Clube de Adictos a Deep Purple

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Púrpura Chess

This blog is basically a musical site. Here we talk about the music we like, using different angles. As dear and missed Jon Lord once said: “Music is the highest kind of Art that exists”. I think the same way too.

Púrpura Chess

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viernes, 29 de junio de 2018

Para qué monta/se mete la gente en un grupo de música. V.


La Música es necesaria –imprescindible diría yo- para entender la vida. Tiene un poder ambivalente, como las personas, puede ser la cosa más seria del mundo y a la vez te la puedes tomar a broma con una sonrisa de oreja a oreja. En medio de estos primeros calores veraniegos, con la pluma en una mano y una cerveza casi helada en la otra, nos vamos a adentrar en otra de esas imposibles y ridículas clasificaciones que tanto nos entretienen mientras penetran dentro de nuestro ser las músicas que nos fascinan en nuestro día a día. Esta vez nos hemos querido detener en el insondable océano de motivaciones que llevan a un músico a formar un grupo -para otro momento dejaremos el todavía más inabordable mar que le lleva a cualquiera a intentar tocar un instrumento musical-. Cualquier progenitor se echa a temblar cuando suenan las terribles palabras: “papa, mama, que quiero aprender a tocar la guitarra”, solo superadas por la afirmación “mama, papa, que quiero aprender a tocar la batería”. La azarosa e irresistible manera de entender la vida desde el enfoque de pertenecer a un grupo de Rock nos ha permitido pergeñar una serie de perfiles que tenemos el placer de compartir en estas páginas. Como de costumbre, cada uno tendrá su particular visión del asunto y podrá coincidir o divergir en lo que viene a continuación. De cualquier modo, a lo que estamos invitados todos es a pasar un rato divertido sin tomarnos más en serio de lo estrictamente imprescindible mientras le hacemos un merecido homenaje a todos esos grupos musicales que tanto entretenimiento han venido a traer a nuestras cotidianas vidas.



1.-Para gastarnos una broma.

No se me ocurre mejor manera de comenzar esta imprudencia. En nuestro país no estamos muy familiarizados, pero causaron un auténtico furor en Norteamérica; hablamos de Spinal Tap. Este grupo a caballo entre lo real y lo ficticio nació a raíz de una película de mediados de los ochenta que constituía una sátira de todo el entramado del mundo del Hard Rock, con todos sus estereotipos y excesos. Se trataba de una especie de documental ficticio que describía los avatares de un grupo de Heavy Metal creado por el propio autor y los protagonistas. La ácida y sagaz caricatura de los entresijos de este particular mundillo, elevada a la potencia por el director Rob Reiner hizo del film un rotundo éxito… menos en España, que no se llegó ni a proyectar en los cines; claro. De hecho los actores montaron el grupo de manera real y llevan publicados hasta ahora tres discos; bueno, si atiendes a su discografía oficial llevan varias decenas de ellos –ficticios, por supuesto– con títulos tan punteros como “Brainhammer”, “Intravenus de Milo”, “Bent for the Rent” o mi favorito “No Place Like Nowhere”. Imposible no caer desarmado a sus pies. Por supuesto, todo forma parte de la broma. Cada uno tendrá que decidir si se están riendo con el Heavy, por el Heavy o del Heavy Metal. La salud mental de una persona suele estar determinada por la capacidad que tenga de reírse de sí misma. Lo cierto es que lo clavan, no se dejan ni el más mínimo detalle en el tintero para ser frivolizado y todo con un gusto exquisito en su banalidad. Todos los clichés habidos y por haber dentro del Rock duro aparecen por aquí: Spinal Tap son el único grupo que tiene en la rosca de su equipo de sonido el número 11 para poder subirse el volumen hasta arriba; han despedido y reclutado a cientos de baterías a los que les han ocurrido las situaciones más ridículas imaginables, incluso la mayoría han fallecido sin motivos aparentes; se separaron y se volvieron a juntar tras montar un proyecto de música Folk y un sinfín de situaciones tan esperpénticas como cachondas tomadas del muestrario de la mitología rockera. El fenómeno se ha convertido en algo tan grande que incluso en la actualidad cada vez que a algún músico o grupo le pasa algo extravagante se dice que ha vivido una situación Spinal Tap. Ni que decir tiene que músicos de primera categoría como Joe Satriani no dudaron en colaborar en sus discos –los tres de verdad– cuando se lo ofrecieron. La consagración definitiva se produjo cuando quedaron inmortalizados en algunos episodios de Los Simpsons, ya sabemos que solo alcanzas el auténtico estrellato si sales en esta serie. Ahora a ver si tocan en España… o pasan la peli… aunque sea con subtítulos.


