Clube de Adictos a Deep Purple

Púrpura Chess

This blog is basically a musical site. Here we talk about the music we like, using different angles. As dear and missed Jon Lord once said: “Music is the highest kind of Art that exists”. I think the same way too.

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miércoles, 1 de julio de 2015

¿Para qué escucha música la gente? II.




La música es un don preciado inherente a la propia condición humana y que nos lleva acompañando como vehículo de expresión de nuestras sensaciones, sentimientos e inquietudes desde tiempos inmemoriales. Esta manifestación artística parece que ya estaba presente en los ritos religiosos y mágicos de nuestros primitivos antepasados, conviviendo con las rudimentarias esculturas y pinturas rupestres.

Resulta obvio que la música ha evolucionado a lo largo de todos estos años, llegando a la actualidad como nuestra compañera más o menos necesitada y fiel. Nuestro día a día está rodeado constantemente de música en sus más variadas expresiones, casi la totalidad de las personas que convivimos en nuestro colorido y ennegrecido mundo recibimos ondas sonoras que entran por nuestra oreja  a diario, desde el más perfeccionista y engreído compositor hasta el último anacoreta que se encuentra sometido a los ruidos de la naturaleza.
 
Otro asunto muy distinto es el fin que perseguimos a la hora de escuchar esa música que se encuentra flotando en el éter universal esperando a ser prendada en cualquier forma de melodía, no hay más que pararse a pensar en ello durante más de quince segundos para observar que existen muchos tipos de oyentes o receptores musicales. Si el pasado verano  abordamos un tema tan enjundioso como las motivaciones para asistir a los conciertos de música en directo, ahora que aparecen de nuevo los calores estivales nos vamos a acercar de manera somera a las inquietudes que mueven a nuestros semejantes, muchas veces solo en apariencia externa, a permitir que entre por sus orejas esa pequeña, loca y delicada cosa llamada música. Hemos delimitado veinticuatro perfiles distintos de oyentes musicales. Esta clasificación es deliciosamente subjetiva por lo que es seguro que no aparecerán ni coincidirán otros perfiles que tenga en mente cualquiera que se acerque a leer este conjunto de letras mal juntadas. Cada uno tendrá su propia clasificación, supongo que ahí reside la gracia del asunto. Estos son los perfiles:



1.- El oyente que escucha música como sonido de fondo para hacer cualquier cosa.

Curiosamente mucha gente piensa que la música vino al mundo solo para acompañar. Este tipo de oyente no suele tener gran inquietud sobre la música que escucha, simplemente quiere que esté ahí, presente mientras limpia la casa, mientras habla por teléfono, mientras cena con los amigos, mientras cocina, mientras escribe – incluso mientras lee -, mientras juega con su perro o mientras compra en un macro centro comercial. No suele importar mucho el tipo de música, ni su inspiración o calidad interpretativa, pero interesa que sea variada; las emisoras de radio viven en parte de eso… y muchos grupos musicales también.


2.- El que escucha música para estudiar, leer, escribir...

Gente interesante. Aquí ya hay una cierta intencionalidad en la selección musical, aunque la música va a seguir en un segundo plano porque necesito que me expliquen cómo puede alguien ser capaz de leer o estudiar a la vez que presta atención a lo que intenta que llegue hasta su oído; bueno, siempre ha habido gente con una sobrenatural habilidad para hacer varias cosas a la vez y realizarlas de manera perfecta.
En mi etapa de estudiante conocí a gente que, en los trabajos de la Facultad, reseñaba el disco que había estado escuchando de fondo mientras los realizaba. Es una lástima que todavía  no me haya topado con ningún alumno de esos en mi posterior etapa como docente, sin duda le subiría la nota del trabajo en cuestión; claro está, siempre que la música especificada fuese la adecuada.


3.- Para conducir.

