro canciones a cuál más interesante. Pese a aparecer en estas fechas no es exactamente un disco de canciones tradicionales de Navidad. Exceptuando “Ave Maria”, las otras tres canciones son versiones de temas clásicos aunque no villancicos. No pasa nada, el bueno de Neal ha escogido tres canciones que no desentonan en absoluto con el espíritu navideño. Dos de las versiones son temas de los propios Journey, hablamos de “Open arms” y “Fairhfully”, que llevan una temática paralela a estos menesteres. La cuarta versión es una clásico del inmortal “Can’t help falling in love”, del Rey. Con este póquer de ases un músico del calibre de Schon tiene la partida ganada. Claro.


The Brian Setzer Orquestra: “Stray Cat strut/You’re a mean one, Mr. Grinch”. Del disco “Christmas Comes Alive”. 2010.


Y para finalizar no se me ocurre mejor remate que esta canción aparecida en el disco en directo navideño que publicó Brian Setzer hace unos años. El disco en sí es de esta temática, por lo que el lector podría pensar que se escapa del hilo conductor de este artículo. Es cierto, no es un disco al uso con una canción o dos navideñas. Hemos escogido esta pieza precisamente por todo lo contrario: porque es una mezcla de un tema evidentemente navideño con un clásico de Stray Cats que no tiene nada que ver con estas fechas… ¿o sí? Juzguen y disfruten de un tipo que derrocha clase y estilo cada vez que crea música o se sube a un escenario. Feliz Navidad.

                                                  En directo. Gibson Amphitheater. 17.12.11.








domingo, 10 de diciembre de 2017

REFLEXIONES METÁLICAS.

Una sección de nuestro colaborador "Metálico".


Conciertos en estadios o en salas de aforo reducido.

Si nos detenemos un momento a valorar las diferentes maneras que existen de disfrutar de un concierto lo más lógico es pensar que el marco donde se celebre dicha actuación puede influir notablemente, o no. Lo que sí queda fuera de toda duda es que no es lo mismo asistir a un espectáculo musical en un gran estadio junto a decenas de miles de personas o hacerlo en un local de aforo pequeño o mediano. Y no lo es porque un concierto se ve muy mediatizado tanto por las características del recinto como por el tipo y cantidad de los asistentes.

¿Cuál de los escenarios es más deseable? Depende del gusto del personal. Pues cada uno tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

Así las actuaciones en salas pequeñas o medianas en principio presentan una mayor cercanía artista/público lo que posibilita una mayor interacción entre ambos. La repercusión del evento es bastante limitada, cierto, pero en cambio el público asistente es más fiel y estará más entregado. No se puede ignorar que la posibilidad de tocar en ambos tipos de recinto no está al alcance de muchos grupos. De hecho, son bastantes las grandes bandas capaces de llenar estadios las que alguna vez optan por realizar una gira por locales de reducido aforo. Supuestamente buscando una vuelta a sus raíces, ese ambiente más íntimo y permitir que sus fans más incondicionales puedan disfrutar el privilegio de escucharlos y verlos de una forma más cercana.


Pero tampoco podemos olvidar que estos grandes grupos que apuestan por una gira de estas características suele ser porque ya han hecho unas cuantas con conciertos multitudinarios demostrando de lo que son capaces y buscan realizar algo diferente. Porque a nadie se le escapa que tocar en un gran estadio repleto de gente incentiva al músico a intentar dar lo mejor de sí. Además, los grandes escenarios permiten montajes y espectáculos mayores, lo que supone un gran aliciente tanto para el músico como para los asistentes. Y, evidentemente, la repercusión a todos los niveles.
Por eso, es cuestión de gustos...

Metálico.


jueves, 30 de noviembre de 2017

Tom Keifer: “Nobody’s fool”. Versión del disco “The Way Life Goes Deluxe Edition”.