                                                            Spinal Tap / Los Simpsons.

                                                              Spinal Tap volumen al 11.


2.-Para ligar.

La referencia inevitable, el clásico recurrente. Supongo que dentro de la idiosincrasia actual el asunto circula en otra dirección, pero resulta complicado negar esta afirmación dentro del devenir musical de los últimos años. La poderosa atracción que el músico ejerce sobre las personas del sexo contrario -o del mismo- es algo a tener en cuenta, estéril resulta negarlo. Ya lo decía el icónico Lemmy (DEP) hace un montón de años, uno de los motivos para decidirse a tocar una guitarra era que las chicas te empezaban a mirar de forma distinta; según la filosofía del mítico cantante de Motorhead una mujer se sentía atraída por ti si empuñabas una guitarra y se desvestía más rápido si sabías tocarla. En fin, no seré yo quien contradiga al señor Kilmister. En estos tiempos inciertos todo este discurso ha cambiado diametralmente -por fortuna- y quiero pensar que las nuevas generaciones hemos superado todo este asunto. Por otro lado resultaría ridículo intentar negar que todo este fenómeno fan enloquecido dispuesto a cualquier cosa por intimar con sus ídolos no ha sido una realidad íntimamente ligada al complejo negocio musical. La figura de las groupiesfans, en su mayoría femeninas, que se caracterizaban por mantener relaciones sexuales con los músicos- está documentada con bastante fidelidad a lo largo de todos estos años, para bien o para mal.
No es menos verdad que acercarse a estas disquisiciones en la actualidad puede plantear situaciones incómodas según los enfoques empleados. Es cierto que el predominante papel masculino en la Historia de la Humanidad está necesitado de una revisión y que la visión de lo femenino va más allá del discurso ese tan irritante del “como tengo madre, esposa e hijas nadie me tiene que enseñar nada sobre esto”; mucho más allá. Por otro lado no veo ningún problema con las relaciones sexuales, con las diferentes situaciones de atracción que se producen entre las personas, con todo el juego de gestos y comportamientos que conllevan las mismas o con el papel que juegan dentro de toda la mitología del Rock n’ Roll… siempre que sean aceptadas, consentidas y disfrutadas por todas las partes implicadas; ahí reside la esencia del asunto.
En fin, por quitarle algo de hierro a un asunto que tiene mucho, finalizamos este apartado con la famosa Cynthia Plaster Caster. Esta groupie se caracterizó en aquellos tiernos años setenta por hacer réplicas de yeso de los miembros viriles de los músicos famosos a los que tenía acceso. Se labró una reputación trabajando los pechos y penes de aquellos músicos que se ofrecieron como modelos. En su haber se encuentran “esculturas” de las partes íntimas de gente tan especial como Jimi Hendrix, Wayne Kramer, Aynsley Dunbar o Eric Burdon entre otros.

                                                                Cynthia Plaster Caster.


3.-Como una experiencia en la vida.

Aquí no tiene que haber necesariamente un anhelo, una pasión o deseo expreso por la música en sí -que también-. El motor principal es el deseo de experimentar; bueno, unido a la capacidad de entender música y dominar algún instrumento. Pueden ser músicos en potencia que acaben dentro de una banda de música de manera coyuntural y para los que ese sentimiento vital adherido al ser de algunos de nosotros no sea la motivación principal. Lo que nos lleva a otro interesante debate: ¿puede uno ser capaz de interpretar música y no sentir una pasión desbordante por la misma? Ahora mismo pienso en muchos de esos músicos de Clásica que invierten todas sus energías en alcanzar la perfecta interpretación de una determinada pieza musical. ¿Dónde reside esa pasión?, ¿en la pieza musical en sí, en su adecuada interpretación o en ambas?
Volviendo al motivo al motivo del apartado. Seguro que todos conocemos a alguien que sabe tocar un instrumento musical y en algún momento de su vida se ha lanzado a rentar un local de ensayo para practicar con una formación musical, aunque al final no haya salido nada de aquello y en la actualidad esa historia no sea más que una grata batallita a contar en las reuniones de amigos mientras su instrumento duerme plácidamente en cualquier rincón de su morada.


