Clube de Adictos a Deep Purple

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Púrpura Chess

This blog is basically a musical site. Here we talk about the music we like, using different angles. As dear and missed Jon Lord once said: “Music is the highest kind of Art that exists”. I think the same way too.

Púrpura Chess

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domingo, 6 de marzo de 2022

Barón Rojo: "El precio del futuro".

 Por la paz... siempre por la paz.

Barón Rojo, tan certeros e incisivos en sus letras como de costumbre. Esta canción salió de las mentes privilegiadas de Armando y Carlos de Castro hace unos treinta y cinco años y, por desgracia, pone más que nunca el dedo en la llaga de la triste, destructiva  y vergonzante condición humana. Rabiosa actualidad bañada en horror y sangre medio siglo y una década después. Una vez más.


Tal vez no veas destruir la tierra cada día

tal vez no has visto en Chernobyl la nube 

   radioactiva

Puedes no ser tú, tal vez sea yo

el que se envenena, casi sin darse cuenta.

Puede ser también, que no tengas que

   trabajar... sin parar.

Una generación de perfectos robots te

   sustituirá.

 

   Aún no logras comprender

   que pasa en tu mundo

   ingenuamente piensas que es

   el precio del futuro.

 

La fauna muere alrededor, no es un gran 

   problema 

casi no puedes respirar, tu cuerpo aun no

   enferma

que tranquilidad, ya no hay que pensar

a todos nos controla un ordenador central

y las galaxias hay que conquistar

por la paz... siempre por la paz

nada hay que temer, la alianza imperial te

   ha de proteger.

 

   Si no puedes comprender

   que pasa en nuestro mundo

   estas a punto de acptar

   el precio del futuro.

 

Pagas tributo por usar la calle cada día

y ellos tienen la intención de hacerte 

   consumir

sin parar, siempre sin parar.

Debes desconectar tu sistema mental, ser

   un vegetal.

 

   Aún no logras comprender

   que pasa en tu mundo

   ingenuamente piensas que es

   el precio del futuro.

 

   Si no puedes comprender

   que pasa en nuestro mundo

   estas a punto de aceptar

   el precio del futuro

   el precio del futuro.












miércoles, 2 de marzo de 2022

EVOCACIONES METÁLICAS: MAZO.

 MAZO.

Una sección de nuestro colaborador “Metálico”.

Este mes nuestra Evocación Metálica está protagonizada por el grupo madrileño Mazo. Un trío que ya atronaba por España con su Heavy Metal cañero, cuasi Speed Metal por momentos, allá por los lejanos primeros ochenta. Lástima que sólo nos dejasen un disco y un puñado de buenas canciones, como la mítica ‘Balada cafre’.

Para hablar de los orígenes de Mazo hay que retrotraerse a 1981, año en el que Julio Díaz -bajista y voces- junto a José Miguel Martínez -guitarra y voz- decidieron apostar por el batería Manolo Caño, que acababa de dejar Obús, para incluirlo en su formación de forma permanente.

En esos albores de los años ochenta el Heavy Metal olía a música de vanguardia y era bastante atractiva para el negocio musical, lo que hizo que a un grupo como Mazo apenas les costase encontrar discográfica. Mercury, filial de Fonogram, se fijó en ellos para grabar un disco -era abril de 1982- y de forma inmediata el combo entró en los estudios Doublewtronics para editar su primer lp homónimo de la banda ‘Mazo’ en 1982. El resultado fue un disco que combinaba un Heavy cañero con un Rock más clásico, pero que se vio lastrado y mucho por contar con un sonido paupérrimo y por adolecer de promoción. Por tanto, no fue muy de extrañar que las ventas del vinilo fueran escasas, muy escasas. Quizás por ello, hoy en día este ‘Mazo’ se ha convertido en un auténtico objeto de deseo para los coleccionistas.

A pesar de la limitada repercusión del disco, el grupo continuó pateándose los escenarios e incluso apareció en la pequeña pantalla en el programa Pista libre de TVE interpretando en directo su ‘Balada cafre’ en un concierto que ofreció para los presos en  la cárcel Ocaña 2. Además, Mazo se metió de lleno en la composición de las canciones para un segundo trabajo que de hecho llegaron a presentar a la prensa con una pequeña actuación en la que interpretaron cuatro temas nuevos: ‘Como lo ves’, ‘Dueños de la eternidad’, ‘Utilizados’ y ‘Me encuentro bien así’

Sin embargo, finalmente la compañía se echó para atrás y pegó la patada al grupo, que intentó seguir un tiempo pero que terminó sucumbiendo y disolviéndose entre finales de 1983 y comienzos de 1984.