Un clásico. Todos sabemos que a la gente no le gustan los coches, lo que en realidad le llama la atención es conducirlos mientras sale por los altavoces aquella música que le encanta. Dentro de este apartado tienen cabida un importante abanico de posibilidades: los que van en el coche acompañados, los que disfrutan conduciendo y escuchando su canción solos, los que pueden intentar alargar o acortar el viaje según falten o sobren canciones que les gustaría que sonasen o los que se someten a una estricta jerarquía a la hora de opinar en la selección musical a escuchar. Dentro de este último subapartado generalmente suele ser el conductor el que ostenta la primacía en el proceso de selección musical, lo que nos lleva a otra posible y delicada situación: que, por poner un ejemplo, te toque ir de acompañante durante seiscientos kilómetros dentro de un coche en el que suene una y otra vez el primer disco de Alejandro Sanz - sí, el mismo que empezó cantando Rock en un grupo con el bajista de Bella Bestia aunque ahora no lo diga -, sin posibilidad de salir de esa trampa de cuatro ruedas.



4.- Solo y siempre el mismo estilo musical.

Nos encontramos aquí con el oyente que tiene muy claro lo que le gusta y lo suele defender a capa y espada si es preciso. Estos tipos no se andan con rodeos, disfrutan de un determinado género musical y se abandonan por completo en sus brazos. No importa que existan cientos de estilos y subgéneros musicales, para ellos básicamente hay dos: lo que les gusta y todo lo demás, que normalmente no suele merecer mucho la pena. Todo lo que pueda entrar por su oreja perteneciente a otros tipos de música sufre la férrea censura de su dignidad como seguidor del estilo de música de turno que profese. No importa la cantidad de obras de arte que puedan pulular por el mundo, solo se permiten disfrutar dentro de sus parámetros musicales, todo lo demás llega a resultar hasta blasfemo.
Dentro de este apartado nos podemos encontrar a las innumerables tribus urbanas que pululaban con mayor o menor acierto durante los deliciosos años ochenta. Todo era más fácil en aquellos años, no escuchabas música sino que eras Punky, Mody, Rocker, Heavy o Pijo y, desde el mismo instante en el que te bautizabas, no podías abandonar tu grupo de pertenencia de por vida. Hablar de cualquier otra música que no estuviera en los decálogos de cada movimiento podía castigarse con el ostracismo más absoluto por parte de tus semejantes. Con el paso de los años nos hemos ido normalizando y ya casi nos puede gustar lo que sea si nos parece bueno, aunque todavía resisten algunos abanderados inasequibles al desaliento y a la ignominia de la mayoría.



5.- Solo y siempre el mismo grupo.

Variante del apartado anterior. Paladines aferrados a una opción personal que les ha llevado a venerar a un solo grupo o músico ejerciendo el derecho a radicalizar sus gustos en busca de la pureza definitiva. Colocan a un determinado artista en un pedestal y le defienden a capa y espada, estableciendo una especie de compromiso o vínculo de tal fuerza que no pueden romper porque lo considerarían algo así como una traición. De nuevo uno de los músicos capaz de despertar este tipo de pasiones es Yngwie Malmsteen, el virtuoso guitarrista sueco ha conseguido atrapar con su música a muchos fieles adeptos capaces de llegar por su causa a las manos si es preciso. Malsmteen ha conseguido crear un personalísimo estilo musical, lleno de escalas manieristas e imposibles que no dejan indiferente a nadie.



6.- Solo y siempre los mismos discos o cds.

En este apartado el oyente no se centra en un determinado género o artista, nuestros peculiares protagonistas se caracterizan por poseer una colección musical que escuchan una y otra vez. Estas personas seguro que durante un periodo de su vida acumularon un determinado material discográfico y no se han preocupado por seguir escuchando o adquiriendo nuevas referencias musicales. Los sujetos que se incluyen en este apartado no tienen un especial interés por la música en sí, les gustan sus discos pero suelen pensar que todo este asunto corresponde a su juventud y que las personas “serias y adultas” no pueden seguir por la vida acumulando cds. Para ellos la música suele ser algo secundario, relacionado con la adolescencia y que forma parte del pasado nostálgico; incluso se sorprenden cuando se encuentran con tipos coetáneos suyos que siguen consumiendo música, realmente no pueden comprender que sigas emocionándote con el nuevo disco de tal o cual artista. Estos individuos son los que te suelen preguntar aquello de: “¿Todavía siguen tocando Deep Purple? si serán unos abuelos”. No te lo dicen pero piensan con lástima que todavía no has madurado y tú no se lo dices pero piensas que no tienen ni idea de lo que hablan mientras sientes una especie de lástima por ellos.