4.-Para cumplir un sueño de juventud.

Relacionado con el apartado anterior, aunque con diferencias sustanciales. Aquí podemos encontrar dos tipos de vertientes: por un lado los que desde una tierna edad sintieron la llamada y han acabado haciendo de la música su estilo de vida y medio de sustento; por otro lado se encuentran todos aquellos que se quedaron en el camino. La amalgama de historias, situaciones y vivencias que adornan el objeto de este apartado resulta tan entrañable como conmovedor; solo de pensar en la cantidad de grandes músicos que, por un millón de motivos distintos, se han quedado en el camino un escalofrío recorre mi piel. En el otro extremo nos encontramos con esos grupos y músicos más o menos consagrados y las peripecias que han recorrido a lo largo de todos sus años de formación hasta alcanzar su estatus actual; en este sentido leer las distintas biografías que de unos años a esta parte se han puesto tan de moda resulta una bendición para todos los que sentimos curiosidad por los avatares de nuestros grupos favoritos. De las últimas que han pasado por mis manos recomiendo encarecidamente la biografía de Bernie Marsden, un tipo que consigue trasladar al lector una pasión por la guitarra y el Blues que siente con una sencillez y cercanía que te desbordan.

                                                      Bernie Marsden: "Where's my guitar".


5.-Para fardar.

Esto de dedicarse al mundo de la música se puede tomar de un modo muy serio o muy trivial, según se mire; incluso hay ocasiones en las que estas dos posiciones se suceden. Cuando uno es joven, alocado y se deja llevar por la tensión del momento, puede aparecer la tentación de usar la música como medio en lugar de como fin. En este caso lo más importante puede no ser el deseo de formar un equipo de camaradas con los que adentrarse en los absorbentes senderos de interpretar e incluso crear Música, tal vez su lugar lo ocupe un cierto deseo de hacerse notar, llamar la atención y todas esas cosas tan propias del ser humano cuando todavía no ha alcanzado su madurez o su cabeza aún no está lo suficientemente amueblada. Nostálgicos recuerdos de añorada adolescencia en los que te encontrabas con gente que quería estar en un grupo de música sobre todo para poder decírselo a los demás mortales, la mayoría de las veces sin que ni siquiera se lo preguntases. Si después pasabas a la fase de escucharlos con su instrumento la cosa ya pintaba peor. En fin, muchas veces las personas nos afanamos en explicar, redundar o justificar determinadas cuestiones sin darnos apenas cuenta de que lo que más habla de nosotros siempre suele ser lo que no decimos.
Más curioso resulta el hecho de encontrarte con tipos adultos -al menos en apariencia exterior- que siguen hablando de su pertenencia a un grupo musical como un trofeo en sí mismo. ¿No debería ser una realización más que un trofeo?, ¿un camino más que una meta?… Cuanto más enjundioso me parece un músico menos se preocupa de agobiarte con perolatas y más se dedica a crear algo artístico destinado a llenar almas


6.-Para intentar dedicarse profesionalmente al mundo de la Música.