Años después en 1989 se publicó un disco split que compartieron con el grupo Júpiter, titulado ‘¡¡¡Con toda la fuerza!!!’. No hubo más oportunidades para un combo con cierto potencial y que podía recordar a Mötorhead o a los primeros Saxon.

Tras Mazo, Julio Díaz tocó con Santa y alcanzó el éxito con Sangre Azul. Manolo Caño, por su parte, fue batería de Triton.

 

                                                                "Balada cafre".

 


Metálico.

 

Bibliografía:

-no80s-gruposnacionales.blogspot.com

-metal-archives.com

-heavyalex.webcindario.com

-revolutionrockandroll.blogspot.com

-discogs.com

-fanmusicfest.com

-Youtube

-rtve.es

-es.wikipedia

viernes, 25 de febrero de 2022

CHASCARRILLOS.

  TRÍPTICOS EN ASCENSOR.

Una sección de nuestro colaborador "Ahí-Ku".


Nueva temporada. Nuevo nombre: Ahí-Ku. Nuevos collages: Trípticos en Ascensor. Para viejos problemas.

 

 


 

 

domingo, 20 de febrero de 2022

Ronnie James Dio: "Rainbow In The Dark". La autobiografía.

En esta mañana de frío invierno castellano leonés acabo de finalizar la apasionante lectura de la autobiografía de Ronnie James Dio. Sentado en la mesa de una anónima cafetería y frente a los restos de una taza de buen, cargado y humeante café, de esos que tienes que degustar sorbo a sorbo ya que está ardiendo y apenas puedes mojar tus labios para que tu paladar disfrute con cuidado lo que viene a ser un manjar de los dioses, llego al final de otro electrizante viaje de esos que proporcionan un montón de letras juntas con sentido. Sobre la mesa el libro de Dio, el amanecer, la música adecuada de fondo en los cascos -en este caso el maravilloso cassette "Sacred Heart", infravaloradísimo tercer disco de Dio y el que le abrió la puerta de la Magia a este humilde escriba en aquel lejano ya 1987- y la inevitable taza de café. Un café potente, negro, fuerte y cargado como Dios manda, no esa mierda de agua sucia que algunos aprendices de camarero te ponen en sus lujosos y horteras garitos sin tener ni puta idea de lo que es un café largo y cargado ni de cómo se debe de hacer en la máquina cuyo funcionamiento supuestamente deberían conocer; pero eso es otra historia.

Esta biografía de nuestro pequeño gran hombre se lleva anunciando desde hace un buen puñado de años. El propio Ronnie James Dio comenzó a escribirla cuando todavía estaba en vida y su idea original era que quedase con un final abierto, por desgracia su prematura muerte le impidió finalizar el proyecto por sí mismo; otro de tantos que una mente tan maravillosa como la suya dejó huérfanos o inacabados. Entre lo que dejó escrito de su puño y letra podemos leer lo que aconteció desde sus primeros años hasta la etapa de Rainbow. Luego llegó la enfermedad y el dolor.

Wendy Dio, su mánager y pareja, para bien o para mal recibió el encargo del propio Ronnie en su lecho de muerte para manejar el impresionante legado musical del artista y eso es exactamente lo que lleva haciendo esta mujer desde entonces. Ya anunció en su día el deseo de concluir la biografía y, con la ayuda del reputado periodista Mick Wall, se puso manos a la obra a partir de los manuscritos inconclusos que había dejado Ronnie. Un Dio al que le gustaba de escribir con papel y pluma, tan especial era para esto como para el resto de las cosas. Que nadie puede escribir como Ronnie James Dio es algo que no se le escapa a todo aquel que haya seguido su trayectoria artística; fue un hombre bendecido con un don para contar historias además de sus talentos obvios, pero desde luego que la siguiente persona que mejor conocía la vida y recorrido de Ronnie es Wendy. Por otro lado de Mick Wall casi todo lo que se pueda decir es bueno, por lo que no se me ocurre mejor manera de concluir lo inconcluso que la que se pergeñó en la cabeza de la poderosa ex mujer de Ronnie.