7.- Solo y siempre el mismo programa o emisora.

Otro subapartado del primer y cuarto punto. Aquí el oyente se abandona a las ondas y deja que otros escojan por él. Realmente conoce las canciones pero no por los discos en las que aparecen sino por los programas en las que suenan. Allá ellos.


8.- Solo y siempre música de You tube o de cualquier otra plataforma informática.

Lo mismo del anterior pero trasladado a nuestros días. Internet ha copado nuestros canales de comunicación, la gente cada vez compra menos prensa, libros – esto realmente nunca se ha vendido mucho -, revistas, escucha menos radio y ve menos televisión. Ahora todo te lo dices por Twitter, Facebook o guasap… si hasta el email y el messenger están desfasados!
En este nuevo mundo tan inquietante los viejos medios de comunicación se han debido reconvertir, los periódicos cuelgan tiradas digitales en la red, las emisoras emiten por internet y los libros se editan digitalmente. You tube se ha convertido en una herramienta global sustituyendo a las emisoras de radio. Para tener éxito hoy en día no necesitas que una compañía de discos invierta millones en las emisoras de radio para que emitan tu canción, no tienes más que grabar cualquier chorrada graciosa y colgarla en You tube; tranquilo, que como caiga en gracia te harás famoso. Recordemos al infame PSY y su “Gangnam style”.



9.- Para escucharla a todo volumen.

Curiosa especie que cohabita entre nosotros y que tiene como fin último en la vida poner a prueba la paciencia de sus semejantes ante la sobre exposición auditiva de sonidos a un volumen brutal. No está del todo claro si realmente llegan a disfrutar la música en sí misma, lo que ofrece pocas dudas es que experimentan una sensación de nirvana espiritual cuando la reproducen a un volumen extremo. No importa la calidad de la definición del cd, vinilo o cassette – sí, algunos de ellos aún poseen pletinas reproductoras de cintas -, ni las condiciones externas que se desarrollan mientras enchufan sus aparatos reproductores, lo que de verdad importa es escuchar esa música a todo volumen. Cuando estos individuos dejan que el sonido atronador y saturado invada sus vidas y la de todos sus compañeros de vecindario experimentan una catarsis de sensaciones que solo ellos mismos están capacitados para entender.
Es cierto que hay determinada música que nació para que sonase alta, pero… ¿toda? Realmente resulta necesario escuchar de vez en cuando el maravilloso y atemporal disco en directo de Michael Schenker titulado “One Night At Budokan” a todo volumen, algunas versiones de ese doble como  “Let sleeping dogs lie” se transforman cuando giramos o apretamos el botón del volumen pero, si andas escaso de horas de sueño porque tienes que dormir para dirigir una obra teatral al día siguiente y tu querido vecino decide que es momento adecuado para escuchar la guitarra solista de Schenker a todo trapo, la situación puede acabar mal por mucho que nos guste el genio alemán; y no quiero ni contarte lo que supone que el niñato de turno rompa tu paz espiritual mientras decide poner a todo volumen en el reproductor de su vehículo cualquier tema de Reggaeton o Hip Hop, el resto del barrio estará deseando que baje de una vez la novia de nuestro encantador primate para que se vayan a disfrutar de su música a otro lado.

                                      MSG: "Let sleeping dogs lie" Del directo "One Night At Budokan".


10.- Para salir de fiesta.