El que lo tiene claro; todos mis elogios para él, porque demuestra arrestos y determinación sin ni siquiera proponérselo. Uno puede haber descubierto el hechizo de la Música, haberse quedado prendado de ella, haber sentido la necesidad de interiorizarla de la mano de cualquier instrumento musical, haber pasado por todas las tonterías y dichos que inundan este peculiar mundillo y haber decidido invertir sus ilusiones y dineros en un local de ensayo junto a otros como él, pero dar el salto cualitativo de pretender hacer de este tinglado su opción de vida le pone en un estrato superior. Gracias a Dios he tenido la suerte de conocer a un buen puñado de músicos -y los que me quedan-, incluso de poder llamarme amigo de algunos de ellos, y ya desde ese humilde e incompleto posicionamiento te puedes dar cuenta de lo duro, sacrificado, difícil y puñetero que puede ser el negocio de la Música. Un mundo injusto en el que no prospera necesariamente el que tiene más capacidades y arte en su interior, un mundo en el que otros factores que poco a nada tienen que ver con tu destreza e inspiración ejercen su peso sobre esa lotería en la que cada vez más se ha convertido el mundo del arte. Por eso aquí quiero acordarme y reivindicar la figura del músico: esa persona cuyo talento especial consigue hacer tu vida un poco más feliz.


7.-Para vivir de la música.

El paso más allá del anterior apartado, el que tiene claro que quiere hacer de la música su trabajo. Uno de los románticos ideales de todo aquel que decide agarrar un instrumento y sacar música de él. Hay una mezcla de ilusión y pragmatismo en estas consideraciones, desde la idílica idea de ser capaz de interpretar y/o crear música hasta hacer de ese propósito un estilo y modo de vida solvente hay un recorrido lleno de obstáculos. Es del todo plausible que cualquier persona tenga ese deseo, pero llegar a la determinación y al convencimiento de recorrer ese camino merece todos mis respetos y reconocimiento. Pero, por si estos interrogantes no fuesen suficientes, en nuestro camino se pueden cruzar otros más cotidianos: ¿qué pasa cuando te sientes realizado con un determinado estilo musical o forma de entender tu arte y solo te surgen posibilidades con otros tipos de música que no solo no te interesan sino que directamente detestas?, ¿hasta dónde es lícito hablar de la integridad musical del músico?, ¿separar música por trabajo que te permita financiar el camino para que tu propia música sea rentable y solvente como modo de ganarte la vida? Interrogantes demasiado peliagudos para que nadie se atreva a tirar la primera piedra.
En estos tiempos inciertos que nos han tocado vivir una cosa está clara: no resulta nada fácil buscarse la vida -como muy bien apunta en su letra la canción de Bella Bestia titulada “Un puntapié en el trasero”- y encontrar una fuente adecuada de ingresos; y ganarse la vida con un oficio que te guste y te realice ya casi es Ciencia Ficción. Ahora bien, no se me ocurre nada más justo en este mundo que un artista con capacidad y talento pueda vivir de su arte y de hacernos felices a todos los que disfrutamos de sus creaciones.

                                                  Bella Bestia: "Un puntapié en el trasero".


8.-Por los amigos.

- “Oye, que nos falta otro guitarra. Estamos en el local trabajando en un tema de la Grand Funk. Pásate si quieres esta tarde y ves cómo sonamos”. En pocos mundos como en este salen a relucir tanto las condiciones humanas, para lo bueno y para lo malo. Por los amigos lo que sea; si se necesita un músico para tocar y tu lo eres, lo más normal es que en caso de que las logísticas personales lo permitan te metas de cabeza a la aventura de tocar música en común. La principal virtud, como en el resto de ámbitos de la vida, es la sinceridad y la capacidad de decir las cosas claras, a la cara y desde el respeto. Cuando la amistad es fuerte, puede hasta con las tensiones internas en un grupo de música.

                                                            Grand Funk Railroad.


9.-Para tocar en directo.

Muchos músicos descubrieron la pasión por la música escuchando unas determinadas canciones, se sintieron hechizados desde ese momento y pasó a ser algo esencial en sus vidas -como se ha comentado en el anterior apartado-. Debido a esa necesidad interior su siguiente pasó fue juntarse con otros músicos para interpretar música y, tras alcanzar un determinado nivel de ejecución en conjunto, finalmente quisieron exponerlo todo para que el resto de la gente lo escuchase. Esta lógica tan básica como intrínseca justifica sin dificultad la existencia de los conciertos, una especie de sucesión de escalones que conducen a una determinada desembocadura. Debemos estar agradecidos.
Aunque no es menos cierto que también puede producirse otro recorrido. Seguro que todos los que nos hemos sentido tocados por la varita mágica de la Música conocemos a gente de nuestro entorno más o menos cercano que ha subido otro tipo de escalones o, al menos, los ha recorrido en un orden alterno. De esta manera nos podemos encontrar con gente que por lo que ha sido tocada es por el irrefrenable deseo de tocar en directo, exponerse a los focos, sentirse centro de atención y todas esas características que suelen aparecer impreso en el ADN de muchos de los músicos en algún lugar de la lista. El problema viene cuando ese deseo de exposición ocupa los primeros lugares de la personal escala de principios y el talento se queda al final… si es que siquiera aparece.