Tras años de impaciente espera, el libro finalmente vio la luz del sol el pasado 2021. La propia Wendy comentó que la idea original era la de publicar el libro cuanto antes, pero que los recuerdos y el dolor por la pérdida todavía estaban muy recientes y no estaba preparada para esta empresa. Ni que decir tiene que un ejemplar llegó a mi casa el mismo minuto uno de su publicación. Sin embargo no fue hasta ahora que me decidí a leerlo. Entiendo que en nuestro día a día habitual lo lógico sería leer un libro que te interese en cuanto pases a poseerlo. Lo que ocurre es que cuando se trata de Ronnie James Dio la lógica funciona de otra manera. Es básico que se den los condicionantes adecuados para comenzar una lectura tan especial como esta, siendo necesario rendir el homenaje que se merece a este hombre que cambió con su arte la vida de muchos de nosotros. No pretendo resultar petulante, pero tampoco sería honesto tirar de una ridícula falsa modestia para ocultar el hecho de que prácticamente ya conozco los avatares que se vayan a narrar sobre la vida y obra de uno de mis ídolos de siempre, desde su primer single con Ronnie & The Red Caps de 1958 en el que solo tocaba el bajo hasta la última vez que le vi sobre un escenario meses antes de su triste fallecimiento; qué coño, si hasta conozco datos sobre su vida que casi nadie sabe de manera pública y de los que no sería nada elegante citar sus fuentes. Es por ello que esta lectura para mí tenía sobre todo el sentido de homenajear su figura y para esto necesitaba juntar un par de días en los que sumergirme por completo en la fascinante aventura de sus memorias.


                                 Ronnie James Dio.                                                   Dio & Wendy.

Al final la ocasión se cruzó en mi camino y durante estos últimos días me decidí a abrir la puerta del libro. A poco que te guste el noble arte de la lectura te lo puedes devorar en un día sin problemas, en lo que a mí respecta lo estuve dosificando por momentos y partes siempre acompañándolo de la inevitable música de fondo, por lo que ha sido un placer volver a revisar -una vez más- su soberbia discografía... justo hasta la mitad de su recorrido musical. Sí, a nuestra indómita Wendy se le ocurrió la irritante idea de publicar lo que viene a ser la primera parte de las memorias de Ronnie James Dio abarcando este primer libro hasta el año 1986 con el disco "Sacred Heart" y su mastodóntica gira promocional como protagonistas. En fin, mejor esto que nada. Como la propia Wendy explica parece que Dio y ella llegaron a la conclusión de que este primer libro debería llegar hasta el primer show que Ronnie James Dio ofreció con su propio grupo en el mítico Madison Square Garden neoyorquino. El bueno de Frank Sinatra dijo una vez que si lograbas tocar en el MSG como cabeza de cartel, significaba que habías alcanzado el éxito y ya podías actuar en cualquier arena del mundo... y si lo dice Frank, habrá que hacerle caso.

En este libro de ágil y amena lectura Ronnie aprovecha para aclarar con su punto de vista algunos affaires que le han acompañado a lo largo de su recorrido musical. Interesantes resultan sus palabras y las de Wendy al respecto de la abrupta salida del grupo que tuvo Vivian Campbell y de la que tantos ríos de tinta se han vertido desde entonces. Por supuesto que tengo consolidada mi opinión desde hace tiempo, ya que es una de las trifulcas sobre las que más datos y mierdas se han aireado públicamente durante todo este tiempo. Para el que esto escribe Campbell es un gran guitarrista, pero un miserable desagradecido para con aquel que hizo de mentor suyo y le puso en el tablero de ajedrez musical del éxito. Igual que hizo Ritchie Blackmore con el propio Ronnie cuando le dio la oportunidad en Rainbow. Con la pequeña diferencia de que pese a que Ritchie le trató a él mil veces peor que Dio a Campbell, nuestro añorado Ronnie jamás tuvo una mala palabra hacia Blackmore; y eso que The Man In Black se portó con él como solía hacer con todo Dios, así lo relata en el libro. Y mientras, el pesetero de Campbell pidiendo más pasta y llorando cuando le largaron. Por cierto, solo unas palabras que aclara Wendy a este respecto y que desconocía, resulta que al acabar la primera parte de la gira de “Sacred Heart” Vivian contrató a un abogado que le dio un ultimátum a Wendy & Dio: o le subían el sueldo y además le daban una parte de TODOS los beneficios que generaba Dio como grupo en cinco días o abandonaba la banda. Quede claro que recibía su salario acordado por ambas partes y todos los royalties correspondientes por los créditos como compositor. A los cinco días el abogado volvió a contactar con Wendy, que le informó de que ya le habían buscado sustituto en el grupo. Enuff said.