Variante del apartado anterior. Nuestro protagonista solo tiene tres o cuatro discos, pero se sabe todas las canciones que ponen en sus bares favoritos. En este caso la música está directamente ligada al ocio, a salir por ahí, de fiesta con los amigos. No será un erudito musical aunque, sin embargo, se le tiene mucho cariño… y suele ser ideal para animar la fiesta. Seguro que todos conocemos a alguno.
 

11.- El oyente que suele escuchar lo que está de moda.

Muy relacionado con los apartados siete y ocho. No importa mucho el género musical o la calidad interpretativa, al igual que la ropa que viste o los lugares que frecuenta, lo importante es que esté de moda, que se lleve. Nuestro encantador ejemplar no se caracteriza por tener una personalidad arrolladora, eso seguro, pero está perfectamente enterado de todas las nuevas tendencias y te lo hace saber en cuanto tiene la menor ocasión.



12.- El que escucha lo que le graban o le recomiendan los amigos.

No importa el género, la calidad del músico o de la grabación, si te lo pasa un amigo hay que escucharlo. La mayoría de las veces nuestra evaluación va a ser en positivo, es igual que no tengamos en nuestra colección ningún disco de ese estilo musical o que el sonido de la grabación sea pésimo, siempre le vamos a encontrar el lado bueno. ¡Ah! los amigos. ¿Qué haríamos sin ellos? La cantidad de discos que han acabado en mi colección por motivos que escapan a mi entendimiento. Lo curioso del asunto es que hay determinados discos a los que jamás les hubieras dado una escucha, incluso cuando los oíste aquella única vez porque te los pasaron y no te gustaron,  pero que los has redescubierto con el paso de los años y te han acabado aportando algo positivo en la vida. Otra de las grandes virtudes de la música, abanderada artística capaz de hacer que tus inquietudes evolucionen y te permitan estar en continua fase de descubrimiento.


13.- El que escucha la música del grupo en el que tocan sus amigos.

Variante del apartado anterior. Aquí tenemos un problema importante, puesto que es tu propio amigo el que ha compuesto o tocado la música que vas a degustar. Se trata de acometer un encargo de difícil ejecución. Uno siempre va a enfrentarse al disco en cuestión con la mejor de las predisposiciones y, si disfrutas lo que escuchas, todo resultará más sencillo y gratificante; las críticas serán positivas y renovareis esa conexión especial que os une. El problema aparecerá si no te gusta lo que escuchas, en ese caso el asunto se torna complejo, sobre todo si en lugar de un amigo se trata del disco de un conocido. Con un buen amigo nunca habrá problemas de comunicación, la base de la amistad es la confianza y entre amigos se puede decir cualquier cosa porque saldrá del cariño, pero con los conocidos el asunto se torna distinto. No se trata de mentir a un conocido diciéndole que te ha gustado su disco, eso no se le hace a un camarada, pero si te sinceras con él y le dices que su música apesta puedes dar por seguro que nada volverá a ser lo mismo. La relación entre un artista y su obra es delicada e incomprensible a ojos externos, es algo así como un amor de pareja y si te metes en medio acabarás mal, de hecho hay músicos que se sienten más unidos a su música que a la persona con la que comparten sus vidas. Lo ideal es que el artista ejecute una máxima que debería enseñarse en todas las escuelas de arte y similares: un creador nunca debe preguntarle al oyente qué le ha parecido su obra.


14.- Acumula música que no escuchará jamás.

Especie bastante actual. Antes pasaba con las grabaciones de los discos y hoy día, en mayor medida, con las descargas de internet. Todos hemos tenido al típico amigo, conocido o completo desconocido con el que entablas una conversación casual y que, en cuanto puede, te pide que le grabes tal o cual disco; su objetivo final es pedirte toda tu discografía completa. El estilo y género de los artistas o los discos que poseas resulta una cuestión secundaria, porque no los va a escuchar, lo que le importa a este tipo de sujetos es acumular la mayor cantidad de material discográfico posible.
Aunque la esencia es la misma, en la actualidad los métodos de adquisición de discos han variado. Con la irrupción de internet en nuestras vidas, nuestros protagonistas no se ven obligados a pedir ingentes cantidades de discos a sus improvisados mecenas, les basta con tener encendido durante toda la vida el ordenador y Emule. De escuchar lo que descargan, nada de nada; bastante tienen con colocarlo, estructurarlo y archivarlo.