Hace apenas un mes que Tom Keifer re editó su primer disco en solitario con una edición especial. El disco original, que apareció bajo el sugerente título de “The Way Life Goes”, fue publicado en Abril de 2013. Esta obra constituía el primer trabajo en solitario del alma mater de Cinderella, así la primera publicación completa de estudio que este músico editaba desde aquel lejano “Still Climbing” de los añorados Cinderella allá por 1994.


Tom Keifer percibe la vida bajo su propio tempo. Nuestro querido vocalista/guitarrista siempre ha seguido su propio camino, más allá de modas o tendencias, más allá de estrategias comerciales y de listas de éxitos. Poseedor de siete discos de platino en su haber sin realizar ninguna concesión en su música, decidió pasarse casi veinte años hasta publicar su primer disco en solitario. En un momento en el que los cds hacía tiempo que dejaron de venderse, las radios pinchaban el mismo tipo de canción cantadas por sujetos impersonales cortados por el mismo patrón y la juventud consumía (y consume) canciones-basura de youtube y demás plataformas digitales, nuestro entrañable cantante se desmarcó con un disco repleto de Blues, Folk y Country publicado por un sello independiente subsidiario de Warner Records. Canciones como “Cold day in hell” inmediatamente conseguían engancharte con su delicada sencillez y belleza.

                                                    Tom Keifer: "Cold day in hell".

Keifer se lanzó en solitario debido en parte a los problemas internos que existían y todavía existen en Cinderella. En su día no era público, pero hace relativamente poco tiempo el propio Jeff LaBar admitía que sus problemas con el alcohol impedían que Tom reformase de nuevo el grupo. Nótese que todo esto lo comentó el propio LaBar, de la boca de Tom Keifer no salió ni una sílaba descalificando a Jeff; vamos, todo un caballero. Para mi recuerdo quedan esos magníficos shows que ofrecieron en la madrileña sala La Riviera a principios de verano de los años 2010 y 2011. Además de estas tensiones internas del grupo, parece ser que Tom había ido acumulando a lo largo de los años material musical que podía tener sentido para un disco en solitario del propio músico. Todo acabó confluyendo y así vio la luz “The Way Life Goes”.

                         Jeff LaBar y Tom Keifer.                                        Tom Keifer.

Pero Keifer no se contentó con lanzar un disco en solitario, tenía claro que quería montarse en un autocar de gira y recorrer Norte América presentando sus canciones al público. Poco más tarde, siempre respetando sus propios tiempos, se acercó a Europa con su espectáculo. Incluso llego a tocar en España, concretamente pisó los escenarios de Barcelona y, una vez más debido a las distancias y a las fechas, me quedé con un palmo de narices sin poder presenciar la puesta en escena de su grupo. Han pasado cuatro años desde la publicación de su disco solista y se ha decidido a publicar una versión extendida del mismo, una estrategia que hoy en día utilizan muchos artistas para intentar rentabilizar algo más las obras que publican y que siembra de dudas su honestidad de cara al oyente que se rasca el bolsillo para comprar un cd que unos cuantos meses más adelante se volverá a publicar con el añadido de un par de canciones más. En el caso de Keifer, una vez más, han tenido que pasar cuatro años para que vea la luz esta versión deluxe que consta del añadido de tres temas más un dvd con tomas de directo, vídeo clips y otros menesteres de la vida en carretera del grupo.


Los tres temas  extra que presenta el disco son versiones, para más inri. El clásico “With a little help from my friends” y dos versiones del famoso tema “Nobody’s fool” que apareció en el primer disco de Cinderella, una de ellas presentando un dueto con Lizzy Hale, cantante de Halestorm, y la otra en una versión especial para piano. Vamos, que cuando ves la información lo primero que puedes pensar es: “vaya morro”. Ahora bien; cuando escuchas las canciones, en especial las dos versiones de “Nobody’s fool”, te das cuenta de que Tom Keifer tiene toda la razón. Una vez más. Dios mío, qué cosa más buena. La versión original de Cinderella es mágica, de esos temas que en cuanto los escuchas te trasladan inmediatamente a un lugar determinado, concretamente al invierno de 1987 y a todas esas vivencias de tierna adolescencia tan especiales. Y resulta que el amigo Tom es capaz de darle dos vueltas de rosca a esa canción y aportar dos nuevas versiones que complementan esa visión y añaden nuevos matices donde parecía imposible mejorar y muy sencillo estropear. Algo al alcance de muy pocos.