Por supuesto que si tuviera la oportunidad de entrevistar a Vivian Campbell aceptaría al instante, pero imagino que la entrevista se acabaría a la segunda pregunta. Tengo muy clara esa charla. Primero le preguntaría por su opinión sobre Ronnie James Dio como artista y persona. La segunda pregunta sería si piensa que actuó con él como un pesetero desagradecido y miserable; imagino que la charla acabaría en ese mismo instante… y solo Dios sabe que pocas veces he tenido más claro lo que le preguntaría a un músico si se presentase la oportunidad.

Así que aquí nos quedamos, esperando que se confirme la segunda parte de la biografía de una vida tan intensa y pletórica como apasionante. Ronnie James Dio, un tipo de esos irrepetibles al que todavía se le sigue echando mucho de menos. Un tipo que se dejaba la piel, la garganta y el alma en cada concierto; daba igual ante veinte que ante veinte mil personas. Un tipo que transmitía con su profunda mirada y su enorme carisma que se metía dentro de la canción en cuanto se ponía frente a un micrófono. Un tipo que forzaba su voz al máximo una y otra vez en cada canción para deleite de sus seguidores, vaciándose del todo en cada actuación. Un pequeño y doloroso agujero que se nos ha quedado en el corazón a muchos de nosotros desde aquel triste 16 de Mayo de 2010. 

Como el latido de un corazón.

 

 

                                        Dio: "Like the beat of a heart". Super Rock Japan Fest 1985.

 

 


 

domingo, 13 de febrero de 2022

ROCK’ N’ ROLL FICTION.

 Una sección de nuestro colaborador Paul Martín Simón. 

¿Pudo ser David Coverdale cantante de Uriah Heep?


En el verano de 1976 dos de las más grandes bandas británicas de la década pasan por momentos de crisis que ponen incluso en duda su continuidad.

Uriah Heep desde sus comienzos en 1970 tuvieron varios cambios de bajistas y baterías, siendo el guitarrista Mick Box, el teclista Ken Hensley y el vocalista David Byron los tres pilares sobre los que se sontenía el grupo.

Tras unas actuaciones en españa en Junio de 1976 fue despedido por su conflictivo comportamiento dentro y fuera del escenario, abandonando la formación el bajista John Wetton poco después. Esto dejó a los Heep en una situación difícil que les hizo plantearse su disolución.

Por otro lado Deep Purple en Julio del mismo año anunciaban la disolución del Mark IV, formado por Coverdale, Bolin, Hughes, Lord y Paice. Desde que nacieron en 1968 Purple habían tenido varios cambios de bajista y cantante, pero cuando en 1975 el guitarrista Ritchie Blackmore se marchó para montar Rainbow su sustitución por el norteamericano Tommy Bolin no fue capaz de mantener a la banda unida. Agotados, dan por finalizada la carrera del grupo.

Mientras tanto Uriah Heep deciden continuar buscando un sustituo para Byron. Contactan con el ex Deep Purple David Coverdale, con el que comparten ensayo; y unas copas, también. Tras la audición, David Coverdale decide iniciar su carrera en solitario, que daría paso a la formación de Whitesnake. El sustituto de Byron sería el británico John Lawton, vocalista del grupo alemán Lucifer’s Friend. A la par entró el bajista Trevor Bolder, que venía de tocar con Spiders Of Mars. Ambos debutaron con Uriah Heep en directo en Diciembre del 76 en Norteamérica.

Tristemente Bolin moriría en esas mismas fechas por sobredosis.

Sin duda la unión de Coverdale con Uriah Heep habría supuesto la unión de dos de las más grandes sagas del Rock de todos los tiempo. Solo podemos soñar como habrían sonado los clásicos “Easy livin”, “The wizard” o “July morning” con la profunda y jadeante voz de David Coverdale.

Paul Martín Simón.

 

jueves, 10 de febrero de 2022

James Gang: "Alexis".