15.- Siempre escucha el disco completo desde el inicio hasta el final.

Especie muy poco habitual aunque existente y en continuo peligro de extinción. En algún momento determinado de su día a día deciden escuchar algo de música, seleccionan un disco y lo empiezan a escuchar. Si hay que pararlo por el motivo que sea, vuelven a ponerlo desde el principio. Suele pasar cuando vas en el coche. Desde luego que están perfectamente capacitados para comentar dicho disco porque lo conocen con exactitud matemática.


16.- Los que escuchan música por obligación.

Increíble pero cierto, hay gente que se encuentra obligada a escuchar música por motivos laborales. A la cabeza de este apartado nos encontramos con aquellos que trabajan como ejecutivos discográficos o los que se dedican a las cuestiones técnicas de grabación, como pueden ser los productores, ingenieros de sonido, etc. En algunos casos la obligación contractual es una bendición, porque algunos parten de la base de su amor a la música,  aunque en otras es un castigo, ya que jamás sintieron el más mínimo aprecio por la música y su relación con ella es asquerosamente comercial.
Un subgrupo sería el de los críticos y periodistas de variado pelaje y, a veces, de dudosa enjundia. Algunos de ellos desprenden pasión por los poros de sus palabras y escritos, pero desgraciadamente nos encontramos con otros que ni siquiera está del todo claro que lleguen a escuchar al completo los discos que tienen que comentar, pese a recibirlos gratis.



17.- Los que escuchan música para diseccionarla.

Los puristas en su estado puro. Tienen la extraña habilidad de diseccionar todo lo que llega a su oído. No lo hacen como una pose, realmente tienen esa capacidad grabada a fuego en su ADN y se sienten en constante búsqueda de la perfección absoluta. Se trata de discernir la manera de realizar el solo de guitarra, la intro rítmica o la entonación del cantante. Este grupo lo constituyen un elenco de privilegiados que han sido tocados por el dedo divino y que son poco más que verdaderas enciclopedias andantes llenas de sabiduría que alegran la vida y el espíritu del resto de mortales que tenemos la inmensa fortuna de poder acompañarles en su camino hacia la perfección. Imprescindibles para cualquier amante profano de la música, tener a un amigo así es como poseer un tesoro.


18.- Los que no les gusta nada de lo que escuchan.

Especie poblada por algunos privilegiados individuos del apartado anterior y por otros que carecen de eso que los diferencia del resto pero que se han trabajado bien la pose. No sabemos hasta qué punto están capacitados para disfrutar de la vida, porque tienen pegas para todo lo que les rodea.  Poco importa que el más técnico, creativo e inspirado de los músicos alcance su clímax cósmico y consiga grabar su obra definitiva, siempre encontrarán un fallo, por minúsculo que sea.


19.- Porque lo pide el momento o la época del año.

Muchas veces parece que determinada música solo tiene razón de ser en función del momento o época del año en la que nos encontremos. La Navidad puede ser un ejemplo bastante ilustrativo, en esta época del año todos los centros comerciales radian villancicos día y noche sin descanso ni desfallecimiento.
Más ejemplos: El verano y su dichosa canción agobiando al personal en todos los chiringuitos de playa. Exacto, a todos se nos ocurre algún tipo de perrería con Georgie Dann como protagonista.



20.- Solo la música de los conciertos en directo.

En este grupo se incluye un perfil bastante característico, el de aquellos que disfrutan la exposición en vivo de la música de sus artistas favoritos. Pueden tener tres o cuatro cassettes, discos o cds en sus casas - generalmente de Iron Maiden o Barricada -, pero cuando sus grupos pasan por sus zonas de residencia no tendrán reparos en exponerse una vez más al encanto de experimentar su música en vivo.