Aconsejo encarecidamente escuchar estas versiones. Si te gustaba el “Nobody’s fool” original, sus dos hermanas te van a cautivar. En especial la versión cruda y desnuda del piano me lleva acompañando desde el día que la escuché y me tiene obsesionado. Con un nivel como este, sean bienvenidas todas las nuevas ediciones especiales, bonus, deluxes, remixes y demás  estúpidas denominaciones que se le pasen a Tom Keifer por esa bendita cabeza.

                                              Tom Keifer (Feat Lizzy Hale): "Nobody's fool".


                                              Cinderella: "Nobody's fool". Vídeo oficial.             


                                               Tom Keifer: "Nobody's fool (Piano version)".



jueves, 23 de noviembre de 2017

Ian Gillan. Wainwright’s Gentlemen. Los discos fantasmas VII.


Llegan los primeros fríos de Noviembre –bueno, este año diremos que continúan los calores y el dislate climático provocado por la estupidez inherente a nuestra especie humana- y no puedo sustraerme a revisar la discografía en solitario de Ian Gillan. Nuestro vocalista preferido, uno de los pilares y referencias de los que han aprendido prácticamente la totalidad de cantantes que han entregado su alma al Hard Rock, escribirá su nombre con letras de oro en la Historia de la Música gracias a su producción artística con Deep Purple; no cabe duda de ello. Sin embargo, al igual que el resto de músicos que ha pasado por ese grupo madre tan significativo, también tiene en su haber una interesantísima colección de discos en solitario y en otros proyectos. Es cierto que los nombres más famosos de grupos salidos de la púrpura puedan ser Rainbow o Whitesnake, sobre todo por el impacto comercial que tuvieron en su momento, pero nuestro querido Garganta de Plata nos deleitó con una serie de obras musicales de elevada catadura. Lo que pasa es que Ian Gillan siempre fue un auténtico destroyer y no se preocupó especialmente de llevar una estrategia comercial ni de mercado, pese a tener a su lado por aquellos años a su buen amigo y mánager de entonces Phil Banfield –al que tampoco hacía mucho caso realmente cuando le aconsejaba seguir algún tipo de estrategia más inteligente para sus finanzas y las del grupo-; para Gillan esto del Rock n Roll tenía más que ver con dejarse el alma y la voz en el escenario cada noche y vivir cada día como fuese el último que con preocuparse por elucubrar una estrategia comercial o tener que vender a su madre para alcanzar el éxito.


La cantidad de grabaciones y proyectos en los que se involucró y que finalmente no vieron la luz del sol es grande, precisamente ese modo tan vital de devorar la vida lo propició. El caso es que puede que sea junto con Glenn Hughes, otro espíritu libre y vital del Rock, uno de los tipos que más discos y trabajos seminales ha dejado en el tintero. Esto es algo que venimos documentando por aquí desde hace tiempo bajo el epígrafe de “los discos fastasma”. Quien sabe, igual comenzamos otro especial con Glenn Hughes algún día de estos. Con estos dos músicos tenemos para una publicación semanal llena de contenidos.

                                                        Ian Gillan & Glenn Hughes.