Este es un momentos perfecto para reivindicar a este pedazo de grupo. La formación que puso en marcha a finales de los años sesenta el batería Jim Fox y que, tras varios cambios de formación, se acabó consolidando junto al bajista Tom Kriss y al formidable guitarrista y cantante Joe Walsh; sí, ese que estuvo en Eagles, pero del que no mucha gente conoce su pasado musical. Pese a que los discos con Walsh son del todo recomendables, como practicamente todo lo que ha tocado este señor, nos vamos a detener en una canción perteneciente a uno de los discos que publicaron una vez el bueno de Joe abandonó la nave. Este grupo que mucha gente piensa que es el proyecto de un tipo que se llama James Gang y que lleva a otros músicos de acompañamiento contó en sus filas con el malogrado Tommy Bolin.

El bueno de Tommy es una de las debilidades del que esto escribe y puso su personalísimo sello en dos de los discos del grupo. Sustituyó al guitarrista Domenic Troiano, pilotando con su desbordante carisma y talento a James Gang en los discos "Bang" y "Miami". Dos obras maestras de esas escondidas al gran público y solo para paladares exquisitos.

El tema escogido pertenece a "Bang", uno de esos discos cuya portada es políticamente incorrecta del todo y que en estos días extraños de puritanismo retrógrado supino enlarbolado por una sarta de mediocres con coeficiente sub cero sería pasto de los tiburones y de la justicia de La Ley de su Amo en cuanto se hubiese puesto a la venta. Es una canción sobria que te atrapa con su sobrecogedora sencillez y dulzura, poseedora de una melodía y unos arreglos de otro planeta que demuestran sin problemas a todo aquel que quiera abrir sus oidos el genio que atesoraba Tommy Bolin. Recomendable para todos aquellos estúpidos que critican a Bolin habiendo escuchado tan solo el directo póstumo de Purple "Last Concert In Japan", seguro que ni siquiera al completo, y que se creen en posición de escupir su mierda desde la más irritante ignorancia. Llenaré mi copa de vino de ese del bueno, escucharé esta canción una vez más en la penumbra de una noche de Febrero mientras contemplo su cachonda portada sin complejos y brindaré por el bueno de Tommy. Una vez más.







lunes, 7 de febrero de 2022

Fastway: "The world waits for you" - "Kill me with your heart".

Ya que el otro día hablamos de refilón de Fastway, ahora es un momento perfecto para escuchar de nuevo estas dos canciones del pedazo de grupo que se montó el tristemente fallecido "Fast" Eddie Clarke. Fastway puede que sea una de las formaciones más injustamente escondidas que conozco. Poseen una sólida discografía compuesta por ocho discos de estudio, a cuál mejor, y un directo para hacer las delicias de todos aquellos que disfrutamos cada vez que suena una guitarra eléctrica acompañando a una melodía bonita y con enjundia. Lo cierto es que podíamos haber escogido casi cualquier tema de su repertorio ya que el nivel es altísimo, tienen sobre todo un par de discos que son los más conocidos y a los que se suelen referir casi siempre que les citan, pero nos hemos decidido a abandonar esa zona de confort que casi nunca pisamos y nos hemos metido en el garito menos salubre y aconsejable de todos. Como siempre.

Estos dos temas son los que abren su tercer disco, titulado "Waiting For The Roar". No se me ocurre mejor ejemplo para explicar el concepto de Hard Rock melódico que este estupendo binomio. Muy criticado e incluso valupeado en su día por sus fans más obtusos al contener teclados; ya ves tu qué gilipollez. Sus dos primeros discos apuntaban a un Hard de corte más clásico, por lo que un puñado de entrañables cenutrios metaleros de los ochenta no perdonaron que añadiesen teclas a su sonido -o lo comercializasen, como se decía por entonces-... es que en aquellos maravillosos años estas altas traiciones al espíritu del Metal no se perdonaban jamás. Hemos escogido estas dos canciones porque son muy buenas, suenan que te cagas, te proporcionan un buen rollo inmediato en cuanto las escuchas y de paso para irritar a cualquier representante de esa caterva de entrañables garrulos anteriomente citados. El primer corte incluso sirvió de single de presentación, acompañado del vídeo clip que se adjunta. Fastway: caviar del bueno y sin un solo disco mediocre.


                                                  "The world waits for you". Vídeo oficial.


                                                       "Kill me with your heart".