21.- Solo música cantada en castellano.

Otra peculiar especie que pulula por nuestro suelo patrio. Poco importa la impresionante paleta de posibilidades que nos ofrece el vasto y complejo universo musical y sus infinitas gamas cromáticas posibles. Para estas personas conocer la letra es lo único que importa. Herederos directos de los cantautores, la música es un mero vehículo, con importancia nula, para adornar sesudos planteamientos lingüísticos que van desde lo elevado hasta lo vergonzosamente ridículo.


22.- El que escucha música para relajarse, para dormir.

Todos conocemos a esa persona que suele usar la música para dejarse atrapar por los brazos de Morfeo. Algo de mágico debe tener todo esto de la música, que hasta para dormir nos sirve. Los individuos que usan el hilo musical para la noble y delicada tarea de conciliar el sueño deben elegir sabiamente, porque no todos los artistas nos pueden ayudar a lograr el ansiado objetivo; uno de los favoritos son Vangelis, su abismo musical insondable e incomprensible para oídos profanos puede ser el idóneo para sumergirte en el delicado pozo de la quietud. No hay un prototipo de grupo claro para estos menesteres, puede que incluso exista alguien que use las melodías de Slayer y de su incombustible Dave Lombardo; nunca se sabe. Ideal el apartado anterior de los cantautores.


23.- El oyente que escucha música para motivarse.

Intrigante objetivo. Hay gente que activa su adrenalina mientras escucha determinados fragmentos musicales, es otro de los poderes místicos de este gran descubrimiento humano. Algunos se llevan música en sus ipods mientras realizan deporte, otros se intentan motivar para llevar a cabo cualquier empresa refugiándose en su música preferida momentos antes de intentar realizarla. Especialmente peculiares resultaron las declaraciones hace años de Sammy Hagar, el entonces cantante de Van Halen se sentía orgulloso de los comentarios realizados por algunos pilotos de cazas del ejército americano que afirmaban motivarse con su música a la hora de actuar en la guerra del Golfo o de Iraq. Inquietante.


24.- El oyente que tiene la necesidad de escuchar música como forma de realizarse y de entender la vida.

Los que la consideran arte y no pueden sustraerse a su impresionante poder. La necesitan tanto como el respirar, su día a día se encuentra impregnado de esas melodías, acordes y progresiones que les acompañan en todos los momentos de su vida, los buenos y los malos. Pueden afirmar, sin miedo a equivocarse, que el mundo es un poquito mejor gracias a este invento.



14 comentarios:

  1. Jajaja, está fenomenal la selección. Un puntazo, perfecto para reírse un poquito en estos día inciertos.

    Susana.

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  2. Todos hemos conocido a un parásito que se ha intentado apoderar de todos tus discos, sea o no amigo tuyo. Está muy lograda la selección, como de costumbre.

    Rafa

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  3. Genial artículo... y muy cierto. Con el volumen de determinadas canciones ocurre como decía un amigo con el IKEA, que cuando estas realmente casado es cuando en la cabecera de tu mesita de noche tienes el catálogo del susodicho centro comercial. El día que Let sleeping dogs lie de Schenker deje de sonar al volumen adecuado y no nos importe todo se habrá terminado. Feliz verano y felices vacaciones... para los que las tengan. Fran.

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  4. Michael Schenker es lo más parecido a Dios que conozco, tocó el otro día en el Derrame Rock y fue espectacular.
    El artículo, genial, necesitamos humor como dice Susana.

    Ginés.

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  5. Muy buenos todos los perfiles, en especial el del que pone la música a toda pastilla, jaja, todos conocemos a algún plasta que va con las ventanillas del coche bajadas y con el reggaeton a reventar. Se podían meter el cd por ahí mismo.

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  6. Soy Juanra. En primer lugar, gracias por el artículo. Escribo mientras escucho el tema de MSG que has propuesto. Yo era de los de BUP y universidad que se escuchaban música mientras estudiaban. De hecho, no tener música de fondo o en los auriculares me desconcentraba.