Las grabaciones fantasma que no acabaron publicándose en su momento en disco de las que nos vamos a ocupar en esta ocasión pertenecen a la etapa primigenia de Gillan. Es de sobra conocida y documentada su estancia en el grupo Episode Six antes de entrar en Deep Purple, pero la verdad es que el bueno de Ian ya se había pateado los locales de ensayo y los escenarios desde años antes. Uno de los grupos en los que estuvo antes de Episode Six respondía al nombre de Wainwright’s Gentlemen, banda en la que también militaron gente como Brian Connolly o Mick Tucker y que acabó convirtiéndose en los conocidos The Sweet; sí, los del “Fox on the run”. Nuestro intrépido vocalista entró en el grupo en Agosto de 1964, dando su último concierto con ellos el 26 de Abril de 1965. Gillan se marchó tras esa actuación para formar su propio grupo llamado Ian Gillan & The Dragsters. Realizó bajo ese nombre una actuación el 20 de mayo de 1965 y poco después se unió a Episode Six; no estaría nada mal disponer de la grabación pirata de ese show, saber qué tipo de repertorio interpretó con esa banda en solitario, cómo sonaban en vivo, qué músicos y un sinfín de curiosidades más. Conviene comentar que Ian siempre se ha caracterizado por usar sobrenombres, siendo la lista de ellos bastante amplia. Una vez alcanzó la fama los usaba para registrarse en los hoteles y mantener su anonimato, por lo que no era extraño encontrar una reserva en algún hotel en cualquier rincón del mundo bajo el nombre de Jess Gillan, Garth Rockett, Jess Thunder o apelativos similares.

                                                         Wainwright's Gentlemen.

Como os podéis imaginar, durante los años de existencia de Wainwright’s Gentlemen pasaron por sus filas un buen ramillete de músicos, Mientras Gillan estuvo en la banda estaba acompañado de Ann Cully a las voces, Jim Searle y Alfred Fripp a las guitarras, Jan Frewer al bajo, Phil Kenton a la batería y Dave Brogden a los teclados. Esta formación estuvo en los estudios Jackson Sound de Rickmansworth durante los días 3, 10, 15, 16, 19 y 28 de Febrero de 1965, presumiblemente para grabar algunas canciones. Queda constancia de tres fechas en las que parece que se editaron tres canciones, los días 3, 8 y 15 de Marzo. En un principio era el mes de Marzo el reservado para grabar en el estudio, aunque el grupo usó el mes de Febrero. Los tres temas que grabaron fueron:

    - “Ain’t that (Just like me)”
    - “Que sera sera”
     -“Slow down”.

Actualmente el único tema que se ha publicado oficialmente es “Ain’t that (Just like me)”, que apareció años después en el triple recopilatorio titulado “Rare Mod. Volume 3”. Como curiosidad podemos comentar que la canción  “Que sera” también la tocó Gillan posteriormente con Episode Six en directo; aparece publicada en uno de los discos recopilatorios póstumos de dicho grupo, concretamente en el primer volumen del cd “Cornflakes Ans Crazyfoam”. No hay noticias de “Slow down” y me imagino que estará cogiendo polvo en el sótano de cualquier cuartucho al que seguro acabaron llegando los master registrados. No sabemos cuál era el destino que tenía el grupo en mente para esos temas cuando se grabaron, tampoco se sabe con exactitud si existen más canciones grabadas. Imagino que la idea sería la de moverlas como demos para poder publicarlas como singles, de cualquier otra manera o sencillamente como promoción para buscar actuaciones. En esos primeros/mediados sesenta el formato que más se demandaba era el de single. Las compañías de los artistas con cierto renombre ya se aventuraban a publicar Lps completos, pero durante los cincuenta y sesenta el single era el amo; en la actualidad parece que estamos volviendo a trabajar ese formato de canción suelta, la gente ya no compra discos y se usan plataformas digitales como youtube o spotify para escuchar temas sueltos.


Como quiera que fuere, en estas grabaciones podemos volver a disfrutar de la voz única que poseía Ian Gillan, ese chorro vocal que modulaba de manera tan personal y que acabó desembocando en todas esas interpretaciones vocales de Deep Purple con las que deslumbró al mundo y le sirvieron para grabar con letras doradas su nombre en el Olimpo musical.


                                           Wainwright's Gentlemen: "Ain't that just like me".

                                                        Episode Six: "Que sera".