10.-Para no tocar en directo.

El extremo contrario del apartado anterior. Poco importa que seas uno de esos pocos  afortunados agraciados con la extrema habilidad de tocar un instrumento de manera única o con un visionario don creador; si alguna de tus conexiones neuronales llegan a la conclusión de que no te sientes cómodo interpretando música en directo, entonces nos dejarás al resto de pobres mortales sin la insondable satisfacción de disfrutarte encima de un escenario.


11.-Por la pasión que sienten por la música.

Directamente conectada con otros apartados y auténtica fuerza vital, inasequible al desaliento, que hace que movamos todas las montañas que hagan falta hasta alcanzar el objetivo deseado. Una especie de fuego interior tan difícil de verbalizar, pero tan fácilmente reconocible para todo aquel que lo experimenta y que justifica cualquier acción realizada por rocambolesca y suicida que pueda parecer a ojos extraños. Algo tan deliciosamente subjetivo como la Música no podía sustraerse a esta mágica sensación.



12.-Los que se lo tienen creído.

Una mezcla de narcisismo y estupidez es lo que suelen ir rezumando algunos de los individuos que se pueden enmarcar por aquí. Ya de por sí resulta agobiante el hecho de toparte con gente pagada de sí misma a la que se le llena la boca para vanagloriarse sin que ni siquiera se lo hayas preguntado. Pueblan cualquier ámbito de la vida y el musical no iba a ser una excepción. Curiosamente suele ocurrir -salvo en contadas excepciones- que cuanto mejor y más agraciado es un artista, menos importancia le da a todas estas banalidades y más se preocupa de lo importante: su arte. Conviene separar al músico de la persona, siempre conviene hacerlo. Puedes ser un genio y, a la vez, alguien insoportable; no hay duda sobre ello. Incluso puede que parte de tu talento se haya desarrollado en aras de esa dificultad para socializar como igual, la mitología relacionada con encumbrar en altares que tanto nos gusta seguro que no ayuda. De todos modos hay gente con unas capacidades tan superiores que se le puede perdonar todo en cuanto escuchar las primeras notas de cualquiera de sus canciones. El problema viene cuando te toca lidiar con individuos de talento musical sub-cero que, para más inri, piensan que son los mejores en lo suyo. Las situaciones que salen de ahí pueden resultar de lo más amorfas. Lo ideal es tomarse estas encerronas con humor porque, no cabe duda alguna, suelen ser cachondas a más no poder.


13.-Los que no tienen ni idea de tocar.

Derivado del apartado anterior. Por más que te intenten convencer de sus habilidades no puedes dejar de pensar que lo único que pasa es que han equivocado su profesión; aunque para gustos los colores, ya se sabe. Lo más curioso es que algunos consiguen salirse con la suya en cuanto al éxito y reconocimiento. Seguro que todos tenemos en mente a sujetos con fama mundial que no han sido capaces de sacar una sola interesante de su instrumento en toda su carrera musical y ahí los tienes, copando listas de éxitos y llenando arenas.


14.-Porque saben tocar un instrumento.