    En otros aspectos del artículo, que he tenido a bien, si te parece, compartir en mi facebook y si me permites, (te pido permiso, ya me contestarás) lo haré en el blog, también me siento identificado, con la música a todo volumen, ¿para que se enteren los vecinos de que aún quedan rockeros?, no pero para expresar muchos otros sentimientos, para relajarme, ¿escuchas a metallica para relajarte? y yo les decía, sí.
    En fin, momentos malos que la música me trae a la cabeza pero también grandes momentos con la música como nexo, el haberte conocido allá por el año... En fin, Agradecido (como Rosendo) por el artículo. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias por vuestros comentarios, siempre resulta gratificante arrancar una sonrisa y, con estos calores, todavía más.

      Un placer leerte por aquí Juanra. Me alegro de que te haya gustado lo de arriba. Por supuesto que puedes usar el artículo pasa colgarlo donde te parezaca oportuno, sabes que tienes carta blanca.

      Por cierto, ¿de veras te relaja escuchar Metallica? Eso te lo tienes que ver, jaja. Un abrazo.

      Paulino.

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  7. Muy bueno, muy irónico y dando en el clavo con muchas cosas. Sobre todo los de las descargas del emule y de otras plataformas para bajarse música. Internet a creado una generación de jóvenes que no van a disfrutar de la música jamás, solo van a disfrutar de bajársela gratis y de almacenarla.

    Luque.

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    1. Totalmente de acuerdo, y si encima les comentas algo, se ofenden porque no entienden que haya que pagar por adquirir música. Toda esta nueva generación debe pensar que grabar un disco no cuesta dinero, que el grupo está obligado a hacerlo por los fans o algo así. Actualmente un cd no tiene ningín tipo de valor para un chaval, no les ha costado ningún sacrifico adquirirlo y seguro que ni llegan a escucharlo en su totalidad. Supongo que escucharán la canción que les hayan pasado por whatssup y que les gustará durante diez minutos, para olvidarla por la siguiente canción que les manden. RT.

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  8. Clavadísimos todos los perfiles. Muy bueno, jajajajaj. Un día se debería hacer algún estudio sobre la cantidad de gente que escucha música porqué sí, sin ninguna motivación específica y como cuestión secundaria frente a los que realmente necesitan la música como parte importante de su vida, seguro que nos llevábamos una buena sorpresa.

    Clara.

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  9. Hablando de música.....

    http://heavymetalfire.blogspot.com.es/2015/07/confirmado-ritchie-blackmore-vuelve-al.html#more

    Yo encajo en varios!!!

    Alberto de Burgos

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  10. Gran noticia la vuelta de Blackmore al Rock, veremos si con Purple, Rainbow, mezcla o algo nuevo.

    Reconozco que soy un enfermo de la música, me encanta diseccionarla y escuchar el mismo disco (si me gusta) miles de veces, atendiendo a los detalles más ínfimos. Genial los distintos perfiles para escuahr música. Aunque, sin duda, con el que más plenamente me identifico es con el último. Como No.

    Saludos. Quique.

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  11. Menudo puntazo lo de los tipos de oyentes de música, dando en el clavo además. Lo del coche es totalmente cierto, ¿quién no ha ido de acompañante en un coche escuchando/soportando la música que le gusta al conductor? Se podría añadir otro apartado ahí dentro: el de los acompañantes que van con su propio cd o pendrive para que el conductor se lo ponga...conozco a unos cuantos de ese tipo, jeje.

    Si vuelve Blackmore al Rock tiene que ser con Gillan sí o sí, y en Deep Purple para hacerle el homenaje que le deben al gran Jon Lord.

    Beto.

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  12. Los ipods los debió inventar el diablo, imposible ordenar las canciones. También debo ser de los pocos que disfrutan escuchando el cd completo y las canciones un su orden, debemos ser ya los parias del estado musical. Me tienes que mandar un privado para indicarme cómo cojones se hace eso de numerar cada canción. Muybueno al artículo y un saludo. LG

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