Una afirmación que, por muy de Perogrullo que parezca, resulta que no es para nada gratuita. Se supone que alguien que se mete en un grupo y se sube a un escenario para tocar música debe, como mínimo, saber tocar el instrumento que empuñe entre sus manos. Nada más lejos de la realidad, a poco que escarbes en la superficie te encontrarás desde sujetos que se defienden pobremente en cuanto intentan sacar algún sonido hasta individuos que no son ni tan siquiera capaces hacer que su propio instrumento suene afinado. Las justificaciones para semejante dislate suelen ser de lo más entretenidas: desde gente que considera que para tocar en un grupo lo más importante son otras cosas como la presencia, la actitud, la química, la publicidad y un no sé qué más de banalidades a cuál más irritante, hasta los que van por la vida sin ni siquiera parecer darse cuenta de sus carencias más básicas. En fin. Uno no tiene más que llevar a sus oídos algo como “Lotus feet” de Steve Vai para salir de esa maraña de frivolidad hipócrita y reposar plácidamente en el universo paralelo de todo aquel que disfruta de una manifestación artística de elevada calidad compositiva interpretada con exquisita técnica y pasión desbordante.

                                                             Steve Vai: "Lotus feet".


15.-Porque son genios.

Está escrito en piedra, hay unos cuantos afortunados que tienen un talento tan personal y desbordante que se tienen que dedicar a esto de la música; no hay otra opción posible. Estos tipos tocados con la caprichosa varita divina, los que pertenecen a la especie de uno entre un millón, los que necesitan pocos dedos de manos para ser contados, se encuentran en un nivel distinto que les permite sustraerse de elucubraciones peregrinas, declaraciones públicas innecesarias y demás avatares para juntarse con otros como ellos –o que les puedan seguir– y sumergirse por completo en su música. Supongo que cada uno tendremos nuestra propia – y seguro que en la mayoría de los casos corta– lista; en mi caso ahora mismo tengo muy presente a Jeff Beck, uno de los de esta categoría por derecho propio. Visita estos días los escenarios españoles y como curiosidad conviene caer en la cuenta del pequeño detalle de que nadie habla mal de Jeff Beck; todos, desde músicos consagrados hasta los fans más despistados y pasando por toda la prensa y medios de comunicación, solo tienen palabras de reconocimiento hacia este músico y su trayectoria artística. Por algo será.

                                                                  Jeff Beck.


16.-Para mandar.

Hace mucho tiempo un buen amigo me dijo que solo había dos tipos de personas en el mundo: las que mandan y las que obedecen. Pese a no estar del todo de acuerdo con esta afirmación, debo reconocer que entre los distintos perfiles de la personalidad de la gente podemos tener en consideración estas premisas.
Cierto es que en nuestros trabajos, con nuestros seres queridos o en las diferentes relaciones sociales hay personas que tienen una predisposición para mostrar el camino a seguir, para llevar la voz cantante o para tomar decisiones cuando es necesario hacerlo; por otro lado están aquellos que prefieren dejarse llevar y seguir por el camino que antes trazaron los primeros. El inquietante mundo de los grupos de música no iba a ser menos. El artista no deja de ser alguien con personalidad marcada y que, puede que por su capacidad para percibir el mundo de modo transversal, gusta de tomar sus propias decisiones. Legendarias han sido y son las luchas de poder dentro del seno de los grupos musicales, otro modo de agrupación social con unas jerarquías intrínsecas que hacen seguro las delicias de cualquier aficionado a la sociología. Los binomios Page/Plant, Jagger/Richrads, Blackmore/Gillan, Tyler/Perry, Bach/Bolan y podríamos seguir así todo el día no son más que ejemplos palpables de la lucha por el control de decisiones dentro de la música.
Una cosa está clara: no todo el mundo vale para mandar. Es necesario tener seguridad y confianza en tus decisiones y presupuestos para que no te caigas con toda la maquinaria encima; si aciertas el mérito será tuyo, pero si algo falla pasarás a ser el máximo responsable. Además es muy importante contar con el peso moral y/o el talento para que el resto del personal te siga. Muchas de las grandes decisiones de la historia musical hay que agradecérselas a estos tipos que tuvieron clara su visión y fueron capaces de imponerla. Sin la famosa terquedad de Ritchie Blackmore puede que nunca hubiésemos disfrutado del clásico “In Rock” y de lo que vino después. No olvidemos que por entonces Deep Purple era un interesante grupo que todavía estaba buscando la definición de su complejo sonido y venía del terreno al que le había llevado Jon Lord al grabar el también clásico “Concerto for Group & Orquestra” en el que fusionaron Rock y Clásico; por usarlo como botón de muestra.

                                                           Steven Tyler/Joe Perry.

                                                          Ian Gillan/Ritchie Blackmore.

Combinar la habilidad de liderar un grupo sin caer en el despotismo absoluto no es tarea fácil. Una vez más, aparece por aquí la figura del guitarrista Yngwie Malmsteen. Nuestro entrañable músico se caracteriza por despertar grandes pasiones y grandes rechazos casi por igual, imposible un término medio con este hombre. Se ha caracterizado a lo largo de toda su carrera musical por dirigir sus designios con mano de hierro y voluntad inquebrantable, acertase o no lo que está claro es que nadie le puede achacar que se haya arrugado a la hora de decidir. Esta imposible carrera hacia sí mismo queda retratada con la imagen del directo de su último dvd publicado hace unos años: más de la mitad del escenario destinado a ser ocupado solo por él mientras que el resto del grupo aparece arrinconado en el lateral izquierdo de la imagen. Una imagen vale más que mil palabras.

                                                      Yngwie Malmsteen contra el mundo.


17.-Para obedecer.

El extremo contrario. Lo más natural es pensar que el mundo artístico sea terreno poblado por personalidades individuales que esculpen su propio camino, saliendo de la pauta marcada en busca de esa necesaria originalidad que los signifique; no parece un lugar proclive a gente que se deje llevar sin cuestionarse los porqués. Pero no, por curioso que resulte también en el panorama musical nos podemos encontrar a esos yes men o tiernos corderitos que avanzan por las sendas que previamente les marcan y diseñan. Comandando los puestos de cabeza de este singular apartado nos encontramos a Vanilla Ice. Este elemento, que pasará a la Historia de la Música -si es que lo hace- por haber plagiado el famoso tema de Queen “Under pressure”, representa a la perfección estas cosas de las que hablamos. Nuestro irritante Helado de Vainilla pasó del Hip Hop al Rap, al Pop o al Grunge sin apenas ruborizarse, haciendo lo que quiera que fuese que sus asesores le aconsejasen para vender un puñado más de discos y salir en las teles; ¿coherencia, tesón, fe en uno mismo?… conceptos vacíos de significado para este encantador elemento, más interesado en cambiar sin pudor hasta de ropa interior en caso de que fuese necesario para obtener éxito. Gracias a Dios, Brian May y compañía pusieron las cosas en su sitio y llevaron ante los tribunales al pseudo rapero por los derechos de composición; ante la citación judicial nuestro hombretón rapero apretó el culo y se apresuró a llegar a un acuerdo con el campamento Queen, sabedor de lo obvio del plagio. De este modo el dichoso tema “Ice ice baby” desapareció de nuestra vista y de nuestros oídos.



18.-Porque están metidos en la música desde niños.

Pese a que la Música constituye un idioma universal y social, no deja de ser además una cuestión íntima y personal. Puede que no tengas casi ningún tipo de estímulo en tu entorno familiar, pero te acabe picando su gusanillo; sus caminos son inescrutables. A veces se da la paradoja de que le gente con innegables dotes musicales no han tenido apenas estímulos durante su infancia y otros que se han criado en el seno de familias que se han preocupado hasta el vómito porque labrasen una carrera musical no poseen ni un gramo de talento. El destino es caprichoso y el mundo del arte y del talento aún más.
Nos vamos a detener aquí para darles su merecido protagonismo a todos aquellos músicos que han nacido y crecido en entornos familiares en los que se ha tenido en cuenta esta sensibilidad artística y se ha trabajado desde el principio. Los oídos de estos afortunados artistas han escuchado música casi desde el minuto uno, para todos aquellos que consideramos la música como una necesaria bendición que te acompaña en todos y cada uno de los momentos de tu vida y de tu día a día no nos puede parecer más lógico y obvio que desde la tierna infancia la educación tenga en cuenta la exposición a estos estímulos tan necesarios para formarnos como personas bien amuebladas y de provecho.  Alguien como David Lee Roth tuvo sus primeros encuentros con el mundo del espectáculo cuando gracias a su tío Manny Roth, propietario del icónico local neoyorquino Café Wha? En el que actuaron artistas como Bob Dylan o Jimi Hendrix, empezó a merodear por el local a la tierna edad de siete años; no se me ocurre mejor bautismo rockero y seguro que Diamond Dave tomó buena nota de lo que experimentó durante esos años formativos. Imagino que hay gente que ya desde una sus primeros tiernos momentos deja ver claramente que se va a dedicar a esta pequeña y loca cosa llamada música.

                                                          Cafe Wha? 2015.

                                                            David Lee Roth.


19.-Para componer y tocar sus propias composiciones.

Ligado al anterior. Todo aquel artista que tenga la capacidad de componer e interpretar música, debe hacerlo por el bien de la humanidad. Los caminos para alcanzar tal fin son variados y sinuosos, qué duda cabe, pero cuando se tiene la determinación de luchar por algo al final acaba dándose por añadidura. La decisión de reunirse con otros tipos capaces de tocar es un escalón necesario para alcanzar este fin. La mayoría de las veces, si tienen la enorme suerte de acabar en un grupo con gente que genere la química compositiva necesaria, serás capaz de dar forma a algo único y que refleje la personalidad del propio grupo. Una dirección imposible de esquivar para todos aquellos que han sido prendados por esta pequeña y loca cosa llamada música.


20.-Porque son músicos.

Se puede resumir todo este gran tinglado, que algo único y adictivo debe de tener que al que le engancha lo hace sin solución, bajo el convencimiento de que la Música es algo inherente al ser humano. Un lenguaje, una expresión artística que permite sacar a la luz y dar forma a las emociones e inquietudes más diversas. La música facilita una comunicación inmediata y atemporal entre todos aquellos que son capaces de degustarla y de sentirla, algo tan profundo como superficial, tan social como íntimo, tan complejo como sencillo y, en definitiva, tan esencial como el aire que respiramos, la comida con la que nos alimentamos o las personas a las que amamos. Lleva con nosotros prácticamente toda la vida y está en completa conexión con el caminar -no sé si llamarlo avance- de la raza humana. Ser músico no es un trabajo, al menos así me lo parece, es una opción de vida, algo a lo que no te puedes sustraer si eres uno de los escogidos con la bendición de poder crear y/o interpretar música. No se me ocurre mejor manera de terminar estas mundanas reflexiones adaptando la definición que acuñó el genial e irrepetible Freddy Mercury: “esa pequeña y loca cosa llamada música”.





7 comentarios:

  1. Jajaja, poniendo el dedo en la llaga pero de buen rollo. Me ha gustado sobre todo lo de las luchas de poder en los grupos por ver quien se lleva el gato al agua. También podemos meter en ese saco la lucha bajista/cantante (Harris/Dikinson) de Maiden. Un abrazo. Ginés.

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  2. Cómo olvidar a alguien como Vanilla Ice, menudo impresentable. Copió la canción de Queen y decía por entonces que ni conocía esa canción, que no la había copiado. Menos mal que hay una justicia universal que pone a cada uno en su sitio. Otro de esos aprovechados sin talento estilo Milly Vanilli (o como se escriba).

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  3. Anda que no hay "flipaos" metidos en la música (como en otros ámbitos de la vida también), menos mal que lo que abunda es gente con talento y que quiere hacer las cosas bien.

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  4. Me parto, muy ocurrente, y captando muchas de las cosas que de verdad pasan de puertas para adentro en los grupos. Añadiría también el que pasa por doscientos mil grupos para discutir con todo el mundo. RP.

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    1. Y el que toca muy bien, pero lo hace solo por gusto y no monta un grupo en su vida (aunque todos sus amigos se lo pidan). Feliz verano

      Fran

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  5. Que no se te olvide también todos los que son hermanos y forman un grupo: Los Van Halens, los Robinsons, los Van Zant, etc. Jejejj Buen verano. Luis.

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  6. Los Simpsons es la mejor serie de la historia de la televisión (y no me refiero a los niños, porque esta serie la considero para todos los públicos).

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